20 de abril de 2014

SLB-20-04-14- ABRIL DEL '87, LA CRUCIFIXION EN LUNFARDO, DESESPERACION PROVINCIAL POR RECAUDAR, CONFLICTO EN LA VOZ, D'ELIA DEMENCIAL, COLETAZOS DE LA MEGACAUSA, CENTRO EN TINIEBLAS, etc



Desgrabación de comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del domingo 20 de abril 2e 2014, emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.


AQUEL 19 DE ABRIL DEL ‘87
 



   Fueron muchas, demasiadas,  horribles, las horas que los argentinos vivimos en vilo, al borde del desastre con la posibilidad de un retorno a los tiempos del espanto, del secuestro, de la capucha, de la tortura y de la muerte.
   Allá en el ‘87, cuando la elite militar argentina aún conservaba poder, armas y nostalgias, ese señor que ocupó la presidencia de la Nación tuvo el compromiso, la templanza, la valentía y la grandeza cívica de enjuiciarlos, cuando todavía perduraban entre ellos la soberbia, la revancha y ansias de impunidad, distintivos de la derrota a manos de la democracia.
   Si la historia, los derechos humanos y el nunca más tienen un padre, ese es Raúl Alfonsín porque enfrentó a la ignominia del cuartelazo en días que las sangrantes heridas recién comenzaban a cicatrizar.
   Después, descolgar cuadros de uniformados era fácil porque ya habían mordido el polvo del fracaso, lo mismo que reflotar una dudosa paternidad de aquellos derechos humanos, reivindicados por el ejemplar restaurador de la democracia y de la libertad.
   Han pasado 27 años y un día, demasiado pocos en la historia pero suficientes para ser honestos y sinceros cuando miramos hacia atrás.
   Nunca es bueno apropiarse de banderas ajenas.
   Ni siquiera en calidad de préstamo por algunos años, porque el tiempo, siempre el tiempo y la memoria, son los únicos e insobornables dueños de la verdad.

LA CRUCIFIXION EN LUNFARDO

   Para esta Pascua de Resurrección, la cristiandad celebra con toda la pompa después del clásico recogimiento, aquel milagroso acontecimiento emergente del sacrificio de Jesús.
   Rondan por el mundo mil expresiones distintas de abordar el drama de la crucifixión, pero ninguno -y esta es una apreciación netamente personal- tan fuerte y tierno como su versión lunfarda, más aún por tratarse de la creación de un cordobés no tan conocido como pudiera suponerse.
   Dimas, el buen ladrón, crucificado a la derecha de Jesús, era galileo y dueño de una posada.
   Asaltaba a los ricos para favorecer a los pobres y aún siendo ladrón, se parecía a Tobías, pues solía dar sepultura a los muertos, saqueaba a la turba de los judíos; robó los libros de la ley en Jerusalén, dejó desnuda a la hija de Caifás, que era sacerdotisa del santuario, y sustrajo el depósito secreto colocado por Salomón.
   Gestas, el mal ladrón, a la izquierda de Jesús, solía con su espada matar a  viajeros, y a otros los dejaba desnudos y colgaba a las mujeres de los tobillos cabeza abajo para cortarles después los pechos, y tenía predilección por beber la sangre de los miembros infantiles; nunca conoció a Dios; no obedecía a las leyes y venía ejecutando tales acciones, violento como era, desde el principio de su vida.
   Ya en nuestros tiempos, Enrique Otero Pizarro fue abogado, juez, educador, ministro y también pintor, poeta y boxeador.
   Su obra literaria no es abundante. Escribió cuentos, teatro y poesía. En Buenos Aires, en 1967, se estrenó su drama “El proceso de Don Juan”.
    Enrique Otero Pizarro, que había nacido en Córdoba allá por 1915, fue un atildado sonetista, parafraseó a Lope de Vega y abordó temas tan delicados y hondos como el de ciertos pasajes bíblicos que se refieren a Jesucristo, cuya desacralización no resulta para nada irreverente, aunque sí grotesca por la conjunción de gracia y patetismo que alcanza especialmente con la utilización del lunfardo.
   Acostumbraba a firmar sus sonetos, que quedaron inéditos, con el seudónimo de Lope de Boedo.
   Precisamente de la brillante antología que elaborara Luis Alposta, es para recordar esta magnífica pieza de Otero Pizarro que don Edmundo Rivero me regaló de su puño y letra, en ocasión de una nota que décadas atrás le realizara para La Voz del Interior en una de sus visitas a Córdoba.
   Prefiero que este magnífico locutor, Sergio Oro, lea ese soneto.

DOS LADRONES

Hay tres cruces y tres crucificados.
En la más alta, al diome, el Nazareno.
En la de un güin lloraba el chorro bueno
mangándole el perdón de sus pecados.

Escracho torvo, dientes apretados
mascaba el otro lunfa el duro freno
del odio y destilaba su veneno
con el rechifle de los rejugados.
¿No sos hijo de Dios? ¡¡Dale!! ¡¡Bajate!!
¿Sos el rey de los moishes? ¡¡Arranyate!!
¿Por qué no te bajás? ¡¡Dale, che guiso!!

Jesus ni se mosquió. ¡Minga de bola!
Y le dijo al buen chorro estate piola
que hoy zarparás conmigo al Paraiso.

   Como se advierte, de ninguna manera se puede tomar como una expresión ofensiva la utilización de un lenguaje marginal para un tema de tamaña sacralidad en la historia del cristianismo, sino más bien que es una manifestación del decir popular abordada con el debido respeto.
   Es preferible, siempre, recordar la veracidad de la historia en una reivindicación de la memoria, sin que mucho importe la manera de hacerlo porque en definitiva se hace.
   No hay peor y más cruel desmemoria que el olvido.

DESESPERACION POR RECAUDAR

   Desde tiempo atrás, casi remontándonos al primer gobierno provincial del PJ luego de la recuperación de la democracia, ha sido ímproba la tarea de la oposición y de otros sectores de la sociedad alejados de la política, por conocer cifras honestas acerca del endeudamiento del Estado cordobés.
   Imposible saber actualmente los números de lo que se debe y no es cuestión de andar averiguando con demasiada profundidad porque nos encontraríamos con cientos de situaciones que a lo mejor son legales, pero demuestran de qué desaprensiva manera se dilapidan los dineros que mediante tributos, tasas, impuestos o como les quieran llamar, aporta la sociedad.
   Una sociedad que está harta de reclamar por servicios que se cobran y no se prestan, por una seguridad que se paga pero no existe, por una salud comunitaria plagada de falencias, por una educación que no llega nunca a cumplir con el calendario escolar, con caminos que no se tienden, con viviendas que cuando se construyen al poco tiempo se caen a pedazos, con una justicia pachorrienta por falta de equipamiento tecnológico … y es posible seguir hasta casi el infinito.
   Pero Córdoba se endeuda con obras y gastos tan inoportunos como innecesarios, verdaderas ofensas al ausente sentido de las prioridades que luce la mayoría de los más encumbrados funcionarios.
   Tenemos un faro sin mar, puentes sin ríos, carnavales que pretendieron inyectarnos una alegría de utilería, la penosa e inhumana postergación del pago de jubilaciones, una vergüenza nacional con lo que se pretende esconder el estallido financiero de la Caja y los desmanejos partidistas que la llevaron a tal estado de calamidad; las elevadas cifras que se erogan en innecesaria publicidad mediática que solo persigue instalar al gobernador en una delirante aventura presidencialista, como si pudiera arreglar el país dejando a Córdoba en su actual estado de postración.
   Es más simple, barato y demagógico echarle la culpa a la Nación que pensar con inteligencia y ponerse a trabajar para ver cómo ahorrar o no malgastar.
   Entonces cuando llega la tormenta del reclamo social que es imposible responder con obras y gestión, se apela a todo lo que pueda servir para recaudar, en lugar de racionalizar el gasto, dejarse de meter gente para que no haga nada pagando favores, y seguir diciendo que son los mejores, declamaciones que surgen desde el pantano del propio fracaso.
   Remitir al policíaco Veraz casi 100 mil multas de la policía Caminera -muchas dudosas e inventadas- es una coacción sin precedentes, porque supone el barato escrache contra quienes son sancionados por la ley, virtualmente sin posibilidades de defenderse, por parte de un gobierno que necesita con desesperación equilibrar sus números.
   Promediando el alevoso costo de las multas y haciendo un promedio de 3.000 pesos, recaudarían más de 300 millones para achicar los miles de millones que se deben y se me hace que se trata de una experiencia piloto para “ir por más” con otros tributos.
   No se dan cuenta quienes gobiernan que el pueblo ya cansado de promesas y de ver que en casi 15 años de justicialismo vamos para atrás, es remiso a tributar porque advierte que esos dineros que para muchas familias significa un sacrificio aportar, no se ven en lo que tendrían que recibir por parte del Estado.
   Es una callada y no estructural rebelión fiscal, nacida de la desesperación y la carencia frente al prepotente atropello de las políticas recaudatorias apoyadas en la extorsión, a las que ni siquiera apelaban los desgobiernos de facto.
   Las inhabilitaciones comerciales y de otras operaciones, emergentes de la inclusión de deudores fiscales en el Veraz, le pueden resultar demasiado caras a la Provincia no tan solo por las derivaciones judiciales que pudieran tener, sino por el estilo patoteril -en lo administrativo- de cobrarle a la gente por beneficios que no recibe.
   Parte de los temores del delasotismo y de la mala dirigencia del PJ en general, está en la posibilidad de un cambio en el signo político que gobierna a Córdoba.
   Cualquier otro que llegue y si no hay trenzas mediante que consagren la impunidad, naturalmente lo primero que hará será investigar.
   Y Bouwer resultará insuficiente.

CONFLICTO EN LA VOZ DEL INTERIOR

   Como lo habrán advertido, los periodistas de La Voz del Interior, salvo los editores, no firman los artículos que aparecen en la edición de hoy.
   Adoptaron tal determinación en protesta por la dilación en las reuniones paritarias y la negativa patronal de no mejorar su oferta del 26 por ciento a pagar en dos cuotas, una ahora y la segunda en octubre.
   Todo indica que las empresas se quejan de la inflación, pero les encanta tenerla de su lado.


D’ELIA, LEJOS DEL MEA CULPA



   Son muchas las historias que se tejen, la mayoría con espíritu de rechazo, acerca del agresivo Luis D’Elía, más allá de las descalificaciones que lo ubican como quebrada su muñeca o jefe de una numerosa familia íntegramente empleada en el Anses con suculentas mensualidades.
   Si todo eso es cierto o es una despiadada y gigantesca mentira es lo de menos, porque lo que trasciende a la gente es su conducta patotera, violenta, provocadora y de mala leche.
   Quebrada su sociedad inicial con Castells, auténticos padres del piquete que fuera una genuina expresión de protesta, D’Elía prefirió codearse con los que mandan y se colocó en una postura abiertamente oficialista contra viento y marea, enarbolando un estandarte de lucha frente a lo que considera su enemiga: la puta oligarquía.
   Frecuentador -por curiosidad- de las pantallas y los micrófonos, este espécimen que por momentos se erige en un salvavidas de plomo para ciertas situaciones, fue primer actor de una dramatización enloquecida e infartante, para descalificar a Duhalde por su aproximación al “massismo” que es la oposición más visible al gobierno nacional.
   Desencajado, a grito pelado y con una alteración cercana a lo demencial  acusó de narcotráfico, negociados y otras deshonestidades al ex gobernador de Buenos Aires y expresidente.
   Olvida este veleidoso personaje, otrora piquetero y ahora referente K, que uno de los inventos del “zabeca de Quilmes” fue la postulación de Néstor.
   Alguien de buena voluntad, debiera suministrarle a D’Elía una dosis doble de “Memorex”.

COLETAZOS DE LA MEGACAUSA 
   El 9 del corriente mes se sancionó la Ley Provincial 10201 que modifica el Código Procesal Penal de Córdoba en lo que refiere a prisión preventiva, restricción de la libertad, detención, prisión y embargo.
   Esta nueva ley, que el Diario Judicial titula "Influencia del Fallo de la Corte", se sancionó precisamente pocas semanas después del fallo “Loyo Fraire”, por el cual la Corte Suprema de Justicia de la Nación instó al Tribunal Superior de Justicia de la provincia de Córdoba a modificar su postura en cuanto al otorgamiento del cese de la prisión preventiva, ajustándose al mandato constitucional y a las normas internacionales.
   Sin embargo, este llamado de atención de la Corte disparó una veloz reacción por parte del Poder Legislativo que culminó en una modificación del Código que otorga nuevas herramientas a los jueces a la hora de dictar la prisión preventiva. 
   Más allá de discutir sobre la necesidad o no de modificar un Código Penal, sí está claro que esto no puede realizarse sin la participación y la aprobación de las instituciones idóneas, aquellas que entienden en la materia, y mucho menos sin un adecuado tiempo de reflexión.
   El respeto y apego a las leyes comienza en las instituciones.
   Si los poderes del Estado son utilizados para defender interpretaciones locales en forma cuasi caprichosa, sin respeto a la autoridad superior ni a la Constitución a la que están obligados, en Córdoba al menos, la obtención de verdadera y legítima justicia pasa a ser una utopía. 


EL CENTRO EN TINIEBLAS



   Parece mentira que las autoridades municipales, en todo sentido, tengan tan escasas luces y pretendan hacernos creer que están poniendo orden en la ciudad, mientras el tránsito sigue siendo caótico, al sistema de transporte casi no se lo entiende por los continuos remiendos, la recolección de basura es ciclotímica y la peatonal sigue invadida casi como siempre.
   Dejo de lado por repetidas hasta el cansancio, aquellas oscuras actitudes del sindicato municipal de confrontar de manera permanente para imponer reclamos y caprichos.
   Pero lo que sorprende, es que en plena Semana Santa una gran parte de la manzana jesuítica, patrimonio de la Humanidad, permanezca en tinieblas a la noche, cuando recibe la visita de cordobeses y muchos extranjeros que con sorpresa, no se explican tamaña situación.
   Varios son los comerciantes que se quejan con justa razón y pongamos por ejemplo la segunda cuadra de calle Independencia, donde para vergüenza han sido derribadas tres columnas de luz y no fueron repuestas y si no fuera que la buena voluntad se pone por encima de la desidia, es una suerte que las luces de los negocios alumbren las absurdas tinieblas municipales.
   La oscuridad es madre del arrebato y de la mugre porque las luminarias no se reponen y eso que le llaman alumbrado público  ha dejado de existir, en una ciudad donde los impuestos no son baratos.
   A lo mejor con un viajecito menos de esos que se hacen para festejar algo, se podría solucionar lo de un sector de Córdoba que en lugar de representar un orgullo, es una muestra de abandono.
   Parece mentira y es ridículo que esto ocurra a escasos cien metros de la Plaza San Martín y de la Catedral.
   Si así es allí, tenemos una cabal idea de lo que sucede en la periferia.
   ¿Se acuerdan aquello “de la periferia al centro”?
   Ahora es solo de un despacho a otro despacho.
   Los turistas en la manzana jesuítica no sacaban fotos de las iglesias, sino de la bsura acumulada en el sector.
   Toda una invitación para que nos vuelvan a visitar.
  
LOS HICIERON Y AHORA LOS PROHIBEN

   Es gracioso a veces advertir la interesada desmemoria de muchos políticos, especialmente cuando pasan de la vereda de la oposición a la lucrativa comodidad del oficialismo.
   En este sentido no viene al caso hacer distingos del nivel provincial y nacional, porque en esta cuestión puntual son absolutamente iguales.
   Tanto el delasotismo como el kirchnerismo, ambos de raigambre justicialista, se hartaron siendo oposición de armar barricadas, usar pirotecnia, quemar gomas, alentar y pagar a piqueteros y de violar el derecho ciudadano a la libre circulación, sin importarles absolutamente las consecuencias en la sociedad.
   Y ahora, ambos segmentos peronistas con la sartén por el mango en ambas jurisdicciones, se han puesto brígidos y pretenden demoler aquella modalidad de protesta que con tanto ahínco solían encarar.
   Ahora pretenden que los disconformes respeten algo que ellos violaron sistemáticamente, que es el derecho que ampara a los demás, a los que no son parte de un determinado conflicto.
   La hipocresía los empuja a intentarlo con la fuerza de la ley, una ley que ellos olímpicamente desconocieron dando fuerza a las actitudes vandálicas que ahora se empeñan en repudiar, y pretenden erradicar para su propia tranquilidad, esa tranquilidad ciudadana que tantas veces destrozaron.
   La seriedad política reclama coherencia y si es posible, algo de buena memoria.
   El paso de incendiarios a bomberos está reservado solo a los débiles, a los pusilánimes, a los que carecen de válidos argumentos para intentar cambiar las cosas.
   Un tema es el rol que asume quien tiene un pelotón de fusilamiento a sus órdenes, y otro es el papel del pobre infeliz que espera la descarga con los ojos vendados.
   Ahora lo advierten con el temor en carne propia, que las balas no son de fogueo.

LA CASA ¿EN ORDEN?

   Si desde el poder sostienen que la inflación  de marzo fue de solo dos puntos y pico, es mucho lo que no está en orden si se ajusta a una realidad que nos indica que esos números han vuelto a su vieja costumbre del dibujo.
   Es probable que mucho tenga que ver con esto la inminencia de las paritarias más conflictivas, donde se tomará en cuenta lo que el Indec ha diseñado para que las exigencias no se desmadren, lo que puede ocurrir si se aplica la estimación real de la inflación.
   No es necesario que el país cuente con 40 millones de economistas dispuestos a un análisis pormenorizado de la situación, porque lo diario, lo cotidiano, lo doméstico, es lo que ubica a las cifras en su genuina incidencia en el presupuesto familiar.
   Técnicamente es comprensible que para la evaluación mensual se desglosen alimentos, indumentaria, recreación, medicamentos y otros rubros, pero con sentido práctico, al saber que los combustibles aumentaron más de un 5 por ciento no es necesaria tanta ciencia, para tener la certeza que el bolsillo ciudadano ha sufrido más que ese dos y pico por ciento que se nos pretende hacer creer.
   Bien sabemos que la única manera de enfrentar una crisis y darle batalla, es conocer la realidad de la situación y evitar ser víctimas de los ocultamientos y de las negaciones.
   No hay médico en el mundo que sea capaz de aplicar exitosamente una terapia determinada, si el padre del paciente -o la madre- le miente los síntomas.
   En esto, como en todo, es la verdad lo que nos hará libres.
























16 de abril de 2014

LA CRUCIFIXION EN LUNFARDO







   Para esta Pascua de Resurrección, la cristiandad celebra con toda la pompa después del clásico recogimiento, aquel milagroso acontecimiento emergente del sacrificio de Jesús.
   Rondan por el mundo mil expresiones distintas de abordar el drama de la crucifixión, pero ninguno -y esta es una apreciación netamente personal- tan fuerte y tierno como su versión lunfarda, más aún por tratarse de la creación de un cordobés no tan conocido como pudiera suponerse.
   Dimas, el buen ladrón, crucificado a la derecha de Jesús, era galileo y dueño de una posada.
   Asaltaba a los ricos para favorecer a los pobres y aún siendo ladrón, se parecía a Tobías, pues solía dar sepultura a los muertos, saqueaba a la turba de los judíos; robó los libros de la ley en Jerusalén, dejó desnuda a la hija de Caifás, que era sacerdotisa del santuario, y sustrajo el depósito secreto colocado por Salomón.
   Gestas, el mal ladrón, a la izquierda de Jesús, solía con su espada matar a  viajeros, y a otros los dejaba desnudos y colgaba a las mujeres de los tobillos cabeza abajo para cortarles después los pechos, y tenía predilección por beber la sangre de los miembros infantiles; nunca conoció a Dios; no obedecía a las leyes y venía ejecutando tales acciones, violento como era, desde el principio de su vida.
   Ya en nuestros tiempos, Enrique Otero Pizarro fue abogado, juez, educador, ministro y también pintor, poeta y boxeador.
   Su obra literaria no es abundante. Escribió cuentos, teatro y poesía. En Buenos Aires, en 1967, se estrenó su drama “El proceso de Don Juan”.
    Enrique Otero Pizarro, que había nacido en Córdoba allá por 1915, fue un atildado sonetista, parafraseó a Lope de Vega y abordó temas tan delicados y hondos como el de ciertos pasajes bíblicos que se refieren a Jesucristo, cuya desacralización no resulta para nada irreverente, aunque sí grotesca por la conjunción de gracia y patetismo que alcanza especialmente con la utilización del lunfardo.
   Acostumbraba a firmar sus sonetos, que quedaron inéditos, con el seudónimo de Lope de Boedo.
   Precisamente de la brillante antología que elaborara Luis Alposte, es para recordar esta magnífica pieza de Otero Pizarro que don Edmundo Rivero me regaló de su puño y letra, en ocasión de una nota que décadas atrás le realizara para La Voz del Interior en una de sus visitas a Córdoba.

DOS LADRONES

Hay tres cruces y tres crucificados.
En la más alta, al diome, el Nazareno.
En la de un guin lloraba el chorro bueno
mangándole el perdón de sus pecados.

Escracho torvo, dientes apretados
mascaba el otro lunfa el duro freno
del odio y destilaba su veneno
con el rechifle de los rejugados.

¿No sos hijo de Dios? ¡¡Dale!! ¡¡Bajate!!
¿Sos el rey de los moishes? ¡¡Arranyate!!
¿Por qué no te bajás? ¡¡Dale, che guiso !!

Jesus ni se mosquió. ¡ Minga de bola !
y le dijo al buen chorro estate piola
que hoy zarparás conmigo al Paraiso.

   Como se advierte, de ninguna manera se puede tomar como una expresión ofensiva la utilización de un lenguaje marginal para un tema de tamaña sacralidad en la historia del cristianismo, sino más bien que es una manifestación del decir popular abordada con el debido respeto.
   Es preferible, siempre, recordar la veracidad de la historia en una reivindicación de la memoria, sin que mucho importe la manera de hacerlo porque en definitiva se hace.
   No hay peor y más cruel desmemoria que el olvido.
Gonio Ferrari


 

  

15 de abril de 2014

UNA PROVINCIA ENDEUDADA, LOS COMPROMISOS Y ESA ENFERMIZA DESESPERACION POR RECAUDAR


Desde tiempo atrás, casi remontándonos al primer gobierno provincial del PJ luego de la recuperación de la democracia, ha sido ímproba la tarea de la oposición y de otros sectores de la sociedad alejados de la política, por conocer cifras honestas acerca del endeudamiento del Estado cordobés.
Imposible saber actualmente los números de lo que se debe y no es cuestión de andar averiguando con demasiada profundidad porque nos encontraríamos con cientos de situaciones que a lo mejor son legales, pero demuestran de qué desaprensiva manera se dilapidan los dineros que mediante tributos, tasas, impuestos o como les quieran llamar, aporta la sociedad.
Una sociedad que está harta de reclamar por servicios que se cobran y no se prestan, por una seguridad que se paga pero no existe, por una salud comunitaria plagada de falencias, por una educación que no llega nunca a cumplir con el calendario escolar, con caminos que no se tienden, con viviendas que cuando se construyen al poco tiempo se caen a pedazos, con una justicia pachorrienta por falta de equipamiento tecnológico … y es posible seguir hasta casi el infinito.
Pero Córdoba se endeuda con obras y gastos tan inoportunos como innecesarios, verdaderas ofensas al ausente sentido de las prioridades que luce la mayoría de los más encumbrados funcionarios.
Tenemos un faro sin mar, puentes sin ríos, carnavales que pretendieron inyectarnos una alegría de utilería, la penosa e inhumana postergación del pago de jubilaciones, una vergüenza nacional con lo que se pretende esconder el estallido financiero de la Caja y los desmanejos partidistas que la llevaron a tal estado de calamidad; las elevadas cifras que se erogan en innecesaria publicidad mediática que solo persigue instalar al gobernador en una delirante aventura presidencialista, como si pudiera arreglar el país dejando a Córdoba en su actual estado de postración.
Es más simple, barato y demagógico echarle la culpa a la Nación que pensar con inteligencia y ponerse a trabajar para ver cómo ahorrar o no malgastar.
Entonces cuando llega la tormenta del reclamo social que es imposible responder con obras y gestión, se apela a todo lo que pueda servir para recaudar, en lugar de racionalizar el gasto, dejarse de meter gente para que no haga nada pagando favores, y seguir diciendo que son los mejores, declamaciones que surgen desde el pantano del propio fracaso.
Remitir al policíaco Veraz casi 100 mil multas de la policía Caminera -muchas dudosas e inventadas- es una coacción sin precedentes, porque supone el barato escrache contra quienes son sancionados por la ley, virtualmente sin posibilidades de defenderse, por parte de un gobierno que necesita con desesperación equilibrar sus números.
Promediando el alevoso costo de las multas y haciendo un promedio de 3.000 pesos, recaudarían más de 300 millones para achicar los miles de millones que se deben y se me hace que se trata de una experiencia piloto para “ir por más” con otros tributos.
No se dan cuenta quienes gobiernan que el pueblo ya cansado de promesas y de ver que en casi 15 años de justicialismo vamos para atrás, es remiso a tributar porque advierte que esos dineros que para muchas familias significa un sacrificio aportar, no se ven en lo que debieran recibir por parte del Estado.
Es una callada y no estructural rebelión fiscal, nacida de la desesperación y la carencia frente al prepotente atropello de las políticas recaudatorias apoyadas en la extorsión, a las que ni siquiera apelaban los desgobiernos de facto.
Las inhabilitaciones comerciales y de otras operaciones, emergentes de la inclusión de deudores fiscales en el Veraz, le pueden resultar demasiado caras a la Provincia no tan solo por las derivaciones judiciales que pudieran tener, sino por el estilo patoteril -en lo administrativo- de cobrarle a la gente por beneficios que no recibe.
Parte de los temores del delasotismo y de la mala dirigencia del PJ en general, está en la posibilidad de un cambio en el signo político que gobierna a Córdoba.
Cualquier otro que llegue y si no hay trenzas mediante que consagren la impunidad, naturalmente lo primero que hará será investigar.
Y Bouwer resultará insuficiente.

Gonio Ferrari