3 de septiembre de 2015

MÁRTIR DE LA ARENA


El niño es inocente.
   No sabe si la culpa es del Destino o de los hombres que pretenden manejarlo.
   De esos hombres que no lo dejaron crecer y lo condenaron a un inmerecido final de mar.
   De esos hombres enceguecidos de poder y destrucción; de fuego y de sangre hermana.
   ¿Para qué mirar su carita de arena y martirio?
   Es mejor atesorarlo en la conciencia y elevarlo al reino de la vida como un íntimo, piadoso y desesperado mensaje destinado a los desalmados que manosean los relojes de la guerra, de la marginación y del desprecio.
   Y es penoso saber que esos mismos miserables le impidieron ser feliz.
   Que el dolor y la paz de los adioses lo acompañen.
G.F. 


1 de septiembre de 2015

El asno académico y la abogada exitosa

DE KEYNESIANOS Y DE BURROS,
COMO PARA REVALIDAR TÍTULOS

   Debe ser estresante para un catedrático que por encima de la sabiduría, sus diplomas y blasones, se lo llegue a considerar “burro” o se le aplique cualquiera de las acepciones que aporta la sinonimia española como borrico, jumento, asno, pollino, onagro y algunos otros casi adjetivos si de calificar su trayectoria académica se trata.
   Es para pensar que si es proclive a las depresiones, el profesor Alejandro Corbacho debiera estar al borde del suicidio (genuino y no como otro resonante caso) o del encierro en algún tibetano y anacoreta retiro budista.
   "Keynes y Corbacho o la Historia y el burro" fue el título elegido por la Sra. de Kirchner para empezar en la red del pajarito para retrucar en casi 40 envíos de 140 caracteres cada uno, a quien había tenido la osadía de cuestionar recientes dichos presidenciales con referencias históricas sobre el nazismo en una columna del recalcitrante opositor que es el diario Clarín.
   Entre otras cosas decía la Sra. en Twitter: “Cuánto mejor nos iría a los argentinos si algunos leyeran y supieran más de lo que escriben y hablan. ¿Vos decís que de Corbacho tampoco se va a acordar nadie? Es lo menos importante, pero… Keynes entró en la historia de la economía mundial”.
   Sería demasiado pesado y presuntuoso para este periodista sin título académico evaluar los conocimientos tanto de uno como de otro de los contendientes o zambullirse en la repetición de las descalificaciones lanzadas a una red social, porque tal actitud me haría ingresar a un escenario de sainete y conventillo que es lo menos apropiado para buscar el camino de la coherencia.    
   En consecuencia, bueno es dar por conocidos de idéntica manera los dichos de la Jefa del Estado como los del columnista clarinetiano.
   
Y con una breve digresión, conviene indicar que de raigambre keynesiana, Axel Kicillof , 44 años, es autor del libro “De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del Pensamiento Económico”. Un análisis de las obras originales. El diario La Nación lo ha calificado en varias oportunidades como marxista y según comentan sus seguidores, con el malsano propósito de desgastarlo y restarle legitimidad a sus decisiones, hasta el punto que un editorialista de ese diario llegó al colmo de señalarlo como "El marxista que desplazó a Boudou". 
   Y si nuestra Presidenta por un descuido abrevó en el pensamiento keynesiano, tendría que demostrar al menos algo de preocupación por el creciente e imparable nivel de inflación que atormenta a los argentinos ya que el británico Keynes -a lo mejor su autor preferido- ha sostenido que "A través de un proceso continuo de inflación, los gobiernos pueden confiscar secreta e inobservadamente una parte importante de la riqueza de los ciudadanos … El proceso lleva consigo todas las fuerzas de la ley económica del lado de la destrucción y lo hace de una manera que ni siquiera un hombre de entre un millón es capaz de diagnosticarla”.
   Esta cita textual es el resultado de una trasnochada costumbre: desempolvar anaqueles depara sorpresas maravillosas, como la encontrada en el libro “Las consecuencias económicas de la Paz” escrito -vaya casualidad- por John Maynard Keynes, Cap. 6, editado en 1919.
   El siguiente párrafo de Corbacho: “En ocasiones, los líderes políticos recurren a las lecciones de la historia para justificar o defender sus acciones. La presidente Cristina Fernández de Kirchner no es ajena a esta práctica. Especialistas han estudiado este fenómeno y concluyen que no está mal usar la historia, el problema es caer en el abuso” fue al decir de los entendidos lo  que más molestó a la Sra. Cristina, como también “Cuando los líderes apelan al pasado sin fundamento de investigación histórica se comportan como “historiadores prácticos-intuitivos”. Lo utilizan en base a una percepción subjetiva, imágenes y conocimiento selectivo… Los expertos sostienen que aquellos que recurren a contar la historia con esa perspectiva muestran una gran confianza en sus afirmaciones y carecen de inhibición para utilizar el pasado en formas diferentes, aunque sepan poco del tema”. 
   Después sobrevino el bombardeo via Twitter, que la Sra. como se consigna al principio,
titulara "Keynes y Corbacho o la Historia y el burro", lo que originó que Corbacho se refiriera a esa ofensa un día después diciendo "Estoy sorprendido por la ferocidad del ataque. Que me ponga el apodo de burro me sorprende, porque he estudiado mucho este tema. La explicación y la teoría sobre el nazismo no se basa en leer sólo a Keynes, que escribió en 1919 y no vio lo que venía”.
   Y otro periodista buscando que Corbacho se defendiera de su “burrez” le dijo que los argumentos esgrimidos “eran sin duda letra de Axel Kicillof” quien había elaborado su tesis académica sobre la obra de Keynes, a lo que se limitó a contestar con la brevedad de los sabios: “Puede ser, le recomendaría que mire otros libros”. 
   Y a propósito para conocimiento -y de ninguna manera para odiosas comparaciones- se hace oportuno comentar que Alejandro L. Corbacho es Ph.D. in Political Science, University of Connecticut (USA); Master of Arts en Ciencia Política y Certificate of Latin American Studies, University of North Carolina at Chapel Hill; Licenciado en Ciencia Política, Universidad del Salvador (Buenos Aires). Fue becario Fulbright, Ford y CONICET. Desarrolló investigación en el Instituto Torcuato Di Tella, CEDES y la Universidad de San Andrés. Ex profesor en las universidades de San Andrés, de Buenos Aires, del Salvador y en el Colegio Militar de la Nación. Fue Secretario Académico de la Carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires y asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores para el proyecto "Historia de las Relaciones Exteriores de la República Argentina". Investigador principal en la obra Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina.  Es miembro del Consejo Asesor del Center for Latin American and Caribean Studies (CLACS), y miembro del Consejo Asesor de la Fundación TAEDA, Argentina.
   De última y para no aburrir, buscando la consistencia que cada uno pueda tener de sus conocimientos aplicados tanto al periodismo como a la conducción de un país, sería oportuno tener el placer -sin que se busque lesionar alguna investidura- de ver ese proclamado y exitoso título del que tanta gala se hace y que está rodeado de un halo de misterio que será seguramente alimento para disipar dudas actuales y de las venideras generaciones.
Gonio Ferrari

30 de agosto de 2015

S.L.B.: FREUD SE HARIA UN PIC-NIC - TUCUMÁN NOS DUELE A TODOS - SIGAMOS PERDIENDO TIEMPO - EL MISTERIO DE LA URNA VACÍA - LA MEGACAUSA - CHINA, MAO Y SU SALTO ADELANTE - HOMENAJE EN VIDA A UNA INTENDENTA - ¡BASTA DE MONARQUÍA!, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 30-08-15 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba

FREUD SE HARIA UN PIC-NIC



   Por eso de hurgar en las mentes ajenas, Freud llegó a impensadas conclusiones que incluso cambiaron el curso de la historia por sus implicancias.
   Lo que hubiera dado Freud en vida, seguramente un elevado precio, por evaluar el contenido y el significado de ciertos actos fallidos cometidos por muchos de nuestros funcionarios, que por ser encumbrados es que más trascienden y se transforman en comidilla de pasillos políticos y mentideros.
   Confundir dentro de un contexto los vocablos “soja” y “droga” puede que desnude ocultas preferencias alimentarias o viciosas, diría algún experto en consultas de diván.
   Y equivocarse en la relación de una heroína como Macacha y no Machaca Güemes evocándola como hermana del libertador del Norte nacional y popular, es navegar por mares cercanos a lo incestuoso, según concluiría algún sicólogo avezado.
   De todas maneras los papelones perpetrados por el ultra mega ministro Anibal Fernández y por nuestro cordobés genuino, ahora aquerenciado sureño y candidato del modelo a la vicepresidencia de la Nación, son insalvables gracias a la insobornable vigencia de los archivos.
   Con toda certeza que algún sicólogo alejado de los postulados “K”, tiene derecho a pensar en el poco respeto que se siente por los interlocutores de ambos jerarcas, o por el auditorio presto a escucharlos.
   Sería prudente que alguno de los cientos que conforman esos parasitarios cuerpos de asesoramiento en actuación, vestuario, manejo de pausas y silencios y creación espontánea de dichos ocurrentes, tenga la patriótica bondad de por lo menos hacerlos estudiar algo del tema al que se habrán de referir en sus discursos o contactos mediáticos.
   No sería otra cosa que un simple homenaje a la seriedad.

SIGAMOS PERDIENDO EL TIEMPO



   Como en una posta olímpica, entre De la Sota y Juan Schiaretti se vienen prestando el poder alternándose en su ejercicio y será la historia la que determine si esa manera de gobernar resulta positiva o no.
   Supongamos que es una brillante manera de asegurarse dos aspectos salientes: la continuidad de los planes, proyectos y realizaciones que pueden haber quedado pendientes y por otra, la certeza que nadie en los próximos cuatro años podrá importunarlos con preguntas capciosas o complicadas.
   En el caso que tomemos tal modalidad -esa de sucederse- como positiva, sería lo ideal que sus directos protagonistas hicieran lo mismo abreviando los períodos de transición y mejorando en consecuencia la calidad de vida de quienes integran el sector de los gobernados.
   ¿De la Sota confiscó por seis meses los aumentos a los jubilados, obligándolos a cobrar monedas ya envilecidas por la inflación? ¿Aplicó un impuesto trucho sobre los combustibles que se comercian en Córdoba? ¿Se olvidó de luchar contra el narcotráfico que es dueño y señor de la provincia?
   Pues bien… el bueno de Juan tiene hasta diciembre, ya que De la Sota es del mismo palo, para arreglar las cosas de manera tal que le aseguren cumplir con las promesas que fueron eje de su campaña que lo llevó a gobernador electo otra vez.
   Que se olvide del faro sin mar, del castigado camino de El Cuadrado, de la presión impositiva, del descontrol en las filas policiales por falta de conducción, del estado de latente conflicto entre los de uniforme azul y de otras situaciones comprometidas.
   Ya que va a suceder a su amigo, que Schiaretti se preocupe, en estos meses que nos separan de diciembre, de unir a los cordobeses en un marco de escenarios positivos dejando de lado todo aquello que desde años vienen prometiendo los dos, nunca hicieron y ahora tienen la oportunidad de obrar con grandeza.
   Y dejarse de
amagar con lo que piensan hacer, porque está visto que en ese aspecto, ambos padecen agudas desmemorias.
   Los tiempos políticos son importantes para ellos.
   Los avasallados tiempos del pueblo son irrecuperables.

TUCUMAN NOS DUELE A TODOS 



   No es la primera vez que desde el poder se instaura directa o indirectamente esa disyuntiva de hierro que es “nosotros o el caos”, por lo general como casi postrer recurso de asegurarse la continuidad incluso en el marco de la ley y con respeto al democrático mecanismo de la elección por la vía del sufragio.
   Por aquello tan viejo que es preferible malo conocido que bueno por conocer, no son pocos los que sucumben al espejismo del demagógico paraíso, especialmente para aquellos elegidos que optaron por aceptar la dádiva disfrazada de inclusión social que reemplaza a la más alta de las dignidades que es el trabajo.
   Y adhiriendo a una modalidad que en los últimos años de la historia argentina no ha sido privativa de algún gobierno sino un distintivo de casi todas las expresiones del populismo, la industria de la vagancia es la que muestra -en las estadísticas serias- un crecimiento que es paralelo al descenso en la calidad de vida de la que fuera tiempo atrás una lozana clase media.
   La decadencia de la educación que ahora nos coloca lejos del liderazgo sudamericano que solíamos lucir con orgullo, es para los entendidos una acabada demostración de la inconsistencia en los cimientos sobre los que se edifica la grandeza de un país y el bienestar de sus habitantes.
   Otro de los alarmantes índices de la decadencia es la penosa fragmentación de la sociedad, allí donde la intolerancia y el autoritarismo han conseguido quebrar fraternas amistades, desuniendo a núcleos familiares otrora férreamente consolidados en las buenas y en las malas.
   La imposición de la duda y del miedo han sido políticas a las que apelaron tanto el fascismo como el comunismo desde su variado abanico del pensamiento, como mecanismo para garantizar fidelidades hacia adentro y prepotencia hacia fuera: se coincide con ellos o se pasa a ser el más despreciable de los enemigos como parte de un sistema perverso sostenido por el terror y la dependencia que inspira.
   El clientelismo es un alimento infaltable que no requiere otro esfuerzo que la sumisión incondicional, y la tácita imposición de multiplicar esa especie de ideología del ocio rentado, lejos de la transpiración y del sacrificio.
   Tal el panorama que globalmente se advierte y se concentra ahora en Tucumán, probablemente a la sombra de uno de los tantos carteles vistos en las manifestaciones que tuvieron como agitado escenario a la plaza principal del jardín de la república: “Cuna de la independencia, tumba de la democracia”.
   Desde cualquiera de las dos veredas que se analice lo ocurrido allí en los últimos días, da lugar a una interpretación desapasionada, para concluir que las exageraciones no tuvieron excepciones en cuanto a su origen: el poder abusó de la represión y la oposición tuvo una desmedida actitud de victimización.
   Cada uno de los sectores buscó capitalizar las anormalidades que se observaron en el acto comicial y sus escandalosas derivaciones, llamando la atención que la justicia lugareña ni la federal hayan intervenido en salvaguarda del respeto a las leyes: quemar urnas no es fraude, maltratar y lastimar a ciudadanos, repartir bolsones casi junto a los centros de votación, falsear cómputos o amasijar a un camarógrafo parece que tampoco. 
   Actas que no coinciden ni por asomo con lo expresado por los sufragantes pasaron a ser un hecho común, lo mismo que las urnas vacías o previamente colmadas, la histeria y la soberbia de la cúpula gobernante y de la primera dama provincial que solo revalidó títulos anteriores en tal sentido, o el intento de “colar” 3000 votos al recinto donde se hacía el escrutinio.
   Un escándalo tan diverso como brutal “se arregló” con un par de sanciones.
   A todos nos duele Tucumán y no es sólo una frase porque desde el poder se revitalizó la vigencia del miedo esgrimido por el feudalismo allí imperante, nacido en la impunidad, el sobresalto y el silencio.
   No es bueno el clima que se pretende instaurar a menos de dos meses de la elección presidencial.
   Porque en esa instancia más que la continuidad o no de un modelo, se jugará la libertad o no de muchos personajes -de una vereda y de la otra- que han prostituido y ultrajado el republicano estilo de ejercer la democracia.
   Sabiamente, años atrás Hugo Wast supo decir “Que nadie se vaya a dormir teniéndote miedo, pues se despertará teniéndote odio. Si quieres que te quieran no te hagas temer”.
   Torturas no son solamente los vejámenes físicos, la capucha y el secuestro.
   Ahora y para muchos en Tucumán, es como si Bussi aún desgobernara.

EL MISTERIO DE LA URNA VACÍA


   Sobre que éramos pocos, la nona tuvo un atraso.
   El panorama posterior a los comicios tucumanos se enrareció de tal manera que desde todos los sectores se visualizaban probables fraudes en contra, con mil maniobras imaginables.
   Así fueron pasando las urnas quemadas, los bolsones que se repartían a la vuelta de las escuelas donde se votaba, las urnas ya repletas de votos que llegaron a las mesas, las conductas de algunos fiscalizadores, la tardanza en dar a conocer los números y otras modalidades de la trampa, inéditas o conocidas.
   Pero faltaban dos, al menos hasta ahora.
   Una, la urna vacía que apareció en el recinto donde se realiza el tedioso escrutinio y la otra, esa encendida sospecha que cae sobre quienes procesaron  las comunicaciones desde el correo hasta el centro de cómputos.
   Y aquí entran a jugar las versiones que descalifican o santifican al sector adversario, más que nada en un intento por quitarse la molesta opresión que provoca la soga alrededor del cuello.
   Las malas lenguas -esas que nunca faltan con su origen y destino de conventillo- aseguran que se perpetraron innumerables travesuras con  muchos de los telegramas que procesaba el personal de Correo Argentino, lo que contribuía especialmente en puntos del interior, que a veces el oficialismo obtenía tantos votos a cero de sus adversarios, dando a entender que ni siquiera el fiscal de mesa había votado por su partido.
   Algún viso de seriedad tuvo entonces esa rareza, cuando se supo que los encargados de esa operación en el correo, estaba a cargo de militantes de La Cámpora.
   Hay veces que contra argumentos tan sólidos, es inútil siquiera seguir preguntando.

MÁS DE LA MEGACAUSA

   Continuando con la bibliografía de las Naciones Unidas, organismo que se ocupa arduamente del tema prisión preventiva, éste cuestiona entre otras cosas: ¿Cuál es la política de la Fiscalía en materia de prisión preventiva? ¿Solicita la prisión en todos los casos en que sea posible o existen protocolos que permiten valorar el riesgo potencial de fuga del acusado y el peligro que éste entraña? ¿Se utiliza la prisión preventiva prolongada para conseguir declaraciones de culpabilidad?
   Las preguntas son textuales y parecen haber sido escritas para la causa del Registro, en la que la prisión preventiva fue seriada, sistemática y prolongada, convirtiéndose en herramienta extorsiva para forzar culpables.
   Se plantea, además, que la responsabilidad no se agota en la Fiscalía, ya que corresponde a un Tribunal decidir si el acusado deberá permanecer o no en prisión preventiva  y evaluar su duración.
   Por eso pregunta: ¿Establece la legislación el plazo máximo de prisión preventiva? ¿Cuál es? ¿Se pueden ampliar los plazos? ¿Quién toma la decisión y en función de qué criterios lo hace?
   El documento recuerda  que Las Reglas de las Naciones Unidas prevén que “sólo se recurrirá  a la prisión preventiva como último recurso”.
   También a medida...en esta causa los imputados superaron el máximo de prisión establecido por la ley, y, agravando el hecho de ya haber convertido en regla lo que debe ser excepcional, el máximo tribunal cordobés autorizó más cárcel aún, alegando una cuestionada "causa compleja".
   Concluye el organismo internacional que el uso o el abuso de la detención es un indicador de la calidad de Justicia que el sistema dispensa y el rigor con que los jueces apliquen las normas y reglas internacionales es un reflejo de su integridad, así como de la de los Tribunales y del sistema judicial.
  Como el abuso de la prisión preventiva y el distanciamiento de la normativa internacional son objetivos y verificables, la más elemental comprensión de texto permite inferir la "calidad" de Justicia y la "integridad" judicial dispensados en la causa.

CHINA Y SU SALTO ADELANTE



   Según sostienen los historiadores que algo conocen, Mao
Zedong fue responsable de la muerte de más de 70 millones de personas en tiempos de paz, más que ningún otro líder del siglo XX.
   Más allá de lo que haya cambiado China en el último cuarto de siglo, con sus rascacielos  imponentes en Shanghai y los nuevos ricos estrenando mansiones en las afueras de Beijing, los años no han pasado.    
   El pequeño “Libro rojo” en el que Mao plasmó sus teorías se vende en tiendas de recuerdos y su imagen paternal adorna los billetes de 100 yuanes.
   El Gran Salto Adelante fue una serie de medidas económicas, sociales y políticas implantadas en la República Popular China por el gobierno del Partido Comunista de China a finales de la década de 1950 y principios de la del ‘60 para aprovechar el enorme capital humano del país para la industrialización.
   El fracaso de estas medidas, unido a una serie de catástrofes naturales, produjo una hambruna que, según la mayoría de las estimaciones, provocó la muerte de entre 20 y 30 millones de personas.
El Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas para combinarlos en una única y original fórmula china. La idea era la de colectivizar y crear comunas como unidades económicas autosuficientes, que incorporaban la industria ligera junto a proyectos de infraestructuras.
    Influyó asimismo la herencia histórica de China, en la que la lealtad de las autoridades locales al centro del poder se demostraba obteniendo buenos resultados en la implantación de las políticas impulsadas por éste, al igual que hacía la pequeña nobleza en los tiempos imperiales.
   La docilidad del campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y la confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos campesinos a un paroxismo colectivo de trabajo.
   Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China, pareció que el gran salto funcionaba y en 1958, las cosechas fueron enormes y el gobierno requisó una cantidad récord de cultivos.
   El año siguiente fue desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la diversificación del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno no disminuyeron, de modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y 1962 murieron veinte millones).
   Mao reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido errores.
   Es para rogar que trasladado este modelo o parte de él a los tiempos actuales y a nuestra tierra, no tengamos que padecer sus penosas consecuencias finales, aunque los pasos intermedios se vengan dando con alto grado de similitud.
   Se me ocurre pensar que los argentinos merecemos un destino mejor que el de tantos millones de desafortunados allá, en las antípodas geográficas, culturales, ideológicas y políticas.

HOMENAJE EN VIDA


      La intendenta de Laguna Blanca, en la provincia del Chaco, aceptó chocha y gustosa que los vecinos le pusieran su nombre a una escuela inaugurada días atrás en esa población siguiendo los postulados históricos del peronismo de antaño, cuando todo lo que se inauguraba, se descubría o trascendía, llevaba el nombre del general gobernante o de su segunda esposa.
   Como la situación de la intendenta chaqueña va más allá de su óptima relación con el ex lenguaraz nacional y popular Coki Capitanich, gobernador asimismo de esa provincia donde cientos de nativos pasan necesidades, es para ganar tiempo y contarles una pequeña historia que el gorilismo del siglo pasado hacía correr.

  Decían que un ciudadano fue al registro civil de su pueblo, para pedir que le cambiaran nombre y apellido.
   Le explicaron que eso podía darse sólo en casos excepcionales, a la vez que le pidieron refiriese el suyo.
   Mire, jefe, dijo el ciudadano. Me llamo Juan Barrionuevo, pero quiero llamarme Juan Perón.
   ¡Usted está loquito” le gritó el funcionario del registro civil, a la vez que le requería fundamentos.
   Le cuento jefe. Se lo pido, porque a todos los barrios nuevos le pusieron Perón.
   Es solo un cuentito, pero alguien tendría que hacérselo conocer a Claudia Lorena Panzardi, intendenta de Laguna Blanca, Chaco, quien ha comenzado a transitar por la senda de donde no se regresa. 



¡BASTA DE MONARQUÍA!
   

   En el país existe más de un centenar de fiestas populares que incluyen concursos de belleza y elección de reinas, princesas y miss simpatía y de otros rubros y en su mayoría, estos certámenes son impulsados por organismos nacionales, provinciales o municipales, con el fin de fomentar el turismo local o de promocionar la producción regional.
   Ahora ese festivo panorama corre el riesgo de sufrir notables cambios, porque un proyecto de ley de la diputada nacional Gloria Bidegain, del Frente para la Victoria busca regular estos concursos para terminar con los estereotipos de género.
   La comisión de cultura de la Cámara de Diputados discutió la iniciativa de la legisladora y la aprobó con dictamen favorable y ahora tiene que tratarse en la comisión de familia y, de aceptarse, pasará al recinto.
   “La violencia no empieza con el crimen que es la forma más extrema, sino que comienza con la cosificación y la violencia simbólica. La movilización “Ni Una Menos” demostró que estamos en un momento terrible y esta es una de las formas para propiciar cambios culturales”, comentó la legisladora Bidegain.
   La diputada contó que la idea del proyecto surgió cuando la invitaron a ella y a sus pares, Luis Basterra y Juliana Di Tullio, a una fiesta popular en una provincia.
   “Quedamos shockeados viendo que a las chicas se las trataba como en un remate de ganado. Ahí dijimos ´tenemos que hacer algo´ y comenzamos a trabajar en la propuesta”, relató.
   De aprobarse la norma, las miss, princesas y reinas serán reemplazadas por la figura de “representantes”. No es el fin de los concursos pero sí de las coronas, los cetros y las bandas de las reinas.  “Se acaba con todo ese lenguaje monárquico”, dijo la diputada del Frente para la Victoria y detalló: “No queremos prohibir esas celebraciones sino regularlas”.
   Maravillosa la iniciativa de estas damas legisladoras, aunque hayan pasado por alto un detalle fundamental: el respeto por las prioridades.
   Porque antes que eso, debieran fijarse en la marginación femenina en distintos ámbitos, en la desatención de las madres jóvenes en provincias pobres; en los ataques contra mujeres para los que el botón antipánico no alcanza a evitar muertes; en la desnutrición de ciertas comunidades aborígenes y vecinas de las grandes urbes y en otros casos que son absolutamente más trascendentes.
   Todo esto, siempre y cuando no se descubra que la intención oculta de las autoras de ese proyecto inútil, busquen notoriedad por intermedio de las mujeres.

   Y eso si, sería cosificarlas políticamente.

27 de agosto de 2015

TUCUMÁN TIENE QUE DOLERNOS A TODOS

“Que nadie se vaya a dormir teniéndote miedo,
pues se despertará teniéndote odio. Si quieres
que te quieran no te hagas temer”.(Hugo Wast)

   No es la primera vez que desde el poder se instaura directa o indirectamente esa disyuntiva de hierro que es “nosotros o el caos”, por lo general como casi postrer recurso de asegurarse la continuidad incluso en el marco de la ley y con respeto al democrático mecanismo de la elección por la vía del sufragio.
   Por aquello tan viejo que es preferible malo conocido que bueno por conocer, no son pocos los que sucumben al espejismo del demagógico paraíso, especialmente para aquellos elegidos que optaron por aceptar la dádiva disfrazada de inclusión social que reemplaza a la más alta de las dignidades que es el trabajo.
   Y adhiriendo a una modalidad que en los últimos años de la historia argentina no ha sido
privativa de algún gobierno sino un distintivo de casi todas las expresiones del populismo, la industria de la vagancia por depresión de la demanda es la que muestra -en las estadísticas serias- un crecimiento que es paralelo al descenso en la calidad de vida de la que fuera tiempo atrás una lozana clase media.
   La decadencia de la educación que ahora nos coloca lejos del liderazgo sudamericano que solíamos lucir con orgullo, es para los entendidos una acabada demostración de la inconsistencia en los cimientos sobre los que se edifica la grandeza de un país y el bienestar de sus habitantes.
   Otro de los alarmantes índices de la decadencia es la penosa fragmentación de la sociedad, allí donde la intolerancia y el autoritarismo han conseguido quebrar fraternas amistades, desuniendo a núcleos familiares otrora férreamente consolidados en las buenas y en las malas.
   La imposición de la duda y del miedo han sido políticas a las que apelaron tanto el fascismo como el comunismo desde su variado abanico del pensamiento, como mecanismo para garantizar fidelidades hacia adentro y prepotencia hacia fuera: se coincide con ellos o se pasa a ser el más despreciable de los enemigos como parte de un sistema perverso sostenido por el terror y la dependencia que inspira.
   El clientelismo es un alimento infaltable que no requiere otro esfuerzo que la sumisión incondicional y la tácita imposición de multiplicar esa especie de ideología del ocio rentado, lejos de la transpiración y del esfuerzo.
   Tal el panorama que globalmente se advierte y se concentra ahora en Tucumán, probablemente a la sombra de uno de los tantos carteles vistos en las manifestaciones que tuvieron como agitado escenario a la plaza principal del jardín de la república: “Cuna de la independencia, tumba de la democracia”.
   Desde cualquiera de las dos veredas que se analice lo ocurrido allí en los últimos días, da lugar a una interpretación desapasionada, para concluir que las exageraciones no tuvieron excepciones en cuanto a su origen: el poder abusó de la represión y la oposición tuvo una desmedida actitud de victimización.
   Cada uno de los sectores buscó capitalizar las anormalidades que se observaron en el acto comicial y sus escandalosas derivaciones, llamando la atención que la justicia lugareña ni la federal hayan intervenido en salvaguarda del respeto a las leyes: quemar urnas no es fraude, maltratar y lastimar a ciudadanos, repartir bolsones casi junto a los centros de votación, falsear cómputos o amasijar a un camarógrafo parece que tampoco.  
   Actas que no coinciden ni por asomo con lo expresado por los sufragantes pasaron a ser un hecho común, lo mismo que la histeria y la soberbia de la cúpula gobernante y de la primera dama provincial que solo revalidó títulos anteriores en tal sentido, o el intento de
“colar” 3000 votos al recinto donde se hacía el escrutinio.
   Un escándalo tan diverso como brutal “se arregló” con un par de sanciones.
   A todos nos duele Tucumán y no es sólo una frase porque desde el poder se revitalizó la vigencia del miedo esgrimido por el feudalismo allí imperante, nacido en la impunidad, el sobresalto y el silencio.
   No es bueno el clima que se pretende instaurar a menos de dos meses de la elección presidencial.
   Porque en esa instancia más que la continuidad o no de un modelo, se jugará la libertad o no de muchos personajes -de una vereda y de la otra- que han prostituido y ultrajado el republicano estilo de ejercer la democracia.
   Torturas no son solamente los vejámenes físicos, la capucha y el secuestro.
   Ahora y para muchos en Tucumán, es como si Bussi aún desgobernara.
Gonio Ferrari

25 de agosto de 2015

En su día ---------------------------

ELOGIO DEL PELUQUERO/A

   Tiempo atrás, cada lunes era el día que los peluqueros no trabajaban ni siquiera a puertas cerradas, salvo para alguna emergencia bien justificada como podía ser una boda -y más si era “de apuro”- u otra fiesta que demandara sus servicios.
   Ahora atienden todos los días.
   Antes había para hombres y para mujeres.
   Ahora los hay unisex, o sea para los tres sexos. 
   O cuatro.
   Antes un buen porcentaje de los peluqueros para damas apenas se iniciaban ya ingresaban a ser sospechados en el campo de sus preferencias sexuales, a donde por la sola portación de tijeras, peines y ruleros, no contaban con la aceptación de esos asesores en política, economía, deportes y comidas que eran los verborrágicos peluqueros de barrio, solo para hombres.
   Los años, las costumbres, la cultura y las exigencias de mercado y consumo contribuyeron a unificarlos en la profesión y ahora “coiffure” o “estilistas” la mayoría, salvo la
excepción de los veteranos al borde de colgar tijeras y navajas (ya nadie se hace afeitar) no hacen distingos si de atender se trata, ya sean -diría un policía- masculinos o femeninas.
   La vocación por esa novedad de los “metrosexuales” coloca a los muchachos y algunos otros no tan péndex al borde de la mariconería de antaño, lanzados a la depilación, el cuidado de las uñas y una que otra mechita, “clarito” o reflejo piloso que los haga distintos.
   El peluquero ya asexuado en los tiempos que corren, es un protagonista vital en la vida de cualquier persona.
   No tomemos en cuenta el poder adquisitivo del cliente o clienta, porque una mujer coqueta sacrifica cualquier alternativa siempre y cuando se asegure una hora y pico asándose los sesos en el secador, sometida a ese rito casi religioso de la decoloración, la tintura o la planchita.
 
 Y así saldrá oronda, contenta y realizada para que la miren sus vecinas y la envidien aquellas acostumbradas o resignadas a exhibir crenchas desprolijas.
   El/la peluquero/a habrá cumplido con su cometido: hacer feliz a una mujer que de paso lo/la puso al día de todos los chismes, la mejor película, andanzas de anónimos o identificados patas de lana, deudas, desengaños, flirteos y ocultas relaciones del prójimo.
   Porque más allá de pelucas, bucles, tinturas, flequillos, crestas, ruleros y champuses, el peluquero no deja de ser un confesor de cabotaje y sin sotana, personaje ambiguo o no, respetable e imprescindible en nuestra sociedad.
   ¡Feliz día!
Gonio Ferrari

23 de agosto de 2015

23-08-15 - S.L.B.: EL SUPERMERCADO Y LOS PRECIOS - SABOTAJES Y VANDALISMO - EL CRIMEN DE JUJUY - ESQUINAS DE ALTO RIESGO - LA MEGACAUSA, PETRONE Y LA PRISION PREVENTIVA - CARLOS TÉVEZ, UN EJEMPLO - BIENVENIDO EL PAYAMÉDICO - EL GIGOLÓ DEL SUBDESARROLLO, etc.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido el 23/08/2015 por AM580 Radio Universidad de Córdoba

SUPERMERCADOS Y PRECIOS
   La gente que en general ha eliminado el vidrio de su dieta cotidiana, ya pasa por alto las sesudas y técnicas discusiones que enfrentan a economistas, políticos y funcionarios especialmente los que algo tienen que ver con el poder.
   Tema de siempre es la escasa estabilidad de los precios en los artículos de primera necesidad; en los de uso común, de todos los días y para toda la familia, más allá de las elucubraciones por el crecimiento del dólar blue y de otros indicadores que a la mayoría de la gente no le interesan.
   Los números que informa el Indec son  menos creíbles que el aporte de las cigüeñas a la demografía mundial.
   El mejor referente para esas miles de ministras de economía que son las amas de casa es uno solo: el supermercado y las semanales visitas que le hacen tanto para comprar, chusmear o socializar, los muchachos con las cajeras y las jóvenes con los repositores.
   Dejando de lado la poca seriedad, vamos a la verdad que se revela en las góndolas.
   Todo aumenta de precio, o vale lo mismo pero los pícaros fabricantes en lugar de envasar medio kilo ahora llenan la caja o la bolsita con 400 gramos.
   Otra maniobra es con el papel higiénico, que antes era de 74 metros y ahora cada rollo es de mucho menos y ni siquiera se consigna la calidad en el envase.
   Se ha perdido nivel en la presentación de muchos productos que en la actualidad tienen una imagen de precariedad que asusta, pero cuestan lo mismo o más que antes.
   Está visto que los argentinos, más que acostumbrarnos a la inflación de cada día, debemos aprender que hay una actitud que nos atenúa el estrés aunque aumente la bronca: ésta es la resignación.

¡BASTA DE SABOTAJES Y VANDALISMO!
    Cuando con alarmante frecuencia se juntan el sabotaje, el daño solapado y el vandalismo por carencia de vigilancia, es porque no se puede esconder la propia mugre de quienes son artífices de esas enfermizas prácticas antisociales.
   En nombre del conflicto cero hace demasiado tiempo que no se actúa penalmente contra los responsables y lo único que se consigue es aumentar esos hechos delictivos y consagrar la impunidad frente al contribuyente, que no merece que el propio Estado se transforme en encubridor y virtual cómplice de los atentados al no denunciarlos.
   Haciendo pintar los dedos y procesando a cinco o seis autores materiales se podrá desenmascarar y desactivar a los responsables intelectuales e instigadores de esta práctica aberrante que deteriora la prestación de muchos servicios e instaura el terror en la sociedad, cuya paciencia pareciera no llegar a su límite.
   Quienes se benefician con estas despreciables maniobras son los malos dirigentes que
alientan esta modalidad para “vender” combatividad, dureza e intransigencia a sus bases.
   Y mientras no se apele a la intervención de la Justicia, los artífices del vandalismo no seguirán siendo solamente los anónimos encapuchados que se mofan de las leyes agrediendo a la sociedad con su peligrosa pirotecnia en las manifestaciones callejeras, sino los que desde la tribuna manejan los mecanismos de la violencia organizada y sostenida desde ciertas, conocidas y evidentes arcas dirigenciales.
   Al amparo de la ley y sin vulnerar el respeto existen muchas expresiones de protesta para hacerse escuchar en un marco civilizado, lejos del daño y de la agresividad, por lo que marginarse de esa saludable costumbre es caer burdamente al terreno donde rigen los designios de la brutalidad y la prepotencia.
   No tenemos por qué seguir siendo víctimas de los miedos que acosan a los gobernantes pusilánimes, que creen superarlos transformándose en cómplices por silencio, mal disimulada indiferencia u omisión.
La rapiña de insumos también es una extendida manera de debilitar a cualquier administración estatal, lo mismo que el colapso intencional de sistemas informáticos, obstrucciones cloacales, destrucción del alumbrado público, vandalismo en unidades del transporte público de pasajeros, anegamiento de desagües, interferencias en las comunicaciones, estragos en la red de semáforos, rotura y sustracción de espejos en las esquinas, obstáculos en las vías férreas y otros estropicios que, en definitiva, debilitan a los gobiernos y menoscaban la calidad de vida de la comunidad.
   Alguna vez, y rogamos que sea pronto, la dirigencia política dejará de lado sus temores de cuestionamientos internos y presiones de cualquier tipo, para ponerse del lado de la gente.
   En definitiva y después de todo es la gente que vota y no los dañinos impunes, quienes tienen las armas para llevarlos al poder, dejarlos permanecer allí, o correrlos a patadones.

EL CRIMEN DE JUJUY
   Todo apunta a evaluar que la mayor preocupación del poder central, es quitarle al crimen del militante jujeño, cualquier detalle que lo transforme en un hecho político, porque de llegarse a esa conclusión sería ponerle la cabeza a la guillotina.
   El super ministro Anibal Fernández, quien tiene la costumbre de sostener  posturas contra el viento  no es muy defendible que digamos, porque se apresuró a descalificar toda versión así aportara serios indicios en tal sentido.
   El crimen del militante, la verdad sea dicha, ha sido politizada tanto desde la oposición por rotularla así como por el gobierno en un desesperado intento por cubrirle la espalda a Milagro Sala, una de sus principales y mejor rentada de sus referentes en el norte del país.
   Si hasta el “Perro” Santillán, empedernido luchador por las causas sociales ha dicho que esa mujer ejerce un gobierno paralelo, el párroco de La Quiaca la cuestionó por sus procederes y la juventud radical jujeña sostuvo que el joven muerto era un activo militante de sus filas, lo que fue corroborado documentalmente por su familia.
   Más aún, se habló de afiliaciones compulsivas al movimiento Tupac Amaru, como condición excluyente para poder asistir a la escuela, maniobra refrendada por numerosos casos similares que ahora están apareciendo, al superarse el miedo que se imponía a quienes no adhirieran a los postulados y acciones de la señora Sala.
   El tema ya está hace días en la justicia, una justicia lenta y perezosa que pese a tener a tres detenidos vinculados con el caso, según dijo la fiscal, aún no se sabe con certeza cuáles fueron los móviles del asesinato aunque se presume -y posiblemente sea por obediencia debida- que en la muerte de un muchacho militante radical afiliado de prepo a Tupac Amaru, nada tiene que ver la política.
   Estamos casi en el umbral de los comicios presidenciales y es por eso que todo, absolutamente todo, algo tiene que ver con la política, más aún cuando en la cúpula del oficialismo se han advertido señales de nerviosismo con un elevado incremento de la intolerancia.
   A eso contribuyen la inflación negada, las demandas sociales, la desocupación que se compensa con planes, las sospechas de corrupción, la hotelería “K”, los desquicios en Aerolíneas Argentinas, los precios de los combustibles, el dólar blue, el narcotráfico incontrolable y descontrolado, los ocultos índices reales de pobreza y otros detalles de la actualidad nacional, aunque se busque maquillarlos con anuncios de relativa trascendencia pero intensiva difusión publicitaria en lo que se invierten millones de pesos diarios.
   Después de todo, por una simple cuestión de respeto a una persona muerta, al dolor de su familia y a la consternación de la sociedad en su conjunto, bueno sería que lo antes posible, dejaran que el alma de Jorge Ariel Velázquez de 22 años, asesinado de un balazo por la espalda, pueda descansar en paz.
   Ni Macri, ni Fernández ni la señora tienen ningún derecho a violarla.  

PELIGROSAS ESQUINAS CÉNTRICAS
   No es cuestión de cargar las culpas a los inspectores municipales, sino más bien asignar la responsabilidad de lo que ocurre y pueda ocurrir, a los cerebros que diagraman la presencia de los “zorros verdes” en la ciudad, especialmente en ciertas intersecciones de comprobado riesgo para los peatones.
   Es cuestión, si, de pararse en la esquina de San Jerónimo y Buenos Aires o una cuadra más adelante, junto a la Iglesia Catedral, para presenciar el paso a veces demencial de automóviles, taxis, ómnibus y otros vehículos de gran porte que se asemejan a participantes de un rally serrano.
   Justo enfrente está emplazado el Banco Nación, a donde concurren diariamente cientos de jubilados y gente de la tercera edad para hacer efectivos sus haberes y es penoso ver los malabares y las piruetas a las que deben apelar para esquivar, como decadentes toreros, las embestidas de esas moles lanzadas a velocidades absurdas con total desaprensión de sus conductores.
   Allí nunca hay un inspector que ordene el tránsito ni que lo interrumpa en intervalos regulares para facilitar el cruce, pero siempre uno, dos o tres están a 50 metros de allí en la ímproba y arriesgada tarea de impedir el estacionamiento frente al Teatro Real, de los vehículos no autorizados.
   Este último viernes la tragedia puso una reiterada voz de alarma, cuando un ómnibus embistió a una señora que cruzaba y por suerte la víctima resultó sólo con golpes y magullones, salvando providencialmente su vida.
   ¿Qué esperan? ¿Qué se produzca una desgracia mayor por imprevisión e indiferencia?
   Está visto que poco ha cambiado en cuanto a conductas de los funcionarios, que siguen firmemente apegados al estilo de las “soluciones pos mortem”: es imprescindible algún desenlace fatal para que les haga ver que estaban obrando mal o no haciendo nada.
   No colocar semáforos en la esquina del Banco Nación y la Catedral, es un pecado que en cualquier momento nos hace lamentar algo irreparable, como casi sucede a pocos metros de allí.
   Desafío a las autoridades, a que por gusto ubiquen allí un radar detector de velocidad, para que se lleven una sorpresa.
   ¡Bahh! Sorpresa es un decir, porque bien conocen lo que allí sucede, pero es más cómoda la oficina, el aire acondicionado, el cafecito o el mate y una buena provisión de criollitos.



LA MEGACAUSA                                                                            

   La causa del Registro ha vuelto a ser noticia, pese a que lo sucedido no es nuevo ni original y si bien el Tribunal Superior de Justicia rechazó el recurso extraordinario presentado por Jorge Petrone, lo que la Cámara Décima ha hecho es dictar otra vez una prisión preventiva.
   Y así lo informa La Voz del Interior que textualmente dice: “La prisión preventiva que dispuso el tribunal que lo condenó tiene sus fundamentos basándose en la peligrosidad que adquiere el condenado, que ahora reúne dos sentencias en igual sentido, sosteniendo que existe mayúsculo riesgo procesal de que Petrone tratará de eludir la acción de la Justicia".
   Continúa el matutino diciendo: “Petrone debe completar cinco años y medio de prisión, lo que podría interrumpirse sólo si tiene éxito el recurso de queja ante la Corte Suprema que sus abogados anunciaron que presentarán en breve”.
   Sin defender en absoluto a Petrone, cuya causa no conozco en detalle como para opinar, lo objetivo es que estamos lisa y llanamente ante una nueva prisión preventiva y si un dictamen de la Corte Suprema de Justicia de la Nación es una opción posible, tarde llegaría si de antemano se ha cumplido la condena “por si acaso”.
   La prisión preventiva sistemática y las decisiones tomadas por una única comisión especial formada para la causa, así como los cambios de jurisdicción de algunos procesos, como en los casos Loyo-Fraire o Fraga, que fueron sacados de sus jueces naturales, con el mediático objetivo de “engordar” los números de la causa, y más grave aún, el sobreseimiento express de algunos imputados pertenecientes a la parentela del Poder Judicial o a la elite política, se enmarcan dentro de una serie de irregularidades ya descriptas en el proceso y que muy poco se publican en los medios.
   Y resulta una verdadera pena, porque cuando el Poder Judicial mismo se aparta de las normas establecidas, esas que jura defender, la idoneidad, objetividad e imparcialidad de sus decisiones pueden ser legítimamente cuestionadas. 

EL EJEMPLO DE TÉVEZ 

   Carlitos Tévez, oriundo de Fuerte Apache que es un sector donde a veces se puede entrar pero es complicado salir invicto, despertó mayores simpatías en la gente por su ausencia de la selección mayor de fútbol que por su obstinadamente negada presencia.
   La cuestión es que el tipo no comulga con los protocolos de antipatía a los que se rinden los jugadores famosos, tan creídos de si que eluden a la hinchada que los alienta, se niegan a integrarse y menos que les saquen fotos con ellos, salvo que sea con alguna circunstancial botinera.
   En pocas palabras, se aíslan en su mundo de fama y billetes.
   Tévez rompió ese antipático esquema y habló, después de haber visitado Formosa, de la pobreza de parte del pueblo y de la hipocresía de algunos funcionarios que buscaban sacarse una foto junto al ídolo para obtener réditos políticos.
   Y como Formosa es muy parecida a territorio feudal como en cierta medida también lo son Jujuy, Tucumán y alguna otra provincia mal gobernada y saqueada, la reacción de algunos fue nerviosa y desmedida, como de aquellos a los que descubren orinando en la plaza.
   Uno de los mandamases formoseño se la agarró con la Mamá del exitoso futbolista utilizando para ello el Facebook y de puro cagón cuando vio la repercusión, se apresuró a borrarla y desaparecer de la red.
   Pero era tarde, porque no fueron pocos los que capturaron las ofensas de un tipo descerebrado que trató a Tévez de “negrito villero europeizado”, acusándolo de ser empleado de Macri.
   Y yendo más allá en la ofensa, le pidió a la estrella de Boca y de tantos otros equipos, que no pisara más Formosa, porque tenía que lavarse la boca antes de hablar así de ellos.
  
Tonto es el hombre cuando el fanatismo y el sentimiento de íntima culpa lo invaden, como si solamente siendo empleado de Macri se pudiera comentar la pobreza y la postergación de tantos formoseños.
   Como si a Carlitos Tévez, amigo de la “Mona” Gimenez, le hubiera sido necesario ocupar los titulares de los principales diarios del mundo, para caer en la torpeza de la indiferencia o de la amnesia.
   A Jorge Manuel Santander, de la jefatura del gabinete ministerial de Formosa, ya le han ofrecido buen trabajo cuando seguramente tenga la inteligencia de renunciar.
   Será abanderado -rentado, por supuesto- en el próximo desfile patrio que haga el SADECHUME, Sindicato Argentino de Chupamedias.

BIENVENIDOS LOS PAYAMÉDICOS 

   Si hubo al menos en mi memoria un precursor de los payamédicos, se me aparece la graciosa figura de Robin Williams personificando al médico Patch Adams, introductor de la buena onda y el humor en los hospitales, especialmente en los sectores afectados a los enfermos terminales.
   La película es graciosa, entretenida, aleccionadora y simpática con un final tan impactante que valió todo el filme por lo estrepitosamente divertido, pese a que en el desarrollo hay situaciones humanamente lastimosas.
   Ahora, la tarea del "payaso de hospital" se incorporó al sistema de salud bonaerense como medicina complementaria con el fin de llevar alegría a niños enfermos, sus familias y al personal médico y no médico, según una ley oportunamente publicada.
   Determina la ley sancionada por la Legislatura bonaerense, que "se entenderá por payaso de hospital aquella persona especialista en el arte de clown que reúna las condiciones y requisitos para el desarrollo de su tarea en los hospitales públicos de la esfera estatal.
   Cada servicio de terapia pediátrica deberá contar con un servicio de especialistas en el arte de clown o payasos hospitalario", explicó el autor de la norma, el diputado del Frente para la Victoria, Darío Golía, quien elaboró su proyecto basándose en la experiencia, precisamente del médico estadounidense de risa terapia Hunter Patch Adams, después llevada al cine, en 1998.
   “La capacidad de la risa mejora el acto médico y esto ha sido científicamente demostrado cuando se descubre que el cortex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír, porque cuando nos reímos el cerebro emite información necesaria para activar la secreción de encefalinas, que poseen propiedades similares a la morfina con capacidad de aliviar el dolor", explicó Golía al fundamentar la ley.
   Una ley inteligente, humana y absolutamente aplicable, por una parte para ayudar a los enfermos y por la otra, quizás la más importante, para humanizar una profesión que para la mayoría es un sacerdocio, pero donde aparecen a veces los que hacen prevalecer el bolsillo por encima del sufrimiento ajeno. 
   Bienvenida sea, y que Córdoba la imite, en lugar de seguir imitando errores e imposiciones.

GIGOLÓ DE MEDIO PELO 

   A mucha gente le causó gracia ver a ese esperpento autotitulado “gigoló” tratando de desplegar sus mecanismos de seducción, inexplicablemente exitosos en algunos casos pero determinantes de su prisión en el último de ellos.
   Es cuando se plantea el dilema de asignar la culpa al chancho o a quien le da de comer.
   Es difícil que gente vinculada con la farándula, las bambalinas o el circo mediático haya sucumbido a los delirios de grandeza de un impresentable que se les metía en la casa -con la aceptación de ellas- para aprovecharse de su hospitalidad, su cuerpo, su dinero y hasta de las tarjetas de crédito.
   Todo indica que hacerse pasar por polista, meterse un apellido vinculado con ese deporte y prometer grandezas, es la comida que muchas ricachonas y no tanto sueñan despiertas, ya no esperando al príncipe azul sino de cualquier color y aunque no sea ni siquiera bufón de algún reino imaginario.
   El cruce que hizo ese monigote con un notorio personaje como por mérito propio es Flavio Mendoza, ha ingresado a la antología del más percudido mal gusto, porque si el acuático bailarín quería arreglar las diferencias como lo hacen los hombres, hubiera prescindido de las cámaras y optado por los puños o por las uñas.
   Está bien que defienda a su hermana ultrajada, pero tendría que haber buscado promoción de otra manera menos cómica, con miras a la temporada teatral que se avecina y donde con seguridad, tendrá algún cuadro ridiculizando al malogrado gigoló de cartón.
   Es una desgracia social.
   Ya ni siquiera esos personajes grotescos, lamentables y olvidables son de pura cepa y origen.
   Hasta gigolós truchos tenemos los argentinos.