21 de enero de 2020

¿Rugby en la picota?


EL ERROR DE INVOLUCRAR A UN DEPORTE PARA
MOSTRAR UN COSTADO DE  LA MISERIA HUMANA
   Muchas veces la ignorancia y si queremos ser indulgentes, le llamemos desconocimiento de la realidad, lleva a rotular como bruscos y agresivos a los jugadores de rugby, trasladando esa supuesta actitud fuera del campo de juego y llevándola a otros ámbitos dentro de la comunidad. Son los mismos equivocados que frente a hechos delictivos que culminan en violencia asesina, más que el sangriento episodio resaltan que los autores o los protagonistas están vinculados con el rugby.
   Como si no estuviéramos cansados de enterarnos de crímenes, robos, asaltos, estafas, secuestros o agresiones relacionadas con personas allegadas al mundo del fútbol, del boxeo, del básquetbol, del automovilismo o de cualquier otra disciplina.
   En el rugby no existen como en el fútbol las “barras bravas” que subsisten por recibir dádivas de los dirigentes que así como les permiten viajar a confines inimaginables siguiendo a sus equipos, muchas veces les compran la impunidad por las relaciones que conectan a esa dirigencia con el poder.
   ¿Cuántos hechos sangrientos se han perpetrado en las tribunas, a la vista del mundo?. ¿Cuántos muertos y heridos se han producido por el uso de material pirotécnico prohibido que misteriosamente tiene libre acceso a las canchas?. ¿Cuántos comerciantes en todos los rincones del país han sido despojados por determinados “simpatizantes” que se desplazaban en despreciables patotas que con la tiranía del número y los efluvios del alcohol y de otras sustancias, hacían del saqueo una repudiable diversión?
   El rugby que en su momento fue virtualmente estigmatizado como deporte de elite, de “chicos bien”, de “fifi’s” y de “reservado a integrantes de familias adineradas”, se popularizó de tal manera y sin perder su espíritu ancestral, hasta el punto que actualmente existen equipos en barrios marginales e incluso en cárceles.
   El rugby más que violento, es un deporte que hace prevalecer la fuerza, el compañerismo, la solidaridad, el respeto por el adversario que es tal y no su enemigo a quien hay que destruir. El ímpetu y la dinámica del juego imponen la certeza que los caballeros no pelean sino que disputan supremacía deportiva, cohesión de conjunto y lazos fraternos dentro del mismo equipo.
   Y que terminado el partido así como en el ajedrez el peón y el rey van a parar a la misma caja, los jugadores de rugby sólo se diferencian por sus camisetas porque el festejo es compartido y no sólo reservado a los triunfadores sino a celebrar el final de una disputa entre hidalgos devotos del mismo esfuerzo.
   El rugby no es un colectivo de prepotencia aunque la rudeza del juego así lo haga suponer, porque no reinan el golpe, la zancadilla o la alevosía en un entrevero donde todo parece impune, sino la habilidad y el vigor adheridos a la responsable fuerza física al servicio de la diversión.
   Confesiones de este viejo enamorado de la ovalada y uno de los más antiguos comentaristas de esa actividad en diversos medios periodísticos, no son para defender o liberar de culpa a nadie que se hubiera involucrado en hechos delictivos.
   Es, simplemente, una sentida defensa del rugby y de su espíritu que viene derrotando a los tiempos.
   Y la violencia, lamentablemente, es eterna.

Gonio Ferrari
Periodista casi en reposo

19 de enero de 2020

S.L.B.: LOS PRECIOS MÁS QUE CUIDADOS, SE ESCONDEN EN LAS GRANDES SUPERFICIES - EL PREVISIBLE COMO EVITABLE ASALTO A LOS TURISTAS - CONGELARON COSTO DE LA I.T.V. PERO NO ALCANZA - LA MEGACAUSA EN PLENA EPOCA FESTIVALERA - FERNÁNDEZ EN ISRAEL Y LUEGO AL VATICANO - LA CIENCIA, ESTIGMATIZADA POR CIERTO ENTORNO DEL CASO NISMAN, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición n° 604 del 19/01/20 que emiten en dúplex AM580 y la 88.5 ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Precios
TAN CUIDADOS, QUE SE NIEGAN A APARECER EN
LOS LUGARES MÁS CERCANOS A LA COMUNIDAD

   Es muy cierto que una medida extrema como lo es dentro del libre mercado establecer algo muy cercano al control  de precios, tiene sus aristas y complicaciones que seguramente por falta de experiencia o por experiencias fallidas en tiempos cercanos, no alcanzan a mostrar una ventaja en beneficio de los consumidores.
   Existen desde días atrás como impacto mediático más que real, eso de los precios cuidados, que arrancaron despaciosamente y lejos de las necesidades y urgencias que imponían e imponen aún las circunstancias, pero hay que otorgarle al gobierno una cuota de paciencia aunque las ansiedades son mayores que la voluntad de esperar.
   Las grandes superficies fueron las primeras en aplicar el sistema con un par de centenares de productos, prolijamente elegidos por especialistas que estimo son versados en nutrición, en economía y en otros conocimientos afines.
   Debemos suponer que esas empresas muchas de ellas gigantescas como lo son las cadenas de supermercados con decenas de sucursales, habrán exigido como contrapartida una merma en la presión tributaria y alguna otra conveniente ventaja, porque a decir verdad los grandes emprendimientos de venta masiva nunca pierden porque son expertos en eso de fabricar colchones que les aseguren utilidades y los protejan de las pérdidas.
   En buen romance, se anuncian rebajas de un 15 o un 20 por ciento, pero antes también puntillosamente, los mismos productos fueron ajustados en un 40 por ciento según anunciaban, para cubrirse de la inflación, pero la cuestión es que nunca pierden porque están protegidos contra las sorpresas desagradables.
   Realmente una medida de alto impacto social en tiempos de crisis, pese a que los lugares turísticos están abarrotados y la gente no viaja tanto al exterior, por la sobrecarga de exigencias que impone el cepo virtual a la disponibilidad de moneda extranjera y a la encubierta devaluación de un 30 por ciento que se maquilló de reacomodamiento, porque ahora las palabras inflación y ajuste pareciera que fueron retiradas de los diccionarios y de los discursos exitistas de algunos funcionarios que creen fumar debajo del agua.
   Lo que realmente inquieta es la discriminación hacia los comercios medianos y pequeños, esos super pequeños que hay en todos los barrios, que son el esfuerzo de algunos comerciantes sacrificados, a quienes no los alcanzan ni las reducciones de impuestos, ni el cambio preferencial ni rebajas en servicios básicos como electricidad, agua y gas, los créditos blandos ni otras ventajas que sí gozan las grandes superficies.
   Los precios cuidados están exageradamente protegidos, vaya ironía, de su propia aplicación, cuando en realidad lo que debiera imponerse sería un severo control de precios porque precisamente son esas grandes superficies las que están financiera y operativamente capacitadas para estokear a su antojo, lo que está lejos del almacén de barrio o del super con un par de sucursales.
   Y eso que la historia aporta un ejemplo que por respeto a la ideología y al imperio de circunstancias, debiera aplicarse: durante el gobierno peronista a mitad del siglo pasado se promulgó la Ley contra el Agio y la Especulación y los controles eran prolijos e intensos.
   No me lo contaron ni lo leí en los diarios, sino que me tocó vivir esos tiempos.
    Aquellos comerciantes que la violaban eran clausurados, si reincidían iban a la cárcel y si eran extranjeros, se los deportaba. A lo mejor es la mano dura que ahora se impone pero que se suaviza porque la verdad sea dicha, el sector empresario es uno de los principales sostenedores de las campañas proselitistas.

Algunos comerciantes se quieren salvar robando
EL ACOSTUMBRADO  Y  PREVISIBLE ASALTO A 
LOS TURISTAS, ALGO QUE SE DEBE TERMINAR
   El hecho ocurrido en Villa Carlos Paz con el sonado caso -tan sonado que tomó vuelo internacional- del negocio que a un turista le cobró más de 3.000 pesos por una picada pedorra, una birra y alguna otra cosita, no es más que una anécdota en las decenas de casos similares que sin dudas ocurren en los sitios turísticos por esa pésima costumbre de los malos empresarios que alientan la posibilidad de salvar la temporada en pocos días de saqueo.
   Más allá del dolor que sin dudas aquejó a quien debió pagar tan abultada suma por tan magro servicio, está lo otro: el uso y la aplicación de la mala intención; de la típica avivada de los pícaros que no le acercan al cliente el menú con los precios, que es lo que primero deben hacer apenas entra alguien y ocupa una mesa.
   Esa maldita manera de ahuyentar turistas muchas veces se paga cara no tan sólo porque la noticia cunde, sino porque el propio avivado termina fundiéndose, aunque si esa fuera la única consecuencia, es para pensar livianamente en que se joda por imbécil.
Pero no es así, porque cuando el turista vuelve a su provincia en el caso que no fuera cordobés, los salteadores no son los del boliche donde le metieron la mano en el bolsillo, sino que somos los cordobeses tan fallutos como lo consigna el imaginario popular de los argentinos.
 Y eso ocurre cuando está ausente la autoridad y reina el descontrol; cuando se deja el libre albedrío ajustado a la elección del cliente, a quien se hace necesario aparte de proteger, es orientarlo para que su vacación sea de goce y no de amargura.
   Ya sé que al dueño de la casa donde se sirve la picada más cara que comerla a metros del Arco de Triunfo de París, le importará tres belines que lo escrachen y lo incineren en las redes sociales, que los medios lo tilden de abusador, exagerado, ladrón y otros calificativos, porque vaya a saberse a cuántos turistas les vino aplicando la misma medicina que luego los hace putear a Córdoba y a todos los cordobeses.
   Y está lo más grave del asunto: ese comerciante abusador, seguramente tiene el criterio de todos los de su calaña: no importa que el ofendido, humillado y asaltado cliente no vuelva más.
   Total, piensa y está convencido que hay miles de turistas potenciales que lo reemplazarán ¿cuándo? en la próxima temporada.

Respetarla es como ceder a una burla
CONGELARON  EL  COSTO  DE  LA  INSPECCIÓN
TÉCNICA VEHICULAR CON MEZQUINO CRITERIO
   A la hora de recaudar porque siempre es necesario para las arcas municipales habitualmente al borde de la inanición, uno de los mecanismos es la actuación de puestos móviles para inspeccionar en los automovilistas tanto particulares como taxis, remisses, ambulancias y todo lo que circule sobre cuatro ruedas, el cumplimiento en término de la Inspección Técnica Vehicular.
   Nunca fueron escuchadas las generalizadas quejas de la gente acerca del desastroso estado de muchas calles de la expandida traza urbana de esta, nuestra Córdoba sorprendente, y las tareas de bacheo con las que a lo sumo maquillan pozos y virtuales aljibes callejeros.
   Esas acciones que se emprenden por lo general e históricamente en tiempos preelectorales, nunca alcanzan para decir aquello tan soñado del “cero baches” porque es la locura de tapar diez y que aparezcan 20.
   Pero así y todo, el congelamiento de la tarifa no alcanza, porque con eso no se tapan los pozos ni se cubren las juntas de cemento mal aplicados, ni se terminan los escapes de cloacas y de agua que cubren algunos baches devoradores de autos o de motos, y cómplices de penosos accidentes.
   Aquí lo que se impone más allá de la medida demagógica de sostener que no te aumentan la ITV pero lo mismo tienes la obligación de hacerla, te coloca en la misma indefensión de antes contra los accidentes del terreno, pero más barato.
   Y es casi como un maligno juego en el que te toman por estúpido contribuyente que se consuela con no pagar el aumento de la inspección, pero que a la hora de cambiar un elástico del coche tengas que empeñar el plasma o poner de garantía la vivienda.
   Esos son los problemas emergentes de las medidas meramente efectistas que aunque muestren el buen criterio de la sensibilidad frente a la crisis, desnudan lo peor que nos viene demostrando la democracia: el exceso de improvisaciones y la certeza que el festival de remiendos y parches jamás se termina.
   Así, tan patéticamente como lo venimos padeciendo cada vez que un pozo nos devora una llanta o allí tropieza un desprevenido y confiado motociclista.

Megacausa del Registro de la Propiedad
EPOCA FESTIVALERA, PARA LA ACTUACIÓN DE
LA COMISIÓN ESPECIAL Y EL ELENCO ESTABLE
   En el receso de Tribunales y acorde con la época festivalera, no se puede dejar de evocar el  festival permanente que la Justicia cordobesa ofrece con la causa del Registro de la Propiedad, convertida desde hace más de una década en espectáculo con localidades sin cargo, pero  de obligatoria asistencia para imputados, familiares y conocidos, en los escenarios del edificio de Tribunales II.  
   El  justiciero y para muchos, atractivo show, cuenta con un elenco estable de acusadores, conocido como “la comisión especial”, que elabora libreto y ensaya en el edificio tribunalicio, y otro de imputados, en este caso “los encartados, reos o sospechosos” que se preparan como pueden en el encierro de la prisión preventiva.
   En las esperas, entre tanto, y emulando las  jineteadas, rebencazos extorsivos sobre los acusados intentan engañar el espíritu objetivo e imparcial de la Justicia.
   El cierre a cargo de la comisión especial, confirma con su íntima convicción, la condena previamente anunciada de los imputados, aplaudida al estentóreo grito de “¡otra, otra!” por una mediática publicidad de reparto que a veces intenta jugosas payadas.
  Unos y otros regresarán después a continuar ejerciendo en sus lugares: los ya condenados, encerrados o libres, aguardarán la fecha de una nueva exhibición.
   Las jineteadas también van a continuar, porque la indómita y más pura Justicia, continúa corcoveando.

Comerciantes y vecinos seriamente afectados
LA PACHORRIENTA OBRA SOBRE  CASTRO BARROS,
FACTOR DE PROTESTAS IGNORADAS POR EL PODER
   Realmente aventurarse a circular por la avenida Castro Barros, vía imprescindible para la conexión de importantes sectores de la ciudad, es algo parecido al turismo de aventura, por los desvíos a los que hay que someterse que para colmo van cambiando de acuerdo con los avances o no de las obras que allí se vienen realizando desde hace bastante tiempo.
   ¿Es que acaso desde el poder municipal no calcularon con precisión lo que demandaría abrir prácticamente la ancha calzada por espacio de tantas cuadras?
   Sea como fuere, el daño colateral que reciben quienes se animan o están obligados a utilizarla porque a ciertas horas hay marcada congestión tanto en la Costanera como en la angosta Martín García, es pequeño o al menos evitable optando por otro recorrido.
   No ocurre lo mismo con los comerciantes del sector, que deben cumplir puntillosamente con los impuestos y las tasas que les demandan tanto desde Rentas como de la Municipalidad, mientras muchos de ellos han descendido a ventas cero y varios optaron por sacrificar lo que tenían, cerraron sus puertas y cayeron en la bancarrota.
   Tal el panorama, inquietante como injusto, que afecta a muchos cordobeses que vieron agotada su paciencia, porque la presión tributaria no afloja.
   Para conocer bien de cerca lo que allí sucede, tenemos en línea al Sr. Alejandro Forcada, uno de los ciudadanos y a la vez comerciante de los tantos perjudicados por esos trabajos que nunca se terminan.
   (La grabación de la extensa pero esclarecedora conversación del Sr. Forcada con “Síganme los buenos”, en cuyo transcurso se detallaron los problemas que desde tiempo atrás viene generando la obra de cloacas en ese dinámico sector de la ciudad, como asimismo la indiferencia del poder -Provincia y Municipalidad- para atender las demandas y urgencias de los vecinos puede ser encontrado en la parte superior de la columna derecha de este blog).

El presidente por Israel y el Vaticano
FERNÁNDEZ  YA  SE CODEA CON EL F.M.I.
Y HARÁ UNA VISITA AL PAPA FRANCISCO
  El presidente de todos los argentinos ha tenido unos recientes días de intensa actividad, especialmente en el exterior, ya que viajó a Israel en función de su alto cargo, aunque los especuladores suponen que la intención iba algo más allá, conectadas entre otras cosas con nuestras relaciones con Irán, los atentados perpetrados en territorio argentino contra objetivos judíos y otras motivaciones seguramente relacionadas con el comercio bilateral.
   Es sumamente importante la tarea que se ha impuesto el presidente Fernández, porque no son pocos los baches surgidos en las relaciones bilaterales aunque se las busque disimular, por hechos que siguen en investigación y al respecto, es casi para aventurar que el tema de la muerte de Nisman puede haber sido otro de los temas de conversación con las autoridades hebreas.
   Precisamente ahora, cuando Argentina necesita fortalecer relaciones hacia el exterior, algo debilitadas entre otros factores por los altibajos de nuestra castigada economía, que se impone la recomposición de contactos que nos permitan un despegue real y no tan sólo declamado, para volver a ser lo que alguna vez llegamos a ser, una verdadera y envidiada potencia mundial, granero del mundo y otros enriquecedores calificativos.
   Si el viaje presidencial sirvió, sirve y servirá con el paso del tiempo para todos esas intenciones, bienvenidos sean entonces las ausencias, porque con ellas tendremos la posibilidad de recuperar terreno perdido, aunque algunos, de esos que nunca faltan, especulan con lo que pudiera llegar a hacer o a firmar, quien queda constitucionalmente como su reemplazante.
   Esas sí que son especulaciones que desde algunos ángulos se las puede tomar como enfermizas, ya que es de suponer que el buen criterio estará por encima de las maledicencias y de los infaltables agoreros.
   Es para el enfoque risueño, recordar de qué manera castigaban al presidente anterior porque viajaba al exterior con cierta frecuencia, y eso parte de aquellos que suponen que el cargo de presidente equivale al de una estatua inmóvil y no cargado con la dinámica que exigen los tiempos modernos.
   Que piensen que viaja demasiado recién asumido, son los gatafloristas de siempre…

El caso Nisman
ALGUNA  VEZ  HAY  QUE TERMINAR CON
LOS ESTIGMATIZADORES DE LA CIENCIA

   Es como si en el país, por correspondencia, por google, por esas viejas academias de enseñanza por correo o por cualquier otro artilugio, miles de argentinos hubieran realizado un curso veloz de investigación criminal, porque es como en el fútbol, que tenemos millones de directores técnicos.
   Esto surge viendo lo que viene sucediendo con el caso del ex fiscal Nisman, ex porque murió, que todavía para muchos aparece como irresuelto o al menos sujeto a cambios, cuando en realidad si la memoria no me falla, el dictamen de 55 científicos de disímiles disciplinas, coincidió en que se había tratado de un asesinato, despejando las dudas acerca de la posibilidad de una autoeliminación.
   Esos peritos partían de distintas vertientes incluyendo a varios allegados a la oposición hacia el macrismo, tomando además en cuenta la prolijidad con la que actuaron los técnicos de Gendarmería que es donde se concentraba la investigación.
   Pero claro, era de esperarse que al cambiar el signo político de la conducción del país y el perfil ideológico de quienes ahora ostentan la cúpula del poder, se buscaría reorientar la causa para evitar consecuencias no queridas, como es la eventual vinculación de alguna manera de la actual vicepresidente de la Nación, amparada en sus fueros constitucionales.
   Pero no es para inquietarse más allá de lo necesario, siempre y cuando tengamos plena confianza en la Justicia actuante, pese a que no son pocos los episodios protagonizados desde dicho ámbito que llevan al menos a sugerirnos alguna intromisión del poder político en las actividades de la señora de la balanza y los ojos vendados.
   Otra vez grises personajes están volviendo al escenario, empujados o convocados, pero allí presentes con sus pasiones, sus secretos y sus silencios.
   Lo fundamental ahora, en homenaje a la seriedad de la democracia y sus valores, que tengamos presente el respeto que le debemos a la ciencia, que está por encima de los intereses que pudieran alentar quienes directa o indirectamente están vinculados con la muerte de Nisman.

   Cuáles son los intereses que los animan, es el camino que nos puede llevar a la disyuntiva de creer o de no creer en la Justicia, siempre y cuando desde  allí se avale el valor de la ciencia como elemento clave para la dilucidación de esa muerte, que a cinco años de acaecida, sigue dividiendo no tan solo las aguas por donde navega la ley, sino la tierra que compartimos y pisamos todos los argentinos.

12 de enero de 2020

S.L.B.: ANESTESIA CON UN MES DE VIGENCIA - BOLETO DE ÓMNIBUS AL DELIRIO: QUIEREN $ 50 - PELIGROSO Y CANDENTE ATRACTIVO TURÍSTICO - LOS REYES MAGOS Y LA MEGACAUSA - EL DENOSTADO F.M.I. ES AHORA CASI DE ENTRAÑABLE AMISTAD - LLAMATIVA CALMA SOCIAL, SIN PIQUETEROS - ADIÓS A UN COLEGA EJEMPLAR, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición n° 603 del 12/01/20, que emitieran en dúplex AM580 y la 88.5FM ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Recordar: “¿Estamos mal pero vamos bien?”
ES MOMENTO OPORTUNO PARA BOSQUEJAR
UN PANORAMA DE LA REALIDAD INNEGABLE
 
     A lo mejor es una ventaja en el ejercicio del populismo, eso de ocuparse de los trabajadores, sus condiciones laborales, sus angustias, sus demandas, especialmente porque la dirigencia sindical como “columna vertebral” del movimiento peronista ganó posiciones enfrentando a los gobiernos opositores.
   Macri ya fue, tenía presiones gremiales permanentes desde todos los sectores, había paros diarios, asambleas, manifestaciones, tomas de plantas fabriles, etc. y otras expresiones de reclamo y repudio al gobierno nacional.
    Milagrosamente desde el 10 de diciembre -ya un mes atrás- es como si se hubieran esfumado los pobres, los indigentes, los que pedían viviendas dignas, los acaudalados “mandamases” de los gremios dejaron de llorar porque se fueron de veraneo a Miami, a Europa y a otros destinos.
    Pero los problemas quedaron y crecieron aquí.  
    Resumiendo, habrá que ver cómo reaccionan las bases; el obrero a quien le importa un corno quien gobierna sino que su preocupación es mantener a su familia y tener una vida digna. Ese trabajador tan multitudinario como anónimo no está “colgado” de la dirigencia y merece recuperar lo que dice que perdiera en los últimos años.
   Milagrosamente también se terminaron las exigencias de mejores salarios y se está buscando instaurar una imagen de satisfacción en el campo social. Es como si de golpe todos hubieran sido beneficiarios de comilonas, mejoras en todo sentido, seguridad laboral, protección de la salud, garantías de dignidad a la hora de jubilarse, etc.
   Como si la crisis no existiera, en una especie de anestesia postriunfalista que viene apelando al mismo argumento que utilizara el macrismo: apoyar su estilo remendón, improvisado y pachorriento en el viejo argumento de “la herencia recibida”, cuando esa herencia se viene transfiriendo de gobierno en gobierno desde hace alrededor de 70 años o más.
   Cuando no haya más subsidios porque generan inflación (término que se dejó de usar); cuando se acerquen las clases y haya que “ponerse” con los precios que aplicarán empresarios y comerciantes ajenos a la sensibilidad social; cuando veamos que nuestra moneda se sigue depreciando y que no haya sueldos que alcancen, veremos llegado el momento tan temido cuando es que se agota la paciencia.
   En tal sentido vuelvo a mencionar a las bases, porque la dirigencia que cumpliera órdenes políticas de instaurar un estado de queja permanente poquitos años atrás, ahora se ha refugiado tras un muro de silencio, como si cada trabajador tuviera la heladera llena, el sueldo le sobrara y estuviera gozando vacaciones en alguna exótica playa extranjera.
   Y cuando se me ocurre rememorar aquellos tiempos que cité unos minutos atrás, en que el movimiento obrero era la columna vertebral del peronismo, en una cerrada comunión entre dirigentes y trabajadores, relación que ahora se advierte adelgazada, jamás olvidemos la sentencia de Juan Domingo Perón: “Cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”.
   Y otra más terminante aún: “la lucha será con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”.

Quieren boleto a $ 50. Y habría menos subsidios
SEGURO QUE SI CONGELAN SU PRECIO LA
REACCIÓN  SERÁ  EMPEORAR EL SERVICIO
   Los lacrimógenos empresarios del transporte urbano de pasajeros de Córdoba vienen gastando un exceso de paquetitos de pañuelos descartables, desde que se enteraron que el precio del boleto, ahora de unas monedas más de 31 pesos, el más caro del país, puede llegar a congelarse por 120 días.
   Y para colmo, cuando en runrún que viene desde Buenos Aires, allí donde atiende Dios, adelanta que es muy probable que los subsidios de los que goza esa lucrativa rama del comercio que tiene como rehenes a miles y miles de usuarios, tendían a un destino de freezer, las lágrimas pasaron a llanto desenfrenado y grito pelado.
   Y esto, por dos razones: una, que los márgenes gananciales se verán ampliamente reducidos si es que no ocurre algo parecido a un estancamiento de los precios en combustibles, repuestos, neumáticos y otros insumos fundamentales, aparte de los impuestos que deben oblar.
  Y la otra que aparece como casi segura amenaza, será la posición que adopten a plazo fijo y no pasarán más de 30 días para que se manifiesten, las lógicas aspiraciones de la dirigencia de la UTA que buscará por lo menos poner a la par de la inflación, un reacomodamiento salarial.
   Lamentablemente y por las añejas experiencias que venimos padeciendo los cordobeses, a la sartén por el mango -y los mangos también, como predica María Elena Walsh- la tienen los capitostes de la FETAP, pésimamente acostumbrados a manejar el sistema a la conveniencia de su rentabilidad.
   La caprichosa modificación de las frecuencias y en general de todas sus prestaciones, gozaron de llamativa impunidad frente a un poder concedente que es la Municipalidad, que era como si los muchachos mestristas tuvieran a su cargo el municipio de Berna, en Suiza, donde en las paradas de ómnibus hay chapas de bronce desde hace años, con los horarios de paso de cada coche.
   Entonces, atenti que los sufridos pedestres cordobeses acostumbrados a las lungas esperas, tendrán que acomodar sus mecanismos de queja, porque se vienen tiempos al menos complicados por no considerarlos turbulentos.
   Y que la gente nueva de la Muni tome conciencia que el servicio de ómnibus en la capital cordobesa, se viene deteriorando pese a las cíclicas bravuconadas de incorporación de coches nuevos y otras distracciones.
   Bastaría con un eficiente control municipal de las frecuencias que no peque de ciclotímico, para hacer respetar los pliegos y los acuerdos.
   Y si los empresarios siguen diciendo que pierden plata, la solución es muy simple: que cambien de rubro y se dejen de joder.

No era necesario tal atractivo turístico
LA CALENTURA POR LA SITUACION ACTUAL Y
UN PUENTE QUE NOS SALE DEMASIADO CARO



   Si. Ya lo sé.
   Me dirán que la empresa adjudicataria de la construcción del flamante y llameante puente peatonal de Villa Carlos Paz se hará cargo del costo de maquillar la calzada con adoquines de cemento para evitar percances de serias quemaduras, especialmente en los días de la temporada veraniega, cuando el sol castiga sin clemencia y la reverberación del mismo sol, calienta por arriba y por debajo a todo lo largo el nuevo paso, hasta transformarlo en una experiencia dolorosa y torturante, más aún porque era evitable.
   Lo era si en los estudios previos a la construcción se hubieran tomado en cuenta esos detalles y si es por sintetizarlo en una figura análoga, es como poner los pies como con los lechoncitos a la parrilla, que cocinamos  -se dice a dos fuegos- tanto abajo como arriba.
   Se optó como primera reacción para salir velozmente al cruce de las críticas, anunciar que se cancelaba su utilización, mientras algunos cráneos adelantaban que con una, dos o más manos de una pintura especial “atérmica” o algo parecido, se terminaban los problemas.
   Pero no alcanzó y frente al creciente descontento y el lamento de las víctimas de quemaduras, en la mayoría de los casos, niños con severas lesiones, se torció el rumbo para anunciar que en reemplazo de la pintura que consideraban especial, lo mejor sería cubrir el losado y las veredas del puente con adoquines premoldeados de cemento.
   Y que el costo del grave error cometido lo afrontaría la empresa a la que se confió la construcción del nuevo y promocionado paso.
   Supongamos que es cierto, que los empresarios responsables se pondrán, como vulgarmente se dice, con la readecuación y con los costos emergentes de las seguras acciones judiciales que emprenderán los afectados o sus mayores.
   Entonces sería oportuno preguntar si lo mismo sucedió con la nueva Terminal de Ómnibus, modelo veneciano, que se inundaba con cada lluvia, con el mismo problema que padece la flamante sede de la Unicameral; con el Camino del Cuadrado que fue pagado varias veces porque redundaba en fallas y seguramente con otras obras del modelo cordobesista que fueron hechas con miras precomiciales más que por necesidades de la gente.
   Alguien, en caso que ese alguien estuviera representado por la oposición, debiera reclamar que al menos se informe a los cordobeses, en qué medida hubo y habrá que incrementar la presión impositiva, para afrontar esas equivocaciones o muestras de escasa idoneidad a la hora de concebir las obras.
   De todas maneras, los cordobeses siempre tienen margen para reírse incluso de sus propios dramas: algunos rebautizaron ese puente que en la placa está designado como “del Bicentenario”, con el nuevo nombre de “Puente Pancután”.
   ¿Quién debe responder por eso que a veces elegantemente se califica como “mayores costos” o “daños colaterales”?

Los Reyes Magos y la Megacausa
NO ERA TAN SOLO CUESTION DE PEDIR
SINO DE  NO PERDER LAS ESPÉRANZAS
   En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba,  los Reyes Magos, pese a sus fantásticos dones, han pedido un poco de tiempo para poder cumplir  los utópicos pedidos de los familiares, que con mucha esperanza les solicitaron en su cartita una Justicia sin abusos, sin condenas anticipadas, sin comisiones especiales, sin opiniones preconcebidas, sin tergiversaciones,  sin abultados expedientes, sin arbitrariedad, sin íntima convicción, sin privilegios y sin intereses.
   Pareciera que aún para estos virtuosos acomodar la justicia cordobesa  a lo que indican las leyes es todo un desafío y por ello, para acompañar la espera, dejaron como regalitos: voz y convicción para seguir reclamando la libertad robada por la prisión preventiva, palabras para denunciar las condenas anticipadas, discernimiento para encontrar la verdad escondida y valor para no doblegarse ante la extorsión. 
   También, razón para exigir imparcialidad fuera de la comisión especial, sentido común para enfrentar las opiniones preconcebidas, objetividad para desarmar la íntima convicción, sano juicio que posibilite enfrentar la arbitrariedad,  rectitud  para anular los privilegios,  luz para defender la letra de la Constitución y paciencia, mucha paciencia, enormes volúmenes de paciencia, para esperar una Justicia verdadera, transparente, desinteresada e insobornable.  
   Además y ya que estamos, bastante humor y óptima salud para el aguante.  
   Porque hace tiempo un viejito protestón y guerrero de la paz ya nos enseñó a nosotros y al mundo entero que  perder la paciencia es perder la batalla.
   Esa era la fuerza y la convicción que guiaban y empujaban al Mahatma Ghandi.

Un curioso paso del insulto al piropo…
EL TAN DENOSTADO F.M.I. ES AHORA Y CASI
COMO SIEMPRE, UNA ENTRAÑABLE AMISTAD
   No es de ahora ni de los últimos años, pero nuestras relaciones -y en muchos casos lo correcto sería decir “dependencia”- con o del Fondo Monetario Internacional, hurgando en la memoria estimo que se remonta al 18 de diciembre de 1958, en la carta que suscribieran el ministro de Economía de nuestro país, Emilio Donato del Carril con el Director General del organismo foráneo, Per Jacobbson.
   A partir de entonces, aunque es probable que antes hubiera existido relación entre ambos protagonistas de la historia, los acuerdos, las cartas intención, las situaciones críticas, las cesaciones de pago y otras alternativas de la macro economía, seguramente fueron marcando hitos en nuestro devenir argentino.
   Se cumplieron compromisos algunas veces, otras veces se dejó de pagar, caímos en default, no nos prestaba nadie un peso salvo el bueno de Chávez que lo hacía al 14 por ciento, existieron tiempo atrás temores que nos embargaran la Fragata Libertad con guardiamarinas recién egresados incluidos, en fin, mil alternativas distintas que marcaron a fuego las relaciones bilaterales.
   Pero también existieron desacuerdos, erróneas interpretaciones, intereses contrapuestos y el componente ideológico que interviene inexcusablemente en este tipo de operaciones por montos siderales.
   Por eso desde un sector opositor a cada gobierno, se descalificaba al FMI mientras que desde otros se lo aplaudía y agradecía esa generosidad no siempre bien entendida, porque bien sabemos que los buitres son insaciables.
   Lo curioso es el cambio que a veces se opera en la concepción de una situación, de acuerdo a qué vereda sea la que ocupa el contendiente con el Fondo Monetario Intramuscular, como muchos lo llaman porque siempre, siempre nos vacuna.
   Desde la derecha -incluso en tiempos de la derecha peronista- era la panacea, la buena intención, la colaboración con nuestro crecimiento pero desde la vereda de enfrente, era la entrega incondicional del país, la vigencia de los vendepatrias y traidores a la Patria y otras descalificaciones que, hay que comprenderlo, golpeaban con fuerte impacto en los sectores más postergados de la sociedad que son en muchos casos la mayoría.
   Pero cuando por esas cosas de la democracia se opera un cambio de timón en la conducción del país, el FMI pasa a ser un aliado incondicional, generoso, casi buen pariente, benefactor de nuestra decadente y castigada economía, mecanismo que nos sacará de la postración.
   Ese es uno de los grandes contrasentidos argentinos, más emparentado con el gataflorismo que con la realidad histórica.
   Veremos qué dice de ahora en más la izquierda combativa y paqueta atrincherada en Puerto Madero, si llegáramos al caso de insolvencia por cualquier causa achacable a nosotros y a quienes nos gobiernan: el FMI pasaría otra vez de las tantas, a ser declarado enemigo mundial de las clases postergadas, de los desheredados, de quienes son indefensos por pobreza e indigencia.
   Mientras tanto y lo estamos avizorando, doña Kristalina (se escribe con “K” inicial) de apellido Georgieva, jefa máxima del organismo internacional de la usura, será a la distancia y en su momento y en una de esas, nuestra denostada y obligada ministra de economía.

“Piquetería rentada” en descanso estival
ES LLAMATIVA LA CALMA SOCIAL COMO
SI LA  CRISIS HUBIERA  SIDO  SUPERADA
   Uno de los más recientes “clásicos argentinos” ha sido sin dudas la acción organizada desde distintos sectores tanto sindicales, ideológicos y empresariales, de las protestas planificadas e instrumentadas por grupos perfectamente identificados -dejando de lado aquellas situaciones en que los respaldaba la ley en sus demandas- que apelaban a métodos violentos, coercitivos, vandálicos y ofensivos contra la sociedad, que no salía de su asombro por la indemnidad con la que actuaban.
   Aparte, esas movilizaciones demandaban gastos importantes que individualmente, cualquier persona descontenta no podía afrontar, por lo que pasaron a ser manifestaciones alentadas por su incorporación al que se dio en llamar “campo rentado”, que para muchos participantes de las protestas y demandas, tanto hombres como mujeres, mayores y menores, representaba una entrada segura de algunos pesos y en otros casos, de mercadería.
   Desde las usinas del descontento y la desestabilización se las calificaba como expresiones espontáneas, pese a la enorme cantidad de pruebas que se recogían con las que se demostraba que eran acciones programadas y pagadas por los poderosos, con transporte incluido de ida y de regreso, que estaban detrás de cada una de ellas, siempre por mezquinos intereses que confluían a un solo motivo: la acumulación de poder y el debilitamiento de un gobierno ciclotímico que lucía una llamativa carga de soberbia que jamás reconoció ni corrigió.
   Y resulta que ahora es como si la crisis ya no existiera; como si todas las heladeras estuvieran rebosantes y no existieran motivos que llevaran a la protesta ni al descontento, dejando en claro que parte de esa reacción se debe a un cierto grado de justificada esperanza que anida en los sectores populares.
   Los piquetes ya no existen, los precios siguen subiendo burlándose de esa promoción que los califica como “cuidados”, la presión impositiva es casi salvaje, combustibles y servicios siguen en alza como si gobernara Macri, la devaluación encubierta supera el 30 por ciento, cobró vigencia el festival de libertades instrumentado por una Justicia adepta, la inflación sigue horadando la economía nacional y la familiar, los salarios siguen decayendo en su poder adquisitivo y es como si las cosas hubieran cambiado radicalmente, en beneficio de la comunidad.
   Necio sería negar que las transformaciones anunciadas no contienen ese componente de expectativas, confianza y seguimiento que se necesita para instrumentarlas para que no se diluyan como tantas veces sucediera, en promesas vanas y desaliento general.
   No quiero caer en la trampa de sostener que se advierten progresos en el estado de las finanzas hogareñas porque mucho se dijo que cambiaba, advertir que no son pocos, y lo vemos a diario en los medios periodísticos de toda laya aunque poco y nada cambió, pero no deja de ser un placer, que han podido ahorrar como para abarrotar playas, hoteles, ómnibus, aviones, cruceros y otros sitios de turismo durante la crisis terminal que se nos abatiera, para gozar las vacaciones.
   Aunque muchos “piqueteros” hayan perdido su fuente de trabajo anterior, en la actual calma social y sindical, sin conflictos y por falta de actividad y convocatoria a la protesta, debieran agradecer que al menos entonces, añitos atrás, algunos manguitos pudieron guardar mientras vivían en crisis.

El sobrenombre, dueño de la identidad
TODOS  SABÍAMOS  QUE ERA EL “ÑATO” PAEZ
PERO NO MUCHOS QUE SE LLAMABA ENRIQUE

 Cuando el apodo supera al nombre para quedarse, afirmarse y expandirse es que se trata de una persona a lo mejor no tan importante ni trascendente pero ampliamente querible. Un tipo osado y profesionalmente intachable hizo de la imagen quieta o en furibundo y ruidoso movimiento su razón de ser y de existir, en muchas ocasiones tuteándose con el peligro sin tomarlo muy en cuenta.
   Pocos conocen que fue ilustrador gráfico y de los buenos, creativo y detallista porque entre otras cosas supo pensar en tinta china y plumín uno de mis informes periodísticos de décadas atrás.
   Fue uno de los enviados especiales a Comodoro Rivadavia en aquellos años oscuros de la guerra por Malvinas, en representación del desaparecido diario “Los Principios” que por entonces me tocara dirigir. Una persona excepcionalmente solidaria, más allá de la difundida sentencia popular que los muertos malos no existen, porque era genuinamente bueno y con elevado sentido de la amistad en cuyo campo y por su buena siembra supo cosechar sólidos y añejos afectos.
   Y por esa férrea certeza que nadie tiene comprada la eternidad terrenal, un mal se lo llevó y por allí uno piensa en la caridad de algún Supremo que lo alejó del sufrimiento -que marcó de dolor y nostalgias a buena parte de su vida- con aquella presencial y horrenda pesadilla de un río embravecido que le arrancara a casi toda su familia. 
   Símbolo icónico de rally y de cualquier otro deporte; era su barbada estampa colgado a un costado del helicóptero o en el borde de una tribuna; era el fervoroso ladrón de imágenes que enriquecieron la posteridad y los archivos.
   Era Enrique “El Ñato” Páez, amigo, colega, compañero, pintor de instantes, enfermizo competidor consigo mismo, loco por el riesgo quien hoy partió adelantándose en el camino de todos y dejando adioses para no dejarse ver más, con su incuestionable condición de inolvidable.
   Bueno y justo sería retratarlo en pocas palabras: quien todo sabe sufrir, a todo puede atreverse.
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