23 de septiembre de 2018

S.L.B.: PRESUPUESTO NACIONAL, ATAQUES DE AMNESIA Y CERO AUTOCRÍTICA - SECTOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL OCUPADO: ¿NECESITAN UNA VÍCTIMA? - TRÁGICO HECHO RELACIONADO CON LA MEGACAUSA - YA ESTAMOS GOZANDO LA PRIMAVERA - OTRO PARO TAN INÚTIL COMO LOS ANTERIORES - ESTÍMULO AL TRABAJO JOVEN Y EMERGENTE PRECARIZACIÓN, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 23 de septiembre de 2018 -edición n° 535- emitido por la FM88.5 de Radio Universidad de Córdoba.

EL  PRESUPUESTO, LAS  AMNESIAS Y ESA
COSTUMBRE DE OBVIAR LA AUTOCRÍTICA
   Debemos ser objetivamente sinceros al sostener que estos últimos días no han sido ni aproximados a un mínimo brillo las acciones emprendidas por el gobierno central en procura de que al menos pisemos el freno al avance de una crisis que, para los pesimistas y desencantados de siempre era terminal y con delirante pronóstico de helicóptero, pero la realidad tibiamente muestra que las posibilidades de emerger no son tan remotas.
   No es para una noche de fuegos artificiales el hecho que el dólar haya bajado unas monedas en su cotización alcista, ni que hayamos visto disminuidos los índices que marcan el riesgo país.
   Las últimas negociaciones mantenidas y las que seguramente ahora está manteniendo nuestro presidente en los Estados Unidos son una luz de esperanza por encima de los fúnebres pronósticos de aquellos que tuvieron en sus manos el poder y por ende las soluciones, y nos fueron hundiendo en este cenagoso pantano de la rapiña, del saqueo y de la corrupción estructural, en algunos casos y según se comenta, con cierta bendición religiosa.
   La sesión de la comisión respectiva en Diputados para que el ministro Dujovne presentara o anunciara los lineamientos del proyecto de presupuesto para el 2019 dejó demasiada tela para cortar, porque más allá de los técnicos, actuaron ex funcionarios ahora legisladores mostrando curiosos ataques de amnesia y escasa inclinación por la autocrítica.
   Es cierto que para muchos puede sonar a fantasía el superoptimista pronóstico macrista de un dólar basculante que no superaría los 40 pesitos, peso mas o peso menos, a lo largo de un año al que para empezar a vivirlo, aún nos restan nada menos que 99 días…
   Y si en una semana como la pasada el verde se aposentó en las nubes, es lógica la inquietud de la gente en cuanto a nuestro futuro, pero se olvida un detalle que puede jugar tanto a favor como en contra de cualquier proyecto a corto plazo: el 2019 es, posiblemente, el año electoral que puede erigirse en el más sorprendente de la historia argentina.
   Los índices de PBI e inflación acumulada según se sostiene están bajo control y pese a que en lo personal abrigue ciertas dudas por lo indomable, ambicioso y angurriento de nuestro empresariado, es cuestión de pensar que habrán de colaborar por una mera certeza atribuible al humano instinto de conservación.
   Sostienen desde el poder que las exportaciones crecerán cerca del 21 por ciento interanual basándose en la producción agrícola, las exportaciones de energía por el desarrollo de Vaca Muerta y exportaciones industriales junto a la mejora en el tipo de cambio real y la aceleración de Brasil.
   Y como fue tan dura la espiral inflacionaria, se aguarda una desaceleración proyectando valores interanuales de un 23 por ciento a diciembre del 2019, con la ilusión que suena más a utopía.
   Este muchachito Kicillof, ahora diputado, dijo que le querían imponer al Congreso Nacional un proyecto a libro cerrado, proyecto de presupuesto que calificó “espantoso, que no se puede votar” y pues bien, si es su íntima convicción, ajustado a su derecho, que no lo vote y es mejor recordar textualmente sus palabras:"¿Por qué hay diálogo y consenso con el Fondo Monetario Internacional  y no hay con nosotros para mejorar un presupuesto espantoso que no se puede votar?", inquirió el exministro de Economía.
   A la hora del futurismo político, Kicillof dudó que el equipo económico actual pueda cumplir con su intención de mantener el precio del dólar al promedio enunciado.
   En cuanto a la más mínima autocrítica acerca de su gestión, no existió a lo mejor porque no era el ámbito adecuado aunque todavía flotan en la memoria las cordiales y promocionadas reuniones que mantuviera este pibe con la máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional.
   Habrá que ver qué sucede de ahora en adelante, cuando se vote el presupuesto y si se aprueba, cuáles serán las reacciones de los mercados.
   Aunque lo más importante, de verdad, será evaluar el comportamiento del comercio, de los políticos, del empresariado y del sindicalismo.
   Y desde allí, la historia, nuestra historia,  volverá a rodar.

UNA OCUPACIÓN DAÑINA Y CAPRICHOSA

   A la hora de evaluar como una persona cualquiera la cuestión de la ocupación de un importante sector de la Ciudad Universitaria por un grupo de alumnos, docentes, políticos y los zampados de siempre, concurren al análisis varias dudas e incertidumbres difíciles de ser digeridas.
   Si la lucha es por una mejor educación, no será con guarangadas que consigamos ese claro objetivo.
   Si lo que se busca es fortalecer posiciones ideológicas, los mismos ocupantes si no son opas, habrán advertido que la comunidad universitaria en su mayoría los está cuestionando, por eso del derecho a estudiar que los okupas están vulnerando.
   Si se trata de una maniobra de las tantas que suele propiciar el sector más fundamentalista de la izquierda para llamar la atención, el objetivo está cumplido, demostraron que son fuertes en la acción, pero es débil el consenso que los acompaña.
   ¿Cuál es entonces el peligro?
   Las autoridades de nuestra cuatrisecular universidad han demostrado demasiada paciencia y una actitud contemplativa, lo que les ha permitido en alguna medida serenar los espíritus guerreros y poco a poco han ido guardando las lanzas aquellos que al principio aparecían como los más belicosos.
   El drama puede sobrevenir si el fracaso corona la acción emprendida por ese grupo de intolerantes, invasores, violadores de la propiedad privada y escollo para dos actividades: la de enseñar y aprender que alienta a profesores y alumnos y a ejercer el comercio como es el caso de concesionario del comedor, donde diariamente se alimentan decenas de estudiantes, ahora imposibilitados de contar con ese beneficio.
   Y el concesionario, haciéndose cargo de las pérdidas, del lucro cesante, de los daños y de todo el resto de las consecuencias.
   Y es para reiterar la pregunta: ¿cuál es entonces el peligro?
   Y como son pocos los militantes del fracaso, no vaya a ser que estén presionando de tal manera para generar una represión con final luctuoso o no, pero con elevada carga de violencia.
   ¿Por qué?
   Muy simple: porque los violentos cuando advierten que están por pisar los umbrales de la paz y del acuerdo, suelen apelar a cualquier recurso para fabricar una víctima.
   Y sería demasiado doloroso que eso llegara a ocurrir.

Megacausa del Registro de la Propiedad ------------------------------------
UN PENOSO CASO QUE ES NECESARIO INVESTIGAR A FONDO 
   Desde que pocos años atrás tomamos el compromiso de seguir paso a paso lo que acontecía con la prolongada causa del Registro de Propiedad de la Provincia, en este espacio pusimos en claro que la posición de este periodista no era la de fiscal, defensor, juez ni verdugo sino simplemente hacerle llegar a la sociedad un panorama de ese asunto, sin filtros ni condicionamientos.
   La aplicación indiscriminada de la prisión preventiva que según los códigos es la excepción pero que en este caso se transformó en regla, es lo más indignante porque su práctica es violatoria de uno de los derechos más sagrados del ser humano: el derecho a su libertad cuando de mediar la Justicia se trata.
   “No me canso de clamar y repetir que  soy totalmente inocente, fiel al Registro General de la Provincia durante mis treinta años de servicio honesto y responsable, jamás en mi vida he cometido delito alguno, contra nada ni contra  nadierazón por la cual voy a defender mi inocencia hasta la última gota de mi sangre.”
   Tales palabras sellan los infinitos reclamos presentados por Ramón  Andrés Pérez en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba. Una sola lectura basta para comprender,  que más que insensible, resulta tan insensato como inexplicable no revisar su causa.  
   El 11 de agosto de 2009 Ramón Andrés Pérez fue detenido en su trabajo, en un operativo digno de ser calificado como mediático reality judicial. 
   Sin imputación ni juicio previo, fue encerrado en prisión preventiva durante 20 meses, pese a carecer de antecedentes penales y ser dueño de un legajo intachable. 
   En su juicio, dos años más tarde, desfilaron cientos de testigos a su favor.  Nadie lo acusó, ni su firma apareció en ninguna irregularidad.
   Pero la comisión especial confirmó la condena “ya cumplida”.
   Durante años, ni su voz ni su lapicera cesaron de pedir justicia, a un sistema judicial que había encriptado sus tímpanos en una actitud censurable por lo caprichosa. Quien quiera que pregunte por él, confirmará que en el Registro, en los colegios profesionales, en la calle, o a donde sea, su inocencia es un secreto a gritos.
   Gritos que, al igual que los cientos de notas y denuncias que él mismo presentó ante las autoridades entre los años 2003 y 2009, son curiosamente ignorados por quienes investigan.
   Hace una semana Ramón Andrés Pérez dejó físicamente este mundo, aunque su nombre y su demanda permanecen vivos. No me caben dudas que lejos de esa Justicia que manejan los hombres, los intereses y las intrigas, ha encontrado la paz y la justicia que merece.
   Y aquí entre nosotros frente a la sordera y la indiferencia, el mayor de mis respetos para quien con su clamor pidió sin ser escuchado, un juicio sin mañas, ocultamientos, complicidades ni encubrimientos, hasta la última gota de su sangre.
   Así se fue Ramón Andrés Pérez, de quien la historia judicial dirá alguna vez que sin ninguna prueba en su contra, fue víctima de una interesada o impuesta sordera.
   O de un penoso e icónico caso de obediencia debida.

YA ESTAMOS GOZANDO LA PRIMAVERA
    Me provoca un enorme placer evocar las expectativas con que esperábamos cada 21 de septiembre, porque eran mayores que para la Nochebuena, el año nuevo o el propio cumpleaños.
   Más allá del clásico picnic junto al río, del acné, de la primera curda con sangría o del piquito que robamos a la compañera de banco, estaba aquella maravillosa actitud de saberse joven, mucho más joven que los anticuados y vetustos viejos, por entonces de 30 años.
   Esperábamos ese día, el Día de la Primavera, el Día del Estudiante, sin conocer ni sospechar la preocupación de alguna profesora, que debía ingeniárselas para contener a esa banda mafiosa de 40 vándalos que aguardaban de ella algo más que el pancho, la medialuna y la coca, sino a veces descubrirla como mujer, hipnotizados en el escote o en las piernas.
   Bariloche estaba demasiado lejos, no era moda y entonces el Parque Sarmiento, los Pozos Verdes, la pileta San Cayetano, las costas del Lago San Roque o las orillas del Suquía en La Calera eran las accesibles metas de nuestra liberada, evidente, húmeda e irrefrenable revolución hormonal.
   Nadie por aquellos días tenía la idea del paco, del raviol ni del porro, sino la fijación del Saratoga o el Wilton a escondidas y del porrón, en los tiempos que el fernet era un medicamento para el frío en la panza.
   La mayoría de los enfervorizados varones tomaba a su cargo en la secundaria -esperando que atendiera el farmaceutico- la sonrojada vergüenza de comprar un preservativo, dentro de la mayor ignorancia acerca de su colocación y uso práctico.
   ¡Eramos tan pavos!, inequívoco signo de nuestra edad.
   Y ellas tan bellas, esquivas y deseables, como lo imponía nuestra libido en los gloriosos tiempos de su crecimiento y explosión.
   Pero ahora, antes de encarar la inevitable tarea de plumerear el nicho y por una cuestión de nostalgia, asumimos pese a todo la íntima llegada de la mejor estación del año, divagando en sueños la quimera que los almanaques y los relojes se hubieran detenido.
   Porque es una cuestión de saber vivir.
   De saber crecer y madurar con dignidad, porque es una afrenta a los tiempos empeñarnos en ser eternamente jóvenes.
   Lo trascendente, es evitar la pena de sentirse viejo.
   Por esa juventud de hoy a la que miramos con el amor y el respeto de la inútil envidia, mi cariño y el brindis jubiloso.
   Como todos los jóvenes se lo merecen.
   Y que nosotros, alguna vez, también lo merecimos.


NUEVO PARO TAN INÚTIL
COMO LOS  ANTERIORES
   Salta a la vista que esta nueva paralización dispuesta por la CGT nacional tiene legítimas motivaciones si tomamos en cuenta la crisis que viven los sectores más postergados o menos favorecidos de la sociedad argentina
   Negar la situación apremiante que se renueva con cada anuncio de ajuste que ofende al bolsillo y las esperanzas de la gente sería de una suprema necedad, la misma necedad de aquellos que piensan que solo se trata de una reacción de la corporación sindical y no parte de una orquestada maniobra para debilitar al poder central.
   El paro en si, analizándolo desapasionadamente, viene a constituirse en la medida menos aconsejable si de superar una situación conflictiva se trata, porque la única manera de vencerla es trabajando y produciendo y no paralizando a un país entero al menos en su fuerza productiva, porque la dirigencia gremial vive precisamente de no trabajar con lo que ante sus bases pretende consolidar una imagen opositora, guerrera y combativa.
   Dejemos de lado el modelo japonés de la protesta, que consiste en trabajar más para crearle a las industrias un exceso de stock, que les obliga a bajar los precios y extender los plazos de pago a sus compradores.
   Aquí eso sería inaplicable por una mera cuestión de idiosincrasia.
   Pero tengamos en cuenta también que el movimiento obrero argentino, en su nivel dirigencial, sigue siendo la columna vertebral del movimiento justicialista y eso bastaría para que encajara, en el caso de los paros, el juego de efecto-beneficio porque la lucha no es tanto contra las patronales que oprimen al obrero, al empleado o al trabajador, sino contra el gobierno al que acusan de no hacer nada al respecto.
   Y si el gobierno adopta medidas de fondo, será acusado de autoritario, lo mismo que si pretende reinstaurar el orden que se altera a niveles peligrosos en cada protesta en cualquier punto del país, y allí el argumento será la falta de respeto a los derechos humanos.
   Todo es una trama siniestra que con la pantalla de la lucha sindical, instrumentan los políticos de los gremios perpetuados en el poder y en la chequera, que necesitan tener a sus pies a un pueblo sojuzgado para erigirse en salvadores de las causas que ellos mismos generan.
   ¿Sirve para algo un paro en todo el país?
   Más allá de recordar a Ubaldini y su mea culpa por los 12 o más paros que le hizo a Raul Alfonsín, tratemos de actualizarnos y darnos un baño de realidad: aquí no está operando la central obrera, sino el conglomerado político opositor que al no asumir todavía su derrota para la que no estaba preparado por su vocación de eternidad, se sirve de su columna vertebral para atacar a todo el tejido social e institucional de la República.
   Los gordos de la CGT y así calificados no por un acto de discriminación a la obesidad sino a los mecanismos destituyentes, empujan a la paralización, crean el caos, la gente cobra menos a fin de mes, y ellos jamás dejan de percibir lo que se les antoja porque para eso manejan la chequera sindical, o sea, riesgo cero lo que a varios les ha permitido la metamorfosis de transformarse en prósperos empresarios.
   Recién mencionaba al modelo japonés de protesta y ahora viene al caso citar un modelo de producción como para hacer algunas comparaciones que para muchos pueden sonar odiosas o descabelladas.
   Los 12 mil empleados de los astilleros coreanos Samsung anualmente fabrican 30 barcos y la firma factura 8 mil millones de dólares, obviamente por año.
   Nuestros astilleros de Rio Santiago tienen 3.500 empleados, en los últimos 10 años no fabricaron ni una canoa y los sueldos, todos superiores a 45.000 pesos mensuales, se acrecientan con un plus a la eficiencia.
   Mire vea, cuando pienso en esto, se me viene a la cabeza como por arte de magia, una inevitable comparación con nuestra decadente EPEC.
   En definitiva, al país lo sacaremos adelante cuando se terminen las lacras y la dirigencia sindical sea auténtica representante de sus bases genuinas y no manipuladas, como tampoco títeres de ideologías o de corrientes políticas.

TRABAJO JOVEN QUE SIN CONTROL
PUEDE  GENERAR  PRECARIZACIÓN
   Es realmente llamativo y de verdad alentador el éxito alcanzado por los programas que instrumentara el gobierno provincial para incitar a la juventud desencantada a veces, a conseguir su primer trabajo formal y por ende rentado.
   Los planes han tenido una marcada y reiterativa como costosa promoción publicitaria y es fácil advertir de qué buena manera lo asumieron los eventuales empleadores cuando vemos la profusión de avisos en los que se reclama a beneficiarios de esos PPP que les llaman y otros parecidos, para que se presenten y acuerden las condiciones, con el valioso argumento que el Estado provincial paga una parte del sueldo.
   Pero suele ser cosa de Mandinga, cuando el diablo mete la cola y genera situaciones que a lo mejor los inventores de este asunto no tomaron en cuenta o pensaron en la inocencia y la excluyente generosidad de los empleadores.
   Porque la verdad, no son pocos los casos en que algunas empresas o comercios han tomado a cinco o seis cultores de los planes gubernamentales, para alegría de los convocados.
   Pero paralelamente, despidieron a dos o tres empleados estables pero con reducida antigüedad, porque los PPP les resultan mucho más baratos.
   Aquello de hecha la ley hecha la trampa recobra su vigencia que nunca perdió, aunque existe una manera certera y que sería socialmente aplaudida, si el gobierno de la provincia se tomara el trabajo del seguimiento de los beneficiarios, uno por uno así como los reclutaron, para ver en qué condiciones están trabajando y qué costo debieron asumir los consecuentes cesantes.
   Más que un acto de control de gestión, sería una clara manifestación de justicia y un llamado de atención para esos vivillos que nunca faltan, que viven especulando con los menores costos aunque provoquen daños que a veces, para ciertos segmentos sociales, son irreparables.
   Y dejarían de aplicarles a quienes marcan como candidatos a la desocupación, también con la misma sigla PPP.
   Por pedir pavadas…


21 de septiembre de 2018

Aquellas pasadas primaveras …

NO CONOCÍAMOS EL PACO, EL RAVIOL NI
EL PORRO Y NUESTRA  MÁXIMA AUDACIA
ERA PITAR  UN  SARATOGA O UN WILTON
No  pensábamos  en  Bariloche, en Miami ni en un
crucero, pero nos desvelaba ir a los pozos verdes,
al río en La Calera o al Parque Sarmiento y pispiar
a ella que era nuestra novia (aunque no lo sabía)y
se calzaba, casi con vergüenza, la malla  enteriza.

    Me provoca un enorme placer evocar las expectativas con que esperábamos cada 21 de septiembre, porque eran mayores que para la Nochebuena, el año nuevo o el propio cumpleaños.
   Más allá del clásico picnic junto al río, del acné, de la primera curda con sangría o del piquito que robamos a la compañera de banco, estaba aquella maravillosa actitud de saberse joven, mucho más joven que los anticuados y vetustos viejos, por entonces de 30 años.
  Esperábamos ese día, el Día de la Primavera, el Día del Estudiante, sin conocer ni sospechar la preocupación de alguna profesora, que debía ingeniárselas para contener a esa banda mafiosa de 40 vándalos que aguardaban de ella algo más que el pancho, la medialuna y la coca, sino a veces descubrirla como mujer, hipnotizados en el escote o en las piernas.
   Bariloche estaba demasiado lejos, no era moda y entonces el Parque Sarmiento, los Pozos Verdes, la pileta San Cayetano, las costas del Lago San Roque o las orillas del Suquía en La Calera eran las accesibles metas de nuestra liberada, evidente, húmeda e irrefrenable revolución hormonal.
   Nadie por aquellos días tenía la idea del paco, del raviol ni del porro, sino la fijación del Saratoga o el Wilton a escondidas y del porrón, en los tiempos que el fernet era un medicamento para el frío en la panza.
   La mayoría de los enfervorizados varones tomaba a su cargo en la secundaria -esperando que atendiera el farmaceutico- la sonrojada vergüenza de comprar un preservativo, dentro de la mayor ignorancia acerca de su colocación y uso práctico.
   ¡Eramos tan pavos!, inequívoco signo de nuestra edad.
   Y ellas tan bellas, esquivas y deseables, como lo imponía nuestra libido en los gloriosos tiempos de su crecimiento y explosión.
   Pero ahora, antes de encarar la inevitable tarea de plumerear el nicho y por una cuestión de nostalgia, asumimos pese a todo la íntima llegada de la mejor estación del año, divagando en sueños la quimera que los almanaques y los relojes se hubieran detenido.
   Porque es una cuestión de saber vivir.
   De saber crecer y madurar con dignidad, porque es una afrenta a los tiempos empeñarnos en ser eternamente jóvenes.
   Lo trascendente, es evitar la pena de sentirse viejo.
   Por esa juventud de hoy a la que miramos con el amor y el respeto de la inútil envidia, mi cariño y el brindis jubiloso.
   Como todos los jóvenes se lo merecen.
   Y que nosotros, alguna vez, también lo merecimos.
Gonio Ferrari


16 de septiembre de 2018

S.L.B.: EL DE HOY, UN PROGRAMA DE CARACTERÍSTICAS ESPECIALES - MORENO Y "DADY" BRIEVA UN PAR DE IMPRESENTABLES - MEGACAUSA: LOS PRIVILEGIADOS Y LA IMPUNIDAD - DEMOCRACIA VIGENTE Y OPOSICIÓN ENCEGUECIDA - JOSÉ MANUEL DE LA SOTA Y SU VIAJE AL INFINITO - LOS CUADERNOS SIGUEN HABLANDO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 16/09/18 emitido en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

EL DE HOY, PROGRAMA ESPECIAL
   Aunque parezca un despropósito o una desconexión con la realidad, dos aspectos absolutamente distantes entre sí llevan a que modifiquemos el formato clásico de este espacio dominguero que suele destacarse por la emisión de música clásica de todos los géneros y opinión comprometida de lo que viene aconteciendo en lo social, lo político y lo económico de nuestra ciudad, en la provincia y del país todo.
   El fútbol nos alteró la formalidad de aparecer, por así decirlo, en AM y muy frecuentemente en dúplex con la FM88.5 razón por la cual la primera hora de “Síganme los buenos” irá solamente por la frecuencia modulada, aunque es posible escucharnos desde cualquier parte del mundo vía internet.
   Puedo asegurar que es increíble la cantidad de oyentes a los que llegamos, habitantes de remotas lejanías como Kasajistán, Nueva Zelanda o China con la certeza que se trata de argentinos nostálgicos que emigraron o están paseando, lo que nos llena de satisfacción por ser nosotros el vehículo a través del cual se reencuentran de alguna manera con sus pagos y las cotidianas trascendencias.
   Durante la segunda hora, a la finalización del fútbol, saldremos en dúplex para la AM580 y la FM 88.5.
   Un hecho tan trágico como inesperado se sumó a la obligación periodística de atender la demanda de la audiencia frente a una desgracia de magnitud, como es la muerte de quien fuera tres veces gobernador, inventor del cordobesismo, el Dr. José Manuel de la Sota, cuyos restos están siendo velados en la sede del gobierno provincial.
   Continuando con la completísima y prolija cobertura que se iniciara por estos mismos medios anoche y continuara esta mañana, en este espacio seguiremos, por parte de nuestros colegas del Servicio Informativo, junto a donde está la noticia ante la trascendencia histórica de las horas que nos tocan vivir.
   Ha sido una característica, un hecho distintivo, la calidad de las coberturas de este multimedio en los acontecimientos más salientes de los últimos tiempos.
   Y en honor a esa consolidada costumbre, hoy no puede ser la excepción.

GUILLERMO MORENO Y “DADY”
BRIEVA,DOS IMPRESENTABLES
   “Dady” Brieva es un gracioso, es un chistoso profesional con resonante éxito mediático y taquillero durante muchos años, como integrante de un mentado trío humorístico que siempre fue acompañado por la buena fortuna de las salas llenas.
   El que fuera secretario de Comercio Interior en la pasada administración nacional, Guillermo Moreno, supo sobresalir en otro campo, aunque a fuerza de la verdad, resultó en muchas circunstancias más gracioso que este muchacho ex Midachi.
   Recordemos su actuación en Angola cuando les vendió a los lugareños una cosechadora de telgopor, o su autoría que fuera sonoramente festejada, del cotillón anti-Clarín que pagamos todos (diario que seguramente sigue consultando) o sus presiones a los importadores, exportadores o todo aquel empresario que necesitara tener en frente por cualquier trámite o pedido.
   Su otro papelón, cuando participó sonoramente en una asamblea de directores y accionistas del grupo Clarín, sus bravatas en los programas periodísticos a los que por sus reacciones boxísticas fuera invitado porque era más gracioso que la Mole Moli y otros antecedentes que hacen a su curriculum de funcionario.
   Días pasados trascendió que le dirigió una carta al FMI para indicarles de qué manera tenían que negociar con el actual gobierno argentino o algunas sugerencias tan divertidas como esa, posiblemente en su condición de precandidato a la Presidencia de la Nación junto a otros insignes ciudadanos de la talla, por ejemplo, del pacífico y laburante Luis D’Elía.
   Volvamos por un ratitio a Dady Brieva, quien sin parpadear ni ponerse colorado, declaró lo que le encantaría, que a todos los argentinos nos fuera mal.
   Hay que entender su anemia cerebral, porque un tipo que dice hacer humor apelando alternadamente al sexo o a la política como únicos argumentos motivacionales, no es para considerarlo una estrella de la gracia ni de la creatividad.
  Fue beneficiario de jugosos contratos para hacer reir, que le facilitaron conspicuos dirigentes de la administración kirchnerista, con lo que, como argentino, ahora puede asegurar que le fue bastante bien, aunque al divulgarse urbi et orbe ese dañino deseo de maldad lanzado hacia todos nosotros, empezaron a derrumbarse sus contratos actuales en los que seguramente cosecharía buenas rupias.
   Hubo una corriente popular que invitaba a no asistir a sus “shows” pero sería una actitud discriminatoria contra un compatriota que busca ganarse el pan con el sudor de su cerebro: lo mejor es ir a la puerta de cada teatro, aplaudirlo cuando llegue y luego mandarse a mudar, como para demostrarle que no es un ataque a su persona aunque sí a su imbecilidad.
   Y en cuanto al otro impresentable pero no inimputable Guillermo Moreno, baste con recordar que en los tiempos de su esplendor como funcionario, una inspección del Fondo Monetario Internacional reprobó al INDEC y la participación del propio Moreno en el dibujo de las estadísticas oficiales, afirmando la falta total de credibilidad en esos trabajos, señalando ese organismo que “la distorsión del Indec obedece a la manipulación sobre los datos para subvaluar la inflación”, agregando que Si la inflación está subvaluada, el crecimiento de la economía que promociona el Gobierno en Argentina está sobrevaluado”.
   Lo penoso, es que ahora los nostálgicos de poder y de eternidad siguen insistiendo en que la pesada herencia es un invento de los inútiles que nos gobiernan.
   Por todo esto, Guillermo Moreno y Dady Brieva, un solo corazón…

La megacausa sigue firme
LOS PRIVILEGIADOS Y LA IMPUNIDAD
   Hablando de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, el domingo pasado referimos  como situaciones de “privilegio” el trato diferencial que reciben miembros de los distintos poderes cuando son acusados o denunciados por algo, existiendo para con ellos una benévola interpretación de la ley.  
   Así, citamos el caso del Fiscal y el Juez integrantes de la comisión especial juzgadora en esta causa, denunciados respectivamente por encubrir un accidente de tránsito  y por haber recibido coimas.
   En general, cuando estas denuncias salen  a la luz, hay escasas novedades posteriores, siguiéndoles el  pronto olvido en los medios y el veloz archivo en Tribunales y esta, al evaluar la actualidad,  no parece ser la excepción. 
   Hace unos años una vocal del Tribunal Superior de Justicia presentó a la  causa del Registro como un ejemplo de persecución a los poderosos, mencionando la existencia de poderes económicos, sociales, etc. y como el  entrevistador preguntó entonces por los políticos o funcionarios, la entrevistada reflexionó que “poderoso” es el que puede sobre el que es débil.  
   Parece una elegante salida.  
   Pero cuando repasamos que la mayoría de los trabajadores comunes imputados fueron encarcelados sin juicio alguno, permanecieron en prisión preventiva por años, y en muchos casos fueron condenados  por la íntima convicción de los jueces, con  intensa y sostenida difusión mediática, caemos en la cuenta que no hay salidas posibles.
    Como se lo quiera definir, maquillar, disfrazar o lo que sea, en esta causa faltan los poderosos, todavía amparados en la impunidad de los privilegios.

DE CARA AL FUTURO, PENSANDO Y OBRANDO CON SERIEDAD
   La Democracia no puede vivir sin la oposición, pero una oposición seria puede destruirla.
   Esta frase no es propia sino de un gran pensador como lo fuera Octavio Irineo Paz Lozano, poeta, ensayista y diplomático mexicano -ya desaparecido-  y laureado con el Nobel de Literatura en 1990 considerado uno de los más influyentes escritores del siglo pasado.
   Y no estaba equivocado porque muchas veces las ansias de concentración de poder con toda la sensualidad que ello implica, lleva a los gobernantes a buscar perpetuarse y por otra parte a rodearse de personajes que a la postre resultan contrapesos para la gestión que se pretende materializar y es cuando naufragan todas las buenas intenciones que invariablemente en forma de postulados se anticipan a la sociedad.
   Y es allí donde se mezclan dos elementos antagónicos pero a la vez estrechamente vinculados con cualquier sistema de gobierno, como lo son la honestidad política con claridad ideológica y la despreciable demagogia que para muchos es el andamiaje que sostiene su permanencia.
   Y es la oposición a un régimen legitimado por el sufragio, aunque parezca ridículo, el mejor reaseguro del bienestar general por su inexcusable rol de controladora de la realidad, un cometido que en la mayoría de los casos se transforma en agresividad, sed de revancha y fuente de la instauración del miedo como ominoso anuncio de catástrofes sociales y quiebra económica de un país.
   ¿Y todo para qué? Respuesta obvia a la obviedad de la pregunta, porque aquella sensualidad del poder es cosa del pasado y no se miden riesgos para recuperarla y volver a gozarla a cualquier precio incluyendo el ataque al sistema democrático, en lugar de seguir apostando al dictamen de las urnas que es la más acabada expresión de la voluntad popular.
   Los argentinos somos expertos en crisis tanto en lo individual como en lo colectivo y tuvimos que sufrir demasiado hasta llegar a la recuperación de un sistema de respeto por las instituciones y por la gente: la Democracia que pese a los vendavales se ha seguido sosteniendo, a lo mejor con muletas, pero en pie.
   Viene de perlas cerrar estas apreciaciones con otra célebre frase de Octavio Paz, cuando sostuvo que “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”.


JOSE MANUEL DE LA SOTA, AL INFINITO

   Era un joven pujante, dicharachero, contador de cuentos y de anécdotas, algo desafinado baladista pero a la hora de la pasión política, el más despiadado y cerebral de los analistas.
   Fanático del progreso, enfermo del estudio, compinche y protector de sus amigos, encefálico y meníngeo estudioso de la sociedad, con una cuota de esa infaltable demagogia que a todos nos acompaña, en unos secretamente y en otros a flor de piel y de discurso.
   No es la casualidad la que allana esos difíciles e intrincados caminos que llevan al poder desde el más humilde y laburante de los ediles, hasta el magnífico portador del bastón de mando, la banda azul y blanca cuyo sol se mueve cuando el corazón, por llevarla, se desboca.
   En la mayoría de los casos es el veredicto inapelable y no siempre respetado de las urnas, el que encumbra o sepulta; el que premia o castiga; el que aplaude o abuchea y a él le tocó vivir casi todas estas sensaciones y sentimientos, pero nunca se detuvo porque era como esos boxeadores que terminan con la cara sin formas pero el espíritu de lucha sigue intacto, como si después del nocaut esperaran otro round.
   No se ocupa, tampoco la casualidad está ausente en estos casos, la gobernación de una provincia complicada, progresista, universitaria, industrial, no conformista y contestataria como lo es Córdoba a lo largo de tres mandatos ni se pelea por la Presidencia de la Nación si los galardones del curriculum no alcanzan.
   Pero era así, “Gallego” de apodo casi formal y extendido, “Peluquín” para sus detractores y sólo José Manuel para quienes se acercaban a su gesto amistoso de mano tendida o lo enfrentaban en el fragor de cualquier lucha.
   Fue el inventor del cordobesismo y artífice imprescindible de ese curioso y hasta ayer vigente “tomala vos, dámela a mí” con el Gringo Schiaretti.
   Y se fue, estrepitosamente como ingresó a ese mundo misterioso, apetecido, soñado y envidiado de la política en su más elevado nivel, que supo transitar haciéndose tiempo para intercalar esa su vocación, con la diplomacia lo que le valió la conquista de sólidas relaciones bilaterales con Brasil.
   Era su capricho entre otros por ver grande a su provincia, la expansión de carreteras, autopistas y todo lo que sirviera para acercar y eliminar las distancias geográficas y por eso entre otras, la autopista a Rio Cuarto que lo llevaba a donde era su actual domicilio formal.
   Y vaya ironía, el “Gallego” que por la traza de esa ruta y sus garantías de seguridad reclamaba que se elevara la velocidad máxima hasta los 130 kilómetros por hora, fue seguramente ese factor el que le quitó la vida…
   En lo personal, alguna vez fuimos amigos, compartimos momentos gratos y angustias como todos los argentinos de estos tiempos, hasta que algunas de sus espadas no aceptaban el ejercicio de la crítica y obraron en consecuencia quitándolo de la lista de mis respetados afectos.
   Pero esas son cosas entre dos personas que discrepando se respetaban y aún se respetan.
   Me dolió su partida, porque la vida ni la suerte le dieron ni me dieron el enorme placer de una cálida despedida.
   Y me juego la cabeza, esa que hace decir lo que el alma piensa, que le hubiera encantado, y a mí también, un fuerte apretón de manos…

LOS CUADERNOS SIGUEN HABLANDO
   Contra la opinión de muchos asustados o apremiados por las revelaciones de las fotocopias de los famosos cuadernos que habría escrito con excelente redacción un humilde remissero, comprometiendo a funcionarios, empresarios, banqueros y otras gentes que brillaron durante la vigencia del kirchnerismo, no se apagó todavía la llama con la que vienen calcinando a diestra y siniestra.
   A tal punto están quemando gente, que se ha debido reforzar al personal que custodia las filas de arrepentidos que ahora buscan atemperar el rigor de la ley, ofreciéndose como colaboradores para la investigación.
   Así las cosas, sin dejar de lado que ha recrudecido en la actualidad el tema Nismann con el descubrimiento de algunas novedades respecto de este muchacho Lagomarsino, no es del todo auspicioso el futuro inmediato de muchos sospechados de haber engordado sus alcancías a costillas del Estado y su selectiva generosidad.
   Por eso de la vigencia de las fotocopias de aquellos cuadernos, hasta la Sra. tendrá que volver este semana a Comodoro Py -y ya pidió por favor a la militancia que no la acompañe porque sabe arreglárselas solita- para enfrentarse con su indagador de turno, con relación a ciertos números que no cierran  en eso tan meneado de la ruta del dinero que se manejaba como jugoso emergente de un sistema de “pague hoy la coima que cobró, guárdese su diego y nos hagamos ricos todos”.
   Y por allí también andan rondando otras causas en otros juzgados lejanos a Bonadío, con idénticas intenciones de poner en claro muchos temas pendientes, incluso algunos que salpican a Córdoba y sus gobernantes.
   Otro emergente de esos cuadernos cuyos originales no se encuentran por ninguna parte, es lo que vino aconteciendo con los sueños compartidos de la carismática y bienhablada doña Hebe que tuvo varias derivaciones, entre ellas la gente ilusionada con el techo para toda la vida que se quedó sin techo, amparo ni protección y los cientos de trabajadores de esas obras que no se hicieron, fueron cobradas, pero ellos se quedaron sin laburo.
   Ya es viejo y percudido calificar que esos sueños se transformaron en pesadillas, salvo que uno tenga la sensibilidad de ubicarse en el lugar de los afectados, burlados en sus ilusiones y humillados al derivarlos a la intemperie, el abandono y la indiferencia.
   Las causas en trámite avanzan y seguirán avanzando, pese a las trabas legales y de las otras que se vienen sucediendo sin pausa, porque hay que entender el pánico que agobia a quienes sabiéndose culpables o responsables de los despojos, sufren por anticipado lo que la ley pueda aplicarles y con un agravante: que al no estar preparados para la derrota, tampoco lo estuvieron para enfrentar a la Justicia.
   Pero en la vida, todo llega a su tiempo.

   Y en todo sentido, para que tomen nota los delirantes del helicóptero, es una herejía pretender ganarle a los relojes.

11 de septiembre de 2018

Homenaje al 11 de Septiembre y las maestras -----

DE SER LA SEGUNDA MAMÁ, FRENTE A
NUESTRO  ESTALLIDO HORMONAL ERA
YA UN TEMPRANO OBJETO DEL DESEO
¡Cuánto se extraña  aquella nube de tiza que
nos envolvía cuando borrábamos el pizarrón!

   Me atropella una desbandada de recuerdos que no vienen en fila sino desordenados y caóticos como son estos tiempos, cada vez que busco en los rincones de la memoria aquellas aulas en donde ahora es el shopping Patio Olmos y la solemnidad salesiana del Pio Décimo.
   Por entonces nuestra maestra era la segunda mamá, al menos hasta primero superior y de tercero a quinto grado pasaba a ser la totalidad de la ciencia y el conocimiento, que se espantaba con los horrores de ortografía y la ignorancia que al menos en mi caso lucía -y aún conservo- para los números, repudiados por no aportar sorpresas y ser tan insobornablemente exactos.
 Los intrincados tiempos de los verbos eran causantes tanto de cefaleas y morriñas como de posteriores reprimendas, penitencias o al volver a casa, el temible y doloroso reinado de la chancleta.
   Ya en sexto, no era la segunda mamá, pero sí la peor de nuestras censoras, la que nos convencía que el Everest era más alto que el Cerro de las Rosas, y que San Martín, lesionado y con su ejército, había cruzado los Andes.
   Y la maestra, frente a nuestra preadolescente explosión hormonal, maravillosamente se transformaba y no me avergüenzo en confesarlo, en un precoz y sorpresivo objeto de deseo.
   Por eso no olvido mis primeros viajes imaginarios a  geográficas lejanías, la importancia del Pi 3,1416 o aquella utopía de las frases que según la edulcorada historia, habían pronunciado nuestros próceres al morir.
   Pero también recuerdo con envidiable y detallada fijación las esculturales y torneadas piernas de Marta Ceballos, la ternura y los ojazos de Perla Grimaut de Milich, siempre lúcida, que nos dejó meses atrás pisando elegantemente el umbral de la centuria.
   También es gracioso evocar el fervor etílico y las narices color borravino de un par de maestros que tenía en los salesianos.
   Y ahora valoro más allá del obvio ejemplo sarmientino, el sacrificio y el compromiso de la vocación por enseñar, al menos en aquellos tiempos que la maestra era modelo de autoridad a seguir y respetar, más que compinche para las diabluras o las inconductas de sus alumnos.
   Que educaba, formaba y se llevaba tareas a su casa.
   Que nos instruía para el aula y para la vida en sociedad,  y no como ahora que por imposición de circunstancias son cocineras, confidentes, enfermeras, asesoras de sexo y administrativas.
   Por eso mi homenaje en el cálido recuerdo, no tan solo a quienes con su sentido de la generosa entrega tuvieron la dura tarea de intentar desburrarme, sino a las que con infinito cariño me marcaron un camino de decencia, de honestidad, de respeto, de la cultura del trabajo y de compromiso con el prójimo.
   Aquellas lejanas maestras, mis maestras, siguen siendo iguales a las maestras de hoy, con los cambios que sobrevinieron con la avasallante llegada del progreso en las comunicaciones.
   Si hablamos de vocación, cada maestra -urbana, marginal o rural- sabe a conciencia y con saldo positivo cuál es la cuota de sabiduría y amor que ha puesto al servicio de sus alumnos.
   Parece una tontera que después de tantos años, sienta de ellas una fantástica y milagrosa sensación de presencia; de entrar al aula, de pasar al frente, de borrar el pizarrón y aspirar lo que más se extraña, la bocanada de esa etérea y transparente nube de tiza.
   Mi admiración, mi respeto y mi enorme cariño por ellas, al igual que el patriótico e ineludible reconocimiento en el tiempo y la distancia al gigantesco Domingo Faustino Sarmiento, el Gran Sanjuanino…
   Y me asalta la obligación y el placer de brindar por las maestras de ahora y por las otras, las que quedaron allá, almanaques atrás pero muy presentes en la nostalgia y atesoradas en un rincón de mi alma del niño que fue alumno.
   Una lágrima para las ya no están.
   Admiración y respeto para las que jamás dejaron de educar…

Gonio Ferrari