16 de septiembre de 2014

LA ETERNIDAD, LA RESURRECCIÓN O EL NACIMIENTO






Más allá del azar y de la muerte
duran, y cada cual tiene su historia,
pero todo esto ocurre en esa suerte
de cuarta dimensión, que es la memoria.
De “Adrogué” (Jorge Luis Borges)

   Refieren los memoriosos que una de las últimas apariciones casi públicas del hijo pródigo fue cuando tuvieron que ocupar uno de los aviones de la flota presidencial -Boeing 757- a mediados de junio de 2012, porque el joven según se comentó en aquel entonces padecía un cuadro de artritis séptica en la rodilla de su pierna derecha. La izquierda, sin problemas.
   Es incuestionable el uso del avión, porque así lo autorizó Néstor siendo presidente por
decreto nº 648 de mayo del año 2004 y en el terreno de lo anecdótico quedó para el recuerdo el costo que tuvo el operativo traslado desde la Capital Federal hasta el lejano sur para buscarlo y el regreso, todo por la bicoca de 80 mil dólares.
   El tiempo transcurrió, esos años en que los chicos crecen fueron pasando, nació La Cámpora y contra la creencia generalizada, cero coincidencia con la organización Montoneros, alentada desde el peronismo hasta que por su giro ideológico fueron echados de la Plaza de Mayo por el mismísimo Juan Domingo, quien los calificó como “imberbes y estúpidos”.
   Dicen que LC, inspirada en la lealtad de “El Tío” hacia Perón, está conformada por jóvenes amantes de la democracia, sensibles a las demandas sociales y acérrimos defensores de los derechos humanos. También los años pasaron para ellos y se fortalecieron con la Sra. Cristina en la presidencia, llegando a ocupar elevados cargos en empresas del estado y en la conformación de los equipos de mando de los ministerios.
   Es de La Cámpora el privilegio de contar con ciertas “bolsas de trabajo” para sus militantes, tales los casos emblemáticos de Fadea en Córdoba donde ingresaron alrededor de 4.000 y de Aerolíneas Argentinas, que les habría dado conchabo a otros tantos.  
   Cristinistas a ultranza algunos dirigentes cometen la torpeza de considerar “destituyentes” o traidores a la Patria a todos aquellos que no comulguen con sus postulados.
   El éxito de la convocatoria al show estreno de Máximo, es sin dudas un premio al nivel de movilización que poseen los jóvenes militantes, al estímulo por los nombramientos y planes que reciben y sin dudas a su convicción en el sentido de estar viviendo en el Paraíso, donde no existen la inflación, la inseguridad, el desempleo, la corrupción ni las desigualdades sociales. Algunos a ese estado casi catatónico del alma le llaman onanismo partidista.
   No quisiera caer al desatino de evaluar la calificación de la inefable doña Hebe quien se despachó diciendo que Máximo era un gran político, porque la seriedad de sus apreciaciones no encajan si uno recuerda que de Schoklender supo resaltar su condición de brillante hacedor de cosas.
   Un discurso obviamente de principiante utilizando frases elaboradas que el muchacho “junaba como de reojo” en la tarima.
   Lo importante fue el mensaje, lejos de ser subliminal, directo hacia el hígado, el corazón y todas las entrañas del justicialismo, resumido en un no dicho “nos queremos quedar”; al dejar de lado el milagro de la resurrección, pero insuflándole oxígeno a la alternativa del “intentaremos seguir” lanzando el desafío de competir con ella y adelantando la certeza de humillar con votos a una oposición fragmentada en la que nadie -por eso de las humanas miserias-quiere ser acompañante del postulante presidencial.  
   Si lo que se busca es la continuidad, para eso están los mecanismos idóneos que hasta pueden permitir saltear algunas etapas de lucha interna, con la sola postulación de Máximo o de Mongo, en la misma medida que públicamente reclamó la posibilidad de que su madre, en las urnas, defendiera el lugar alcanzado. Entonces y con su misma línea de pensamiento, que el joven se postule y se deje de sembrar dudas e intrigas dentro del mismo partido, si es que los K fueron o siguen siendo peronistas.
   Nadie sabe a ciencia cierta si desde adentro o desde afuera han comenzado la tarea de agitar el fantasma del malestar social, y su eclosión es una perversa manera de instaurar el miedo, ese miedo destructivo e incontrolable que tanto daño nos hiciera como sociedad en los oscuros años de todas las tiranías.
   A lo que nadie tiene derecho ni merece perdón, es a pisotear la letra y el espíritu de nuestra Constitución Nacional.
   Porque si alguien lo hiciere no se lo demandarán la Ley, la Patria ni los Santos Evangelios, sino la misma base de raigambre popular a la que tan mañosamente se pretende salvaguardar, acentuando la hegemonía y el autoritarismo y soñando con instaurar una absurda cuan peligrosa e inmerecida dictadura.
Gonio Ferrari

14 de septiembre de 2014

SLB-140914-MARCOS JUAREZ NO ES EL PAÍS - RECAUDAR ES LA CONSIGNA - EL PLATO DE ORO SIN COMIDA - RECUPERAR LA CIUDAD - LA MEGACAUSA - VICTOR HUGO VILLERO FASHION - POR NUESTRA SOBERANIA



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 14-09-14 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

MARCOS JUAREZ NO ES TODO EL PAIS


   En la elección para intendente de la ciudad en Marcos Juárez, territorio cordobés, resultó triunfador un candidato propuesto por una conjunción de fuerzas políticas que derrotó al oficialismo delasotista.
   Llamó la atención el exacerbado triunfalismo de los ganadores, asignándose los méritos de la victoria como si hubieran concurrido solos e individualmente,  intentando ubicarlo en la opinión pública como una válida referencia a nivel provincial en algunos casos, y delirantemente como si fuera un caso testigo de todo el país.
   Marcos Juárez es Marcos Juárez, no es Córdoba integral ni es el país por entero, y la inteligencia impone tratar ese caso como una expresión localista sin otra trascendencia que la real, porque cualquier otra interpretación suena como exagerada o al menos, oportunista.
   Allí no ganó Macri, no ganó Aguad ni perdió de la Sota o derrotaron al kirchnerismo: solo fue una elección para intendente municipal con 16.000 votantes -creo que ese era el número aproximado de sufragantes- pero sobraron las expresiones que buscaban atribuirse los méritos del triunfo.
   ¿Qué es el rostro anticipado del país?
   ¿Qué es la proyección de lo que puede suceder el año próximo a nivel presidencial?
   Es impropio pensar de esa manera y si lo hacen los políticos, no es por otra cosa que aprovecharse de una consulta popular para escarbar en los beneficios, y sopar algo que les alimente sus ansias de poder.
   Sería lo mismo pensar que Venezuela es el rostro anticipado de Argentina, como Cuba tiempo atrás lo fuera de Venezuela.
   Pero esa es otra historia, no tan cercana al delirio.

LA CONSIGNA ES RECAUDAR

   Un nuevo aumento en los montos de las multas que aplica la policía Caminera, ha de ser sin dudas un refuerzo a la recaudación para las exhaustas arcas del Estado provincial, único en el país que cobra sobreprecio en los combustibles para mejorar las rutas y un monto fijo, aparte de todos los otros impuestos, para la lucha contra el fuego.
   Sin embargo en Córdoba no decrece el pavoroso número de muertos en accidentes ruteros por falta de prevención y mantenimiento de caminos y los bomberos voluntarios siguen haciendo rifas y alquilando sus salones para fiestas, porque no les alcanza lo poco que les envían para sus tareas operativas.
   La manía por recaudar obviamente tiene su fundamento en los alocados gastos que se realizan para el pago de otros rubros, nada prioritarios si lo que se busca es una mejora en las condiciones de vida de los cordobeses.
   La gente no tiene mayor bienestar viendo publicidades del gobierno, sabiendo que el gobernador quiere ser presidente o mirando las luces del faro sin mar que tenemos los cordobeses.
   Volviendo a las multas por infracciones que se cometen en las rutas que dice controlar la policía caminera, no se advierten patrullajes como para pensar que van a disminuir los accidentes por la sola presencia de la autoridad.
   Los patrulleros en las estaciones de peaje solo sirven para ver si están puestos los cinturones o están las luces encendidas.
   En eso no se gasta combustible ni se suma kilometraje a los coches, cuando la acción correcta es recorrer no tan solo las autopistas para hacerse ver, sino también los caminos secundarios para hacer respetar las leyes de tránsito.
   Mientras no se acentúe la misión de prevenir, el aumento en los valores punitivos demostrará que ese cuerpo policial solo persigue los fines recaudatorios, que son un pésimo distintivo de la exageración cordobesa.

EL PLATO DE ORO SIN COMIDA



   Me ha tocado la suerte de conocer en el mundo grandes construcciones, soberbias creaciones del hombre para deleitar la vista y enriquecer el espíritu.
   Puedo citar las milenarias pirámides de Egipto, los templos tallados en Petra, el Arco de Triunfo y la torre Eiffel de París; las abatidas torres gemelas de Nueva York, la basílica de San Pedro, la modernísima Brasilia, el encanto de Venecia, los templos de Chichén Itzá y más cerca en los tiempos, el fabuloso hotel Burj-Al-Arab de Dubai, el único caracterizado como de 7 estrellas y donde la suite principal se cotiza a más de 20 mil dólares por noche.
   En ese aspecto, los argentinos venimos atrasados porque no es mucho lo que tenemos para mostrar como creaciones excepcionales salvo el Obelisco porteño, el monumento a la Bandera en Rosario o el Cucú de Carlos Paz.
   No desesperemos, porque en cinco años frente a Puerto Madero, que es la villa miseria de los poderosos, tocará el cielo esa gigantesca mole de casi 70 pisos, con forma de tobogán para gliptodontes, centro de comunicaciones que nos colocará en el álbum de las maravillas del mundo.
   Dejemos de lado si es oportuno o no lo es, porque los caprichos y las demagogias son parientes del poder, en un país como el nuestro donde las carencias son atendidas siempre y cuando representen un rédito electoral.
   Inevitablemente debemos caer al escenario de siempre, cuando planteamos la importancia de las prioridades en todos los órdenes, como para preguntarnos si esa torre, para lo que fuere, es más apremiante que la cobertura de ciertas carencias en el campo social a lo largo y a lo ancho del país.
   Alguna vez los mandatarios aprenderán la trascendencia de gobernar en base a eso, a prioridades.
   Porque de lo contrario, es como darnos a cada argentino un plato de oro, bordeado de piedras preciosas pero vacío.
   Y la comida, a lo mejor después de las elecciones.

RECUPERAR LA CIUDAD



   Es indudable que uno de los problemas que enfrenta  nuestro joven intendente, está relacionado con la difusión de las obras que realiza y de todo lo positivo que puede tener su complicada gestión.
   Las cloacas y los desagües no se ven y la gente piensa que nunca alcanzan a correr en paralelo con el crecimiento urbano.
   Y por más que se levanten airadas y justificadas voces de protesta, hay algunos aspectos que los vecinos deben conocer, para tener un panorama real de la situación.
   Los vecinos de Alberdi o de San Vicente no saben que los desagües de Alta Córdoba han solucionado un drama de vieja data, que los habitués de la Pablo Cabrera están contentos con la nueva traza o que los habitantes de la ganada costanera han revalorizado sus propiedades.
   La gente de Alta Córdoba o de Parque Liceo ignora que en otros sectores de la amplia planta urbana, lentamente se vienen superando los problemas de alumbrado callejero y que el transporte, con oportunos retoques, ya no levanta oleadas de protestas como hace poco tiempo ocurría.
   Es bueno advertir que algo mejoran las cosas aunque es mucho lo que resta por hacer y no es cuestión, como siempre, de esperar que todo lo haga el Estado, partiendo de la base que el Estado somos todos.
   Posiblemente uno de los temas conflictivos sin diferencia entre un barrio, el centro y otros barrios sea el de la recolección de basura y la limpieza de las calles, porque en ese rubro las protestas son generalizadas.
   Hay que exigirle a las empresas prestatarias que optimicen el servicio, o aplicarles las sanciones que uno supone existen en el contrato de concesión.
   Y a la Muni, que utilice la simpatía de la vocesita infantil a la hora de informar no tan solo lo que se proyecta realizar, sino lo que se hizo o se está haciendo.
   La gente ya no cree en las piedras fundamentales, porque con esas promesas ha tropezado varias veces.

LA MEGACAUSA

   Continuando con el tema de los delitos de cuello blanco, que por definición están ligados al poder, no podemos dejar de recordar que en los comienzos de la causa del Registro fue detenido y enjuiciado el Sr. Daniel Cerdá, quien al declararse responsable de una serie de falsificaciones involucró en su relato a altos funcionarios del poder.
   Si bien la investigación de lo dicho corresponde estrictamente al  Poder Judicial, sus afirmaciones como persona condenada se tuvieron poco en cuenta, y nada más se escuchó al respecto, continuando la causa con lo que todos sabemos por la difusión mediática: la prisión preventiva y posterior condena de decenas de personas, en su mayoría trabajadores y, en muchos casos, con rebuscada relación con aquellos hechos originales.
   La impunidad de los poderosos es hecho ya denunciado en el Martín Fierro hace más de un siglo.
   En un documento que expone la preocupación por la problemática, la Fundación para el Debido Proceso expresa que para la existencia de un Estado Constitucional y Democrático de Derecho es esencial el cumplimiento de ciertos principios como la división de poderes, el reconocimiento de la Constitución como ley suprema y obligatoria que no puede transgredirse, el cumplimiento de  las leyes en condiciones de igualdad para todos y el respeto de los derechos fundamentales de las personas que son la razón de ser del mismo Estado de Derecho.
   Afirma la Fundación que para cumplir con todo esto es clave el buen funcionamiento del  Poder Judicial, ya que a él compete controlar el ejercicio del poder,  hacer efectivo el cumplimiento de la Constitución y tutelar los derechos fundamentales.
   Entre estos derechos se enmarcan la libertad, el respeto del debido proceso, la presunción de inocencia, la prohibición de comisiones especiales para juzgar y la excepcionalidad de la prisión preventiva que en esta causa han sido vulnerados, y que reconocidos organismos de derechos humanos han recomendado cumplir.
   Garantizar la Justicia en un Estado de Derecho con igualdad para todos, es una tarea en la que todos los ciudadanos debiéramos participar,  para que lo denunciado en el Martín Fierro sea sólo un  relato de los errores del pasado y no una foto de la actualidad.

DE BARRILETE A BARRILETE

   Lejos deben haber quedado para el relator cisplatino Víctor Hugo Morales, sus humildes inicios radiofónicos allá por 1966 en la uruguaya Radio Colonia, para llegar a un fulgurante y bien rentado presente en las pampas argentinas. El punto más alto de su popularidad estuvo marcado por aquel gol de Diego Maradona a los ingleses, considerado como el mejor en la historia de los mundiales de fútbol. No el trucho de “la mano de Dios” sino el otro.
   Resulta todavía emocionante escuchar la grabación cuando entre lágrimas y llanto Víctor Hugo después de consumada la hazaña del 10 argentino se pregunta “…barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”. No era para menos porque la descripción de la corrida, la gambeta mágica y la definición después de la “apilada” merecían un relato de esas características.
   Los tiempos cambiaron, las autoridades también y los apetitos no tan solo políticos fueron creciendo alentados por la certeza obvia y maravillosa de sumas de dinero que años atrás aparecían como utópicas e inalcanzables, para una persona que con alta calidad se limitaba a contar cómo 22 jugadores se peleaban por un cuero redondo inflado con ilusiones.
   Estableciendo un piadoso paréntesis temporal de una década o algo más -será la historia quien diga si fue ganada o dilapidada- la realidad nos vuelve a traer a la escena nacional al mismo personaje, furibundamente enrolado en las huestes “K”, a quien le encargaron la tarea de pontificar la ideología, los métodos y las acciones del gobierno central, sin permitirle -ni permitirse- siquiera el mínimo margen de honestidad para reconocer errores, desaciertos o evidentes actos de corrupción.
   Pasó a ser posiblemente el más privilegiado de los “periodistas militantes” a la hora del cheque mensual, ese que con varios ceros compra aplausos y paga silencios.
   De las partidas del meneado “Fútbol para todos” salieron gruesas sumas de nuestro dinero que sumadas a las que aportaba la televisión venezolana, le representaba una millonada que compartía, precisamente, con la estrella máxima del fútbol argentino de todos los tiempos, devenido en penoso, disfónico y balbuceante comentarista.
   Eso pasó, ellos cobraron, la inflación no les preocupa, el pobrerío y la desocupación tampoco son el problema de Víctor Hugo, que se dice dejó el departamentito de 1.200.000 dólares en Libertador al 2400 de Palermo Chico, donde algunos vecinos del edificio Torre San Martín de Tours fueron entre otros Gostanián (“El Gordo Bolú”), las ex de Carlos Saul I de Anillaco, Zulema Yoma y Cecilia Bolocco; el bueno de Emilio Massera y la mismísima cordobesa Karina Jelinek en su fugaz matrimonio con Fariña.
   Víctor Hugo, vocero oficioso y profesional del modelo gobernante, frente al problema del crecimiento de las villas miseria porteñas dijo que “lo que tratan de darte a entender es que hay más gente pobre. No. Si vos tenés la chance de vivir más cerca, en lugares bastante dignos como los que hay en la villa. Porque la gente cree que son un verdadero desastre… Si vos tenés tu trabajo a 20 minutos de micro, aquí en Buenos Aires, lo que estás ahorrando de tiempo, de economía”.
   Además de la cercanía y el ahorro de tiempo, Morales dijo que vivir cerca de Buenos Aires permite la posibilidad de actividades recreativas, como ir al cine, que no se presentan en algunas localidades del interior.
   La verdad, si se me hubiera ocurrido desayunar con grappa, tomaría como veraces esas declaraciones que solo procuran y vanamente intentan, desarticular una lacerante realidad que muestra el inusitado crecimiento de la población marginal, detalle íntimamente ligado con la creciente pobreza, la caída de la demanda laboral y la desindustrialización en un escenario de crisis.
   Y el relator futbolero, ahora opinólogo multitemático y adicto a las homilías intentando emular a Capitanich, se sumó al coro “K” que pretende hacernos creer que la pobreza está perdiendo terreno merced a las tan cacareadas políticas de inclusión.
   ¿De qué planeta viniste, barrilete cómico?
   ¡A otro perro con ese hueso!
   La austeridad del Pepe Mujica no lo sedujo.
   La generosidad nacional y popular lo hipnotizó.

POR NUESTRA SOBERANIA

   Ya fue promulgada la ley de pago soberano de la deuda a través de lo cual se dispone el cambio de sede para liquidarles a los bonistas reestructurados, declarando de interés público esa operatoria que se hiciera en 2005 y en 2010.
   Por otra parte y más allá de las controversias que se plantearan en solo un día de debate parlamentario, lo que se puso en claro fue haber alcanzado ese pago en condiciones justas, equitativas, legales y sustentables al ciento por ciento de los tenedores de títulos.
   Si todo el zafarrancho que se generó, si todas las discusiones acaloradas y en algunos aspectos agresivas e insultantes que se escucharon, si todo el desencuentro y la polémica sirvieron para consolidar una soberanía que necesitaba ser apuntalada, enhorabuena que eso haya ocurrido.
   Los intereses nacionales, siempre, siempre, deben estar muy por encima de las posturas personales, e incluso de las apetencias de poder que se manifiestan en las grandes controversias.
   Es cuando como argentinos, nos asalta la ilusión que tanto peronistas, radicales, zurdos, fascistas, kirchneristas o lomonegros, nos abrazamos a la misma bandera.
   Alguna vez esto tiene que repetirse entre nosotros.

10 de septiembre de 2014

Víctor Hugo Morales y sus genialidades

DE AQUEL HISTORICO BARRILETE CÓSMICO
AL BARRILETE CÓMICO, PENOSO Y ACTUAL


Así como impactó al mundo hispanoparlante con su vibrante
y colorido relato del mejor gol de la historia de los mundiales
en México 86, nos acaba de sorprender con apreciaciones al
menos poco afortunadas, o vertidas en un trance de opresión
existencial. No debe ser fácil vivir con un palito verde al mes.

Lejos deben haber quedado para el relator cisplatino Víctor Hugo Morales, sus humildes inicios radiofónicos allá por 1966 en la uruguaya Radio Colonia, para llegar a un fulgurante y bien rentado presente en las pampas argentinas. El punto más alto de su popularidad estuvo marcado por aquel gol de Diego Maradona a los ingleses, considerado como el mejor en la historia de los mundiales de fútbol. No el trucho de “la mano de Dios” sino el otro.
Resulta todavía emocionante escuchar la grabación cuando entre lágrimas y llanto Víctor Hugo después de consumada la hazaña del 10 argentino se pregunta “…barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”. No era para menos porque la descripción de la corrida, la gambeta mágica y la definición después de la “apilada” merecían un relato de esas características.
Los tiempos cambiaron.
Las autoridades también y los apetitos no tan solo políticos fueron creciendo alentados por la certeza obvia y maravillosa de sumas de dinero que años atrás aparecían como utópicas e inalcanzables, para una persona que con alta calidad se limitaba a contar cómo 22 jugadores se peleaban por un cuero redondo inflado con ilusiones.
Estableciendo un piadoso paréntesis temporal de una década o algo más -será la historia quien diga si fue ganada o dilapidada- la realidad nos vuelve a traer a la escena nacional al mismo personaje, furibundamente enrolado en las huestes “K”, a quien le encargaron la tarea de pontificar la ideología, los métodos y las acciones del gobierno central, sin permitirle -ni permitirse- siquiera el mínimo margen de honestidad para reconocer errores, desaciertos o evidentes actos de corrupción.
Pasó a ser posiblemente el más privilegiado de los “periodistas militantes” a la hora del cheque mensual, ese que con varios ceros compra aplausos y paga silencios.
De las partidas del meneado “Fútbol para todos” salieron gruesas sumas de nuestro dinero que sumadas a las que aportaba la televisión venezolana, le representaba una millonada que compartía, precisamente, con la estrella máxima del fútbol argentino de todos los tiempos, devenido en penoso, disfónico y balbuceante comentarista.
Eso pasó, ellos cobraron, la inflación no les preocupa, el pobrerío y la desocupación tampoco son el problema de Víctor Hugo, que se dice dejó el departamentito de 1.200.000 dólares en Libertador al 2400 de Palermo Chico, donde algunos vecinos del edificio Torre San Martín de Tours fueron entre otros Gostanián (“El Gordo Bolú”), las ex de Carlos Saul I de Anillaco, Zulema Yoma y Cecilia Bolocco; el bueno de Emilio Massera y la mismísima cordobesa Karina Jelinek en su fugaz matrimonio con Fariña.
Ayer Víctor Hugo, vocero oficioso y profesional del modelo gobernante, frente al problema
del crecimiento de las villas miseria porteñas dijo que “lo que tratan de darte a entender es que hay más gente pobre. No. Si vos tenés la chance de vivir más cerca, en lugares bastante dignos como los que hay en la villa. Porque la gente cree que son un verdadero desastre… Si vos tenés tu trabajo a 20 minutos de micro, aquí en Buenos Aires, lo que estás ahorrando de tiempo, de economía”. Además de la cercanía y el ahorro de tiempo, Morales dijo que vivir cerca de Buenos Aires permite la posibilidad de actividades recreativas, como ir al cine, que no se presentan en algunas localidades del interior.
La verdad, si se me hubiera ocurrido desayunar con grappa, tomaría como veraces esas declaraciones que solo procuran y vanamente intentan, desarticular una lacerante realidad que muestra el inusitado crecimiento de la población marginal, detalle íntimamente ligado con la creciente pobreza, la caída de la demanda laboral y la desindustrialización en un escenario de crisis.
Y el relator futbolero, ahora opinólogo multitemático y adicto a las homilías intentando emular a Capitanich, se suma al coro “K” que pretende hacernos creer que la pobreza está perdiendo terreno merced a las tan cacareadas políticas de inclusión.
¿De qué planeta viniste, barrilete cómico?
¡A otro perro con ese hueso!
La austeridad de Mujica no lo sedujo.
La generosidad nacional & popular lo hipnotizó.
Gonio Ferrari

7 de septiembre de 2014

SLB - 07-09-14-DE PATRIMONIOS Y POBREZAS - EL DELITO NO CEDE - AUMENTOS EN LOS COMBUSTIBLES - 56 AÑOS NO SON POCOS - LA MEGACAUSA - AUTOMOTRICES EN AGUDA CRISIS - SE VIENE EL DIA DEL MAESTRO, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 07-09-14 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

DE PATRIMONIOS Y POBREZAS



   En los últimos tiempos venimos acostumbrándonos peligrosamente a tomar con indiferencia, ganados por el cansancio, enterarnos de ciertos patrimonios que han crecido desproporcionadamente con relación a la realidad del país.
   Pocos años atrás se asignaba al éxito en su profesión de abogada el incremento de los activos de la señora, aunque desde su ascenso en la política y como empleada del Estado debió dejar de litigar.
   Por eso llama la atención que desde una posición declamadamente cercana, no a la indigencia, pero sí a un discreto pasar, se haya operado un  considerable aumento de sus bienes.
   Pero dejemos de lado ese caso y vamos a otros símbolos de los últimos años que sin necesidad de nombrarlos porque todos los conocemos, tuvieron la magnífica suerte de ser tocados por una varita mágica que en poco tiempo les hizo abultar sus depósitos dinerarios personales.
   En momentos que el país, o su gran mayoría, se debate en una crisis que la mayoría de los jerarcas nacionales se empeña en ignorar, esas propias declaraciones aumentan las dudas acerca de su legitimidad.
   El colmo, como no podía ser de otra manera, estuvo dado en las afirmaciones del superministro nacional que parece haber olvidado el drama de su provincia: Capitanich cumplió con el mandato superior de anunciar que en Argentina se ha terminado con la pobreza.
   No dijo de qué manera ni aportó mayores detalles, pero hay veces que ciertos anuncios, más allá de la pena que provocan, significan una burla a la inteligencia colectiva.
   Los que sí han dejado de ser pobres, son varios funcionarios que hasta poco tiempo atrás eran solemnes secos de toda sequedad financiera, y de buenas a primeras pasaron a ser protagonistas y elegidos beneficiarios del milagro nacional y popular.
   Que por lo visto, no es para todos… ni todas.

EL DELITO NO CEDE

   Algunas medidas de impacto solo visual, no alcanzan para revertir el preocupante panorama de la inseguridad en Córdoba, acerca de lo cual es conveniente coincidir que la presencia policial en algunos lugares y a ciertas horas se multiplica, pero los resultados no se advierten.
   No basta con que la policía recorra las zonas más densamente pobladas para hacerse notar y de alguna manera ahuyentar a los cacos, porque lo único que consigue es que cambien de barrio o de objetivos.
   El patrullaje, al entender de los que saben, debe hacerse desde las afueras hacia adentro, a toda hora y sin la previsibilidad de los controles en puentes y lugares hartamente conocidos por los hampones.
  El hecho impactante por cierto, de la presencia de las más altas autoridades policiales en los lugares donde se ha perpetrado un ilícito, es solo marketing o expiación de las culpas por omisión que varios policías deben sentir.
   Y las reuniones con los vecinos no han demostrado ser la mejor manera de terminar con la delincuencia, porque no bastan los consejos de cuidarse mejor, de no repetir rutinas, de apelar a las alarmas comunitarias o de cuidarse entre ellos: es la Policía la que debe protegerlos.
   Además en esos encuentros suele deslizarse el consejo de no acudir a los medios con el argumento que eso no resuelve nada.
   Y no es así: conocer la realidad sin mentiras, maquillajes ni ocultamientos, es la mejor manera de enfrentarla.
   Por allí la policía deja una imagen parecida al retrato de la abuela: siempre en la cómoda.

EL 4 POR CIENTO NO ES POCO

   Escuchar a los funcionarios, y no excluyentemente a la máxima estrella de la cadena nacional, no deja de ser un baño de frescura que desde la opulencia patrimonial nos anestesia el alma y consigue, por nuestra fragilidad de memoria y de protesta, trasladarnos al Paraíso con el que siempre soñamos los argentinos.
   Tal sensación que nos enriquece el espíritu mientras ellos enriquecen sus cuentas corrientes y depósitos en sus paraísos -fiscales- suele durar hasta que algún impacto nos devuelve a una lacerante realidad, a la que poco a poco nos vamos resignando como si ese fuera realmente nuestro destino al final del caótico camino que desde el poder nos empujan a transitar.
   Parece una pavada, pero el aumento del 4 por ciento aplicado a los combustibles demuestra una vez más, por si hiciera falta, que el Estado es un auténtico y malparido formador de precios, ahora desesperado ante el avance incontrolable de la inflación, del dólar marginal, de la desocupación, de la caída de reservas, de la desindustrialización y del malestar general que le ha cambiado el carácter a mis compatriotas, transformándolos en perros de presa más inclinados por trompearse que por discutir, intolerantes generadores de violencia y caos urbano e indirectos "fabricantes" de una inseguridad de la que todos somos víctimas.
   Solo del 4 por ciento es el séptimo incremento en lo que va del año y con certeza que antes de Navidad nos sorprenderán con dos o tres más, con lo que están develando sus propias mentiras de bonanza y los fantasiosos dibujos del Indec que son una síntesis de la decadente patraña nacional ... y popular.
   Cuando en unos días concluya el festival de la inevitable remarcación de precios, esa marioneta que todas las mañanas ocupa el púlpito de su iglesia berreta, pronunciará una de sus habituales homilías con la repetida parábola del reacomodamiento, que no es lo mismo que incremento.
   Y los argentinos, al borde de reconocernos avergonzados frente al espejo de la conciencia por nuestra actitud de sumisión por acostumbramiento, apretaremos los puños y nos tragaremos la bronca y la frustración porque desde el mismo poder nos han inoculado el virus de la docilidad que íntimamente le llamamos prudencia.
   Una prudencia que suele ser el creciente forúnculo donde el maldito pus del abandono y la mansedumbre, con el tiempo y su acumulación sin terapia que lo ataque, tiende a mutar para transformarse en escarmiento.
   Es lo que -según sostenía sabiamente Perón- suelen hacer tronar los pueblos cuando agotan su paciencia.

MAÑANA, 56 AÑOS EN LA PROFESION




   Malcolm Forbes, quien para pensar no era tonto,  sostuvo tiempo atrás que “La jubilación mata más gente que el trabajo”.
   Y es cierto, porque si a uno le toca -como a la enorme mayoría- la mala suerte de no cobrar una jubilación de privilegio, corre el penoso riesgo de pasar a las huestes de los desposeídos.
   Por eso, porque me encantan los manjares, el buen vino, viajar y esquivarle a las penurias, no me jubilé de mi vocación y he seguido trabajando, para llegar, precisamente mañana, a cumplir 56 años ininterrumpidos en el ejercicio del periodismo que para mí no es un trabajo sino una pasión, una adicción, un saludable vicio.
   Ya ni me acuerdo por cuántas redacciones de diarios, revistas, radios, noticieros de cine y canales de televisión he pasado, en muchos tramos de mi vida con una curiosa simultaneidad, que a la hora de hacer números, suman 110 años efectivos.
   No es lo mío un acontecimiento social ni es para tapa de diarios, recibir distinciones, reconocimientos, estatuillas, ser ciudadano ilustre o que me envíen almidonados saludos protocolares.
   Los que abrazamos esta profesión, sin dudas la más invadida del universo, sabemos que nuestra lucha es hacia fuera y hacia adentro, contra los oportunistas y los avivados de siempre que se cuelgan de una ideología, de un personaje o de una promesa; pontifican aquí y allá, a los cuatro vientos, juegan a que son comunicadores impolutos y por su militancia, más que por la perofesión, reciben jugosos beneficios.
   Puede que eso sea divertido, que les permita facturar y socializar mejor que si fueran carpinteros, farmacéuticos o artesanos -solo por citar casos distintos- pero cuando desnudan su liviandad de conceptos o el compromiso es solo parcial, interesado y sectorizado, es que descubrimos a los invasores de los que  hablaba.
   Lo quiero festejar simbólicamente, sin ceremonias, misas de acción de gracias ni nada parecido.
   Todavía tengo amigos de fierro y colegas a los que admiro y frecuento, porque quiero seguir aprendiendo.
   Quiero celebrarlo evocando momentos, trayendo al alma instantes únicos, recordando a los afectos que me acompañaron y me acompañan: a mi familia que le tocó sufrir las persecuciones que me agobiaron, las presiones, las amenazas y los malos ratos.
   De no ser por ellos, probablemente hubieran tambaleado mis convicciones y al primer traspié hubiera cedido al retiro.
   Debo ser agradecido con los que me enseñaron, cuando el periodismo se ejercía y no había aulas para aprender.
   Debo caer a la folklórica simpleza de confesar que mi universidad fue la calle, las angustias, conocer el mundo, acercarme al horror, vivir instancias mágicas, llorar a escondidas y ser feliz con la sencillez de un abrazo, de una caricia o de un oportuno consejo.
   Porque pese a los contratiempos, al sufrimiento, a la marginación laboral de algunos sectores, cada uno de nosotros tiene el mejor antídoto contra eso que es sentirse libre, que es la certeza de sentirse útil.
   Solo esto quería decirles, como una confesión de vida, que en 56 años de trabajo me colmó de sorpresas.
   En este mundo, aquí donde nadie regala nada salvo que sea un despreciable demagogo, no existe placer mayor que seguir trabajando; no abandonar lo alcanzado, porque la meta está siempre enfrente de nosotros.
   Y los malos momentos, la indiferencia y las traiciones, en lugar de amontonarlos para que te hagan daño, hay que seguir el dictado de Roberto Stevenson, quien tuvo la genialidad de decir “Mi memoria es magnífica para olvidar”.
   A mi edad y con 56 años de periodismo sobre mis hombros y dentro del alma, no es necesario tocarle el timbre a la nostalgia.
   Esa dama sensual e imprescindible, tiene siempre sus puertas abiertas.

LA MEGACAUSA

   Los delitos económicos llamados también de cuello o de guante blanco, plantean un desafío y una de las nuevas preocupaciones del derecho penal. Los especialistas los definen como delitos íntimamente relacionados con los negocios y la política, propios de personas de status social alto y con poder. Entre sus características describen como comunes el pertenecer a estratos sociales privilegiados, contar con un buen pasar económico y tener contactos con personas poderosas que les permitan poder influir sobre la legislación y los medios de comunicación a fin de mantener su impunidad.
   Algunos autores hablan de una burguesía mafiosa que debe llegar a un acuerdo con las instituciones del Estado para poder sobrevivir y si bien tener dinero y poder no es sinónimo de ser delincuente, claro está  para el sentido común, que sí es condición sine qua non para ser acusado de este tipo de delito.
Y es en este punto donde se plantean discrepancias con la mayoría de los que fueron imputados y condenados en la causa del Registro de la Propiedad que no tienen status social alto ni poder, no son privilegiados con buen pasar económico, sino ciudadanos que viven de su trabajo diario, carecen de contactos y/o influencias: de hecho, mientras las condenas y prisiones preventivas gozaron de pomposa difusión mediática, la mayoría de los medios fueron sordos a las voces de reclamo de los imputados, aunque nosotros debemos ser la única excepción.
   Es necesario un derecho penal justo que no persiga sólo a quienes provienen de sectores socialmente desprotegidos. Los delitos de los poderosos plantean un desafío importante que, como definió textualmente la Procuradora Alejandra Gils Carbó,  "involucran enormes cantidades de dinero y fraudes económicos que conducen a la concentración de la riqueza".
   Por ello mismo, querer aparentar la persecución de esos delitos apresando y condenando a personas comunes sin dinero ni riquezas, cuyo único privilegio es contar con una fuente laboral o una formación profesional, es desviar peligrosamente el objetivo, perpetuando la impunidad de los culpables y el daño que  producen.
   Sólo que en Córdoba se sospecha de un Poder Judicial que parece que no quiere ver.

AUTOMOTRICES EN GRAVE CRISIS

   Mañana, sin que esto sea el apocalipsis pero es una manifestación palmaria de la crisis, cerca de cuatro mil cordobeses pasarán a ser víctimas, si, víctimas de suspensiones en la industria automotriz.
   En realidad si a ese número lo transformamos en familias, el panorama no aparece tan alentador como se lo pretende vender desde el poder, tal si viviéramos en un país híper industrializado, productor de bienes a granel, exportador y generador de divisas.
   Decir que estamos en la postración sería exagerado, pero es más grave sostener que vivimos en el paraíso.
   La mayoría de las automotrices instaladas en el territorio nacional son de capitales extranjeros, aunque se diga que el mayor componente de inversión es argentino.
   Y ninguna de esas empresas ha venido al país, o se queda entre nosotros por vocación filantrópica porque no regalan nada y como negocio, solo tienen el horizonte de su rentabilidad, ahora seriamente amenazada.
   No es casual la marcada merma que operada en la venta de autos y no tratemos de encontrarle otras explicaciones que no estén vinculadas con la situación general.
   Si los empresarios encanutan los coches es una cosa, pero si el Estado lleva la realidad a que no se puedan comprar autos, la culpa no es de los fabricantes, porque ellos no regalan nada.
   Lo triste es que la variable del arreglo o el fracaso es el trabajador, que está lejos de ser empresario y más lejos aún de aparecer como jerarca que puede superar la crisis.
   El peligro está en que esas empresas, cansadas de los vaivenes políticos, opten por buscar nuevos horizontes que les ofrezcan mayores garantías de permanencia y progreso.
   La amenaza, lanzada ya veladamente por algunos capos de la industria automotriz, debiera ser tomada en cuenta, con la seriedad que se necesita, y no como parte de una sorda lucha que no conduce a nada.

EL DIA DEL MAESTRO

   Cuando activo la memoria y esa inestable neurona me lleva hacia la escuela primaria, me encuentro con que una de las que fui alumno ahora es un shopping y la otra, el Pio décimo de los salesianos, se me traspapeló en la bruma de los almanaques.
   Soy de los tiempos en que la maestra, hasta primero superior, era nuestra segunda mamá.
   De tercero a quinto grado, la persona que más sabía de la vida y sobre todo la que no perdonaba los horrores de ortografía, mi desequilibrio matemático o los intrincados tiempos de los verbos.
   Ya en sexto, dejaba de ser la segunda mamá, y era la peor de nuestras censoras, la que nos convencía que el Everest era más alto que el Cerro de las Rosas, y que San Martín había cruzado los Andes.
   Y la maestra, frente a nuestra explosión hormonal, se transformaba mágicamente en un precoz objeto de deseo.
   Así es como no olvido mis primeros viajes imaginarios a los más recónditos rincones del planeta, la importancia del Pi 3,1416 o aquella fantasía de las frases que según la edulcorada historia, habían pronunciado nuestros próceres al morir.
   Pero tampoco olvido las torneadas piernas de Marta Ceballos, la ternura y los ojazos de Perla Grimaut de Milich que hoy debe andar por los noventa y tantos años, siempre lúcida, madre de  Carlos que es mi amigo y abogado, y de Cristina.  
   También me resulta inolvidable el fervor etílico de un par de maestros que tenía en los salesianos.
    Son parte de mis nostalgias como íconos docentes, la Mima, Rosalba y Lucy Scanferlatto.
   Es ahora cuando valoro más allá del obvio ejemplo sarmientino, el sacrificio y el compromiso de la vocación por enseñar, al menos en aquellos tiempos que la maestra era modelo a seguir más que compinche para sus alumnos.
   Que educaba y se llevaba tareas a su casa.
   Que nos instruía para el aula y para la vida, a diferencia de la actualidad que por imposición de circunstancias son cocineras, confidentes, enfermeras, asesoras de sexo y administradoras.
   Si el niño por aquellos tiempos tenía malas notas, el culpable era el niño, como nunca debió ser de otra manera.
   Ahora si el niño repite grado, es como si la culpa pasara a ser de la maestra, muchas veces obligada a soportar agresiones del grupo familiar de algún descarriado.
   Por eso mi homenaje, no tan solo a quienes con su sentido de la generosa entrega tuvieron la dura tarea de intentar desburrarme, sino a las que me marcaron un camino de decencia, de honestidad, de respeto y de compromiso con el prójimo.
   Aquellas maestras, mis maestras, siguen siendo iguales a las maestras de hoy, con los cambios lógicos que sobrevinieron con la llegada del progreso en las comunicaciones.
   Si hablamos de vocación, cada maestra sabe cuál es la cuota de sabiduría y amor que ha puesto al servicio de sus alumnos.
   Mi admiración, mi respeto y mi cariño por ellas.
   Por las de ahora y por las otras, las que quedaron allá lejos pero muy dentro de mí, atesoradas en un rincón de mi alma de niño.