24 de julio de 2012

Síganme los buenos. Comentarios 15 07 12

CERCANOS AL ESTADO POLICIAL

   Es más o menos como tener un intruso en el jardín de tu casa, mirando por las ventanas o en centro de tu departamento controlando quien entra, quien sale, cuántas luces están encendidas, con qué frecuencia nos bañamos y cuántas veces cocinamos al horno o freímos milanesas.
   Bien sabemos que el Estado tiene, más que la facultad, la obligación de controlar el cumplimiento de las leyes y el pago de impuestos.
   Pero que esa tarea consagrada por la legalidad, no se constituya en invasiones a la privacidad o instrumentos de presión, contra quienes tienen la osadía de pensar distinto al discurso oficial o expresarse en uso de las libertades consagradas.
   Los ejemplos, penosos ejemplos, de la exagerada injerencia del estado controlador la vivió el Paraguay de Stroessner, donde la vocación  delatora anidaba en casi la totalidad de los habitantes de aquel país.
   O el caso de la Cuba castrista, donde se acumulan méritos revolucionarios por detectar a los disconformes con el régimen.
   Al sentido democrático de los argentinos le cae pesado que lo abrumen con la amenaza, o que utilicen sus deudas fiscales como elemento de presión ideológica.
   Es más o menos comparable a cierto tipo de terrorismo, porque el Estado cuenta con todos los elementos para practicarlo, ayudado por la enorme impunidad que le confiere el poder.
   El evasor debe pagar ajustándose a la ley, pero no es justo que se lo estigmatice ni se lo enarbole como bandera de los traidores a la patria.
   Muchas veces, suele ser saludable investigar hacia adentro, en homenaje a la justicia y a la igualdad ante la ley.
   A menos que, como algunos lo sospechan, que esa igualdad sea solo una fantasía.



TRIBUTAR SOLO PARA SUELDOS

   Las arcas municipales quedaron con monedas, después de pagar los sueldos de junio y la mitad del aguinaldo.
   Así y todo, la escasa imaginación, la poca creatividad y el pobre sentido de gestión, no ha podido superar desde que asumieran las actuales autoridades, ese molesto estado de conflicto permanente.
   Una situación meticulosamente calculada y ejecutada por una conducción sindical insaciable, que ha conseguido burlar a la propia ley, con ayuda del ejecutivo, que establece un monto máximo de lo recaudado para afectar a la masa salarial.
   De obras, ni hablemos.
   Muchas esperan dejar de ser promesas, otras se ejecutan a cuentagotas y otras más son el producto de esa campaña proselitista nacional que ha encarado el gobierno de la provincia.
   La actividad de los inspectores callejeros se ha transformado en otro de los ejemplos de la ciclotimia mestrista: funciona de vez en cuando, cuando se les canta y por lo general, donde no son necesarios.
   Los vecinos ya se hartaron de esperar lo que prometía y aseguraba la plataforma preelectoral.
   A más de 8 meses de presencia, aunque no de gestión, la paciencia tiende a llegar a su saturación y no es un buen síntoma, porque es lo que más se acerca a la anarquía y al desgobierno.
   Porque si los empleados municipales se llevan en sueldos todo lo que se recauda para atender a la ciudad, y encima hay que tercerizar y pagar aparte, servicios que ellos no cumplen, estamos en un callejón sin salida, en una encrucijada de pronóstico poco alentador.
   Nadie pretende que cobren menos ni que se les deje de pagar.
   Pero justo sería que cobraran por trabajar.
   Porque aquel que cobra sin hacerlo, no deja de ser un ladrón.



LAS COSAS PEGADAS CON SALIVA

   Una imagen acabada de lo que es la fragilidad, cuando te dicen que algo, o alguien, está pegado con saliva.
   Y sin la intención de entrar a odiosas comparaciones, dejo a salvo que pegar con saliva y discriminación nada tienen que ver, salvo cuando las razones no alcanzan para sostener un principio, y es cuando ese principio, está pegado con saliva.
   Ahora si, se me ocurre la comparación: muchas veces el respeto a las investiduras suele estar precariamente sostenido.
   Cualquiera de nosotros puede estar en desacuerdo con alguna autoridad de alto nivel, pero está en la inteligencia de cada uno asumir el papel opositor, pero dejando a salvo el respeto por la investidura.
   Entonces, se mezclan ese respeto, la descalificación irrespetuosa a través de la discriminación, y los argumentos pegados con saliva.
   La calvicie, o la calidad de pelado, o de gordo, o de negro, o de pobre, no deben ser condiciones, que las personas bien educadas, las utilicen transformándolas en armas de ataque.
   En el caso de los calvos, un peladito tiempo atrás me comentaba que a veces,  más que falta de pelos, que es un detalle externo, suele ser más peligrosa la calvicie interior.
   Volviendo entonces a la saliva en esta parábola delirante, llegamos a la convicción que es por lo general de los mediocres, de los carentes de imaginación, apelar a tan leve pegamento para unir algo, en lugar de sostenerlo  con argumentos.
   Y si lo quieren despegar, asegurarse aunque sea un individuo, dos o un directorio completo, de tener las agallas para despegarlo.




LA CIUDAD Y SU CAOS POR DESCONTROL

   Así como la ciudad más prolija no es la que mejor se limpia, sino la que menos se ensucia, esta Córdoba es caótica, aparte de la costumbre mayoritaria de no respetar nada, por el escaso control que se ejerce para el  respeto a las normas, que más que de cumplimiento, debieran ser de convivencia.
   Los inspectores callejeros, que se quejan ahora por los insultos o agresiones que reciben de muchos vecinos, en su momento fueron víctimas de los mismos inspectores que desatendieron sus obligaciones, absorbidos por el estado de conflicto permanente con el que apoyan sus demandas.
   Nuestra ciudad, no puede darse el lujo de ser atendida caprichosamente, cuando a sus inspectores se les ocurre.
   Es cuando como consecuencia de esa ciclotimia laboral, la gente les pierde el respeto porque cuando se deciden a trabajar, lo hacen con un alto sentido punitivo, como si la consigna fuera multar y multar, en lugar de controlar y ordenar.
   No es bueno que unos días quieran ser autoridad y otros días se transformen en auténticos agresores del orden, pasándose por ya sabe donde, las ordenanzas que por allí se empeñan en pretender que la gente cumpla.
   La autoridad, cuando no tiene una base moral, no existe y no debemos asombrarnos que se la desconozca,
   Nunca, jamás, fue tan caótica nuestra Córdoba, donde sus autoridades se empeñan en estrechar calles, limitar la circulación y dejar que su traza urbana crezca alocadamente.
   Si vivimos tiempos difíciles, peores serán los que se avecinan, porque las demandas salariales están a la vista y bien sabemos que la manera de consolidar demandas, es tomar de rehenes a los vecinos.
   Lo importante entonces, sería estabilizar la relación de quienes dicen servir al municipio.
   Mientras todo esté sujeto al capricho, el caos, sin ninguna duda, será mayor.


SEXO RENTADO, IGUAL QUE SIEMPRE

   Ya están cerradas las wyskerías, los prostíbulos a puertas abiertas han sido erradicados y se anuncia como un logro que la prostitución en Córdoba es historia antigua.
   Masajes descontracturantes, eliminación del estrés por relaj de entrepiernas, tarot cuántico, acompañamiento moral, adormecimiento erótico, piedras y juguetes sexuales, son las maneras más corrientes de volver a las andadas.
   Las chicas, que toman la actividad del amor ocasional y rentado como un trabajo, siguen reclamando para el respeto de la fuente laboral.
   Y nosotros, los sorprendidos ciudadanos, estamos esperando que se terminen los escándalos, que en muchos departamento céntricos sea posible vivir sin encontrarse con curiosas escenas en los pasillos, o con el marketing directo y telefónico que hacen las trabajadoras sexuales, los chongos y los swinger's.
   Las wyskerías están cerradas, amuralladas, exterminadas y borradas del plano urbano.
   Pero quienes infringen la ley siguen con las viejas prácticas, riéndose de la autoridad.
   Lo nuestro no es una cuestión de puritanismo, de misoginia o de indefinición sexual.
   Es, simplemente, un llamado al buen gusto, para no encontrarnos a cada paso con un lupanar ambulante.



VERSION TRAVESTI DEL CU-CU

   Cuando se vio el humo blanco emergiendo en Carlos Paz, estalló como un alarido, el "habemus Cu-cú".
   A las pocas horas del daño que hicieron esos jóvenes turistas de la tercera ciudad del país, surgió el asombro porque el bicho nuevo, era una pajarraca.
   Nadie se lo preguntó en su momento y se me ocurre ahora lanzarlo como una inquietud legítima y fundada: ¿quién asegura que el anterior haya sido macho?
   ¿Alguien tuvo la precaución de hurgar entre las plumas del original?
   La versión fue lanzada con clarísimos propósitos marquetineros: todo el país a través de una explosión mediática, habló y sigue hablando del nuevo sexo del Cu-cú.
   Como si fuera una trascendente cuestión de Estado.
   Ya está el nuevo y emplumado Cucú, o su versión femenina.
   Que nada nos extrañe, en estos tiempos de igualdad de género, en los que por curiosa certeza, el símbolo sexual de muchos argentinos es un travesti, con intereses en Villa Carlos Paz.
   Pájaro o pajarraca, lo importante es que sea puntual.
   ¿Y al bicho lo bautizamos "Cucú de la V" ?



LA SALADA CORDOBESA

   Se armó revuelo cuando muchos comerciantes, especialmente del ramo textil, vieron que la gente podía llegar a comprar ropa directamente a quien la fabrica.
   Eliminados varios intermediarios y peajes, los precios bajan a casi un cuarto de su valor actual y corriente.
   Un pantalón cuyo costo es de 40 pesos, se cotiza en algunas vidrieras arriba de los 250 pesos y en casos, con un bordadito, llegan a los 600.
   Es solo un ejemplo de los que hay por miles en cualquier tipo de ropa, pero que más se advierte en la indumentaria para los más pequeños.
   El temor de la mercadería ilegal, de las copias de marcas, del contrabando, de la evasión impositiva y otros argumentos, han sido y van a seguir siendo las armas defensivas de quienes se acostumbraron a marcar la mercadería, con márgenes superiores al 300 por ciento.
   Si en La Salada cordobesa se respetan las leyes, se pagan los tributos, no se explota a los empleados y se cumplen todas las otras disposiciones, se la debe aceptar como competencia en beneficio del consumidor.
   Se oponen, lo reitero, los que hicieron del abuso una costumbre tolerada por el consumismo exacerbado al que nos llevan las grandes marcas, esas que a productos iguales, gastan muchísimo más en publicidad que en producción.
   Después de todo, se me hace que nadie irá a La Salada obligado por un revólver en la cabeza, como tampoco ahora lo hacen quienes llenan los shopping's y las otras grandes superficies de venta.
   En buena hora, si llega a Córdoba algo que sirva, para muchos, como vacuna contra la omnipotencia y la soberbia.
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