24 de mayo de 2015

S.L.B. - LA SEGURIDAD TARDÍA - NO HAY PRÓTESIS CEREBRALES - INTENDENCIA MUNICIPAL INTERNA - ¿CADENA NACIONAL O CAMPAÑA? - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - CANDIDATURA RELÁMPAGO - EL 25 DE MAYO Y NUESTRA LIBERTAD - REÑIDERO MEDIÁTICO, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 24/05/15 que emite AM580 Radio Universidad de Córdoba.

 SEGURIDAD TARDÍA

  Qué perversa y percudida manía que adorna a los gobernantes, cuando piensan que la gente es imbécil y le prometen cosas que no fueron capaces de hacer en más de una década de gestión.
   Es lo que está ocurriendo con el artífice del cordobesismo no tan solo en materia de seguridad, porque en el último año viene corriendo un maratón de inicios de obras, muchas de las cuales han resultado más costosas en la publicidad lanzada para hacerlas ver metro a metro, que en su realización.
   Así y bajo el mismo signo político vimos el faro sin mar, la veneciana estación terminal de ómnibus, el deficiente camino de El Cuadrado, las escuelas y los barrios que se llenan de grietas antes que de ocupantes, el crecimiento de la marginalidad desatendida, la superpoblación de la planta de personal, la confiscatoria tasa vial a los combustibles, la impune instauración del narcosistema y otras lindezas que agobian a los cordobeses.
   Una de las más brutales deudas del gobierno con la sociedad es la penosa carencia de una política integral de seguridad que prevenga y nos proteja, reemplazándola por marketing que muestra más patrulleros, más personal, más armas, mejor tecnología y lamentablemente muchos menos resultados porque las estadísticas serias no mienten, como ocultan hechos desde la propia policía.
   En pocas palabras y a la hora de la campaña donde todo vale, De la Sota cree que culpando a los jubilados por sus protestas, en el sentido que con esas demandas le quitan el pan al resto de la comunidad, es un manotón de ahogado en su propia indiferencia hacia los más viejos y de tomar por estúpidos a los que menos tienen.
   La seguridad es la gran materia pendiente en ese intento de graduación para llegar a la Presidencia de la Nación.
   Ir a la guerra con la pólvora mojada, solo asegura una derrota indigna y con poder residual en la historia.
  
NO HAY PRÓTESIS CEREBRALES

   Aunque los cordobeses no somos inventores del humor, algo sabemos en cuanto a crearlo incluso en situaciones adversas o dramáticas. Uno de los más negros ejemplos es la rica e inagotable fuente que aportan los velatorios. 
   Y quien dijo que el humor de Córdoba ha muerto, seguramente no quiso llegar tan lejos en cuanto a un enfoque negativo del tema y siendo indulgentes, nos hizo pensar que quiso decir, a lo mejor, que ese distintivo de nuestra personalidad se encuentra en estado de letargo o si se quiere ser “fashion”, sostener que está en “stand bye”.
   ¡Hay tantos exponentes de ese arte genuinamente mediterráneo de la región central!
   Cosechan fama, candidaturas, premios y cospeles en el país y en el exterior.
   Todo esto, para asegurar que no será un porteño el que nos enseñe ese arte de la graciosa creatividad, a veces intelectualizada y hasta el colmo plagiada sin pudor y sin medida y en tal sentido aún flota la imagen de Hortensia, que alimentó durante años a los graciosos de la TV nacional.
   Por eso, cuando Randazzo dijo lo que dijo, que no me venga ahora a decir que lo dijo en otro sentido, porque no hay peor copiador de nuestro humor, que un porteño queriéndose hacer el cordobés: lo dijo con una pretendidamente suave y aplaudida inocencia, cargada -al menos para los que gustamos del humor respetuoso- de inocultable mala leche.
   Y cuando acosado por el repudio generalizado ante el atropello, buscó disculparse con un pretexto infantil, más se hundió porque desnudó una carencia absoluta de criterio e inteligencia a la hora del discurso político, dado que si fuera lúcido y sensato hubiera elegido cualquier atajo para evitar la palabra “manco” o algún otro vocablo que no supusiera burla o menoscabo.
   Obviamente y por disciplina corporativa, la prensa “K” concentrada salió en su defensa y su disculpa, en una causa más indefendible que la de Videla, de Hitler o de Stalin.
   Ni siquiera una de las más calificadas y leídas voces del modelo nacional y popular -acusada en un libro de reciente aparición de “haberles metido el perro”- saltó a la palestra intentando justificar al candidato estrella en sus dichos, que no persiguieron otro objetivo precomicial que descalificar torpe y vilmente a un adversario.
   Desde el poder se optó por lo acostumbrado de no reconocer jamás una culpa propia, transfiriéndola a los “medios concentrados de la opo”.
   Sciolli con el penoso episodio se ahorró la pegatina de miles de afiches, porque le hicieron el favor de colaborar en su campaña, dándole una mano de la que se burlaron.
   Y Randazzo, bendecido y santificado, debe haber aprendido a fuerza de papelón y ofensa, que existen prótesis de mano pero deberá aguardar un tiempo hasta que alguien invente la de cerebro.

INTENDENCIA MUNICIPAL INTERNA

   La planta del personal municipal ha superado largamente los diez mil empleados y ahora la pretensión del ávido e insaciable sindicato, inventor del estado de conflicto permanente, es la incorporación de casi dos mil más.
   Cuando es lógico pensar que el gremio lo hace en un arranque de altruismo, los mal pensados -entre los que estoy- sostienen o sostenemos que el propósito subalterno es el incremento en el número de cotizantes que fortalecen la caja sindical.
   Por eso la virulencia de la demanda constante, cuyos pretextos se van superando con el sacrificio de los vecinos, para aparecer otros perfectamente diagramados por la perpetuada conducción sindical.
   ¿Quién puede ser entonces el intendente interno de esa ciudad con más de 10 mil habitantes que es el Palacio 6 de Julio?
   Seguramente cualquiera que tenga ansias de poder, con un ejército reducido que cuenta con cientos de miles de rehenes, garantía para alcanzar cada capricho disfrazado de reclamo.
   La pipa de la paz que alguna vez se pensó que estaban fumando la dirigencia y el intendente, nunca tuvo el tabaco suficiente para más de un par de bocanadas.
   Después, cada después de uno de los cientos de paros parciales, nos encontramos con el mismo caos de siempre, la vagancia institucionalizada y un puñado de empleados responsables y sacrificados que deben avergonzarse por el resto que han hecho un culto del no hacer nada.
   Es probable que en el estado que el joven Mestre recibió la comuna, necesite otro mandato para poner las cosas en orden tanto afuera como adentro de la municipalidad, pero es su obligación apurarse y actuar con firmeza.
   Será la única manera de evitar que los cordobeses de la capital sigamos hipotecando nuestros tributos, que ahora solo sirven para alimentar a quienes poco lo merecen.

¿CADENA NACIONAL O CAMPAÑA?

   Es bueno, legal, constitucional y apropiado, que se recurra a la cadena oficial para la difusión de los actos de gobierno, y toda otra utilización de medios concentrados puede ser considerada inapropiada, aunque para cierta Justicia sea lícita pese a las dudas de interpretación.
   La diputada macrista Patricia Bullrich pretendió silenciar a la Sra. Presidenta mediante una presentación judicial -que fue prolijamente rebotada- cometiendo uno de los peores errores en democracia: la práctica de la censura.
   Justo sería asignar a los partidos políticos  gratuitamente, espacios en cadena para que divulguen sus propuestas y si me dicen que eso ocurre solo en la campaña formalmente iniciada, la memoria me hace ver que esa cadena, en el 95 por ciento de su abuso y en la última década, fue utilizada como vehículo partidista e ideologizante o para atacar a la oposición más que para la difusión de la gestión oficial.
   Por fortuna -siempre hay que buscarle el costado positivo a las cosas- la gente del Chaco o de Formosa, de las villas dispersas, o los miles de postergados, desocupados, suspendidos o indigentes, pueden enterarse que Buenos Aires cuenta con un centro cultural casi único en el mundo, que no hizo Macri, o que inauguraron una panadería en Burzaco o que una fábrica cordobesa amplió su planta para fabricar maquinaria cuyos imprescindibles componentes importados ahora siguen con trabas para entrar al país.
   Es entonces cuando esa propaganda partidista se vuelve en contra y basta con mirar los índices de audiencia en los horarios la mayoría centrales, que se utiliza la red nacional.
   Obviamente que el espadachín Aníbal Fernández, jurador serial, defiende la postura oficial porque es uno de los justificadores por excelencia y necesidad, quien cree y piensa que todos esos mensajes arrasan con la audiencia.
   Y es cierto: hacia el apagado, logrando con ello que para mucha gente -los números no mienten-  la cadena más que un vehículo de conocimiento, sea una condena a no ver el culebrón, o los noticieros.

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO

   El principio de no contradicción establece que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido.
   Formulado por los filósofos griegos, y para muchos innato en el ser humano, constituye un pilar fundamental en el razonamiento científico y el Derecho también lo aplica bajo el nombre de lógica jurídica.
   En la causa del Registro una única comisión especial juzga a todos los imputados alegando que como se trata de causas distintas, no existe el riesgo de que se vea comprometida la imparcialidad.
   Sin embargo, cuando algún imputado pretende recusar a un juez, le responden sin ponerse colorados, que no porque se trata de una misma causa y ya hace años alguien lo hizo.
   Una más que se suma a otras irregularidades descriptas. Ni la lógica, ni la ciencia, ni el sentido innato permiten entender esta entelequia cordobesa denominada megacausa.
   En esta semana siguen los alegatos de un nuevo juicio, pese a que los imputados son los viejos de siempre.
   Resulta difícil entender cómo un Poder Judicial abarrotado de trabajo y demorado en el enjuiciamiento de delitos graves por los que la sociedad tanto reclama, no es capaz de resolver la situación de un individuo acusado de un delito no peligroso de una vez y para siempre, volviendo a reeditar el mismo proceso una y otra vez.
   Casi un despilfarro de recursos, que difícilmente persiga Justicia.

CANDIDATURA RELÁMPAGO

   Hubiera bastado con ubicarse en cualquier parada de ómnibus de cualquier punto de la ciudad entre las 6 y las 7 de la mañana, o al mediodía, o al atardecer, y preguntarles a los usuarios sin distinción de edad, sexo, condición social o inclinación política, que les inspirada ese muchacho Peñaloza, ex secretario general de la UTA.
   Cada uno de los consultados recordaría entonces el dinero que perdió por puntualidad y presentismo, las horas de clase desperdiciadas, las consultas médicas malogradas o la simple y programada asistencia al cine o a recorrer la peatonal.
   Peñaloza no pudo controlar su propia interna y sucumbió en una conducción que se caracterizó por su prepotencia e insensibilidad, con relación al padecimiento de miles y miles de trabajadores, más trabajadores que él, que debieron morder su bronca frente al tentador capricho de la angurria.
   Peñaloza, más allá del ámbito de los choferes de la UTA, no está en condiciones de prometer nada, como cualquier político, porque su reciente pasado ya lo está condenando no al olvido, porque es difícil olvidar tanto daño, sino al rechazo.
   Sin dudas este otro muchacho Accastello no lee los diarios de la capital encerrado en su feudo, porque de lo contrario no hubiera cometido la imprudencia que luego intentó salvar con el clásico “¿no me diga”? que no convenció a nadie.
   Por lo que se advierte, en muchos políticos con pretensiones de ascenso, todavía prevalece una absurda ignorancia acerca de personajes a los que esos políticos tienen la obligación de conocer.
   Sobre todo, cuando quieren mostrarlos a la gente como parte del pueblo y capaces de legislar en beneficio de todos.
   Y nada más antipopular que perjudicar de cualquier manera a los trabajadores.

El 25 DE MAYO Y NUESTRA LIBERTAD 

   Mañana celebramos más de dos siglos como Nación y la realidad pone en duda que hubiéramos aprovechado las lecciones de nuestra propia historia.      
   Los políticos coinciden, pensando a la Patria como la construcción de una gigantesca obra para nuestro bienestar y para todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar su suelo.
   Y cada 25 de Mayo desde que me acuerdo, hoy a 205 años de aquella gesta, vuelvo a considerar oportuno pensar en voz alta qué es la Patria, desde mi simple condición de ciudadano.
   Debe ser la Patria el paraíso donde podamos vivir en paz y en libertad porque representa decencia, trabajo, sacrificio.
   La Patria no es el bolsón, el subsidio o la beca para no trabajar.
   Es honestidad a ultranza; entrega, amor por las raíces y generosidad con nuestro prójimo.
   La Patria es construir y no mentir.
   Buscar el bien común.
   Gobernar y obrar sin soberbia ni autoritarismo.
   La Patria es administrar honradamente lo que tenemos y elaborar aquello que necesitamos.
   La Patria, por muchos devaluada en su concepto, es educación, seguridad, justicia y salud para todos, sin elegidos ni marginados.
   La Patria también es el respeto a los que piensan distinto y a la Patria la hacemos en la ciudad y en el campo.
   La transpiramos en la calle, en las escuelas y en el surco.
   La Patria es diálogo, debate, disenso, discusión.
   No es de civiles ni de militares, sino de argentinos.
   La Patria no es Lanata ni lo es el fútbol para todos.
   La Patria no es Menéndez ni Videla, pero tampoco lo son Firmenich ni los Schoklender.  
   La Patria es también rebeldía ante la injusticia, cariño por lo nuestro y respeto hacia el prójimo.
   La Patria envilecida por la corrupción, solo se cura con justicia honestamente independiente y no con la obediencia debida de algunos jueces.
   Trabajemos unidos, codo a codo y empecemos ya, desde arriba hacia abajo, para que la desunión y los desencuentros no sigan siendo más rápidos que los relojes.
   Por eso, viene como anillo al dedo una declaración que quiero compartir con mi audiencia.
   “Los medios de protección que la Constitución nos proporciona, son la libertad y los privilegios y recompensas conciliables con la libertad.
   Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente.
   Se nos alentó a consumir sin producir.
   Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia, de quienes se desparraman por el resto del territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la disipación.
   Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental.
   En realidad, nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.
   Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia.
   Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso les mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición.
   El origen de la riqueza son el trabajo y el capital.
   ¿Qué duda cabe que la ociosidad es el manantial de la miseria?
   La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas.
   Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental de los cuales surgen los tiranos y la guerra civil, que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo”.
   ¿Quién dijo todas estas verdades?
   Fue Juan Bautista Alberdi, en marzo de 1855 firmando con el seudónimo “Figarillo”.
   Han pasado 160 años y es como si lo hubiera dicho ayer.

REÑIDERO MEDIÁTICO 

   Días pasados se cruzaron fuerte, sin concesiones y sin anestesia el ministro de inseguridad de la Nación, Sergio Berni y el inventor del cordobesismo, José Manuel de la Sota.
   Y le digo titular de la cartera de inseguridad porque es lo que hay, porque es imposible manejar, en este caso seguridad, porque no existe.
   Parecía un festival de negaciones de la realidad porque ambos aparecían como ángeles, pero que marcan tarjeta en el infierno no por ignorancia de los problemas que padecemos sino por la comodidad coyuntural de desconocer su pavorosa vigencia.
   En suma, de poco sirvió como hecho positivo y superador dado que cada uno empecinado en sostener su propio y falso discurso, quiso hacernos creer que el narcotráfico no existe, que las pistas clandestinas están controladas, que la venta de drogas es un invento mediático y que el índice de criminalidad está estancado desde hace años.
   Fue una especie de ring radiotelevisado donde los contendientes, como si estuvieran espalda contra espalda, se empecinaran en gritar fantasías a las cámaras y los micrófonos, cada cual para su rincón de adeptos.
   La poca seriedad de todos los argumentos exhibidos fue el estilo que prevaleció en una pelea casi callejera, de esas donde reinan los empujones, las acusaciones y las mojadas de orejas que no llevan a las trompadas, que es lo que se impone en las artes boxísticas y en el debate con argumentos.
   Un papelón a dos puntas donde sería exagerado juzgar que se trató de un empate.

   Porque los dos, entre amagues y amagues por momentos patéticos y olvidables, perdieron por nocaut.

20 de mayo de 2015

¡Avísenle a Randazzo! -----

TODAVÍA NO EXISTE LA
PRÓTESIS DE CEREBRO

Aunque los cordobeses no somos inventores del humor,
algo sabemos en cuanto a crearlo incluso en situaciones
adversas o dramáticas. Uno de los más negros ejemplos
es la rica e inagotable fuente que aportan los velatorios.
 
   Quien dijo que el humor de Córdoba ha muerto, seguramente no quiso llegar tan lejos en cuanto a un enfoque negativo del tema y siendo indulgentes, nos hizo pensar que quiso decir, a lo mejor, que ese distintivo de nuestra personalidad se encuentra en estado de letargo o si se quiere ser “fashion”, sostener que está en “stand bye”.
   ¡Hay tantos exponentes de ese arte genuinamente mediterráneo central!
   Cosechan fama, premios y cospeles en el país y en el exterior.
   Todo esto, para asegurar que no será un porteño el que nos enseñe ese arte de la graciosa creatividad, a veces intelectualizada y hasta el colmo plagiada sin pudor y sin medida y en tal sentido aún flota la imagen de Hortensia, que alimentó durante años a los graciosos de la TV nacional.
   Por eso, cuando Randazzo dijo lo que dijo, que no me venga ahora a decir que lo dijo en otro sentido, porque no hay peor copiador de nuestro humor, que un porteño queriéndose hacer el cordobés: lo dijo con una pretendidamente suave y aplaudida inocencia, cargada -al menos para los que gustamos del humor respetuoso- de inocultable mala leche.
   Y cuando acosado por el repudio generalizado ante el atropello, buscó disculparse con un pretexto infantil, más se hundió porque desnudó una carencia absoluta de criterio e inteligencia a la hora del discurso político, dado que si fuera lúcido y sensato hubiera elegido cualquier atajo para evitar la palabra “manco” o algún otro vocablo que no supusiera burla o menoscabo.
   Obviamente y por disciplina corporativa, la prensa “K” concentrada salió en su defensa y su disculpa, en una causa más indefendible que la de Videla, de Hitler o de Stalin.
   Ni siquiera una de las más calificadas y leídas voces del modelo nacional y popular -acusada en un libro de reciente aparición de “haberles metido el perro”- saltó a la palestra intentando justificar al candidato estrella en sus dichos, que no persiguieron otro objetivo precomicial que descalificar torpe y vilmente a un adversario.
   Desde el poder se optó por lo acostumbrado de no reconocer jamás una culpa propia, transfiriéndola a los “medios concentrados de la opo”.
   Sciolli con el penoso episodio se ahorró la pegatina de miles de afiches, porque le hicieron el favor de colaborar en su campaña, dándole una mano de la que se burlaron.
   Y Randazzo, bendecido y santificado, debe haber aprendido a fuerza de papelón y ofensa, que existen prótesis de mano pero deberá aguardar un tiempo hasta que alguien invente la de cerebro.

Gonio Ferrari

18 de mayo de 2015

COLECCIONISTA DE MIRADAS


                                                                                            Cuento de Gonio Ferrari *

   Si tuviera que pintar su retrato, diría que Wally es un tipo más bien reservado, a veces ciclotímico que está rondando el medio siglo de vida, una vida con alegrías y penurias; con amores y con adioses. Wally, pese a todo, es un adicto al trabajo; un fervoroso laburante que ha ganado cientos de batallas en esta larga guerra que es su natural e inmodificable manera de ver pasar los años.
   Sus vecinos lo querían y lo quieren por lo servicial, siempre dispuesto a dar una mano
   En el barrio, más que amores pasajeros o relaciones tipo delivery, no se le conocían otros a este ex joven madurado a cascotazos, escritor vocacional, amante de la buena cocina y de las eternas conversaciones políticas. Se iba y volvía a su trabajo caminando, siempre a horas intempestivas porque los horarios rígidos no eran parte de su personalidad de hombre libre, sin yugos ni ataduras.
   Uno de sus alimentos más deseados era la música y el otro una rareza no tan curiosa: los ojos de ellas. Los ojos de cualquier color, pero que fueran expresivos, frescos y accesibles a su manía, cercana al delirio, de escuchar las miradas.
   Porque Wally tenía y aún conserva intacta  una excelsa capacidad perceptiva que le permite oír colores, mirar música y tocar lo inaccesible. Y nunca falta quien ponga a prueba tantas virtudes. Wally es un tímido no asumido, apasionado por el trabajo, que tiene como -llamémosle entretenimientos- encerrarse en la música … y otear en los ojos de las mujeres.
   Era una especie de melodía que lo invadía desde algún iris cercano y hasta se permitía y aún se permite el lujo de saber si esa mirada es natural o cosmética. El brillo especial no te engaña; las lentejuelas son artificiales y suele ser solo un instante mágico el que te  hace llegar  ese luminoso mensaje hasta el alma, me dijo un día mientras caminábamos por una vereda de la Cañada.
   Las miradas azules me transmiten paz, las verdes erotismo, las negras un cúmulo de misterios … me comentaba entusiasmado.
   Y cada mirada tiene su música.
   Me mira Vivaldi, me mira Bach, me mira Wagner, me mira Beethoven, me mira Grieg o me mira Mozart.
   Todas las miradas, me dijo antes de darnos un abrazo y cada uno seguir su camino, tienen la pirotecnia del estallido en algunos casos o de la mansedumbre en otros… Wally tenía razón y me dejó tan pensativo que casi me atropella un auto al cruzar la calle.
   Wally jamás dejó de ser un tipo sencillo, emprendedor, fanático del arte en general e inveterado cultor de la música … que irradian los ojos de las mujeres.
   Buscando temas de Vivaldi los encontraba en los ojos azules o a Beethoven en los verdes.
   Pero aquella vez, pleno abril y en la calle guareciéndose de la lluvia en un umbral mientras esperaba el ómnibus porque no estaba como para volverse caminando, Wally vio a Mozart.
   Bah… lo vio es un decir, porque escuchó un Mozart dibujado en el despreocupado murmullo de una flaquita con piernas largas y pollera corta, que se apoyaba en el hombro de un muchachito adolescente.
   El ómnibus por supuesto demoraba, mientras la pieza de Mozart seguía penetrándole en el alma. Hasta que en un movimiento lógico, en la estrechez de la vereda descuidada se enfrentó con Mozart y con aquellos ojos increíbles.
   Tenían el color único e inimitable de la miel, con un tornasol de mínimos espejos y mostacillas doradas.
   Era el color de Mozart; de su música; de su juventud; de su enorme talento creativo.
   ¿Saben lo que es la desesperación por hablar con alguien que parece que te está esperando, cuando justo llega el ómnibus y no hay cómo acercarse y cruzar un par de palabras?
   Pobre Wally …
   La lluvia y el desencanto lo llevaron a sospechar y esperanzarse que inexorablemente dentro de siete días y en la misma parada, algo sucedería para cambiarle la vida …
   Los días eternos de aquel otoño pasaron y justo una semana después de mirar esos ojazos y percibir en ellos a Mozart, Wally, el curioso y romántico espécimen que escuchaba música en los ojos de las mujeres, la volvió a ver.
   En el mismo lugar, con el mismo muchachito que la acompañaba estaba ella, la pollera un poquito más larga y las piernas tan bonitas como las soñara durante esos días.
   No esperó que llegara el ómnibus y venciendo su timidez casi de jardín de infantes, Wally se animó a preguntarle, como al pasar y con la boba dimensión de un susurro, si le gustaba Mozart. Sorprendida, ella le dijo que si, que era su predilecto, que la acompañaba desde niña y se había transformado en la luz de sus penumbras.
   El, ya enamorado hasta la médula, recién cayó en cuenta que Mozart era toda la luz que no tenían esos ojos condenados al eclipse. 
   Por eso, desde entonces, buscó la manera de hacerle sentir lo que más amaba, cada vez que pudiera y de las formas más inimaginables.
   Por siempre le arrimaría los destellos radiantes de Mozart para que sus ojos, esos ojos de increíble color miel, escucharan la luz.
   Cuando me lo contó, la historia me pareció de novela.          
   Sobre todo, porque hace más de cinco años que ellos están juntos y caminan la vida de la mano, canturreando Mozart.


*   Periodista de vasta trayectoria,
incursiona en cuentos breves con
la edición  de  su libro de próxima 
aparición, “25 coleccionistas”, en 
donde retrata a muchos fanáticos 
ganados por la manía de atesorar
tanto objetos como sensaciones.

17 de mayo de 2015

S.L.B. – AL FIN LA POLICÍA EN LAS CALLES – FAYT ESTÁ VIEJO Y BOUDOU ES BUENO – BOCA-RIVER, UN DOLOROSO ESCÁNDALO – VALIOSA OPINIÓN AJENA – EN LA JUSTICIA EL ABUSO ES CORRUPTELA – PARITARIAS E INFLACIÓN – LA OBEDIENCIA DEBIDA Y LOS CANDIDATOS, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 17/5/15 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

¡AL FIN LA POLICÍA EN LAS CALLES!

   Ha hecho ayer su debut en las calles cordobesas una nueva fuerza destinada al control del tránsito, tan caótico en cualquier momento y más cuando, por ejemplo, en tiempos que el inventor del cordobesismo quiere ser presidente.
   Ayer fue el bautismo de fuego de los zorros azules, sin molestos ni estridentes silbatos pero con patrulleros, motos, armas, comunicaciones y una enorme cantidad de efectivos que tuvieron la tarea de bloquear y aislar como cien manzanas alrededor del estadio de Belgrano, donde el candidato ocupó el escenario para intentar que la gente crea que no es peronista, como los demás que están en el gobierno nacional y a veces juran que lo son.
   Con nuestros recursos, los recursos de toda la gente y no solo de sus compañeros de ruta ideológica, De la Sota no hizo un acto para volver a prometernos y no cumplir, que se ocupará del narcotráfico, de la inseguridad inmanejable, del brutal endeudamiento de la provincia, de la tasa vial o del escandaloso despojo a los jubilados.
   Con la policía que está para controlar a la delincuencia fabricó una isla, como alguna vez dijo gobernarla Angeloz y De la Sota se quejaba, mientras los delincuentes que realizan mejor inteligencia que la policía, ayer se hacían un picnic en cualquier otro rincón de la ciudad.
   El control del tránsito es de incumbencia municipal, así venga el Papa, aunque en esos casos especiales es normal la colaboración policial, pero no para un acto político partidista solventado con fondos que son el sacrificado aporte de los cordobeses.
   ¿Seguirá sosteniendo el Jefe de Policía, que trabaja para todos?
   Y cuando nosotros, esos cordobeses clamamos por tener a la policía en la calle, no era para que fuera de esta alocada, ridícula y costosa manera.
   Acerca del fogoso discurso del utopista, prolija y costosamente difundido por canales porteños, donde no lo conocen ni conocen la realidad cordobesa, pintó un edénico panorama provincial como ejemplo a implantar en el país, de lo que Dios guarde a los argentinos.
   Habló del mentiroso 82 por ciento móvil a los jubilados, pero olvidó confesar que a lo mejor su campaña, está en parte solventada con lo que les retiene caprichosamente a los pasivos, cuyos aumentos son percibidos seis meses después, ya licuados por la inflación.
   Ninguna mención a la confiscatoria tasa vial, implantada con la prepotencia de su unicameral para destinarla a los caminos, mientras la clausurada ruta de El Cuadrado es un himno a la improvisación y la corrupción.
   Por supuesto del narcotráfico y su brutal crecimiento con todas sus secuelas en la sociedad no se ocupó, pero subrayó los planes primer paso y otras formas del acostumbrado asistencialismo.
   Pero llenó el estadio de Belgrano llevando casi 600 ómnibus con simpatizantes desde los barrios y toda la provincia y cerrando un amplio sector de la ciudad donde ni siquiera las ambulancias se podían desplazar por el enorme caos que generó ese exagerado bloqueo urbano que se mantuvo por 12 horas.
   Si así, con ese descriterio, De la Sota piensa manejar el país, es probable que le ganen los votos en blanco.

FAYT ESTÁ VIEJO Y BOUDOU ES BUENO



  La Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados de la Nación dando curso a una iniciativa del macroultraministro Aníbal Fernández, con su mecanismo de la mayoría automática y la venda en un ojo, ha dictaminado alegremente que el Dr. Carlos Fayt está viejo (como si hiciera falta señalarlo) y que el vicepresidente Boudou es bueno y que no se dan las cosas como para que sea investigado, aunque sí pide que el veterano miembro de la Corte Suprema de Justicia se someta a una investigación para dilucidar su estado psicofísico.
   Y la orden de actuar de esa manera proviene de quien, también alegremente y basándose en su propio diario -ese que le preparan con buenas noticias- sostiene que las demandas salariales de los trabajadores argentinos son una exageración, haciendo comparaciones con España y cuestionando a los “descamisados” o “cabecitas negras” con la pregunta “¿En qué mundo viven?”.
    Los trabajadores, señora, vivimos aquí donde la inflación real que su gobierno dibuja, manipula o esconde, supera generosamente el 30 por ciento anual mientras que en la España que Ud. toma como ejemplo, llega al 3 por ciento -y no se oculta- o sea una décima parte.
   ¿Vale la pena hacer algún análisis más profundo de nuestra realidad?
   Los temas Fayt, Boudou y demandas salariales son emblemáticos.
   Con esos simples detalles, podemos tomar conciencia que la diferencia radica en la vulnerabilidad de cada uno.
   Una cosa es centrar el ataque en un prócer vivo ya cansado de que intenten menoscabarlo y descalificarlo y otros que han hecho del poder una coraza y un himno a la impunidad.
   La peor de las diferencias es que si Fayt padece una patología no tardará en hacerse pública.
   Otros casos resonantes pero sombríos aunque bipolarmente evidentes y pese a la "juventud relativa" son secretos de Estado y ni siquiera aparecen en el recóndito “diario de las buenas noticias”.
   Y haciendo memoria -un ejercicio que muchos evitan- no recuerdo a ninguno de los actuales peronistas arrebatadores y usurpadores de banderas ajenas, cuestionar en su momento la edad octogenaria de Juan Domingo, que por si lo ignoran, fue general del Ejército Argentino.
   Ni tampoco reconocer que a Carlos Saúl I de Anillaco, que carga varias décadas y está pisando los 84, lo plumerean, empelucan y maquillan cada vez que lo necesitan para dar quórum o votar algo a favor de la corporación “K”.
   Lo único que les importa, los pone nerviosos, agota las existencias de Alplax y Rybotril y les hace seguir el almanaque día a día, hora a hora y minuto a minuto, es la edad y lo que pueda hacer un viejito nonagenario que solo pretende que lo respeten.
   Posiblemente resuelva alguna causa, pese a su edad, evaluando que todavía es útil, hábil, preparado y experimentado para ocupar su sillón de Ministro de la Corte y estar orgulloso de la honestidad que lo acompaña, nada menos que desde hace 97 años.
   En lo personal, dudo que Boudou, ahora casi canonizado, pueda sentir lo mismo con solo mirar un lustro hacia atrás.

BOCA-RIVER, EL GRAN ESCÁNDALO


   Duele a veces escuchar, a la luz de los últimos episodios violentos ocurridos con relación al fútbol adentro y afuera de la cancha, que tal actividad es una fiesta.
   Tonto entonces, aquel que concurre a una fiesta para que lo insulten, lo golpeen, le roben o en el peor de los casos no le permitan volver vivo a su casa.
   ¿Será por eso que nuestra incultura deportiva mantiene un alambrado con púas entre el público y el césped donde están los jugadores y decenas de policías pertrechados como para una guerra?
   ¿Será por eso que existe un derecho de admisión a los estadios?
   ¿Alguien recuerda lo que eran los hooligans en Inglaterra, que fueron desarticulados en su agresiva costumbre de generar disturbios así porque sí?
   Mientras el mundo en cuanto a estas cuestiones avanza, aquí retrocedemos a tiempos cavernícolas, porque la violencia está en la dirigencia, en las barras bravas, en los jugadores que los mantienen, en los árbitros deshonestos, en el periodismo interesado y complaciente y en el gobierno y los políticos que no ponen orden, porque se quedarían sin el apoyo de la prepotencia organizada que con frecuencia convocan para sus mitines o protestas.
   Boca y River, o River y Boca han plasmado un doloroso ejemplo de lo que no debe ser; de lo repudiable; del descontrol, de la deshumanización del más apasionante de los juegos que es el fútbol.
   El delictivo escándalo más reciente no es otra cosa que la eclosión de la impunidad, desde el arquero Orión que aplaudía a los violentos hasta el ministro Berni que negaba que hubieran entrado bengalas y la tribuna parecía la apertura del Festival de Cosquín.
   Fue gas mostaza, fue ácido, fue cualquier sustancia eso es lo de menos porque lo importante es el daño, la puñalada que hirió a la gente amante del fútbol, y es cuando uno se explica por qué la familia dejó las tribunas y ni siquiera los niños se deleitan con el espectáculo.
   La sanción a Boca más que leve es escandalosa, porque 200 lucas verdes las sacan con una mínima parte de los derechos televisivos y perder frente a River por la Copa Libertadores estaba dentro de lo que podía ocurrir en la cancha, o sea que era un riesgo potencial.
   Y lo peor es que nos queda esa terrible certeza, que a veces se traslada a otros segmentos sociales ajenos al fútbol, que la impunidad ha ganado la batalla.
   Y eso, para cualquier argentino bien nacido, es lamentablemente doloroso.

POR QUÉ FAYT ES CULPABLE 
  
El colega Jorge Tenembaum, en el diario El Cronista Comercial, escribió su columna referida a la embestida gubernamental contra el juez Fayt. Me he permitido elegir los puntos más salientes del comentario, porque considero que asumen una enorme importancia.
   “No fue cómplice de la dictadura. No hay una foto, una declaración, un gesto suyo de cercanía con los militares.
   Nadie le descubrió una fortuna incalculable y, menos que menos, una que no pueda justificar.
   No compró terrenos fiscales a precio vil.
   Nunca defendió la idea de que se necesitaba matar gente para que la Argentina fuera un lugar más justo.
   No escapó jamás de un pedido de captura por parte de un juez.
   No acusó a nadie de homosexual, de drogadicto o de cómplice de la dictadura para triunfar en una pelea menor.
   No lucró gracias al desalojo de personas humildes.
   No intentó comprar una imprenta de billetes con plata del Estado, ni participó de la administración fraudulenta de un plan para construir viviendas sociales.
   No usó anillos de brillantes, ni debió realizar un acuerdo judicial para frenar un proceso abierto cuando se descubrió que tenía prostíbulos en sus varios departamentos, ni fue ñoqui del Senado.
   No fue menemista, cuando todos los trepadores lo eran.
   No fue duhaldista, cuando todos los trepadores lo eran.
   No fue kirchnerista, cuando todos los trepadores lo eran.
Es más: cuando en la Corte había jueces que constituían la mayoría automática de Menem, él resistió.
   Sus votos en minoría durante esos años son realmente ejemplares.
   Por eso, cuando luego del 2003 se inició un proceso virtuoso de renovación de la Corte Suprema, nadie le pidió que se fuera, y ya tenía más de 80 años.
   Fayt es un caso extraño y no le pueden encontrar otro pecado que uno biológico: haber cumplido años.
   La primera que lo denunció por viejo fue la presidenta de la Nación en julio de 2013. Estaba peleada con la Corte porque no le dejaba pasar un proyecto de reforma judicial por el cual los jueces serían elegidos en las boletas de los partidos políticos, o sea, que quien ganara la elección se quedara con la Justicia. Entonces, Cristina Fernández calificó a Fayt en Twitter de "juez centenario".
   A los pocos días, Justicia Legítima organizó un acto frente a Tribunales. Allí fueron, entre otros, los diputados oficialistas Héctor Recalde y Carlos Kunkel y había colectivos y una gran muchachada con remeritas de La Cámpora. Antes del primer orador, se realizó sobre la tarima una representación artística donde aparecía un juez decrépito, que se movía con un andador y al que dos asistentes le pasaban el plumero y ayudaban a limpiarse los mocos.
   Así trataron a Fayt, sin que ni la Presidenta, ni ningún ministro, ni ningún integrante de Justicia Legítima, ni los prestigiosos Raúl Zaffaroni, Horacio Verbitsky, Carlos Arslanian o Julio Maier, dijeran una palabra sobre eso. 
   El operativo de estos días se inició el 3 de mayo cuando Verbitsky opinó que Fayt no entendía lo que firmaba. Para sostener esa afirmación, no aportó un testimonio de un médico, o de un familiar, o una radiografía, un análisis de sangre, un fallo disparatado, una filmación.
   Era solo su palabra. Algo que alguien dice.
   Verbitsky fue desmentido por la hija del juez. Pero el jefe de Gabinete amplificó esa versión, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo calificó como momia a Fayt y el periodismo oficialista se sumó, militante como siempre, al coro. Por si fuera poco, un grupo de diputados se constituyó en una especie de tribunal popular sanitario para determinar si Fayt está lúcido o no.
   En los viejos regímenes stalinistas de Europa del Este, se solía decretar que los disidentes estaban locos y se los encerraba. En este caso, se trata de una mueca triste, un reflejo del enojo de una Jefa que, con cierta periodicidad, pierde las proporciones y nadie, en su entorno ni en su fuerza política, le resiste los caprichos.
   Todo se puede discutir: la edad límite para ser ministro de la Corte, el estado de salud mental de un Presidente, qué hacer con un vicepresidente procesado y como deben variar los exámenes de conducir a medida que uno envejece.
   Es probable que 97 años sean demasiados para que alguien ocupe un cargo tan sensible. Pero también puede ocurrir que, a esa edad, haya personas lúcidas que no deseen retirarse. Para evitar subjetividades, la sociedad democrática eligió el estado de derecho. Si la ley establece determinados mecanismos para remover a alguien, esos son lo que se deben aplicar. Pero hay leyes no escritas: humillar a una persona mayor, solo por la edad que tiene o a cualquiera, por lo que sea no parece ser un método que distinga a quienes lo aplican.
   Fayt seguirá en el cargo hasta que él quiera porque el Gobierno no tiene los dos tercios de ambas cámaras para tirarlo por la ventana. Salvo que lo quiebren, o que la presión de estos días deteriore radicalmente su salud. Por eso, todo lo que pasó refleja una dosis apreciable de torpeza política.
   Pero lo que más sorprende no es eso, sino la vocación de tanta gente por ser fuerza de choque y la de tanta otra por el silencio ante la prepotencia y el intento de humillación de personas íntegras.
   La así llamada década ganada está plagada de episodios tan elegantes como este donde la lucidez no es lo que abunda. Y el culpable de que eso haya sido así no es, justamente, el juez Carlos Fayt.
   En todo caso, alguien que en este país tormentoso solo tiene la culpa de cumplir años, es una honrosa excepción”.
   
LA MEGACAUSA DEL REGISTRO

   En algunos espacios periodísticos de la semana se ha polemizado sobre el uso de la prisión o la libertad en personas acusadas de delitos graves, en relación con el último dictamen de la Corte sobre la prisión preventiva.
   Numerosos fallos han ratificado la vigencia del derecho constitucional a ser penado sólo después de un juicio justo y el uso de la prisión en forma excepcional.
   En el conocido caso Acosta la Corte Suprema de Justicia de la Nación remarcó el mandato de un plazo razonable de prisión preventiva, aún en circunstancias de excepción o complejidad, entre las que se incluyeron los delitos graves contra la vida y la integridad de las personas y los de lesa humanidad.
   En la causa del Registro de la Propiedad el Derecho se invirtió: La regla fue la prisión preventiva y la excepción el respeto al principio de inocencia y a la libertad. El plazo razonable fue reemplazado por años de prisión que en algunos casos ni siquiera terminaron en juicio.
   No hace falta ser jurisconsulto para presumir el exceso judicial. Personas comunes, sin antecedentes, con trabajo, familia y arraigo acusadas de conocer, hablar, ser amigo o compañero de algún otro imputado, no constituyen, ni por asomo, una excepción.
   Tan evidente, que los Organismos idóneos fallaron en consecuencia, estableciendo la arbitrariedad e inconstitucionalidad de lo actuado.
   Y tan injusto como no tomar  medidas adecuadas para con los delitos graves y sus víctimas, es hacer ojos ciegos al franco abuso de encierro en esta causa.
   Podemos coincidir entonces con el Derecho Romano en que: "Abusus non usus, sed corruptela."
   Dicho en criollo, el abuso no es uso, es corruptela.

PARITARIAS E INFLACIÓN


   Muchas de las discusiones salariales pendientes han quedado en tiempo de espera y las definiciones se aguardan para más adelante, pese a que las urgencias no saben de dilaciones, caprichos ni especulaciones.
   Desde el poder se aconseja no ir más allá de un determinado porciento que no supera los dudosos índices oficiales de inflación, frente a trabajadores que viven una realidad muy distinta al paraíso que nos pretenden vender en materia de sueldos.
   Reconocer la inflación real, para el gobierno, ha dejado de ser una preocupación en cuanto a la imagen porque visto desde la óptica crítica, adquiere trascendencia en todos los terrenos de la vida cotidiana y en el devenir político de los argentinos.
   La obligación moral y ética de los que mandan debiera imponerles un sinceramiento tanto de los números que prolijamente dibuja el Indec, como la elasticidad de los requerimientos de la masa trabajadora que es el verdadero motor de la producción.
   Mientras las autoridades sigan insistiendo -con cierta complicidad de algún sector sindical- que se deben imponer límites a las demandas, el tiempo seguirá pasando y la situación se agravará hasta el punto de transformarse en tensión y conflictos.
   Los trabajadores, postergados en sus necesidades de actualización salarial, no merecen el maltrato de la desidia o la indiferencia, que son los padres de la efervescencia, los antagonismos y las disputas.
   Dilatar las discusiones asoma como una maniobra hasta que el panorama preelectoral se disipe, y eso, la verdad que a mucha gente le importa tres cominos.
   Porque lo importante es saber que todavía se respeta el viejo rito de la discusión, por encima de las imposiciones y de los autoritarismos.

CANDIDATOS Y OBEDIENCIA DEBIDA

   La historia, más allá de los fracasos que registra la memoria de muchos argentinos en distintos terrenos, suele ensañarse cuando se trata de traer al presente barquinazos o infortunios padecidos en el ámbito de la política o cercanos a ella.
   Si es por aceitar los recuerdos hechos frases o sentencias de culto, se entremezclan “el que apueste al dólar pierde”, “si deposita dólares cobrará dólares”, “los únicos privilegiados son los niños”, “que se venga el principito”, “hay que pasar el invierno”, “socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”, “tenemos 18 años de atraso”, “ramal que para, ramal que cierra”, “el granero del mundo”, “la soja es un yuyo”, “la desocupación está en un dígito”,  “con la democracia se come, se educa, etc.”, “el 82 por ciento móvil para los jubilados”, “la inflación es un invento mediático”, “hemos eliminado la pobreza”, “la inseguridad es una sensación”, “por fin estamos desendeudados” y tantos otros dichos que se metieron en nuestra mente colectiva.
   O cuando Carlos Saúl I de Anillaco hablaba de “la revolución productiva”, “declaro a la corrupción delito de traición a la patria”, “síganme que no los voy a defraudar” o “de Córdoba a Tokio en una hora y media”, en tiempos que la simbología y el cotillón peronistas tenían vigencia.
   Y aquella otra sentencia de origen para mí desconocido, cuando dictamina que “Soldado que huye, sirve para otra guerra” y no me parece que sea prolija e inexorablemente aplicable a nuestra cotidiana y controvertida realidad.
   Pero pese a mi empeño, no pude conseguir certeza en cuanto a la autoría de esta última y célebre oración, porque seguramente su mentor se expresaba con sentido bélico y no político y los historiadores contemporáneos no la tienen registrada.
   Recientemente con un simple llamado a la cordura, la Sra. Presidente de todos … y todas consiguió sacarse algunas piedritas que le molestaban en sus zapatos que pese a no caminar en campaña, la llevan a la búsqueda de algún poder como para capear los temporales, terremotos y tsunamis que sobrevendrían si la conducción nacional mutara de signo partidario.
   La desbandada por obediencia debida fue y es una patética muestra de sumisión y falta de personalidad, aparte de configurar una peligrosa carencia de convicciones en los señalados. Ni siquiera hizo falta que les gritaran para hacerles arriar banderas y aguardar vientos favorables cuando pronto llegue el rigor de la “dedocracia”.
   Varios claudicaron en sus ansias y esperanzas de llegar a la residencia de OIivos con sucursal en Balcarce 50 pero en todos los casos por la edad de la mayoría de los autopostulados, es para pensar que se resignan con la esperanza del fracaso de quien venga y poder reemplazarlo en el 2020 como salvadores de la Patria, así la rueda de auxilio se llame Cristina, Máximo, Sergio o Mongo.
  Sin embargo la situación está tan empiojada que cualquiera que acceda al poder, sea del color que fuere, deberá enmendar situaciones y remendar mucho de lo mal que se gestionó  porque sus prioridades pasarán a ser la recuperación de la productividad por encima de planes y subsidios, la seguridad que reemplace a la angustia, la honestidad a la corrupción, la verdad sobre la mentira en cuanto a nuestra deuda externa y el regreso a la tolerancia que desaloje al autoritarismo de ver como enemigo al adversario.
   Si esas son las metas de cualquier gobernante, bien podrá decirse que ese soldado, que una vez huyó porque las armas del enemigo eran demasiado agresivas, ahora vuelve agitando una bandera blanca de paz, trabajo y armonía porque no quiere recrear una guerra tan desigual como la que le tocó vivir.

   Y es probable que haga suya esa frase de Valery, cuando dice que “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que sí se conocen, pero que no se masacran”.