25 de enero de 2015

S.L.B. – 25/01/15 – EL CASO NISMAN EN LA JUSTICIA – D’ELIA Y LAS ESCUCHAS – EL VERSO JUBILATORIO DEL CORDOBESISMO - ¿FUE CRIMEN O SUICIDIO? – LA MEGACAUSA Y SUS NOVEDADES – SILENCIOS QUE MATAN – ADIÓS AL “NEGRO” ECHENIQUE – LA BASURA Y EL AGUA, DOS PROBLEMAS – LLAMADO A LA CORDURA, etc.



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 25-01-15 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba

EL CASO DONDE DEBE ESTAR


   Diego Lagomarsino, dueño de la pistola Bersa, no puede salir del país y ahora lo proteje la Gendarmería Nacional.
   ¿Por qué la Gendarmería Nacional no protegió al Fiscal desde que regresó al país?
   Durante la semana un ejército de periodistas, morgueros, criminalistas, supuestos idóneos, paracaidistas de la opinión y chantas de toda laya primero saturaron y después aburrieron con sus sesudas elucubraciones acerca de este emblemático caso que enluta al país, aunque no se haya decretado luto alguno como en otros casos de mucha menor trascendencia.
   Hasta la palabra del Papa argentino fue mezquina para tanto dolor.
   Cuando lo ideal, correcto y respetuoso es dejar que la Justicia actúe sin presiones ni las que recibió y recibe de arriba, como de los costados y desde abajo, porque aquella amenaza de ”ir por todo” fue brutal, pareciera que a todo lo quieren resolver en las pantallas de televisión o en las publicaciones de un grupo concentrado o del otro, el estatal.
   El respeto por la auténtica independencia de los poderes debe ser sagrado, como base del sistema democrático.
   Y una pregunta después de todo este alocado ir y venir de versiones, acusaciones, sospechas, estupideces, declaraciones de inocencia, culpabilidades, especulaciones políticas, silencios, mandadas a guardar, etcétera.
   Si las pruebas que el Fiscal iba a presentar en el Congreso era carne podrida, no tenían sustento, seriedad o gollete, ¿por qué lo mataron, lo hicieron matar o lo suicidaron?
   Y si es por síntesis, me quedo con unos conceptos del politólogo Julio Bárbaro, de innegable extracción peronista: “Esta es una democracia en la que o nosotros les tenemos miedo a ellos, o ellos a nosotros. Hoy, más que nunca, o perdemos el miedo o perdemos la libertad”.

D’ELIA Y LAS ESCUCHAS

   Ni en un estudio de audio con equipamiento digital avanzado, se hubiera logrado la calidad de las grabaciones de las tan meneadas escuchas telefónicas ordenadas sin la autorización del juez de la causa por el Fiscal Nisman.
   Del iraní, la verdad no sé si es el iraní pero la voz del rentado piquetero oficialista es inconfundible, tanto por su tono como por ciertas dudosas inflexiones.
   Creo que hasta el momento se han hecho públicas tres, cuatro o pocas más de esas escuchas subrepticias que si enfocamos el tema desde el campo del Derecho, constituyen un agravio a la libertad individual y una intromisión en la privacidad que merece respeto.
   Después de todo eran solo dos amigos que hablaban de juntarse a comer, escenario preferido por los argentinos para tratar tanto un divorcio, como la constitución de una sociedad, un casamiento, un lucrativo negocio o un acto delictivo.
   Lo llamativo de todo esto, aparte de enloquecer a los periodistas militantes sobre quién hizo públicos los CD que hasta Lanata los tenía, es que ilegales como son, no dejan de ser una radiografía de varios personajes que ocupan relevantes cargos dentro del gobierno.
   D’Elía el agresivo, el intolerante, el de armas llevar, no es por ahora empleado estatal porque Néstor Kirchner lo echó del cargo, desde donde se aprovechaba para transformarse en un argentino próspero y ahorrativo.
   Lo curioso de esta situación es que este cholulo figurón de la televisión nacional y popular sigue haciendo daño, en nada ayuda a sus afectos políticos e ideológicos y tiene la enorme suerte de seguir gozando la libertad.
   Una libertad que, los hechos lo demuestran, no merece.

EL VERSO JUBILATORIO


   Días pasados un informe de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia señalaba con bombos y platillos que se había duplicado la cantidad de beneficiarios que ganan más de 24.000 pesos mensuales.
   Lo que no explica ni aclara el informe es que esos pasivos durante 30 años, y más en muchos casos, dejaron religiosamente para la Caja el 18 por ciento de su salario y que ahora las mensualidades se ajustan a la inflación oficial.
   Así las cosas en esta campaña presidencialista del inventor del cordobesismo, que pretende mostrar el paraíso mediterráneo, al igual que tiempo atrás lo fuera la isla del Pocho Angeloz, se olvidó quien elaboró ese informe pleno de optimismo, que los jubilados y pensionados cordobeses ya padecieron los recortes del mestrismo en su momento, los descuentos y títulos virtuales implementados en la emergencia previsional por Schiaretti, el gringo que ahora quiere volver, y la frutilla del postre, el despojo delasotista de seis meses para cobrar los reajustes.
   Aunque este postre, tentador y empalagoso como lo quieren vender, tiene dos frutillas en lugar de una sola.
   Y es el confiscatorio escamoteo que hace la Nación para sus arcas exhaustas, de eso que los economistas apendejados le llaman Impuesto a las Ganancias, aunque saben porque lo aprendieron junto con los palotes, que el sueldo no es ganancia.
   Pero a veces estos pilluelos, en nombre de un modelo ávido y angurriento, olvidan los comienzos de su  aprendizaje.
   Eso que antes le llamaban obediencia debida.

¿FUE CRIMEN O SUICIDIO?


   En mis lejanos tiempos de la pubertad periodística, escribiendo para la revista Hortensia le otorgué vida a un detective que bauticé “Lupa de plástico”, habitué al por entonces exitoso y concurrido café concert “El pejerrey con caspa”, instalado en una coqueta calle alejada del centro.
   El personaje en su tarea era un chanta irredimible y jamás resolvió un caso, aunque su autor confesara.
   No era la de investigador, sino reiterado fracasador.
   Y pareciera, si jugamos con los tiempos, que le hubieran confiado a “Lupa de plástico” uno de los temas policiales rodeado de ribetes políticos, económicos, ideológicos y raciales más escandalosos de la historia argentina, si tomamos solamente en cuenta la jerarquía y la personalidad individual de sus protagonistas.
   “Lupa de plástico”, mi detective de cabecera hacía siempre un rejunte de opiniones, mezclaba todo lo bueno, lo increíble y lo ridículamente improbable y por último surgía el resultado de su pesquisa.
   La ciencia investigativa y todas sus actividades asociadas no han podido determinar, a más de una semana del hecho, si fue homicidio, suicidio o suicidio inducido.
   “Lupa de plástico”, el detectivo que dejó de concurrir al café-concert “El pejerrey con caspa” se mudó por unos días a la cheta coquetería de Puerto Madero
   Leyó hasta casi enceguecer entre diarios y revistas, se rindió al fulgor atrapante de la televisión y escuchó radios de todas partes, tanto AM como FM y por Internet.
   Hizo tantas consultas a Google que lo declararon persona no grata.
   Hasta que se definió y lanzó a los vientos esta alternativa: ¿por qué tanto se preguntan como entró o entraron los sicarios?.
   El viernes 16 a la noche Nisman liberó a su guardia y dice el expediente que el servicio regresó el sábado a las 11 y 5.
  Se me ocurre -sentenció Lupa- que con una custodia relajada, a Nisman ya lo estaban esperando en su piso 13.

LA MEGACAUSA

   Merodeando en mi biblioteca, siempre hurgando en la eterna búsqueda de la verdad, descubrí un texto sobre un tema llamado dogmática penal, que tengo que profundizar, pero me pareció de mucha utilidad porque siempre pregunté porque no se sistematizaba mejor la toma de decisiones judiciales para posibilitar un mayor control.
   De allí rescaté que "Si se aplicaran los instrumentos teóricos de la dogmática penal lograríamos simplificar la actividad judicial cotidiana y algo todavía más importante: lograríamos que muchas personas no pasen inútilmente (y en ocasiones, ilegalmente) años de su vida en la cárcel".
   La reflexión pertenece al Dr. Alberto Binder, Director Ejecutivo del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, en un texto que aborda el abismo que existe entre la teoría y la práctica penal concreta. 
   Con el término dogmática penal el jurista refiere a un método para la toma de decisiones que le sirva al juez y a otros funcionarios para ejercer el poder penal del modo más seguro posible, ayudando a disminuir arbitrariedades y errores, y a lograr una justicia más justa e igualitaria.
   La metodología en cuestión propone mayor racionalidad, orden, fundamentación y control en el proceso, pero por sobre todas las cosas destaca: "Trasladar la Constitución Nacional, los Pactos Internacionales y el Código Penal al caso concreto, sin distorsiones,  como única manera de lograr una administración de justicia legítima y creíble.
   A la luz de este texto es esperable entonces, que en la causa del Registro, la aplicación de una correcta dogmática penal logre, cumpliendo la ley así, sin distorsiones; respetar el principio de inocencia y la libertad como derecho inalienable, sin abusar de la prisión preventiva.
   Respetar el principio del juez natural y el debido proceso, sin crear comisiones especiales ni juicios repetidos.
   Respetar, fundamentalmente, la dignidad humana, sin ilegalidades ni arbitrariedades y sin años de vida inútilmente robados en una cárcel.
   ¿Será justicia?

SILENCIOS QUE MATAN

   En todas las crisis institucionales de los últimos tiempos, ha sido una constante parecida a un estilo presidencial, salir a dar la cara, tranquilizar a la ciudadanía e imponerla de la situación, en un gesto que siempre fue tomado como compromiso de seriedad.
   Raúl Alfonsín en aquella fatídica Semana Santa, Carlos Saúl en su momento, De la Rua antes de irse, Duhalde también cuando las circunstancias lo impusieron.
   Es claro que entonces no existían Facebook ni Twitter, recursos originariamente adolescentes para la interrelación, que coparon los mayores para joderse entre ellos.
   La señora a través de esas redes, primero aseguró la certeza del suicidio y después por la misma vía y supongo ante el azoramiento de su equipo, se inclinó por el homicidio, así de una y sin mayores precisiones.
   ¿Sabrán sus expertos en comunicación, si es que los tiene, que el silencio es la mejor usina de rumores?
   ¿Sabrán también que no es un capricho de la ciudadanía sino un imperativo de circunstancias, usar ahora si, la cadena nacional para poner en claro la posición del gobierno frente a un hecho de tamaña gravedad?
   El mundo nos mira con la perplejidad de los desconcertados, y supone que si una persona inteligente y exitosa no sale a poner las cosas en claro, es porque no tiene argumentos que la sustenten.
   Y no me vengan con que se quiere evitar cualquier presión sobre la Justicia.
   Eso se vino practicando desde distintos sectores del poder, cuando se comenzó a rumorear que la denuncia del Fiscal ahora muerto se concretaría.
   La cadena nacional, en este caso, es aguardada con impaciencia por la ciudadanía, igual que esperábamos la palabra de Alfonsín, de Menem o de De la Rua o de Duhalde, porque alguien tiene que poner en orden a la tropa política, y dejar que la Justicia, sin presiones, haga su trabajo.

VICTOR ECHENIQUE


   El Negro Echenique era camarógrafo desde los tiempos del Auricón, prolijo ladrón de imágenes, cultor de la amistad y de otros gratos menesteres a los que acostumbramos quienes abrazamos este vicio que algunos le llaman profesión.
   Un tipo generoso, amplio, criterioso, hijo de quien fuera uno de los más lúcidos legisladores de Córdoba, chapa que el Negro –el Negro hijo- nunca exhibió porque le bastaba con su hombría de bien: con su solidaridad, con su amplio sentido del compañerismo.
   Estuvo un montón de años en Canal 12, Echenique fue un ícono desde aquellos duros comienzos del sacrificado camarógrafo que debía lidiar con el incómodo peso de su equipo y enfrentar así, repetidas situaciones críticas.
   Víctor Echenique estuvo luchando varios años contra un mal implacable que al final se lo llevó sin regreso.
   Si me parece verlo con la picardía de su sonrisa, intentando convencer a unos pibes, en Nigeria, que era Maradona.
   O su asombro al entrar al núcleo de las pirámides, en el Cairo.
   O peleando el precio de un tapiz en Nueva Delhi hasta que se derrumbó al descubrir allí, que los niños perros no eran una fantasía.
   Momentos tan inolvidables, como es inolvidable la estampa y el cariño que inspiraba este amigo entrañable.

LA BASURA Y EL AGUA, DOS PROBLEMAS


   La ciudad, nuestra ciudad, tiene sus problemas como siempre los tuvo, pero hay algunos que por su persistencia indignan a la gente pese a que uno supone que las autoridades se están ocupando en solucionarlos.
   Más allá del tránsito loco, de la invasión de un gigantesco mercado marginal a lugares de esparcimiento público como las plazas y los paseos, el permanente estado de conflicto del gremio municipal, la pésima iluminación callejera que solo aplauden los delincuentes y el aumento de las tasas por servicios que no se brindan, hay uno casi emblemático.
   Se trata de la basura o mejor dicho de la recolección de residuos y de la limpieza de calles, todo lo que hace a la higiene urbana y por ente a la salubridad general.
   ¿Por qué es tan ciclotímico ese servicio?
   ¿Por qué no se cumplen los horarios ni los recorridos como se anuncian?
   ¿Por qué hacen trabajar a los vecinos en la recolección y paralelamente retiran contenedores donde depositar la basura?
   Cosa de locos.
   Mientras tanto los concesionarios de la prestación solo publicitan bondades con las que acallan quejas mediáticas, y jamás tienen la hidalguía de reconocer errores, como si lo de ellos fuera perfecto.
   El otro drama es la calidad del agua que dicen es potable.
   En algunos sectores del sur de la ciudad, los casos de colitis tanto en hogares como en empresas allí instaladas, no son una casualidad sino una consecuencia.
   La mayoría de los afectados la atribuye a la turbia calidad del agua, y no hay quien salga a desmentirlos ni a sincerar la situación.
   ¿El ERSEP tiene facultades para actuar de oficio?
   Si puede hacerlo, llama la atención que no intervenga, en salvaguarda de la salud de vecinos que están pagando por un servicio que los moja y los refresca, pero que también los enferma.

LLAMADO A LA CORDURA

   Vivimos instancias de gravedad institucional, porque no es poca cosa que hayan matado de la forma que la justicia lo determine, a un fiscal que se aprestaba a presentar pruebas, por sus denuncias por encubrimiento contra altos funcionarios incluida la Sra. Presidenta de la Nación.
   Es hora de saber esperar.
   Es el momento de recuperar el respeto por esa justicia tantas veces vapuleada cuando falla en contra y aplaudida cuando su dictamen favorece.
   Hay que moderar las pasiones, despojarse de los contenidos ideológicos cuando sirven para interferir y apegarse al ejercicio de la razón.
   Estos momentos cruciales, cuando está en peligro la República y esto no es una exageración, demandan de la ciudadanía la madurez de los patriotas.
   Parece poca cosa, pero eso lo es todo



   

21 de enero de 2015

En espera de la Cadena Nacional

EL FISCAL ALBERTO NISMAN NO
MURIÓ. ALGUIEN O ALGUNOS NO
HAN TERMINADO DE MATARLO


   Lo más probable es que suponga un delirio preguntar si jurídicamente existe la figura del “ensañamiento pos mortem” para aplicarlo a las actuales circunstancias que rodean todo lo concerniente a la vida de quien fuera Fiscal de la Nación, el Dr. Alberto Nisman, ya instalado en la historia colectiva de los argentinos.
   Cualquier consideración que se pudiera hacer acerca de la investigación; de sus pormenores e íntimos detalles; de los secretos  y misterios que rodean al caso, sería simplemente un paseo por el mundo conjetural que ahora se alimenta más de dudas que de certezas.
   Tampoco desde el llano es cuestión de ponerse a jugar al detective, porque arriba ya lo están haciendo.
   Pero si respetamos la sapiencia de Darwin, tendremos que coincidir en su acierto de sostener que “Sin duda no hay progreso” y lo que fervientemente buscamos los bien nacidos es eso: llegar al progreso a través de superar las dudas que son tantas e interesadas si las pasamos por el prisma político sin despojarlas de su baño de ideología.
   Las dudas no tienen banderas: tienen razones y si no las tienen dejan de ser dudas.
   Y la duda no es lo mismo que un interrogante; es la incertidumbre y el escepticismo alimentados por la sospecha.
   Dejando de lado esa maldita costumbre argentina de investigar a la víctima, se hace necesario ordenar medianamente una cronología destruida por el disparate popular que al igual que el macaneo y la vocación por la primicia, es otra de las artes nacionales.
   ¿Por qué Nisman era bueno cuando Néstor Kirchner lo designó y ahora es el peor de todos?
   Si la custodia federal era la de siempre y tenía una rutina ¿no les llamó la atención que hasta mediodía y después todavía estuvieran los diarios a sabiendas que el Fiscal no había salido?.
   Y si es cierto que a las 17 llamaron al departamento y nadie atendió al igual que a los celulares, ¿a nadie se le ocurrió que Nisman hubiera sufrido un accidente cerebrovascular, un infarto o cualquier otra indisposición que demandaran atención inmediata?.
   ¿Por qué perdieron tiempo llamando a la madre del Fiscal y después a uno o dos cerrajeros, en lugar de derribar la puerta y más tarde pedir la autorización judicial?.
   ¿Por qué sin ser su jurisdicción ya que corresponde a Prefectura, Berni llegó antes que el Juez e ingresó al departamento?.
   Si al ingresar al departamento nadie pudo haber visto la pistola, ¿por qué no derribaron la puerta del baño después que un policía constató sangre en el piso y había una persona herida?.
   Según declaraciones periodísticas de Berni, le comunicó a la Sra. Presidenta la situación encontrada en el piso 13 de la Torre de Puerto Madero.
    La Ley Nacional 26522 de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada en el 2009, en su artículo 75 establece que "el Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios".
   ¿Por qué no se aplicó?
   Realmente, si no es de trascendencia institucional la muerte violenta -homicidio o suicidio- de un Fiscal que denunció a la Sra. Presidenta de la Nación y a otros altos funcionarios, viene al caso recordar que la cadena nacional se utilizó abrumadoramente para otros fines tales como anunciar que la Sra. competiría por su reelección, que pesificaría sus ahorros, la inauguración de una quesería en el interior, el no funcionamiento de FADEA, o el tirón de orejas, tildando de “amarrete” a un hombre que interpuso un amparo judicial, al no poder comprar 10 dólares que quería regalar a sus nietos.
   Hasta anoche al menos, la Sra. solo se entretiene y pretende entretenernos a través de las redes sociales, jugando con Twitter.
   Y desde allí, intentando invertir la carga de la prueba, hace preguntas y cuestionamientos cercanos al infantilismo conceptual, como por ejemplo la preocupación gubernamental por saber por qué el Fiscal Nisman interrumpió sus vacaciones y regresó desde Europa para presentar la denuncia, cuando ella por lo menos tendría que haber explicado los acuerdos secretos -más allá de los conocidos- suscriptos con Irán.
   ¿Tan de cerca lo vigilaban al Fiscal, que Aníbal Fernández supo al instante que Nisman había dejado a su hija quinceañera en el Aeropuerto de Barajas?
   El test de parafina, que establece vestigios de pólvora en la piel, dio resultado negativo en las manos del cadáver.
   En el entorno faranduliano del caso, faltan las comprometidas opiniones de personajes tales como D’Elía. doña Hebe, De Vido, Zaffaroni y otros varios.
   Dejo de lado las implicancias y conexiones con el caso que pudieran derivarse de las internas en la dirigencia israelí, en los servicios de inteligencia argentinos actuales o en el remanente desarticulado en diciembre último.
   Nadie, nadie, podrá asegurar que no queda o que aún existe en esos organismos dedicados al fisgoneo, escuchas telefónicas legales e ilegales y espionaje interno, mano de obra para trabajos sucios.
   Me ubico ahora en mi condición de cordobés.
   Yo custodio, a las 5 de la tarde del domingo, cuando la persona cuya seguridad está a mi cargo no me atiende el timbre, no se llevó los diarios matutinos y tiene el celular apagado, le reviento la puerta a patadones.
   Prefiero pedir disculpas si me equivoco, en lugar de buscar ante lo irreparable, que me crean excusas muy difíciles de digerir.
   Vale repetirlo: Nisman no murió.
   Todavía -alguien o algunos- no han terminado de matarlo.
   Lo peor y más doloroso de todo, es que están en eso.
   Justo ahora, que no se puede defender.
Gonio Ferrari

19 de enero de 2015

PARA EL AYER, EL HOY O EL MAÑANA, ASESINATO O SUICIDIO SON LO MISMO



  A los argentinos se nos ha enraizado esa maldita costumbre de vivir en dos estados lamentables, negativos y desgastantes: el de la inquietud permanente y el más peligroso, el de la sospecha generalizada en sus dos vertientes tanto activa como pasiva.
   Por eso del incierto futuro, es que siempre tenemos la manía de no mirar hacia adelante porque seguro que ese pasado que caprichosamente nos acosa, hoy nos castiga y nos castigará eternamente con sus puñaladas en nuestras espaldas.
   Resumiendo, la mayoría de los argentinos no tiene futuro por culpa de aquellos que siempre emputecieron el pasado y nos empiojan el presente.
   Vivimos el hoy breve, limitado, mezquino con sus 24 horas de vigencia donde debemos atesorar las esperanzas que nos puedan quedar para gozar en tan reducido lapso.
   Ese es el ADN de nuestro estigma cortoplacista.
   Y esto de ninguna manera es ni pretende ser una definición filosófica, sino el resultado de vivir aquí desde tres cuartos de siglo atrás lo que me confiere al menos la autoridad que brindan la experiencia, la observación y la intuición.
   Hoy ha muerto un Fiscal de la República.
   Hoy estamos viviendo un estado de conmoción e incertidumbre frente al desamparo, porque no hay nada más doloroso que aquellos dramas que se pueden evitar y esa muerte también pudo evitarse.
   Pero hoy ocurrió, ayer ni la pensábamos y en el mañana después que pasee unos días por la memoria, irá a parar al sombrío rincón de los olvidos, porque así son las cosas en las tierras del hoy.
   Lo mataron, se suicidó o lo empujaron a que lo hiciera para el caso es lo mismo por lo irreparable. Y tendrán que pasar muchos años hasta que la verdad se asome cuando deje de ser hoy y pase a formar parte de aquel pasado que hoy tanto nos abruma y nos seguirá abrumando mañana.
   Porque las autorías intelectuales siempre gozaron de inocencia.
   Porque no les conviene recordar el ayer, son dueñas del hoy y mañana vivirán en paz porque todo ese tiempo tuvieron consagrada su impunidad.
   Solamente el alma de este malogrado Fiscal de la República no tendrá la serena paz que le robaron hasta el momento de morir.
   Suicidado o asesinado, es lo mismo.

Gonio Ferrari

18 de enero de 2015

S.L.B. Domingo 18/01/15 – ACUSACIONES EN EL TEMA AMIA – QUE SIGA EL CARNAVAL – FETAP Y UTA, INSACIABLES - ¿POLICIA CAMINERA O ESTÁTICA? – CURIOSIDADES EN LA MEGACAUSA - CAPITANICH, LENGUARAZ IMAGINATIVO – PARTIÓ FULVIO PAGANI – OTRA DE DOÑA HEBE, ETC



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 18/01/15 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

LAS COSAS EN CLARO



   En la justicia; en su majestad, en su pureza, debemos confiar siempre aunque cuestionemos a quienes la administran.
   Pero no es coherente aplaudir los fallos cuando son favorables y descalificar a la justicia en su conjunto cuando las sentencias no se dan como se pretende.
   El gobierno nacional está atravesando una dura instancia acosado por dudas terribles acerca de su gestión relacionada con el terrible atentado contra la Amia, y las implicancias que tendría el gobierno iraní.
   Han surgido protagonistas impensados para el común de la gente más allá de la Sra. Presidenta y de su ciclotímico canciller, porque  entraron en escena personajes como el fiscal Nisman, el “Cuervo” Larroque y el agresivo piquetero oficialista Luis D’Elía.
   Mientras tanto y a lo mejor por ser tiempo de vacaciones, es como si la gestión se hubiera paralizado en una tensa espera de novedades, para una cuestión que llevará su tiempo y deparará sin dudas algunas sorpresas.
   Pero si las cosas están como debe ser en manos de la justicia, ¿por qué presionar desde el poder o desde la vereda de enfrente?
   ¿Por qué prejuzgar en uno u otro sentido?
   Es un desatino cívico, de acuerdo como están las cosas, culpar o absolver.
   Y si hablamos de incoherencias, a veces uno se desorienta cuando escucha a varios “K” de paladar negro denostar la memoria de Carlos Saul I de Anillaco, descalificándolo como gobernante y como político.
   Son los mismos “K” de la primera hora que después le colocan una alfombra roja al riojano, para que les posibilite llegar a una mayoría legislativa de cartón, garantía mañosamente legal de esquivar con nuevos códigos ciertas responsabilidades y culpas a futuro.
   La realidad es demasiado simple: hay que saber esperar.
   En un año electoral, todo, todo es parte de la campaña.

QUE SIGA EL CARNAVAL
 


   Todavía no le pagamos al almacenero y ya le estamos comprando al fiado por un tiempo más para otra fiesta.
   Todavía nadie sabe cuánto costó aquella mascarada del cuartetazo carnavalero de un par de años atrás, que solo benefició a varias empresas dedicadas a esa expresión cultural y folklórica.
   A ningún legislador se le ocurrió -salvo la fundamentada como desoída protesta del juecista y colega Ricardo Fonseca- seguir machacando hasta que el gobierno provincial le aclare a la ciudadanía, con pelos y señales, los costos y los beneficios de aquel, llamémosle espectáculo.
   Hay que entender que es un año electoral y todo suma para la campaña y mejor aún cuando lo pagan los otros.
   El titular de la agencia cordobesa de turismo, el radical arrepentido Gustavo Santos, quien fuera precandidato a la intendencia municipal en la interna contra Ramoncito de años atrás, supone que así como la gente gasta fortunas en ir al sambódromo carioca, hará lo propio para visitar Córdoba, dejar buen dinero y deleitarse con el cuartetazo.
   Dicen que a los cordobeses no les costará un peso y que todo estará en manos privadas.
   Si… privadas de control, privadas del pago de impuestos, privadas de pagar la luz, privadas de limpiar las calles …
   El Rey Momo será parte de la campaña presidencialista.
   ¡Viva la joda, total a la provincia no le falta nada!
   Después de todo, los cordobeses tenemos el privilegio de un largo carnaval, con actores y clowns que ahora prometen conseguirnos el paraíso en los próximos cuatro años, cuando pudieron hacerlo en 12 años que dilapidaron de manera escandalosa.
   Tropezar dos veces con la misma piedra puede ser una tontera, una equivocación  o un descuido.
   Tropezar tres veces está más cerca de lo imperdonable.
   Pero tropezar cuatro veces nos ubicaría próximos a la inconciencia.

FETAP INSACIABLE
  
  Los empresarios del transporte urbano de pasajeros de nuestra ciudad, otra vez se han pintado la cara y se han disfrazado de pobres, para empezar a presionar por un nuevo aumento de tarifa, endulzados por el último que casi nada les costó frente a una permisividad lamentable de la autoridad y su medrosa costumbre de bajarse los lienzos frente al primer amague de conflicto.
   Antes, los chicos malos de la UTA habían presionado con un adelanto sobre futuras paritarias, amenazando directamente con paralizar el servicio si son desoídos.
   ¿Vieron que tanto los empresarios como el gremio piensan que somos millares de estúpidos y no nos damos cuenta de los arreglos que hacen entre ellos?
   Dejando de lado la mínima incidencia que seguramente tiene la reciente baja en el precio de los combustibles, este nuevo acto de prepotencia empresaria más allá del rechazo de la ciudadanía, merece una inmediata reacción del poder concedente que es la municipalidad.
   Es imprescindible que se les exija el cumplimiento estricto de los servicios y de las frecuencias, con unidades adecuadas y todo de acuerdo con lo que establece la concesión, en lo que no hay que aflojar ni un milímetro, porque los pícaros de las empresas, ante la falta de controles, son los que regulan las prestaciones en función de mayores utilidades.
   Y es necesario volver a un llamado de atención: que no se quejen los empresarios ni la UTA cuando la gente, cansada de las diarias injurias, reacciona a veces de manera exagerada.
   Porque el pasajero, pese a ser el obligado sostenedor de un sistema perverso y rehén de caprichos ajenos, busca defender sus derechos frente a una actitud ausente de quienes debieran hacerlo desde la autoridad.

¿POLICIA CAMINERA O ESTÁTICA?

   La Policía Caminera no ha podido desprenderse de esa imagen de ente recaudador, que en aras de cobrar multas descuidó la prevención, aunque desde el poder se esmeren en vendernos una idealización de algo que en verdad es negativo.
   No es para echarles en cara el accidente que protagonizaran tres mayores y un bebé a bordo de una moto, a raíz del cual todos murieron, porque según creo, no ocurrió en jurisdicción de la caminera sino en el límite del ejido municipal.
   Las estadísticas no son alentadoras.
   Mientras tanto, poco ha cambiado en el cordobesismo de esa costumbre del policía estatuario, como de yeso o cemento, limitándose a controlar de ojito siempre al lado de las cabinas de peaje, si los automóviles circulan con las luces encendidas y sus conductores con el cinturón de seguridad.
   Es cierto que eso es prevención, llamémosle pasiva, sin desplazamiento, ni esfuerzo, ni consumo de combustible.
   Pero lo que se necesita es, ya que son camineros, que caminen las rutas y no tan solo las pavimentadas donde la gente puede verlos y actúan como elemento disuasivo para tantos loquitos que hay al volante, sino en los caminos secundarios y en los lugares donde no existe el turismo.
   Allí, en esos casi ocultos escenarios, también ocurren accidentes evitables con la sola presencia de la autoridad.
   Y otro detalle: el descriterio y a veces la agresividad de los controles, merecen unificar normas y aplicar el sentido común, más allá de las ansias punitivas y recaudatorias.
   La Policía Caminera no puede seguir siendo una fuerza estática, sino que imperiosamente debe ser dinámica.
   Condenarla a la quietud administrativa, no bajará el penoso saldo de vidas que se pierden en las rutas.
  
LA MEGACAUSA

   Retomando el caso de Héctor Cejas, citado nuevamente al banquillo en la causa Registro por hechos de la misma fecha que los ya juzgados, el análisis de parte de los datos estadísticos de esta causa da cuenta de que en los juicios realizados entre los años 2008 y 2012 el clan Cerdá, familia confesa y condenada, fue llevada a juicio más de doce veces.
    Además y muchos otros imputados, sin alcanzar ese récord, pasaron por la misma situación en 2, 3, 4 y más oportunidades. El fenómeno, si así se lo puede llamar, se repite entre los años 2012 y 2015 siempre encabezado por el mismo clan.
   La palabra pena proviene del latín y significa castigo, padecimiento y  sufrimiento y en el orden jurídico se plantea como una  sanción aplicable por la autoridad legalmente determinada a quien, tras un debido proceso, aparece como responsable de la comisión de un delito. 
   Zaffaroni la define como un hecho político y de poder, afirmando que a cualquiera de nosotros se nos puede seleccionar y penalizar porque, hipotéticamente, algo hemos hecho en algún momento de nuestra vida y en este marco, plantea la necesidad de control y la ilegitimidad de la prisión preventiva.
   Más allá de cualquier debate filosófico, social o jurídico sobre la pena, está fuera de discusión que no puede aplicarse por las dudas, y que debe ser resultado de un debido proceso legal, un juez natural y la mayor certeza posible por sentencia firme.
   No es sobreabundar, repetir que la mayoría de los penados en la causa Registro no cumplieron con estos requisitos, resultando víctimas y rehenes de la prisión preventiva, la comisión especial y el proceso irregular.
   Si tenemos en cuenta que los imputados no representan ninguna amenaza social y que insistentemente se vuelve atrás sobre supuestos y similares hechos, utilizando a unos como antecedentes de los otros y viceversa, nos encontramos con lo que la Real Academia Española define como círculo vicioso: "vicio del discurso que se comete cuando dos cosas se explican una por otra recíprocamente y que no conduce a buen efecto".
    Bien hemos visto que, al menos, no conduce a la justicia.

CAPITANICH, VOCERO IMAGINATIVO

   Es para pensar que hasta el cargo de ministro de Asuntos Ridículos le quedaría grande.
   La crisis de los tampones es una maniobra urdida por los laboratorios internacionales que publicitan en Clarín y sus cómplices mediáticos, para desviar la atención de las mujeres buscando que se preocupen solo una vez al mes, y no todos los días pensando en los precios.
   No me extrañaría que fuera el futuro argumento del lenguaraz chaqueño para intentar, vanamente, justificar una carencia impensable unos pocos meses atrás, cuando todavía nos parecíamos menos a la Venezuela marcadora de rumbos y tendencias.
   Pero de esa delirante posibilidad, a sostener y pregonar que la delicadísima cuestión judicial que están afrontando en el más alto nivel, fue generada por los medios concentrados y sus secuaces para que no se hable del éxito de la temporada turística, perdónenme pero pienso que nos toman de boludos … y boludas.
   Ahora, todo el circo de Aimèe Boudou, no pasa de ser una jocosa tilinguería de conventillo.

MURIÓ FULVIO PAGANI


   Como muchos otros que dejaron huella, que fueron ejemplo, que hicieron de la amistad y del compromiso una religión, no necesitó morirse para merecer el galardón que distingue a las buenas personas como tales.
   “Fulvito” Pagani, hijo de un grande, fue uno de los privilegiados testigos y hacedores del esplendor de Arcor, nacida del talento, la entrega y el sacrificio de un puñado de gringos empeñosos que desarrollaron desde la nada, o desde su laboriosidad, una empresa de crecimiento abrumador expandida a casi toda la geografía mundial.
   Morir jóven no deja de ser una injusticia, como le ocurrió a este niño grandote, tierno, sufrido hincha de Talleres, que en el mundo empresario ocupara importantes cargos y aún tenía mucho para dar.
   Amigo cabal, amplio y generoso, cosechó fraternales afectos por su humildad, su chispeante y contagioso sentido del humor, su seriedad a la hora de tomar posiciones o asumir responsabilidades.
   Lo pinta una simple anécdota, poco conocida.
   Durante una misión comercial a Cuba acompañando a Ramón Mestre por entonces gobernador, sorpresivamente se encontraron frente a frente con el mismísimo Fidel Castro, quien al enterarse que era uno de los capos de Arcor, le dijo ¿tu eres el de los caramelos, chico?
   La segunda frase de Fidel a Fulvio fue "que lindo hubiera sido ser tu amigo de niño", referida por Leo Cavagni quien era uno de mis productores por aquellos años y formó parte de aquel puñado de cordobeses que viajó a Cuba.
   Leo me refrescó la memoria recordando la imagen de Fulvito, en esa gira, visitando un ingenio en la isla y escapando de la comitiva para comer, con la mano, azucar aún sin refinar.
   Fue con el único empresario que el líder cubano mantuvo una larga charla, sorprendiendo a Pagani por el nivel de conocimiento que Castro tenía de la empresa nacida en Arroyito.
   Nos ha dejado un hombre bueno, sencillo y cariñoso; un aplicado ejemplo de lealtad con sus principios éticos.
   Se fue demasiado joven, con 51 años de vida intensa.
   Por allí uno piensa que el Dueño de Todos los Relojes quiere rodearse de buenos amigos, e injustamente nos quita el placer de tenerlos entre nosotros.
   A veces aunque consuele y más allá del dolor y de las lágrimas, no basta solo con el recuerdo.

OTRA DE DOÑA HEBE



   Cuando el atentado contra las torres gemelas de Nueva York ella se distinguió por aplaudir el éxito de la operación consumada por el fundamentalismo islámico.
   Ahora hizo lo propio con lo sucedido en la revista francesa, sosteniendo que el gobierno galo no tiene autoridad moral para hablar de violencia.
   Ella, doña Hebe, ¿tiene valores éticos que le permitan tan siquiera utilizar el término violencia?
   No soy juez, pero la historia supongo que dirá o ya dijo que no; que no los tiene.
   Es curioso y bien vale tomarlo como un caso patológico, porque es difícil meterse en la cabeza que se pueda conseguir la necesaria reconciliación, si quien pretende ser abanderada de esa noble causa proviene de la violencia.
   Jamás cometería el error delasotista de cuestionarle a ella y a todas las madres afectadas, la manera que tuvieron de educar, de formar o de descuidar a sus hijos.
   Pero si, con la convicción que una vida es sagrada, piense como piense su dueño, que nadie en nombre de nadie tiene el derecho a quitarla.
   Así sean militares, guerreros, mercenarios, o románticos patriotas como algunos quisieron hacerlos aparecer.