15 de enero de 2017

S.L.B.: LA CORRUPCIÓN EN VÍAS DE PRESCRIPCIÓN - DELIBERA EN DEFENSA PROPIA UN SECTOR DE LA POLICÍA - LA EVITABLE MUERTE DE "CHOCOLATE" - MANTEROS DE AQUÍ Y DE ALLÁ - LA MEGACAUSA Y EL GAUCHAJE - DÍSCOLAS LUCES URBANAS - EL COSTOSO TURISMO INTERIOR - LA ÚLTIMA GIRA DE HORACIO GUARANY, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 15/01/17, que emitió AM580 Radio Universidad de Córdoba.

LA GENTE ESPERA QUE ALGUIEN VAYA PRESO
ANTES QUE LA PRESCRIPCIÓN HAGA LO SUYO
   Más allá de las encuestas de toda laya que andan dando vueltas, unas serias y otras interesadas y demasiado “truchas” como para ser creíbles, no concuerdan en cuanto a la principal pregunta que los ciudadanos tienen ganas de responder pero a nadie se le ocurre plantear.
   ¿Espera usted que alguien esté preso, ya, por el cúmulo de actos de corrupción que se vienen ventilando?
   La respuesta “si” ganaría por abrumadora mayoría, aunque algunos con razones legítimas a la hora de los comentarios al requerimiento, plantearía que también la Justicia tiene la obligación de juzgar los casos en que estarían involucrados algunos funcionarios del actual gobierno.
   Pero eso es una cuestión de prioridades, porque primeros en la cola están los destinos que aguardan a Boudou, Jaime, la Doña, Milagro, De Vido, D’Elia, Máximo, Florcita, Esteche, Hebe y Cia., y muchos otros no tan notables cuyas causas están iniciadas pero nunca falta quien pise el freno, chicanee y aporte elementos que no llevan al esclarecimiento pero sí a oscuros callejones donde reina la demora.
   Es probable que la mecánica en tal sentido encarada por el macrismo, de ir ventilando casi
diariamente un acto de corrupción, sirva para tener activa en la gente la imagen del latrocinio estructural y del saquéo permanente amparado en la impunidad consagrada, porque distinto hubiera sido mostrar todo en los primeros sesenta días de gobierno, ya que con la corta memoria de los argentinos, todo hubiera quedado sepultado en los clásicos olvidos nacionales y populares.
   Es cierto que la Justicia maneja tiempos distintos a los de la política, de los políticos y de la ciudadanía, atacada por lógicas impaciencias y ansiedades comprensibles, ya que es del ánimo popular que la ley caiga sobre los responsables con todo su peso y su rigor.
   Pero también exige celeridad, porque de lo contrario estaríamos reeditando otras situaciones que son una vergüenza en los anales de la administración de Justicia, como son los casos icónicos de los atentados contra la Amia y la Embajada de Israel, el desastre de Rio Tercero, la muerte del fiscal Nismann, los sueños compartidos de las Madres o la indemnidad que protegió a los setentistas que disfrazados de románticos luchadores de la verdad, secuestraron, torturaron y asesinaron igual que los militares genocidas, para después hacerse acreedores de la libertad y transformarse muchos de ellos en prósperos empresarios o funcionarios del poder.
   En Córdoba hay causas paralizadas por inacción o falta de recursos, como muchas vinculadas con el narcotráfico, delincuencia policial, la muerte de Norita Dalmasso y otros varios crímenes con víctimas mujeres, que solo avanzan mediante el recurso de fabricar novelas y dilatar los tiempos de llamativos encierros.
   No es casual la sospecha, entre nosotros, de la inocultable dependencia de la Justicia, del poder político de turno.
   Si la gente quiere ver a muchos de los ahora acusados entre rejas, es porque los argentinos nos hemos cansado de ver procesos, audiencias, acalorados alegatos y pocas condenas, y de ver a demasiados ladrones que se nos ríen en la cara desde su opulencia en libertad.
   Alguna vez debemos exigir, de alguna manera, que los fiscales y los jueces abandonen su pachorra que ya se transformó en histórica, porque lleva a los tiempos de las prescripciones, y se incorporen a la historia por la puerta de la grandeza y no de la indiferencia.
   Los argentinos queremos aplaudir justicia sea quien sea, piense como piense o milite donde milite el reo.
   Ya estamos hartos de tolerar frustraciones que se perpetran, curiosa y penosamente, en nombre de la ley.


¿POLICIA EN ESTADO DELIBERATIVO?

   La sucesión de episodios delictivos en los que han venido apareciendo efectivos policiales de distintas jerarquías instalaron en la sociedad cordobesa una desconfianza acentuada, por encima de las anteriores sospechas, porque fueron hechos resonantes como el asalto en Cofico, los robos de armas de la Jefatura y otras situaciones rayanas en lo vergonzoso.
   Desconfianza, la verdad sea dicha, ya venía de antes con aquellas presunciones de “zonas liberadas” para el actuar del hampa porque aunque haya pasado el tiempo, es imposible pensar que esas cosas ocurrieran, si no era con el “vistagordismo” policial.
   Las autoridades de la fuerza insisten en mirar hacia afuera en lugar de limpiar hacia adentro, con lo que se confirma que la policía dejó de ser un organismo profesional para transformarse en una maquinaria al servicio de los políticos.
   Pero no todos son malos ni deshonestos, porque todavía existen los hombres y las mujeres de azul que han hecho y siguen haciendo de su actividad y vocación, un sacrificio cargado de compromiso con la sociedad.
   Esos son los buenos policías que no aceptan estar metidos “en la misma bolsa” con los desleales que trenzan con la delincuencia, que les alquilan armas y que son tan ladrones como los consuetudinarios ocupantes de las celdas.
   Esos son los buenos policías que ahora, de acuerdo con lo que trasciende, vienen deliberando en legítima defensa de su honestidad no para rebelarse contra la autoridad, sino para exigirle firmeza, rapidez y honestidad en la imprescindible limpieza.
   Hay reuniones, y la conducción lo sabe, pero también prefiere ignorarlas, en una actitud peligrosa por lo negadora.
   Se habló de relevos en la cúpula y hasta el momento nada ocurrió.
   Se pensó en la renuncia de algún ministro responsable del área, pero todos siguen atornillados en los sillones de sus despachos como si nada anormal hubiera sucedido.
   Así, será difícil que los cordobeses volvamos a confiar en ellos, y en el mandato que la ley les ha conferido, de cuidarnos las vidas y los bienes.
   Que desde arriba, desde el poder, hagan las cosas para demostrar que el compromiso con la gente está por encima de los amiguismos, los silencios y las complicidades.

LA EVITABLE MUERTE DE “CHOCOLATE 
  
Es tan, pero tan fuerte el sentimiento de fidelidad, compañía, amor especial y agradecimiento que inspira la mirada de un perro, que enternece en lo espiritual y en lo material mueve al cuidado, al abrigo, al cariño y al respeto al que se hace merecedor y casi siempre se le brinda.
   Lo más llamativo de la relación es que el perro, desde el fondo de los tiempos, es fiel a un amo que a veces no retribuye esa especie de pasión que habla de su sensibilidad animal frente a la opaca y egoísta creencia de muchos que no le asignan ningún valor a lo que consideran una reacción meramente instintiva. Esa reacción perruna posiblemente confirme la razón de que un perro tenga tantos amigos porque mueve la cola y no la lengua.
   Por eso la muerte de un perro provoca dolor por su indefensión; por su mudez que lo empuja a la inevitable resignación ante el accidente o la enfermedad que se lo lleva para transformarlo en recuerdo, en anécdota, en el relato de sus travesuras o la máxima y humana expresión de imitar sus ladridos y lamentos.
   Por eso también tanto duele reconocer en los hechos que el mejor amigo del hombre no siempre tiene en el hombre a su mejor amigo porque abusarse en el maltrato, más que una actitud cobarde por lo desmesurada, lleva a confirmar lo que sabiamente sostenía Humboldt al considerar que el grado de civilización de un pueblo se mide por la forma en que trata a los animales.
   Si de dichos hablamos, Plutarco supo afirmar que “Matar un ser inofensivo sólo porque es feo, es una vileza. ¿Qué importa que sea feo si además de ser inofensivo es útil?. Debemos habituarnos a ser benévolos y humanos con los animales, aunque sólo sea como aprendizaje de la Humanidad para con los hombres”.
   Ninguno de estos preceptos, indudablemente, formaba parte de la abyecta personalidad de quien cometió la barbaridad de despellejar vivo a “Chocolate”, un perro raza perro -si, raza perro nada más en su pedigree- que pese a los cuidados que le prodigaron quienes lo encontraron abandonado, ahora seguramente andará ladrando, moviendo la cola y meando árboles y zócalos allá, en el cielo de los pichichos después de haber vivido sus últimos días en el infierno de la vejación, de la tortura y del martirio.
   “El perro no pide jamás: su mirada es una plegaria”, dice un proberbio africano y es absolutamente mágico y certero.
   A quien piense en algo parecido a una exageración por hablar así con íntimo dolor y vehemencia del sufrimiento de un animal, que tenga la valentía de apretarse un dedo con la puerta, de quemarse con un fósforo, de pincharse con una aguja o de cortarse la cara al afeitarse.
   Entonces con razón y conocimiento de causa, sentirá en carne propia y anhelará que quien sometió de esa manera a “Chocolate” merece el mismo trato, aunque me vengan a censurar y descalificar con eso de los humanos derechos.
   Porque el hombre, el humano, se equipara y supera a las bestias cuando es más bestial que ellas.

MANTEROS DE AQUÍ Y DE ALLA

   Pocos años atrás un empresario del centro de nuestra ciudad, que me consta vino creciendo desde muy abajo, caminando por la peatonal me señalaba los puestos informales de venta que ya se iban instalando por esos concurridos sectores de la ciudad.
   Y me decía que no eran una cuestión pasajera, sino que con el tiempo irían aumentando en número y abandonando aquel rótulo inicial que los identificaba como artesanos, porque ya manejaban mercadería de escala industrial.
   De nada sirvieron las gestiones que se hicieron ante la autoridad para delimitar jurisdicciones, porque los marginales de la ley ocupaban espacios por los cuales los comerciantes estables pagaban elevados impuestos.
   Primero la reacción de los ambulantes fue pasiva, hasta que merced a la impunidad que gozaban, fueron instalándose incluso a las puertas de los negocios, en una actitud frontalmente agresiva que nadie se ocupó de neutralizar, salvo algunos aislados procedimientos con decomiso que no consiguieron cambiar las cosas.
   Ahora en Córdoba ese comercio informal aparte de la peatonal, se apoderó de varias plazas, alentando la competencia desleal que vaya paradoja, en algunos casos puede ser utilizada para limitar los abusos en los precios en que incurre el comercio formal.
   Pero lo que indigna es el apoderamiento de espacios que son para los vecinos y ellos toman como propios,  amparados por su declamada condición de ”refugiados”, o sea que los invasores tienen más derechos que los ciudadanos nativos.
   Aquellos que en sus comienzos fueron simples caminadores de cuadras y cuadras ofreciendo su mercadería, ahora lucen establecidos, no pagan impuestos, tampoco la energía eléctrica que se les regala y otras ventajas de las que no gozan los comerciantes que tributan a la Municipalidad, a la Provincia y a la Nación, ni los verdaderos artesanos locales.
   Dirán que este comentario ataca a quienes se esfuerzan por sobrevivir, pero hay muchas maneras de hacerlo en el marco de la decencia y el respeto por el prójimo: ya dejaron de ser artesanos -al menos la gran mayoría- para transformarse en vendedores de grandes cadenas de fabricación serial. ¿O alguna vez se vio a un artesano fabricando un par de anteojos?
   En Buenos Aires -y no es un ataque de xenofobia- tanto paraguayos como bolivianos, peruanos o senegaleses, han invadido lugares que antes ocupaban comerciantes argentinos autorizados.
   Cuando los desalojaron en nombre de la ley, no tardaron en transformarse en víctimas de lo que calificaron como sinrazón.

LA MEGACAUSA NO SE DETIENE POR FERIA

   En el receso de Tribunales y acorde con la época festivalera, no se puede dejar de evocar el  Festival permanente que la Justicia cordobesa ofrece con la causa del Registro de la Propiedad, convertida desde hace más de una década en espectáculo con localidades sin cargo, pero  de obligatoria asistencia para imputados, familiares y conocidos, en los escenarios del edificio de Tribunales II.  
   El  justiciero y para muchos, atractivo show, cuenta con un elenco estable de acusadores, conocido como “la comisión especial”, que elabora libreto y ensaya en el edificio tribunalicio, y otro de imputados, en este caso “los encartados, reos o sospechosos que se preparan como pueden en el encierro de la prisión preventiva.
   En las esperas, entre tanto, y emulando las  jineteadas, rebencazos extorsivos sobre los acusados intentan engañar el espíritu objetivo e imparcial de la Justicia.
   El cierre a cargo de la comisión especial, confirma con su íntima convicción, la condena previamente anunciada de los imputados, aplaudida al estentóreo grito de “¡otra, otra!” por una mediática publicidad de reparto que a veces intenta jugosas payadas.
   Unos y otros regresarán después a continuar ejerciendo en sus lugares: los ya condenados, encerrados o libres, aguardarán la fecha de una nueva exhibición.
   Las jineteadas también van a continuar, porque la indómita y más pura Justicia, continúa corcoveando.

LAS DÍSCOLAS LUCES URBANAS 

   Antes parecía gracioso recorrer algunas partes del centro y en cualquier barrio y apreciar que las luminarias permanecían encendidas de día, y para goce y placer de los ladrones, se apagaban al llegar las primeras sombras del atardecer.
   La explicación solía plantearse culpando a las células fotoeléctricas que fallaban e invertían los horarios, pero a nadie se le ocurrió exigir que si era así, las inspecciones lógicas debían descubrirlo, informarlo y aplicar las correcciones o reparaciones necesarias.
   Pero a veces la inteligencia no llega a tanto, y los inútiles esperan que las cosas se arreglen solas así como se desarreglaron, o que finalmente el sistema se rompa del todo así los vecinos se dejan de joder con que las luces están encendidas de día
   Penoso por donde se la mire, la situación viene dándose parejita desde hace tiempo, cuando eran lámparas convencionales, después vinieron las otras que eran especiales y ahora, habrá que ver si las costosas “led” se contagian el desperfecto, y lucen maravillosas compitiendo con el sol y de noche amparando a los hampones.
   En la cuestión del alumbrado público, una de las enormes falencias de la administración mestrista, alguien tiene la obligación de intervenir en salvaguarda de la vida y de los bienes de la sociedad, porque ya no es sólo cuestión de cortar los yuyos de las plazas donde se ocultan los cacos, sino de garantizar la iluminación de noche: de día, dejen que se encargue la luz natural.
   No hay caso.
   La testa no les dá para tanto.
   Cuando pensábamos que era una administración de pocas luces, ahora nos demuestran que tienen luces, demasiadas luces… cuando no hacen falta.

TURISMO ECONÓMICO O COSTOSO

   Avanza la temporada turística y como siempre, es portadora de los primeros llantos, lamentos, reclamos y chascos con relación a los cálculos previos en cuanto a ocupación y enunciación de costos comparativos con el año anterior.
   Obviamente ahora todo es más caro. En algunos casos, absurdamente caro y más cercano al afano que al reacomodamiento de los precios, y eso que dejamos de lado la anécdota de la pizza y la cervecita a 300 mangos que le cobraron a un turista en Carlos Paz.
   Lo que sucede es que al avanzar los días y ver que el caudal de turistas no es el apetecido, los comerciantes en su afán -bien aplicado el término y lo repito- en su afán de salvarse, van aumentando los precios casi día a día.
   Hacer turismo en Argentina nos sale demasiado caro, por culpa en la mayoría de los casos de quienes viven de esa actividad, incluso para los extranjeros que se sorprenden por lo que cuesta un hotel categoría dos cucarachas o una cerveza en cualquier bar.
   No se extrañe nadie entonces si una apreciable masa de veraneantes busca las playas de Brasil, el Caribe, la belleza de un crucero o las compras en Chile, porque a la hora de amar el bolsillo propio somos iguales de cuidadosos que cualquiera de los mortales.
   Haciendo números a mano alzada, entendemos que resulta menos caro irse a las arenas del sur de Brasil que a Mar del Plata, o aprovechar en Chile para tomar frio en las aguas de Viña del Mar y de paso cambiar las gomas del auto o de la camioneta, y en una de esas agregar un plasma a la cocina.
   La hotelería, vale repetirlo, es demasiado cara porque cada vez más se acotan los días de permanencia de los visitantes y por ende, el presupuesto familiar se mantiene en montos pero se achica en días.
   De cualquier manera, lejos estamos de reservar en uno de los hoteles más bonitos de Borneo, considerado el más caro del mundo si a uno se le da por ocupar alguna de las 200 suites del establecimiento.
   Nada más ni nada menos -escuche bien- que cien mil dólares por noche.
   Pero claro, tiene desayuno incluido y jacuzzi en la habitación, cuyo precio es para dos personas.
   El equivalente, entre nosotros a cinco autos último modelo, por día.
   Acabo de hacerles un mail donde les aclaro que para estas vacaciones, no contarán conmigo.

LA ÚLTIMA GIRA DE HORACIO GUARANY

   A casi 92 años de haber venido al mundo, Horacio Guarany acalló su voz y allí nomás nació el mito aunque en realidad ya era un mito viviente.
   Dersentonaba, gritaba a veces, pero la expresividad de su canto era lo más atractivo dentro de nuestro folklore que viaja desde los ancestros y por esos curiosos vericuetos comerciales, llega al bolero y a sus expresiones más cercanas a la lencería que a lo autóctono.
   Pero Guarany era único, especialmente por su coherencia ideológica y su compromiso inserto dentro de sus creaciones.
   No era todo lo borracho que a veces exageraban quienes decían conocerlo, porque en verdad era un moderado a la hora de tirar corchos, llenar copas y sumergirse en un fondo blanco.
   Que era chinchudo, era chinchudo, lo que se fue acentuando con el paso de las décadas; exigencia en sus contratos y férreo con los horarios.
   Amigo de sus amigos, generoso a la hora de emparentarse artísticamente con quienes apreciaba y respetaba en el mundo de nuestra música, y uno de los ejemplos fue su cariño por Soledad, la de Arequito.
   Se fue el cantor, se calló la voz de un ferviente difusor de la libertad, que conoció el exilio y supo libar después las mieles del reencuentro con los suyos.
   Dicen que dejó como heredero al Chaqueño Palavecino, para mi gusto un tenor demasiado burgués, como para que hagamos improcedentes analogías.
   Si hasta tiene un Hammer, vehículo militar que aún utilizan las fuerzas armadas del imperio al que llaman yanquilandia.
   A lo mejor, fue la única vez que a Guarany se lo escuchó desentonar tan feo.



14 de enero de 2017

UNA VENTANA AL VERANO, lecturas para pensar, serie de cuentos cortos basados la mayoría en hechos reales.

EL COLECCIONISTA DE SUEÑOS 

   Cuando se le antojaba y se lo proponía soñaba en colores, y en sus depresiones optaba por el blanco y negro, pero siempre y de antemano había elegido con quién soñar y en qué lugar, porque coleccionaba en su memoria todo lo que alguna vez, si sucumbía a la nostalgia, le serviría para sentirse merecidamente feliz.
   El tipo era un amoroso invento de nadie, o sea que no existía salvo en la mente de dos personas que se habían juramentado en sostener  que era alguien pensante, con sentimientos propios. Ni las más afiebradas imaginaciones podían darle forma ni sentido. Nadie se atrevía a corporizarlo en una figura porque la propia idea se evaporaba en las penumbras de su lógica desmaterialización.
   Ella era igual, pero en versión femeninamente acentuada, soñaba lo que quería y llenaba su alma con esos instantes fugaces que se transforman en eternos cuando es necesario traerlos a la realidad. Ella hacia evocar un largo par de piernas, llamativas rodillas, pupo con piercing, generosos pechos, boca fina, silenciosa como una sombra, nariz respingona, ojos maravillosos y un discreto chichón que jugaba a las escondidas en el peinado.
   Era sabido que el Señor de Todos los Destinos -que no sueña pero induce fantasías- andaba gestionando unificar los misterios que coincidían en las dos quimeras que ellos representaban, porque caminaban por senderos distintos que curiosamente mostraban idénticos paisajes como si cada uno fuera el alma del otro sin que jamás se lo hubieran confesado, igual que esos pecados de pródiga dulzura que todos escondemos por vergüenza.
   Cada uno tenía la humana costumbre de la rebeldía, hasta el punto que por no sentirse reales, ni siquiera aparecían en los espejos.
   Creían haber consumado entre ellos estrepitosos amores que los transportaban al imperio de los olvidos, como si todas las sensaciones eróticamente sibaríticas hubieran sido nada más que un producto de la ensoñación que rápidamente se transforma en la injuria de una
amnesia no deseada.
   (Es maravilloso experimentar el estado de gloria y al despertar bañados de lujuria, cerrar los ojos y hacer fuerzas para retomar el hilo, los detalles y la sensación vívida durante el placentero letargo).
   Esa curiosa manera de no vivir despertó primero la desorientación, luego la impotencia y después la ira del Hacedor de Todas las Tormentas y las Calmas, que decidió el castigo de enviarles la calamidad de la unión con perspectivas de eternidad a dos ilusiones como ellos eran, cultores de las mágicas y sacras libertades.
   Creyó que le bastaría con utilizar tres simples elementos: una golondrina, una arañita y un reloj de arena.
   Pretendió que la arañita se montara en la golondrina y que volaran, llevándose al reloj de arena que arrojarían al vacío, o al mar, para destruirlo y con ello aniquilar los tiempos.
   Pero no lo pudo conseguir.
   Aquella propia desobediencia a los absurdos, aquella meticulosa insubordinación por lo previsible, transformó la penitencia en placer y la tentación en merecida felicidad.
   Porque ellos se descubrieron solo con mirarse en silencio.
   Y caer en cuenta que no eran un invento, un delirio, una irrealidad ni dos soledades, sino una adoración encastrada en la otra.
   Y cuando se dieron cuenta de todo el tiempo que lastimosamente habían dilapidado, no necesitaron buscarse porque estaban juntos desde siempre aunque no lo supieran, íntimamente lo negaran o socialmente lo escondieran.
   Como el cuerpo y su sombra.
   Como los espejos y la imagen.
   Habían despertado de sueños que con pudor y en silencio venían coleccionando y los guardaban sin saber para qué.
   Más allá de los relojes, de las arañitas y de las golondrinas.


                                                                                         

12 de enero de 2017

“Chocolate” -------------------

ERA SOLO UN PERRO Y
AHORA ES UN SÍMBOLO

“El perro no pide jamás: su mirada
es una plegaria”. (Proberbio africano)

   Es tan, pero tan fuerte el sentimiento de fidelidad, compañía, amor especial y agradecimiento que inspira la mirada de un perro, que enternece en lo espiritual y en lo material mueve al cuidado, al abrigo, al cariño y al respeto al que se hace merecedor y casi siempre se le brinda.
   Lo más llamativo de la relación es que el perro, desde el fondo de los tiempos, es fiel a un amo que a veces no retribuye esa especie de pasión que habla de su sensibilidad animal frente a la opaca y egoísta creencia de muchos que no le asignan ningún valor a lo que consideran una reacción meramente instintiva. Esa reacción perruna posiblemente confirme la razón de que un perro tenga tantos amigos porque mueve la cola y no la lengua.
   Por eso la muerte de un perro provoca dolor por su indefensión; por su mudez que lo empuja a la inevitable resignación ante el accidente o la enfermedad que se lo lleva para transformarlo en recuerdo, en anécdota, en el relato de sus travesuras o la máxima y humana expresión de imitar sus ladridos y lamentos.
   Por eso también tanto duele reconocer en los hechos que el mejor amigo del hombre no siempre tiene en el hombre a su mejor amigo porque abusarse en el maltrato, más que una actitud cobarde por lo desmesurada, lleva a confirmar lo que sabiamente sostenía Humboldt al considerar que el grado de civilización de un pueblo se mide por la forma en que trata a los animales.
   Si de dichos hablamos, Plutarco supo afirmar que “Matar un ser inofensivo sólo porque es feo, es una vileza. ¿Qué importa que sea feo si además de ser inofensivo es útil?. Debemos habituarnos a ser benévolos y humanos con los animales, aunque sólo sea como aprendizaje de la Humanidad para con los hombres”.
   Ninguno de estos preceptos, indudablemente, formaba parte de la abyecta personalidad de quien cometió la barbaridad de despellejar vivo a “Chocolate”, un perro raza perro -si, raza perro nada más en su pedigree- que pese a los cuidados que le prodigaron quienes lo encontraron abandonado, ahora seguramente andará ladrando, moviendo la cola y meando árboles y zócalos allá, en el cielo de los pichichos después de haber vivido sus últimos días en el infierno de la vejación, de la tortura ¿humana? y del martirio.
   A quien piense en algo parecido a una exageración por hablar así con íntimo dolor y vehemencia del sufrimiento de un animal, que tenga la valentía de apretarse un dedo con la puerta, de quemarse con un fósforo, de pincharse con una aguja o de cortarse la cara al afeitarse.
   Entonces con razón y conocimiento de causa, sentirá en carne propia y anhelará que quien sometió de esa manera a “Chocolate” merece el mismo trato, aunque me vengan a censurar y descalificar con eso de los humanos derechos.
   Porque el hombre, el humano, se equipara y supera a las bestias cuando es más bestial que ellas.

Gonio Ferrari

8 de enero de 2017

S.L.B.: POLICIA DE CORDOBA, CON UN LAXANTE NO ALCANZA - MUNICIPALES OTRA VEZ EN PIE DE GUERRA - LA CONTROVERTIDA INIMPUTABILIDAD - CAMINO CULEBRÓN, CARO Y CAPRICHOSO - LOS REYES MAGOS Y LA MEGACAUSA - CUENTOS EN EL BLOG - MEJORA EN LOS DESAGUES - LOS ESPECTÁCULOS EN LAS SIERRAS - POLÍTICOS EN LOS FESTIVALES, ETC.

       Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 8 de enero de 2017, emitido por AM580 Radio Universidad         de Córdoba.

CON UN LAXANTE NO ALCANZA
   Desde hace tiempo -lastimosamente bastante tiempo- venimos pregonando acerca del calamitoso estado de la institución policial, carcomida por una corrupción maquiavélica que sepulta el sacrificio, la dedicación, el coraje y el compromiso que distinguen a muchos exponentes de la fuerza, seres atormentados por una realidad de carencias que la sumen en la total incapacidad de prevenir y le condicionan el accionar represivo por la cercanía existente entre los infieles y el hampa impunemente enquistada en la población.
   De nada han venido sirviendo los crecientes índices de delincuencia, manipulados burdamente en absurdas comparaciones con otros lugares del mundo, cuando lo que interesa es lo que sucede en Córdoba aunque en Río de Janeiro, Londres, el Harlem neoyorkino, Caracas o Turquía la inseguridad sea superior.
   Cuando la policía está conducida más política que profesionalmente sucede lo que ahora nos aflige y ha llevado al absurdo tantas veces repetido, de ver subvertidos los valores hasta el punto que la gente honesta debe permanecer entre rejas, mientras los delincuentes andan sueltos.
   Y a la gente le duelen ciertos silencios, porque advierten que se rompe únicamente para anuncios demagógicos y sólo pocas veces, para la explicación de situaciones comprometidas o el sano y olvidado ejercicio de la autocrítica.
   Como si lo que está pasando dentro de la policía fuera inevitable.
   Como si el poder político, no tan sólo el actual sino que viene de varios años, no tuviera directa responsabilidad acerca de las consecuencias emergentes del mal manejo de la institución, a cargo de funcionarios elegidos precisamente por quienes gobiernan la provincia.
   El ingreso incontrolado de efectivos está mostrando ahora, penosamente, el nivel de los errores cometidos y la omisión de una prolija revisión de antecedentes de los candidatos, en la mayoría de los casos incorporados por recomendaciones partidarias y en pago de favores.
   Lo venimos sosteniendo y reiterando frente a la deliberada sordera gubernamental, con funcionarios que optaron por hacer tontas comparaciones, esconder la gravedad del crecimiento delincuencial y la podredumbre interior de la fuerza, que revienta con episodios lamentables y de ribetes tan inéditos como increíbles.
   Las vinculaciones de malos policías con los narcos, la sustracción de armamento, el alquiler
de armas para la consumación de ilícitos, la desaparición de dinero y valiosos efectos de las dependencias, son solo algunos detalles de la realidad imperante que se pretende subsanar con algunas sanciones, contados desplazamientos y otras medidas punitivas.
   También hasta el cansancio lo hemos dicho: si la Policía de Córdoba no limpia su mugre interior, nada podrá hacer para limpiar la mugre de afuera.
   Que nadie vaya a sentirse ofendido u agraviado, si de ahora en más en este comentario nos regimos por las definiciones de la Real Academia Española con relación a los vocablos de nuestro rico idioma.
   Un laxante es una preparación usada para provocar la defecación o la eliminación de heces. Los laxantes son mayormente consumidos para tratar el estreñimiento …

  El vocablo purga tiene según la RAE entre otras acepciones “Eliminación por lo general violenta, con que una organización política se desprende de un número de afiliados…”
   Y a la hora de purgar dice ”limpiar, purificar una cosa quitándole todo aquello que no le conviene || Satisfacer con una pena lo que uno merece por su culpa o delito || Desvanecer las sospechas o cargos que hay contra una persona || Liberarse uno de cualquier cosa que causa perjuicio”.
   Está todo dicho: el gobierno le ha dado un laxante a su policía, cuando en realidad y perentoriamente, necesita la más eficiente y profunda de las purgas.
   Quienes tengan limpias sus entrañas nada deben temer.
   Los otros, esos que tanto daño nos vienen haciendo, que vayan reforzando sus inodoros.

MUNICIPALES EN PIE DE GUERRA

   La lucha actual del sindicato municipal es por el pase a planta permanente de un centenar y medio de contratados, o sea cerca de 150 cotizantes más a las arcas del organismo sindical conducido eternamente por Rubén Daniele.
   Es de asegurar que el objetivo será logrado, como un resultado más de esa costumbre de sostener un estado de permanente conflicto con reclamos, requerimientos y caprichos que van saltando de dependencia en dependencia, con lo que se busca presionar sin el riesgo de recibir sanciones o descuentos de haberes.
   Es el perverso estilo que se consagrara frente a la pasividad y ciclotimia de las autoridades comunales, que para no soportar el descontento del personal accede a cada planteo, elevando considerablemente el monto de la masa salarial por las constantes mejores, agregados y nombramientos en planta, la que debe estar llegando a los 12.000 empleados.
   Y con un agravante: que hay más empleados y menos y peores servicios, porque la inactividad no se remienda y es necesario tercerizar algunas tareas que se pagan internamente, pero que no llegan a los vecinos.
   Esa es la ventaja de una dirigencia combativa, es el argumento que pregonan muchos de los beneficiarios de ese estilo, sin importarles en absoluto los reclamos de la comunidad ni el deterioro de las prestaciones.
   Lo que no advierten, o prefieren soslayar, es que con tantos miles de rehenes como los que tiene el gremio municipal, cualquier dirigente es combativo y puede cansarse de ver cómo delante de sus marices, no son pocos los que se bajan los lienzos.
   Y a todo eso, lo siguen pagando, y muy caro, los vecinos de esta muchas veces castigada ciudad.

LA CONTROVERTIDA INIMPUTABILIDAD 

   La discusión es si a los l4 años una persona puede hacerse cargo de sus actos con la misma responsabilidad que una de 16 o aún mayor.
   Los planteos son jurídicos, éticos y prácticos con demasiados protagonistas que van desde
el gobierno, los legisladores, los juristas, las entidades dedicadas a la defensa de ciertos derechos y la Iglesia Católica que ha terciado en el asunto.
   Seguramente todo esto es sólo el comienzo de un debate tan amplio como necesario -y diría más, imprescindible- que puede demandar cierto tiempo, siempre y cuando no se pretenda hacerlo realidad llevados por algún apresuramiento.
   Las prisas no son pocas porque ya estamos transitando un año electoral y para los políticos, cada acción se mide con eventuales votos a favor o en contra. Esa es la medida real que poco a poco se va alimentando con especulaciones.
   Lo cierto, lo urgente, lo que reclama la población es una acción de cualquier índole que termine con la impunidad de una delincuencia precoz, que es aprovechada por los mayores en propio resguardo de la vida y del botín.
   ¿O alguien piensa que es casual el marcado crecimiento de la participación de menores en hechos delictivos?
   Es en realidad una tendencia que viene creciendo al amparo de los beneficios que le aportan al hampa, que en materia de inteligencia es más hábil y versada que la legalidad personificada por los funcionarios que dicen conocer la problemática y solo tienen una idea sesgada de la realidad.
   La inimputabilidad a una edad determinada, a mi humilde entender, es sólo desplazar el problema por la distancia de dos, tres o cuatro años, según como se aplique.
   Lo que necesita la sociedad argentina es una solución a la inseguridad reinante que esté por encima de estos hechos que en definitiva son más enunciativos que prácticos, o aplicables a los tiempos que vivimos.
   La incorporación del narcotráfico a todos los niveles y tipo de delincuencias, ha multiplicado
la peligrosidad a la que estamos sometidos y por incapacidad oficial, hasta penosamente resignados.
   En Suiza el límite son los 7 años y para nosotros, es de 16.
   El Episcopado Argentino no quiere que conviertan a los jóvenes delincuentes en enemigos sociales, sin pensar que la propia sociedad puede llegar a un punto, ahora cercano, de convertir a esos delincuentes precoces, en víctimas fatales de la defensa propia.
   Y al sostener el organismo eclesiástico que la medida de bajar la edad no sería razonable en un año electoral, está haciendo lo que siempre hizo: meterse en política creyendo que la gente no lo advierte.
   Pero alguna razón les asiste: el Estado, antes que nada, debería garantizar los derechos de la niñez.

CAMINO CULEBRÓN Y CAPRICHOSO

   Una de las sabias maneras de abordar el ahora gracioso y cómico tema del camino de El Cuadrado, es hacerlo con humor porque la desesperación inicial, las frustraciones por sus cierres habituales, la vergüenza que provocan sus breves reaperturas y la reiteración de los aluviones, nos llevan a pensar que se ha montado una escenografía de comedia en un imponente escenario natural.
   La verdad, ya son incontables las veces que se hizo necesario interrumpir el uso del bonito trazado y siempre se esgrimió la urgencia de su reparación definitiva con miras a las temporadas turísticas, tanto en verano como de vacaciones de invierno.
   Y allí iban las cuadrillas, los camiones con material, las excavadoras, los ingenieros  y todo lo necesario para la terapia intensiva del trazado más costoso de la historia cordobesa, y el que más tiempo ha demandado -aunque no hay que cerrar los cómputos- para su habilitación definitiva.
   En homenaje a los ciudadanos tributarios de impuestos, ¿se han encarado investigaciones administrativas para deslindar responsabilidades en cuanto a los estudios, proyectos y realización del camino?
   ¿Se han documentado fehacientemente las fallas que se fueron detectando, las que obligaban a un nuevo papelón de anunciar lo que ya se ha hecho previsible?
   ¿Se conoce a los verdaderos responsables de estas frustraciones y si esas se dieron por impericia, ignorancia o malicia?
   Al camino de El Cuadrado lo han hecho casi de nuevo unas cuatro o cinco veces, y nada de eso, queremos suponer que es gratis.
   ¿Cuánto nos viene costando hasta ahora este culebrón rutero?
   Hay una buena manera de financiarlo: emitir una raspadita gratuita donde los cordobeses arriesguemos una fecha cierta para su rehabilitación definitiva o para su cierre final, que lo convierta en la pista de patinaje más extensa del mundo.
   Los ganadores tendrán derecho a un premio en efectivo y un álbum con fotografías de los reiterados desastres, para atesorar como parte de la historia.
   De la historia de lo que se hizo con dinero de todos, para beneficio político de quienes necesitaban prometer y se apuraron a gastar sin advertir que la obra sería una porquería.
   O lo supieron y lo callaron, lo que ya sería imperdonable …

LOS REYES MAGOS Y LA MEGACAUSA DEL REGISTRO 

   Llegaron los Reyes Magos y pasaron también por los zapatos de los familiares de la causa del Registro de la Propiedad y haciendo honor a su generosidad de siglos, les dejaron muy útiles e invalorables regalitos.
   Entre ellos, voz y convicción para reclamar la libertad robada por la prisión preventiva, palabra para denunciar las condenas anticipadas, discernimiento  para encontrar la verdad aún escondida y valor para no doblegarse ante la extorsión.
   En sus bolsas traían interesantes porciones de razón para exigir imparcialidad fuera de la comisión especial, sentido común para  enfrentar las opiniones preconcebidas y mucho de objetividad imprescindible a la hora de desarmar la íntima convicción.
   Y seguramente por tener referencias de lo que ocurre en algunos sectores de la justicia cordobesa, Melchor, Gaspar y Baltazar dejaron también sano juicio para enfrentar la arbitrariedad, rectitud para anular los privilegios, luz destinada a defender la letra de la Constitución y paciencia; mucha paciencia, enormes volúmenes de paciencia para esperar una Justicia verdadera, transparente, desinteresada e insobornable.  
   Antes de encarar con los camellos en dirección  a sus pagos y en un derroche de  caridad, no olvidaron dejar a esos estoicos luchadores, para aliviar algunos efectos de su batallar, mucho de humor y salud para el aguante.
   Porque hace tiempo un viejito protestón y guerrero de la paz ya nos enseñó a nosotros y al mundo entero que  perder la paciencia es perder la batalla.
   Esa era la fuerza y la convicción que guiaban y empujaban al Mahatma Ghandi.

CUENTOS EN EL BLOG DE S.L.B.

   Debo confesar que por allí se me ocurre escribir más allá de temas periodísticos, y en este caso he optado por transformar en cuentos cortos algunos hechos emparentados con casos reales, abordados desde la informalidad y alentados por la única intención de entretener durante el cálido enero cordobés.
    Resumiendo, cuentos para leer en short y ojotas.
   Es una breve serie de cuatro entregas sabatinas, como adelanto de mi próximo libro que presentaré en el curso de este año con el título "25 Coleccionistas", dejando en claro que no se trata de literatura de alto vuelo para atesorar en bibliotecas, sino más bien de un trabajo testimonial con algunas pretensiones de no incurrir en bochornosos papelones.
   Me apresto gustoso y con cierta ansiedad, a recibir críticas y sugerencias que me guíen en este maravilloso camino que me llevó al vicio de escribir, sin más expectativas que divertirme hacia adentro y hacer partícipes de este acto casi demencial, a todos quienes me conocen o empezarán a conocerme.
   Ayer fue la primera incorporación al blog con una breve historia que causó un alto impacto: El coleccionista de peines.
   El sábado próximo será El coleccionista de sueños y al sábado siguiente el El coleccionista de celulares hasta que lleguemos al coleccionista de miradas, que es la historia de Wally.
  Con todo mi afecto y agradecimiento, cada sábado los estaré esperando.

MEJORA EN LOS DESAGUES 

   Unos cuantos años atrás, las inundaciones que se abatían sobre Alta Córdoba con cualquier chaparrón de 40 milímetros, solían tener como secuelas la pérdida de alguna vida humana, daños enormes y la paralización de la actividad en extensos sectores del barrio.
   Por fortuna, es bueno resaltar la trascendencia de las obras imprescindibles que son motivo de reclamo, pero que no se ven a la hora de concretarlas, con lo que dejan de ser material para alimentar la demagogia.  No se ven pero encierran un elevado valor social que en parte cicatriza las heridas que dejan la imprevisión y la falta de obras esenciales.
   Cruzar ciertas esquinas de la zona, en el damero que limitan Alem, Diagonal Ica, las vías del Belgrano al norte y Jerónimo Luis de Cabrera era una especie de riesgoso turismo de aventura, con el agravante que la masa de agua solía tardar horas en desplazarse, con lo que se resentía toda la actividad en el dinámico sector de la ciudad.
   Las obras demandaron buen dinero de las arcas municipales a lo que se sumaron aportes externos y demasiado tiempo hasta concretarlas, lo que lógicamente incidió en el quehacer diario de arterias principales como Los Granaderos y otras vías de intenso movimiento, que debieron permanecer cerradas.
   Ya es posible cruzar ciertas peligrosas esquinas como las de Alem, o Fragueiro y Baigorrí o circular por ésta entre Urquiza y Juan B. Justo.
   Los desagues funcionan a la perfección y el retorno a la normalidad demanda pocos minutos.
   Y ahora cada vez que comienza a llover, se viene disipando aquella costumbre de rezar mirando hacia el cielo.

LAS VACACIONES Y EL TEATRO 

   Por lo menos medio centenar de propuestas de espectáculos de toda laya ocupan las marquesinas, los cartelones y las pizarras de los lugares habilitados a tales fines en Villa Carlos Paz y en otros centros turísticos -y no tanto- de la provincia.
   Asoma como algo exagerada la oferta y el peso de la calidad de unas, la improvisación o la bazofia de otras y el precio, que serán los elementos que en no más de una semana, empezarán a mostrar las posibilidades de subsistir a los más aptos, como asimismo apresurarán las valijas de los que tendrán que irse.
   Es por eso que bien vale calificar las intenciones de los que vienen a la temporada serrana, especialmente desde Buenos Aires, porque a los locales ya los conocemos y sabemos cuáles son sus posibilidades tanto para éxito como para el derrape.
   Pero del puerto viene cada engendro que nos lleva a pensar que la intención, más que de ofrecer un espectáculo digno que mueva al aplauso y la notoriedad, encierra la mezquindad de pasar las vacaciones gratis y juntar unos pocos manguitos.
   Al repasar los nombres de algunas de esas que les llaman obras, cuando son en realidad la presencia de algún patético o mediático personaje, se fortalece esa idea de pasarla bien al menor costo posible.
   La verdad, no merecemos que algunos pretendan tomarnos por imbéciles, pero bueno sería que a futuro, los organismos que
autorizan o no esas presentaciones, tuvieran al menos la delicadeza de evaluar cada proyecto antes de habilitarlas a subir a un escenario.
   Las entradas más baratas rondan los 350 pesos, equivalentes si pensamos con el estómago a tres kilos de asado, a cuatro botellas de vino, o la boleta de la luz si van dos personas.
   Es gracioso y a la vez suele provocar pena, conocer a quienes deben bajar los brazos, armar sus petates y mandarse a mudar después del fracaso.
   Todo eso sería evitable si se actuara como con la inseguridad, que la mejor manera de superarla es con prevención.
   Y hay muchos mal llamados “espectáculos” que solo sirven para resaltar ante el público, si es que vá, las últimas cinco letras.

LOS POLÍTICOS EN LOS FESTIVALES 
   Es un clásico que se renueva a la par de las ediciones de los convocantes espectáculos y festivales que ocurren en la provincia, a donde van a parar las necesidades de notoriedad de la mayoría de los más encumbrados políticos.
   Arriesgándose muchas veces a tener que agacharse ante una silbatina u otras expresiones de rechazo, lo más importante es hacerse ver, sonrreir, acceder a reportajes y disfrazar a veces las angustias de una crisis por la mentirosa bondad de la hipocresía.
   Pero todos van, o casi todos y en tal sentido la memoria reciente nos aporta que en su momento tuvieron más trascendencia las ausencias que algunas anunciadas presencias.
   El tema es que se comete un cierto nivel de injusticia, porque esos políticos, sean o no gobernantes en funciones, privilegian el escenario de la fiesta por encima de las carencias y necesidades de la población donde se concreta el acontecimiento.
   Es así que poblaciones pequeñas, con fiestas regionales o netamente locales, morirían de placer si alguien se hiciera presente para demostrarles afecto, o ayudarlos con algún subsidio, tan necesario como los que demandan los grandes festivales para satisfacer los elevados honorarios que perciben los artistas de primera línea.
   Si nos ponemos a ver, en Córdoba y en toda la geografía nacional se llevan a cabo cientos de festivales y encuentros folklóricos, en poblaciones que tienen una ínfima figuración en los mapas, pero que también padecen los olvidos  de quienes los consideran, más que por sus necesidades, por el número de votos que representan.
   En Jesus María y en Cosquín, puntos de encuentro por excelencia, veremos desfilar a todos, de todos los colores y pensamientos.
   No es malo que lo hagan, pero mejor sería que a esa acción la replicaran allá, en esos lugares condenados al olvido, o donde los guadales le pintan a la gente un rostro parecido al de la desesperanza.
   Es allí donde los esperan con los mejores aplausos.
   ¿Alguien se animará, este miércoles, a pedirle al Presidente Macri en su visita al festival de Jesús María, que con esos caballos se adopte el mismo temperamento que rige con los perros galgos y los gallos de riña?
   Habrá que esperar, diría Laurita Baggio, luchadora contra el maltrato a los animales.