26 de marzo de 2017

S.L.B.: ES OBLIGACIÓN HACERSE CARGO DE ALGO - ¿PIENSAN "ENQUILOMBAR" LA CIUDAD? - ELLA Y ALGUNOS OTROS, A JUICIO ORAL - MEGACAUSA Y EL "SIEMPRE MÁS" - A 41 AÑOS DEL ESPANTO - LA MARCHA FEDERAL, DESVIRTUADA POR PARTIDISTA - DOÑA HEBE, ÉMULO DE HERMINIO IGLESIAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”                              del 26-03-17 que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.

HORA DE HACERSE CARGO DE ALGO
 
   Una escena patética, la de ese muchacho Kicillof, el que alquiló un avión por miles de dólares que pagamos todos, para hacer con algunos compinches un viaje a Europa en misión oficial, en vez de utilizar esa empresa aérea, de bandera, que el mismo ministro dijo haber rescatado.
   En el Congreso donde se supone que las bancas están ocupadas por la flor y nata de la política nacional, reclamaba como desde el tablón de una cancha de fútbol porque un ministro actual, le exigía a Kicillof y a su bancada, que se hicieran cargo de algo de todo lo desastroso que hicieron mientras eran dueños del poder.
   Ese reclamo de autocrítica no es nuevo, porque si tenemos algo de memoria, debemos recordar que esa actitud venía alimentada desde arriba, plasmada en los silencios por la ausencia de conferencias de prensa y en las reiteradas negativas, imponiendo su número, de permitir la concurrencia de funcionarios a dar explicaciones en el Congreso cuando la oposición y las propias circunstancias así lo requerían.
   La salida que se buscó para preservar al modelo y ampararlo de críticas y cuestionamientos, fue el abuso de las cadenas nacionales, verdaderas expresiones de onanismo funcional porque solo se daban a conocer números de estadísticas dibujadas, que pretendían confundir a una ciudadanía que tiempo atrás y por cansancio, eliminó el vidrio como componente de su alimentación.
   Dejando de lado la herencia porque no hay poder de Dios que haga entender que doce años son más que 18 meses, numerosos indicadores muestran que es imposible llegar a situaciones en tan poco tiempo, si no traen un arrastre histórico como son los casos de la inflación, la consecuente desocupación y la emergente pobreza.
   Toda la culpa de la crisis es para cargarla en las espaldas de la actual gestión, jaqueda como era de esperarse por la complicidad de la dirigencia sindical angustiada e inquieta frente a la posibilidad de ver menguado su poder, con la conducción justicialista que frente a la amenaza de su desaparición por atomización, se aliaron para recrear entre otras acciones “la gran Ubaldini” que los uniera en reclamos salvajes, aunque las motivaciones tuvieran un asidero que está a la vista, porque la crisis existe pero no es nueva.
   Pero no. Kicillof y sus compañeros miraron como antes para otro lado, porque no perdieron esa costumbre de victimizarse y cargar siempre, siempre e invariablemente, las culpas sobre el prójimo.
   Las culpas nunca fueron asumidas como propias.
   Toda la culpa es de Macri.
   Ellos son inocentes y fueron progresistas.
   Así estamos …
   La Justicia, si Dios así lo quiere, pondrá las cosas en orden.

¿QUIÉN “ENQUILOMBA” LA CIUDAD?
   La malsana costumbre de meter miedo y zozobra solía ser aprovechada por los dictadores décadas atrás, o por quienes manejaban los discursos fascistas y del otro extremo, que les posibilitaba plantear caprichos y demandas a las que los gobiernos débiles cedían por mero instinto de conservación.
   Esa debe ser la marca registrada de Rubén Daniele, un profesional diplomado, inteligente y peleador -no es lo mismo que luchador- rara especie de agitador profesional a quien siguen por aquello del amor al bolsillo con el menor esfuerzo, en cuyo sentido quiero dejar a salvo la merecida excepción de los municipales sacrificados, cumplidores y respetuosos.
   Y los funcionarios, cada vez que truenan sus arengas, encendidas y amenazantes, comienzan a aflojarse los cinturones de sus lienzos porque saben que a la corta, la media o la larga, los tendrán cubriéndoles sus zapatos.
   Enquilombar la ciudad parece ser el objetivo inmediato, en apoyo a la incorporación en la planta permanente de un centenar de contratados, a quienes con seguridad la ley y los convenios amparan, pero hay maneras y maneras de exigir su cumplimiento.
   Porque los vecinos no tienen la culpa de lo que sucede, y siguen pagando y tributando enormidades de impuestos para servicios que no reciben, para oficinas que no atienden, para ver a la ciudad cada vez más descuidada, víctima de la desidia y la vagancia.
   De todas maneras es tan lamentable el estado de nuestra Córdoba en cuestiones tales como el tránsito, las peatonales, las plazas, los parques, el transporte urbano, la iluminación y otros rubros, que el quilombazo que propone realizar Daniele casi ni se notaría.
   Por eso, se me ocurre que sería bueno aconsejarle a este personaje que buscara otros métodos de protesta en procura de tener más cotizantes a las arcas de su sindicato, que holgadamente ha superado los doce mil, como por ejemplo hacer cumplir -sin su presión- el servicio de recolección de residuos, el barrido de calles, el funcionamiento permanente y a pleno de los CPC y todo aquello que viene demostrando falencias insalvables, que para colmo de acentúan cuando la gente piensa en lo que cobran los municipales.
   De esa manera, viéndolos trabajar y dedicarse a la ciudad y sus vecinos, sería un llamado de atención que superaría con creces las puteadas que se ligan cuando, cosa de locos, se enfrentan precisamente con quienes pagan para ser atendidos y son injuriados.
   A lo mejor, es la solución para el drama cotidiano que no merecemos estar padeciendo los cordobeses.

ELLA Y VARIOS MÁS, A JUICIO ORAL
   Es curioso y llamativo que aquella exigencia de memoria, verdad y justicia, tenga ribetes de aceptación o de rechazo, según sea a quienes pueden alcanzar esos tres elementos fundamentales de la vida en convivencia y armonía.
   Le reclamamos memoria, verdad y justicia al poder, cuando cayó el telón sobre una de las situaciones más dramáticas que debimos padecer los argentinos, sojuzgados por la milicia arrebatadora de nuestros derechos que teníamos amparados en el ejercicio de la libertad.
   Pero ahora, cuando las circunstancias nos llevan del mismo modo a exigir memoria, verdad

y justicia, los mismos que vociferaban en su reclamo, pretenden huirles cuando son ellos los que deben responder a la República por los hechos de los que resultan sospechosos y acusados.
   ¿En qué país vivimos?
   ¿Es posible tamaña ignorancia de la ley y de los principios básicos del respeto?
   La Justicia se está moviendo al amparo de la ley, con las garantías consagradas por nuestra Constitución, pero eso no les basta, porque acostumbrados a la escandalosa impunidad pretenden eludir lo traumático de un juicio y de una eventual condena, aunque si se sienten libres de culpas, ¿por qué no pensar en una absolución?
   No llevan a nadie ante un pelotón de fusilamiento, patíbulo ni a ningún cadalso: simplemente deben comparecer ante esa señora de la balanza y de los ojos vendados, pese a que algunas veces mira de reojo, para responder por el daño a nuestra economía a través de maniobras con el dólar futuro, que según la fiscalía alcanza a los 54 mil 921 millones, 788 mil, 702 pesos con cuarenta centavos.
   ¿Por qué ese rencor que alimenta amenazas, instaura el miedo y nos lleva a los tiempos en que todo se resolvía por la vía de la violencia?
   Quienes deben enfrentar a un tribunal, se supone que cuentan con argumentos para defenderse y buscar una declaración de inocencia de la que están seguros, al menos cuando los escuchamos formular declaraciones que más que para defenderse, son para atacar a sus adversarios políticos.
   Vemos que otras culturas en el mundo toman como natural enjuiciar a sus ex, porque existe un respeto ancestral por la majestad de la justicia, lo que aquí se ha venido deteriorando con el paso de los tiempos y de los gobiernos, que tuvieron en la mayoría de los casos la maldita costumbre de anexarla al poder.
   Roguemos que la Justicia triunfe por encima de los intereses, las impunidades y algunas exageradas pasiones.

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO
   Definido por el uso del terror como metodología para lograr sus objetivos, el terrorismo puede presentarse bajo diferentes caras, a veces, inclusive, perversamente disfrazado de justicia.  
   En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, la acusación indiscriminada a cualquiera por ser conocido, la prisión preventiva sistemática, las investigaciones parciales y arbitrarias, las condenas anticipadas, los juicios repetidos a los mismos, las sentencias fundamentadas en la íntima convicción de una única comisión especial, los procesos reiterados con ensañamiento contra quienes se defienden, y la duración indefinida del proceso desde hace más de una década, fuera de lo que marca la ley, son actos más ligados al terrorismo que a la buena administración de justicia.  
   Es indudable que, en realidad, esconden mecanismos de violencia, despojo, extorsión, tortura y amedrentamiento contra los imputados, presiones destinadas a doblegar voluntades, quebrantar integridades, aniquilar enterezas y pulverizar hasta la vida, sirviendo al armado de una gigantesca pantalla mediática que no sabemos bien qué ni a quiénes protege.  
   Mucho daño y varias víctimas han quedado en el camino.    
   Por ello, para esta causa es actual y legítimo el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia:  memoria, para que el paso de los años no borre  los injustos acontecimientos; verdad, para que el Poder Judicial busque y encuentre a los “verdaderos” culpables, y justicia para todos los que fueron acusados y condenados injustamente.  
   Para que el nunca más sea una realidad que acalle al actual y doloroso siempre más.

A 41 AÑOS DEL ESPANTO  
 

   Contar con los dedos o con la memoria el resultado es el mismo: parece mentira, pero han pasado 41 años…
   Y ha transcurrido tanto tiempo -o un instante, para muchos- desde aquella noche en que un grupo de pretendidos iluminados, con la mortal prepotencia de las armas, interrumpió la legitimidad de un gobierno que, pese a sus carencias y errores, era el resultado de un alicaído proceso democrático.
   Fue el día inaugural de aquellos años de miedo y de plomo; de terror a dos puntas, como a dos puntas fueron el secuestro, la tortura y la muerte, sin que esto de ninguna manera sea plantear o sustentar una estúpida reivindicación de la teoría de los dos demonios, sino la honesta y sincera enunciación de una realidad que nos tocara padecer. Las enormes ventajas de impunidad aprovechadas por el terrorismo de estado terminaron con una o dos generaciones de argentinos, románticos e ilusos patriotas para unos, y guerrilleros o subversivos para otros.
   La masacre es la masacre.
   Los muertos y asesinados son asesinados y muertos cualquiera haya sido su forma de pensar.
   Fue un precio demasiado elevado, para darnos cuenta que aquello de la purificación por la sangre es una irremediable forma de violencia que a nada conduce, salvo a la desintegración social y la destrucción del país. Y es cierto eso de no perder la memoria, porque es lo que teóricamente impide reiterar los errores del pasado, siempre y cuando se la aproveche honestamente como memoria total, sin negaciones, escondrijos ni manipulaciones de la historia.
   Hace tiempo y al paso de varios gobiernos se dijo que había llegado la hora de la recuperación y del reencuentro nacional, y sin embargo subsisten los viejos odios y aquellas sangrantes heridas que muchos se empeñan en no dejar que cicatricen.
   Los argentinos que amamos a esta Patria, estamos convencidos que la justicia es necesaria, tan necesaria como inútiles son la revancha o la venganza. Nadie pretende el olvido, siempre y cuando aquel ejercicio de la memoria, sirva para unirnos y no para ahondar el odio, la grieta y el desencuentro.
   A mí no me la contaron.
   Han pasado tantos años y sinceramente me parece que merecemos ser felices incluso nosotros, los que hemos vivido el espanto, aquel espanto que hoy muchos improvisados tocadores de oído, imberbes ahora y espermatozoides en el ’76, pretenden reflejar a su manera y sin ponerse colorados.
   Han sido 41 años en la búsqueda de la verdad, una lucha que se hizo, y aún se hace, con el enorme componente político de las ideologías, tan enfrentadas ahora como en aquellos tiempos del desprecio.
   No digo que sea necesario aquietar las pasiones, porque sería pretender un arco iris en blanco y negro. Pero si, dentro de lo posible y para alcanzar la paz integral que tanto necesitamos, es imperioso recuperar el camino del respeto y de la grandeza de pensamiento, sin mezquindades ni autoritarismos.
   Pero sobre todo, dejando que la justicia haga lo suyo y la memoria no circule en una sola dirección.
   Porque la memoria parcial, bien lo sabemos, es una manera perversa y despreciable de encubrir mentiras.
   Y jamás dejemos de recordar que el terrorismo de estado no se inició en 1976, sino que los argentinos lo vimos recrudecer durante los gobiernos de Perón y de su tercera esposa, en la primera parte de la década del 70.
   Es una porción de nuestro drama.
   Y es parte de la historia.
   Procuremos honrarla sin olvidos y no permitamos que una gavilla de loquitos, derrotados y nostálgicos, nos vuelvan a poner en la cornisa, demasiado cerca del abismo.
   Ayer repudiaron a los milicos y hoy son golpistas…

LA MARCHA FEDERAL Y SU VERDADERO ROSTRO
   El abierto enfrentamiento entre la máxima dirigencia docente y la gobernadora de Buenos Aires adquirió trascendencia nacional, al extenderse el problema a la mayoría de las provincias argentinas.
   Detalles que algunos consideran secundarios pero que son parte esencial del conflicto, es el ingreso de las ideologías y el partidismo en este enojoso diferendo que tiene como rehenes a miles de niños en casi todo el país y la solución no se avizora cercana.
   Baradell, líder del alzamiento sindical, se reporta al kirchnerismo, más allá que su esposa sea legisladora por esa corriente en la provincia de Buenos Aires, creo, o en la ciudad autónoma.
   Y en Córdoba, bien sabemos que la conducción de la Union de Educadores es demasiado cercana y comprometida con los nostálgicos del poder, porque sus antecedentes políticos muestran una marcada simpatía con el kirchnerismo, al menos cuando ocupaban los cargos más elevados en el concierto nacional.
   Entonces, es para pensar que la marcha federal que convocaran, más que principios sindicales de los maestros, los motivos eran otros, como parte de esos curiosos movimientos que vienen desarrollando los no resignados a la derrota, los mismos que hablan de helicópteros, destituciones y otros mecanismos totalmente divorciados de la democracia a la que ofenden.
   La marcha federal, que para muchos docentes era una civilizada manera de protestar frente a la situación que padecen, fue más que nada y las imágenes, los discursos y los cánticos así lo certifican, una expresión partidista que alentó el quiebre de las instituciones como puerta de acceso a la recuperación de un poder que no supieron administrar.
   Una pena, porque las buenas intenciones de los docentes humillados y maltratados en sus salarios y en otros aspectos, se diluyeron al ritmo de expresiones golpistas, por parte de los mismos personajes que tiempo atrás, cuando eran poder, utilizaban para amedrentar y meter miedo a la oposición.
   Desvirtuar así una expresión pretendidamente popular y sindical, es aprovecharse de la buena fé de los luchadores en serio; de los gremialistas comprometidos con sus bases y no con las nostalgias.
   Las cosas retomarán su cauce normal, cuando los docentes, todos, entiendan que en su justa lucha, no necesitan ofender a la democracia que tanta sangre y dolor nos costara reconquistar.

DOÑA HEBE EMULA A HERMINIO IGLESIAS
   Si existe una manera de retener a doña Hebe y su verborragia cloacal y golpista mientras pregona su desprecio por Videla y compañía, seguramente está desvelando a los responsables de la campaña política de Macri.
   Solo dejándola hablar y cuidándola para que nadie la toque para evitar que se transforme en la víctima que los “K” están buscando, es suficiente para que la ciudadanía tome conciencia de lo que significaría un hipotético regreso.
   Es que los argentinos ya estamos cansados de soportar prepotencias, saqueos, vendedores de humo y ciertos ejemplares con vocación mesiánica, entronizados por la violencia y alimentados desde el Estado.
   ¿Sería capaz esa señora del insulto alevoso y de su ceguera hacia adentro, explicar la relación, por ejemplo, que tuvo con el general Milani?
   A lo mejor allí, es que acude a reconocer su ancianidad -que es respetable solo por eso- y la decrepitud de su razonamiento, si es que alguna vez lo tuvo.
   ¿Recuerdan lo del Rey de España al bolivariano Chávez, cuando lo interrumpía en su discurso?
   Lo más sano para la República, sus instituciones y la preservación de la democracia, sería que esa señora se llamara a silencio, antes de caer al reconocimiento de su deteriorada salud mental.
   Porque actualmente, ni estando loco a ningún argentino bien nacido se le ocurriría alentar cualquier acción que injurie el mandato de las urnas.
   De cualquier manera y por piedad, es para hacer propias aquellas palabras de Cristo en la cruz: “dejadlos, que no saben lo que hacen”.
   Pareciera que doña Hebe, pese al paso del tiempo, lleva en su cartera y aunque parezca un delirio, todavía con su llama el encendedor con el que una vez, Herminio Iglesias en el cierre de campaña del ’83, quemara aquel ataúd ante un millón de personas y el azorado pueblo argentino.
   Que alguien, por favor, le pida a la doña que la apague, porque pese a ser historia antigua, su costo será eterno.
   Y de arrepentimiento, ni hablemos …


24 de marzo de 2017

24 de marzo de 1976 ----------------------

41 AÑOS ATRÁS NOS EMPUJARON
A LAS PENUMBRAS DEL ESPANTO 

   Contar con los dedos o con la memoria el resultado es el mismo: parece mentira, pero han pasado 41 años…
   Y ha transcurrido tanto tiempo -o un instante, para muchos- desde aquella noche en que un grupo de pretendidos iluminados, con la mortal prepotencia de las armas, interrumpió la legitimidad de un gobierno que, pese a sus carencias y errores, era el resultado de un alicaído proceso democrático.
   Fue el día inaugural de aquellos años de miedo y de plomo; de terror a dos puntas, como a dos puntas fueron el secuestro, la tortura y la muerte, sin que esto de ninguna manera sea plantear o sustentar una estúpida reivindicación de la teoría de los dos demonios, sino la honesta y sincera enunciación de una realidad que nos tocara padecer. Las enormes ventajas de impunidad aprovechadas por el terrorismo de estado terminaron con una o dos generaciones de argentinos,
románticos e ilusos patriotas para unos, y guerrilleros o subversivos para otros.
   La masacre es la masacre. Los muertos y asesinados son asesinados y muertos cualquiera haya sido su forma de pensar.
   Fue un precio demasiado elevado, para darnos cuenta que aquello de la purificación por la sangre es una irremediable forma de violencia que a nada conduce, salvo a la desintegración social y la destrucción del país. Y es cierto eso
de no perder la memoria, porque es lo que teóricamente impide reiterar los errores del pasado, siempre y cuando se la aproveche honestamente como memoria total, sin negaciones, escondrijos ni manipulaciones de la historia.
   Hace tiempo y al paso de varios gobiernos se dijo que había llegado la hora de la recuperación y del reencuentro nacional, y sin embargo subsisten los viejos odios y aquellas sangrantes heridas que muchos se empeñan en no dejar que cicatricen.
   Los argentinos que amamos a esta Patria, estamos convencidos que la justicia es necesaria, tan necesaria como inútiles son la revancha o la venganza. Nadie pretende el olvido, siempre y cuando aquel ejercicio de la memoria, sirva para unirnos y no para ahondar el odio, la grieta y el desencuentro.
   A mí no me la contaron.
   Han pasado tantos años y sinceramente me parece que merecemos ser felices incluso nosotros, los que hemos vivido el espanto, aquel espanto que hoy muchos improvisados tocadores de oído, imberbes ahora y espermatozoides en el ’76, pretenden reflejar a su manera y sin ponerse colorados.
   Han sido 41 años en la búsqueda de la verdad, una lucha que se hizo, y aún se hace, con el enorme componente político de las ideologías, tan enfrentadas ahora como en aquellos tiempos del desprecio. No digo que sea necesario aquietar las pasiones, porque sería pretender un arco iris en blanco y negro. Pero si, dentro de lo posible y para alcanzar la paz integral que tanto necesitamos, es imperioso recuperar el camino del
respeto y de la grandeza de pensamiento, sin mezquindades ni autoritarismos.
   Pero sobre todo, dejando que la justicia haga lo suyo y la memoria no circule en una sola dirección. Porque la memoria parcial, bien lo sabemos, es una manera perversa y despreciable de encubrir mentiras.
   Y jamás dejemos de recordar que el terrorismo de estado no se inició en 1976, sino que los argentinos lo vimos recrudecer durante los gobiernos de Perón y de su tercera esposa, en la primera parte de la década del 70.
   Es una porción de nuestro drama.
   Y es parte de la historia.
   Procuremos honrarla sin olvidos.

Gonio Ferrari


LOS PERIODISTAS EN LA DICTADURA MILITAR Y REPORTAJE A MENÉNDEZ

   En estos últimos meses la sociedad cordobesa y con expectativas más allá del ámbito nacional, asistió al juzgamiento de varios militares acusados por delitos aberrantes perpetrados durante la década del ’70.
   Naturalmente no estuvieron solos y como siempre, contaron con la complicidad de civiles amigos y miembros de otras fuerzas de seguridad.
   Buena parte de la Iglesia colaboró con su silencio.
   Buena parte de la comunidad aportó su cuota de miedo.
   Algunos sectores políticos mostraban indiferencia.
   Las empresas periodísticas acataban sin chistar el manual de estilo, la censura y los aprietes telefónicos que les imponían los militares.
   Si hasta prohibieron una historieta: Lindor Covas, un gaucho matrero, mujeriego y enemigo de la autoridad.
   Le hicieron cambiar el nombre artístico al Soldado Chamamé porque se sentían ridiculizados y ofendidos.
   Olmedo no pudo hacer más el Capitán Piluso, porque un militar no podía andar armado con una gomera.
   Los periodistas debíamos caminar entre las dos veredas, apretados por ambas: nos tocaba ir a retirar los “partes de guerra” que dejaban montoneros, erpianos y otros en los baños de algunos bares o bajo el banco de cualquier plaza, como asimismo asistir a las conferencias de prensa que ofrecían autoridades del ejército o de otras fuerzas de seguridad. Desde ambos bandos -aunque no lo dijeran- seguramente estábamos sospechados de trabajar “para los enemigos”.
   Escribíamos a conciencia lo que veíamos, pero después en muchos casos se publicaba otra cosa.
   Y cuando aparecían las listas negras, estábamos allí  los periodistas y no los empresarios de los medios de comunicación, para muchos de los cuales éramos solamente un número de legajo y un sobre a fin de mes.
   Y ante los dictadores, una moneda de cambio que asegurara su impunidad y su prosperidad.
   La tarea de investigar la actuación de los medios periodísticos durante los oscuros tiempos del desprecio, aunque sepa que es un sector poderoso, es una deuda pendiente que ahora, hoy, la Justicia tiene con la sociedad.
   Muchos de esos medios que claudicaron y agacharon la cabeza sin pudor, ahora son leones lo mismo que los “descolgadores de cuadros” que con gran sentido del oportunismo supieron aprovechar el ocaso militar.
   Claro.
   Ya no había riesgos, no tenían fierros y tampoco soldados.
   Muchos exponentes de eso que ahora llaman moderno periodismo y “periodismo militante” -direccionado hacia un solo objetivo que curiosamente no es la objetividad- pretenden actualmente y tocando de oído, enseñarnos cómo se vivían aquellos tiempos dentro de nuestra profesión y para colmo con cierta desfachatez de juzgarnos con rigor, sin testimonios válidos y sin el pudor del respeto.
   Y en 1996, o sea 21 años atrás, no era fácil entrevistar a Luciano Benjamín Menéndez aunque ahora los exponentes de un tardío coraje sostienen que ellos lo hubieran hecho… pero no lo hicieron.
   Y en un mismo programa titulado “Conmigo” que durante más de una década aparecía semanalmente en el Canal CBA, hoy Canal 2 de CableVisión, pude entrevistar a Ramón Verdú, colega periodista y excelente fotógrafo varias veces laureado, quien durante la dictadura de Videla & compañía estuvo en prisión casi dos años. Y en el mismo espacio logramos una entrevista con Menéndez a quien las cámaras de TV nunca le resultaban simpáticas. El golpe y los métodos, los enfrentamientos, todo lo de aquellos años bravos formaron parte del diálogo.
   Por eso ahora, hemos considerado valioso recordar esos dos reportajes en un mismo programa, como homenaje a la memoria.
   Usted los podrá encontrar unificados formando parte del archivo de “Conmigo” en el costado derecho de este blog, debidamente identificado, con casi una hora de duración.
   Le transmito mi agradecimiento, por honrar la historia.

Gonio Ferrari

21 de marzo de 2017

Festival de frescura y estallido de ocres

EL OTOÑO EN EL CALENDARIO,
EN LAS PLANTAS Y EN LA VIDA
   Es probable que para algunos sea la más triste y opaca de las estaciones, por eso de las hojas amarillentas, el viento molesto y la aparición de las primeras sensaciones distintas y opuestas al calor.
   Posiblemente un exceso de romanticismo -para muchos, un sentimiento caído en desuso- prefiera hablar de los tiempos de nostalgias, de los colores apagados, del verde que empieza a ponerse pálido y de las nubes que dibujan imágenes alucinantes.
   Lo mejor, asumir el otoño con el alma, más que con los ojos.
   El otoño, aparte de ser uno de los cuatro segmentos del año, es también una etapa trascendente en la vida de las personas, por aquello de llegar a los umbrales del invierno, que es cuando mueren muchas plantas, el frío se nos mete en los huesos y ese calor juvenil que vemos alejarse del alma. 
   Sin embargo, para muchos y por ser el acceso a cosas distintas, el otoño es maravillosamente bienvenido, portador de novedades e ilusiones que, a veces con certeza, se concretarán después que pase el invierno.
   Por eso la transición del otoño tiene la magia de la nostalgia que dejamos y de la esperanza que camina hacia nosotros, con su promesa de flores, de renovados aires, de amores incipientes.
   Casi como si el amor sólo fuera un privilegio que se vive y se madura fatalmente entre septiembre y marzo.
   Eso, para los que no saben ni conocen la maravilla de enamorarse en el otoño del calendario, ni en el otoño de la vida.
   Porque para vivir del amor no hacen falta los almanaques.
   Solo basta con que al reloj de arena que llevamos en el alma, lo pongamos horizontal.
   En cuanto a lo estrictamente paisajístico, el otoño cordobés es algo así como un paraíso de los ocres, con una silenciosa explosión de tonalidades como para volver loco a un daltónico.
   Ya le abrimos las puertas tras las lluvias y todo el reciente verdor, con la esperanza de ir viendo crecer la luminosidad del cielo, la pureza del aire y un resurgimiento de esa poesía que es pisar hojas secas, o sentir en la cara una brisa que dejó de ser molesta y agobiante.
   Nuestro otoño es único en los árboles, en el paisaje, en el aire y
en el cielo.
   Hagamos entonces que el otoño de la vida sea igual de placentero, un regalo que nos debemos hacer a lo mejor no tanto por merecerlo, sino por tener la inmensa dicha de gozarlo.
   Con sufrimientos o no.
   Con riquezas o con deudas.
   Con amores o sin ellos.
   Con penas o no.
   Con ausencias o no. 
   Solo con lo más importante: con la maravilla de saber que estamos vivos. 
   Y para un otoño más, todo eso no es poco ...

 GONIO FERRARI


19 de marzo de 2017

S.L.B.: LA CÁMPORA EMPUJÓ A LA C.G.T. – EL INDIO SOLARI Y EL DRAMA DE OLAVARRÍA – LA CIUDAD Y SUS MOTOS – LA MEGACAUSA SIGUE SU CAMINO – SONRIE QUE TE ESTÁN FILMANDO – EL S.E.P. ARREGLÓ. ¿Y LOS DOCENTES? - REPUDIO AJENO Y LEGÍTIMA DEFENSA – OBRA SOCIAL DE PRENSA: ¿ESTÁ EN CRISIS?, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 19/03/17 que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.

AL PARO LO DECRETÓ LA CAMPORA

   Es innegable el descontento que flota en el ambiente laboral a raíz de las últimas novedades que se divulgaron sobre pobreza e inflación, aunque los números de la desocupación hayan mostrado una levísima recuperación (hacia abajo) que en poco cambia el panorama de la inquietud nacional.
   Los triunviros de la CGT lo saben, advierten que es una realidad y como el vidrio no forma parte de su dieta habitual, vienen intentando morigerar los efectos y las reacciones ante una situación comprometida como lo indica la crisis que no termina de frenarse como paso imprescindible a una deseada estabilización que si se concretara, sería el camino hacia el ansiado y merecido crecimiento.
   Pero los sectores más virulentos y nostálgicos del remanente kirchnerismo no se resignan a dos eventualidades: la de desaparecer y la otra, que es la peor, la de un futuro de juicios y condenas hasta el punto de haber instrumentado el “Operativo helicóptero” como mecanismo para amedrentar a la sociedad, con reuniones de cúpula donde no se ocultan las intenciones golpistas ni los temores frente al avance de la Justicia en la investigación de los casos más emblemáticos de la corrupción en los últimos años.
   Algo hay que hacer -seguramente pensaron- y nada mejor que una demostración de fuerza, aunque fuera con soldados ajenos a su tropa como buena parte del movimiento obrero, todavía columna vertebral del Justicialismo, aunque no sea el mismo Justicialismo de los legítimos laureles y las memorables luchas.
   Las CGT venían timoneando la situación con presiones que no llegaban a quebrar la lanza del diálogo que existió, tanto abierta como secretamente, ya que en algunos dirigentes aún existe la prudencia porque son los mejores observadores y analistas de la realidad, frente a sus bases ansiosas de merecidas reivindicaciones que aparecen alejadas de su alcance.
   Y si algún hecho faltaba para terminar de presionar a la dirigencia, apareció aquella desesperación de los derrotados que optan por la fuerza que reemplace al diálogo; por la prepotencia como superadora del debate; con la violencia por encima de las actitudes civilizadas, sin pensar en el cansancio de la sociedad que es a la postre la destinataria de cualquiera de esas actitudes.
   Venían amagando con un paro como expresión de legítima protesta y lo anunciaron sin fecha, dejando así abiertas las puertas de conversaciones con el gobierno, que podían llegar a suavizar la rispidez del ambiente enrarecido, postura con la que no comulgan los violentos apremiados por la aproximación de la Justicia a sus fechorías y rapiñas.
   Y en la última marcha que hicieran las centrales obreras los barrabravas de La Cámpora
coparon el palco y sus inmediaciones, se adueñaron de la situación tanto como de banderas ajenas, mientras la gente volvía a sus casas y apretaron violentamente a los dirigentes exigiendo una fecha cierta para un paro general que calculaban sería dispuesto con actos masivos, movilizaciones y otros aditamentos como en los viejos y añorados tiempos.
   Los heridos fueron lo de menos, pero la presión tuvo sus efectos parciales: fue La Cámpora el otrora numeroso colectivo que decretó el paro a fecha perentoria, pero estuvo en manos de la dirigencia, cuál sería su modalidad: 24 horas en todo el país, sólo paralización, sin actos ni movilización, como dejando en dos sectores la llave del triunfo o del fracaso de la medida: en la propia gente que dolorosamente aprendió que los paros a nada bueno conducen y en el transporte, elemento imprescindible para movilizar a un buen porcentaje que estaría dispuesto a trabajar.
   El paro será paro, como lo definieron y no del estilo “matero” que se decretaba para un viernes o un lunes aumentando sus efectos al prolongar un fin de semana.
   En resumen, aquellos dirigentes que se bebían los vientos amenazando con la dureza de sus acciones, parecen haber tomado conciencia del sentir ciudadano -tanto a favor como en contra de la determinación- dejando la opción en manos de cada uno, fracasado su estilo otrora beligerante y confrontativo.
   Pero también, quizás por prudencia, no les quedó otra alternativa que ceder a la imposición de quienes ya no tan solapadamente se juegan no tan solo al fracaso del gobierno nacional, sino a la interrupción violenta de lo que en su momento decidieran las urnas.
   Porque después de haber gozado de tan histórica impunidad, debe ser complicado acostumbrarse a ser objetados y lo que es peor, verse obligados a trabajar.

EL INDIO SOLARI Y EL DRAMA DE OLAVARRÍA

   Hay algunos descerebrados que a un hecho luctuoso lo califican según la cantidad de víctimas fatales, en lugar de analizar las causas por las cuales se produjo, que de haberlas previsto, el desastre no hubiera ocurrido.
   Es absurdo pensar que una marea humana de cerca de 350 mil personas se autocontrole, porque una de las exigencias de la producción del espectáculo era que no existieran policías uniformados a la vista, por aquel rechazo a la autoridad que se instaurara cuando fue muerto
el joven Bulacio, por balas policiales, después de un recital de Solari años atrás.
   Si el menos avisado sabía que el componente de drogas y otras sustancias estaba presente, es también absurdo suponer que las cosas se harían en orden, respetando las leyes y observando las indicaciones de convivencia y armonía.
   El desastre ocurrió y la parca estuvo demasiado benévola a la hora de cobrarse vidas, lo que es atribuible a factores tan desconocidos que no entraban en los cálculos de nadie, porque los agoreros sostenían que el número de muertos era mucho mayor que dos, y que los escondían para minimizar el impacto ante la sociedad.
   Otros deliraban que el intendente de Olavarría, enrolado en el macrismo, ocultaba los
muertos para evitar un lógico impacto político que le asignarían desde la oposición, ávida de situaciones conflictivas que se utilizan medulosamente en un intento de socavar a la autoridad y a las instituciones de la República.
   El Indio Solari en algunos aspectos, y visto desde una perspectiva alejada de la música, bien puede emparentarse en su carácter con aquel pendeviejo calvo mental, el Pelado Cordera, arrastrador de multitudes e incitador a todo lo que sea contestatario frente a cualquier sistema de vida ordenada e incluso la observancia de las leyes.
   Las arengas con fondo musical es lógico que despierten más adhesiones que rechazos y la exaltación de ciertas conductas suele ser el disparador de enfrentamientos, más aún cuando no existe la presencia de la autoridad para preservar el orden.
   Desbordado el predio al superarse las más holgadas expectativas, todo se transformó en una marea humana incontrolada e incontrolable, pese a algunos esfuerzos del artista por contener el desbande en el que iban cayendo las víctimas que resultaban apretadas, pisoteadas y gravemente lastimadas.
   El después fue tanto o más aterrador que el desastre en si, porque superada ampliamente la capacidad receptiva de Olavarría, cientos de chicos y chicas, la mayoría jóvenes, deambulaban sin rumbo, sedientos y con la mirada perdida, en una silenciosa procesión que pedía auxilio donde sabían que no lo iban a encontrar.
   Por eso la vigilia de los mayores que lejos de allí, penaban por alguna información, el más mínimo rastro de sus seres queridos que habían asistido al recital de Solari.
   El Indio no se ocupó demasiado de sus fans, declaró ante la policía y luego tomó su taxi aéreo que por la módica suma de 3.024 dólares lo trasladó en un vuelo de 25 minutos hasta Morón, desde donde partió a su legendaria mansión, con la lógica premura de contactarse con sus abogados.
   Viene ahora el novelón de las demandas y de la defensa, que a toda costa pretende negar su propia responsabilidad, o en este caso la irresponsabilidad de no haber previsto las cosas para evitar que ocurriera lo que ocurrió.
   Habrá que ver qué sucede en los próximos días, aunque de la desgracia bueno sería recoger valiosas experiencias: entre ellas, que la autoridad tiene la obligación de supervisar y asegurar la integridad de todos y no tan solo de los artistas.
   Ténganlo todos en cuenta, para los recitales a futuro en cualquier punto del país.

LA CIUDAD DE TANTAS MOTOS

   La retina de la memoria todavía atesora imágenes de aquel diario e increíble espectáculo de ver salir cerca de 5.000 motos rugientes desde la antigua Fábrica de Aviones, allí donde estaba la gloriosa cuna de la moto Puma, del Rastrojero, del Cono Sur, del tractor Pampa y de varios modelos de aviones, cuando Argentina ocupaba lugares de privilegio en desarrollo tecnológico, impulsado por el empuje del Brigadier Juan Ignacio San Martín.
   Dejando de lado aquellas viejas historias, pasó un largo tiempo en que las motos casi desaparecieron del escenario ciudadano, salvo algunas pocas excepciones, hasta que el mal servicio de transporte obligó a la búsqueda de nuevas alternativas, a lo que se sumó la facilidad de acceder a una moto con el documento de identidad y unos pocos pesos de entrega inicial.
   Y así vimos crecer alocadamente el parque motociclístico con modelos de toda cilindrada, desde los modestos ciclomotores hasta las poderosas motos con impulsores de mayor potencia que muchos autos, y aparecieron también los accidentes más frecuentes por la incomodidad de llevar puesto el casco.

Pero también y como era de esperarse, así como la gente honesta buscó la moto para trasladarse a trabajar, los ladrones las vieron como el complemento ideal que les aseguraba una huida inmediata que por lógica era ayudada por su maniobrabilidad lo que hacía -y hace- casi imposible la persecución.
   Pero sucede que no todos los que usan moto son motochorros, y en esa categoría la autoridad cometió la imprudencia de unificar su calificación, estigmatizando a los decentes y
aumentando la impunidad de los ladrones.
   Con prohibir el acceso de las motos, o permitir que la ocupe sólo una persona nada se logrará, como tampoco servirán lo del chaleco y el casco identificatorio.
   Los ladrones ya se ocuparán de buscarle la vuelta para seguir burlando a la ley.
   Lo que sí se impone es lo que hace tiempo falta, que es la instauración de una política integral de seguridad que acentúe la prevención por una parte y refuerce los controles callejeros por la otra.
   Si se sigue en el empecinamiento de gastar fortunas en comprar y comprar elementos tecnológicos, armamento, comunicaciones, etc. y el acceso al empleo policial siga siendo bolsa de trabajo de los políticos, nada cambiará.
   Y es una pena, porque después vendrán las quejas frente a los crecientes casos de justicia por mano propia.

MEGACAUSA DEL REGISTRO SIGUE SU CURSO

   Tanto como acelerar los juicios pendientes o resolver de una vez y para siempre la situación de  los imputados guardados en la despensa de la Fiscalía, en la causa del Registro de la Propiedad mucho queda por hacer en materia de estricta justicia.
   El estado de salud de esta causa padece de varias afecciones que lo colocan al borde de una terapia intensiva.
   Es claro que debiera recibir un tratamiento también con una megadosis de aquellos componentes que nunca debió perder,  como la libertad, que hubiera evitado el escándalo de las prisiones preventivas abusivas; la racionalidad, que hubiera evitado la imputación indiscriminada de compañeros, vecinos y conocidos como nuevos sospechosos; la legalidad que hubiera evitado actuar fuera los mandatos constitucionales; la igualdad, que hubiera evitado los privilegios para los conocidos y amigos del poder político y judicial;  la sinceridad que hubiera evitado el pomposo marketing mediático; la independencia que hubiera evitado la impunidad de los poderosos culpables; la honestidad que hubiera evitado inmortalizar la causa, la imparcialidad que hubiera evitado la creación de una única comisión especial juzgadora y la objetividad  que hubiera evitado la íntima convicción como fundamento de sentencias absurdas.
   Sólo cuando el Poder Judicial se empape de estos componentes, podrá abrigarse al menos una esperanza de merecida Justicia.

SONRIE, TE ESTAMOS FILMANDO

   Las señoras de los barrios coquetos, y las coquetas de los barrios marginales, tendrán al menos el pretexto para presentar a sus esposos, novios o arrimados: la necesidad del maquillaje porque en cualquier momento pueden ser enfocadas por las cámaras espías, y no será cuestión de andar de crenchas y sin sombra de ojos ni alargadores de pestañas.
   Más de 700 cámaras están siendo instaladas en puntos estratégicos de esta Córdoba que quiere modernizarse en materia de seguridad, aunque no exista una política constante y seria al respecto.
   En muchas ciudades del mundo se aplica el mismo sistema de visualización permanente, con centros de control conectados a una red que permite actuación inmediata en caso que sea necesaria la intervención de la autoridad.
   Eso es un servicio serio, dinámico y efectivo y es para rogar que entre nosotros se obre de igual manera, aunque existan baches que será complicado superar en el corto plazo, por la propia estructura de una fuerza policial no preparada para esta tecnología ni equipada con todo lo necesario.
   Pueden detectar alguna anomalía en cualquier punto céntrico o de los barrios, pero el problema surgirá a la hora de trasladarse, porque y esto es lo que comentan muchos policías desde adentro, no siempre hay móviles disponibles, muchos están chocados y suele ser frecuente la falta de combustible para hacerlos funcionar.
   Cuando el sistema instantáneo requiere precisamente inmediatez, nos encontraremos con los viejos problemas y carencias que el tiempo no ha podido superar.
   De todas maneras bienvenido el sistema, que nadie brinde por un éxito anticipado y que se entrene al personal, tanto los que tendrán la tarea de monitorear sino a los otros, los que deberán andar a las disparadas cuando sean requeridos.
   No deja de ser un buen síntoma en la lucha contra una delincuencia que siempre, siempre, camina unos pasos más adelantada que la policía.

EL SEP ACEPTÓ EL OFRECIMIENTO

   Es sumamente curioso el caso de la dirigencia del Sindicato de Empleados Públicos, por tener a su frente al eterno José Pihén, quien a la vez ocupa una banca en la unicameral y responde al partido gobernante: en pocas palabras, es oficialista a veces y en otros casos, opositor.
   Pero parece ser una fórmula si bien no exageradamente exitosa, es al menos funcional a la conducción política de la provincia porque es como si pidiera desde la trinchera del trabajador, y de inmediato se cruzara de vereda para actuar como legislador.
   Si esta curiosa situación sirve para eliminar un buen porcentaje de asperezas y rispideces propias de los enfrentamientos por salarios, condiciones de trabajo y otras demandas, no es para buscar un cambio de estilo sino para intentar trasplantar ese modelo a otros ámbitos.
   No se sabe a ciencia cierta si todos los empleados públicos están de acuerdo con la aceptación del 19 y pico por ciento de incremento salarial, más un punto de ajuste o algo parecido, porque desorienta la actitud del SEP que contrasta con la postura de la dirigencia docente, que adelantó que ni locos aceptarían ese nivel de incremento.
   El conflicto en las escuelas se mantiene, hay un anuncio de parar nuevamente dos días esta semana y no son pocos los maestros descontentos con el empecinamiento sindical, porque a esos dirigentes no les descuentan cuando no trabajan, y los maestros ya llevan varios días que no cobrarán.
   En una de esas, esa curiosa ubicación de José Pihen con un pie en cada vereda, facilita un eventual entendimiento entre el gobierno provincial y los docentes, para que los únicos perjudicados en esta pelea que son los niños, conozcan lo que es la normalidad…
   Es absurdo y eso es muy cierto, que se pretenda nacionalizar la discusión salarial unificando paritarias nacionales porque en Córdoba todas las escuelas son provinciales o municipales.
   El tema es que si se prolonga como conflicto, será un año más que no se cumpla con lo que siempre se anuncia y jamás se concreta: que exista respeto por los días de clase que demanda el calendario escolar.
   Pero parece que ese detalle tan trascendente, a la dirigencia poco le importa.

UN ENÉRGICO REPUDIO Y MI LEGÍTIMA DEFENSA
   En un programa anterior de “Síganme los buenos” y  aludiendo a no recuerdo qué situación intrascendente, expresé que era uno de los únicos, o el único periodista,  y tampoco recuerdo bien, de no gestionar, aceptar ni cobrar publicidad oficial de la municipalidad, del gobierno provincial o del ámbito nacional, como que tampoco recibía sobres por debajo de la mesa.
   Como es la verdad real lo sigo sosteniendo, pero eso enervó la verba de un muchacho que en su momento se enroló en el periodismo militante “K” y aún conserva su lugar en este mismo dial.
   Y sin nombrarme me repudió enérgicamente, repitiendo esa dura condena que, de todas maneras no me sorprendió por su origen.
   Llama la atención que tal energía para repudiar no se haya manifestado en otras múltiples ocasiones, cuando los “K” se abroquelaban en la trinchera de su militancia radial para descalificar a quienes, laburando en la misma empresa, pensaban distinto aunque no lo expresaran.
   No escuché ningún enérgico repudio de los amantes del modelo nacional y popular y agitadores de los estandartes de los derechos humanos, cuando iban desplazando a compañeros de tareas, como los casos de Claudio Ferrer,  Pablo Colazo, el Negro Salinas o Toto Colombo.
   No escuché ningún enérgico repudio cuando congelaban y maltrataban a Roxana Menéndez, agravándole su mal que lamentablemente la llevó a morir en depresión, plena de juventud y de proyectos.
   Y tampoco nadie públicamente repudió con energía cuando junto con los directivos del Cispren, se abrazaron en la consigna de pedir mi cabeza a la entonces rectora Carolina Scotto delatándome y acusándome formalmente y por escrito de haber reivindicado la teoría de los dos demonios, cuando sólo hice uso de mi constitucional derecho de opinar con libertad en un medio que jamás me indicó qué decir ni qué callar, en un maravilloso homenaje a la libertad de expresión.
   Por suerte la Dra. Scotto ni los atendió, aunque esos que se llaman periodistas y colegas ya habían multiplicado en las redes sociales ayudados por la Organización Hijos y otras similares, incluso internacionales, absurdas acusaciones solo explicables en mentes retorcidas y con más deseos de revancha y venganza que de Justicia.
   ¿Esos, o el capitán de ese barco, me van a hablar de conducta periodística, cuando estafaron la fe y ofendieron la profesionalidad de tantos colegas en serio?
   Hay trapos y mugres que son para lavar adentro, pero a la vez de pedir disculpas a los oyentes, quiero que sepan que este es un acto de legítima defensa.
   Me aludieron públicamente y públicamente me defiendo.
   También ese es, para mí, un derecho humano innegociable.


ANEXO AL COMENTARIO ANTERIOR:

Aquella vez, y para refrescar ahora la memoria de los amnésicos, dije entre otras cosas refiriéndome a los juicios a los genocidas en Córdoba: “Algún día los militantes del terror deberán responder ante la sociedad, de la que reclutaron a una generación de románticos, por qué los mandaron a morir.
Alguna vez deberán responder si los productos de los secuestros fueron para la causa, o para transformarlos a ellos en prósperos empresarios. Deberán reconocer que las ausencias solo se mitigan con presencias y no con discursos.
   Esta Justicia, la que condenó y seguirá condenando a los genocidas, deberá pensar y actuar también resguardando la memoria de los otros, de los que no tienen a quién reclamar por sus muertos queridos.
   Solo entonces habremos reconquistado la paz, cuando hagamos culto a la memoria, sin envolverla en banderas de ideologías, sino amparándola en la majestad de la Justicia”.
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 PROBLEMAS EN LA OBRA SOCIAL DE PRENSA

   Todo indica que el gremio de prensa nucleado en el  Cispren -vieja fusión que se hiciera del histórico Círculo de la Prensa y el politizado Sindicato de Prensa- está pasando por momentos críticos, porque cuando está en juego la salud, todos los otros problemas son menores.
   Por falta de pago les han interrumpido los servicios en la clínica San Andrés lo que afecta a jubilados, afiliados directos y adherentes, con el agravante que los empleados de la entidad sindical aún no han cobrado su sueldo correspondiente al pasado mes de febrero.
   Para colmo y de acuerdo con lo que se sabe ha sido interpuesta una demanda penal contra los responsables de la conducción sindical, dado que los fondos recaudados, sostiene la presentación, no llegan a la obra social y tendrían como destino la CTA con sede en Capital Federal.
   Un grupo de afiliados y adherentes, agotadas las instancias administrativas ante los entes respectivos, adoptaron en resguardo de la atención que merecen, la determinación de acudir a la Justicia, sumando a esta situación un faltante de 12 millones de pesos lo que perjudica la autonomía de la Obra Social.
   Es para rogar que se supere esta enojosa situación, que coloca en la inmerecida posición de mayor vulnerabilidad a todos aquellos que necesitan asistencia médica, pagan por ella y no reciben los servicios que su derecho a la atención demandan.
   Esa obra social, años atrás y haciendo memoria en condición de afiliado, supo ser modelo y a la vez orgullo de sus beneficiarios y directivos
   Con la salud, señores, no se jode.

   Y quienes no se sientan capaces de administrar y esto sea comprobado, el buen sentido aconsejaría mandarse a mudar.