30 de julio de 2012

Síganme los buenos. Comentarios 29 07 12 Kadicard, Salada, Lanata, etc.


Comentarios de Gonio Ferrari en Síganme los buenos, por AM580 Radio Universidad el 29/07/12

KADICARD Y LOS 25 CENTAVOS

   Suena ridículo, pero a la vez penoso y peligroso, que una empresa haya iniciado juicio a una persona por una deuda de 25 centavos.

   Kadicard, que es una empresa emisora de una tarjeta de crédito y de préstamos a tasas más que elevadas, exageró sus pretensiones buscando cobrar una moneda, para lo cual metió a la Justicia en gastos evitables y elevó los intereses de tal manera, que los 25 centavos iniciales se transformaron en cerca de 80 pesos.

   Y demostrando que la justicia no está para pavadas, la misma justicia a la que se había acudido para demandar la absurda cifra de 25 centavos, dictaminó que era la empresa Kadicard la que debía indemnizar a su deudor por una suma que supera los 12.000 pesos.

   ¿Saben cuál es el costado peligroso de este asunto?

   Que si nuestra Justicia entraba en ese juego delirante más cercano al capricho que al derecho, hubiera legalizado una acción usuraria, que suele ser el estilo que identifica a ciertas empresas financieras dedicadas al préstamo de dinero.

   Pero no es simple hacerles morder el polvo y revertir situaciones que ellos mismos generan.

   El secreto está en no callarse, en protestar, en hacerse escuchar, en defender los propios derechos.

   Nadie nos va a defender si no empezamos por defendernos nosotros.

   Alguna vez, también, la AFIP deberá hurgar en las oscuras entrañas de ciertos emprendimientos cuya mercadería excluyente es el dinero.

   Muchas veces la desesperación de la gente lleva a callejones cuya única salida es la usura.

   Por eso, bienvenido el fallo judicial, si al menos sirve para demostrar que no toda la publicidad es cierta, ventajosa ni benigna.

   Ya nos estamos cansando que los vivillos de siempre sigan vendiendo buzones, sobre todo a los más necesitados.

   Eso no se llama delito: se llama canallada.

TIEMPOS DE VIENTOS Y BARRILETES

   Tiempo atrás, cuando formábamos parte de aquello que se llamaba juventud, teníamos durante el año, muy definidos los tiempos de los juguetes.

   Estaban el tiempo del trompo, de las escondidas, del elástico, de los teléfonos hechos con dos tarritos y un piolín, de los explosivos en las vías del tranvía y el más delicioso de todos, el tiempo del barrilete.

   Llegaba lógicamente con los vientos, a finales de julio y todo el mes de agosto.

   Nuestra imaginación no pasaba por Internet, por los buscadores o por las redes sociales, sino que se limitaba a

buscar una buena caña seca y derecha, dividirla en cuatro, eliminarle los nudos y hacerle muescas en los extremos.

   Después, conseguir buen papel y preparar el engrudo nada más que con agua y harina, procurando hacerlo livianito para que el barrilete no se empache.

   Elegíamos el modelo que podía ser bomba, medio mundo, estrella, cuadrado o papagayo, aunque los más exquisitos se inclinaban por el cajón u otros estilos más sofisticados.

   Fabricarlo era la aventura de la habilidad y la creatividad.

   Conseguir un buen hilo, era otro detalle fundamental.

   Y para la cola, temblaban de miedo las tías y las abuelas porque hasta cometíamos el atropello de afanarles algún culotte, un pañuelo o una vieja blusa para hacerlas tiras.

   Por último, a remontarlo y gozar la maravilla de sentirnos en el aire, como parte de lo que habíamos fabricado.

   Los tiempos han cambiado y el progreso acortó plazos y desvelos.

   Ahora, basta con ir a cualquier rotonda urbana para conseguir el modelo de barrilete que más nos guste.

   Los vientos, son los mismos.

   Lo único que ha dejado de existir, es la pasión por construir algo que nos hiciera tocar las nubes.

 

EL CULEBRON DE LA SALADA

   La maraña de posiciones encontradas con relación a la eventual instalación de un mercado popular, que le llaman La salada, por el nombre que tiene en Buenos Aires, ha desnudado a la vez el enorme juego de intereses que existe en el sector más pernicioso de la actividad comercial, que es la intermediación prescindible.

   Aquellos acostumbrados a multiplicar los precios a partir de bajos costos, ven venir la noche para su estilo de ganar dinero sin producir ni arriesgar, lucrando con el pernicioso pasamanos que es tomar a 10 y vender a 30.

   Si no, que alguien me explique cómo se hace para que un vaquero cuyo costo no llega a los 60, se venda a 600.

   La cantidad de peajes que se deben sortear para llegar al consumidor, parece ser la clave del éxito de La salada bonaerense, dejando de lado el pago de impuestos, la sospecha del trabajo esclavo y la falsificación de marcas.

   Si la gente que se quiere instalar en Forja demuestra que no evade y que paga en blanco a sus operarios, sería tonto negarles la posibilidad de competir.

   En cuanto al tema de las marcas, tengo opinión formada en base a la experiencia de haber recorrido el mundo.

   Se me hace que son precisamente las primeras marcas, las que elaboran sus propias copias truchas, porque de lo contrario, que alguien me explique cuántas carteras Luis Vuitón, por ejemplo, que cuestan 5.000 Euros, se pueden llegar a vender como para producirlas en gran escala para comerciar a ese precio.

   Después de todo, quien va a La salada, bien sabe que si le venden a 100 pesos una cartera Louis Vuitòn, le están mintiendo, pero no lo están estafando.

   Lo ideal, eso de prohibido prohibir, sería lo más aconsejable siempre y cuando tuviéramos sistemas que permitan controlar el cumplimiento integral de las leyes, para establecerse como comerciantes.

   Esa es la síntesis del secreto y habría que ponerla en práctica.

UN PEREGRINAR INMERECIDO

   Nuestro gobernador, metido de cabeza en su campaña de erigirse en precandidato presidencial para las elecciones de 2015, continúa con su peregrinación en procura de que la Nación pague lo que le debe a Córdoba, específicamente a la Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros.

   Hasta la víspera De la Sota abrigó la esperanza de mover a la comprensión de las autoridades nacionales, para que se pusieran al día, lo que permitiría superar una situación crítica que puede llegar a tener peligrosas derivaciones.

   Se me ocurre que es indigno que desde el poder central nos lleven a una situación mendicante, siempre y cuando a Córdoba le asista el derecho de reclamar lo que se le viene negando.

   En suma, los cordobeses hemos pasado a ser rehenes de caprichos o de apetencias, todas ellas alimentadas con el componente político o la imposición de una penitencia que sin dudas no merecemos.

   Córdoba votó como votó, así como Santa Cruz votó como lo hizo, o Formosa como quiso.

   Por fortuna, si la honestidad nos acompaña, esos dineros no serán tan imprescindibles para cumplir con el compromiso de pagar jubilaciones y pensiones, respetando en el primer caso el 82 por ciento móvil, fuera de la emergencia.

   La nuestra es una provincia rica, pujante, emprendedora y ejemplar en muchos aspectos.

   Al menos, en eso de hacernos respetar.

   Por eso, requerimos los dos respetos necesarios para crecer sin que nos condicionen o nos castiguen.

   Ellos son que nos respeten los de afuera, pero que no dejen de hacerlo quienes nos mandan, desde adentro.

   Todo lo demás, no es otra cosa que pirotecnia ideológica o incapacidad, con otros argumentos, de someternos a lo que se les antoja.

   Y los cordobeses, se lo aseguro, no estamos para tolerarlo.

BLOG DE SLB

   Hemos ingresado al más fascinante y hermoso de los mundos: al de la tecnología cibernética.

   Poco a poco vamos enriqueciendo nuestro blog, que desde cualquier parte del mundo se puede acceder en www.gonioferrari.com

   Las desgrabaciones de todos los comentarios que se difunden en Síganme los buenos, estarán en el blog cada lunes a la noche, sumados a otras notas de interés que se publican en www.tangocity.com

   En nuestro blog, los oyentes pueden dejar sus comentarios, críticas, opiniones y consultas.

   Incluye también una galería de videos con fragmentos de interesantes entrevistas realizadas en televisión, cuando se difundía el programa Conmigo, por Canal 10.

   Ya lo sabe: en el blog www.gonioferrari.com usted podrá encontrar todo lo que aquí se dijo, y participar en esta especie de debate abierto.

   Mi especial agradecimiento a quien diseñó el blog y lo puso en marcha.

   Sin ese cariñoso empujón, seguiríamos como antes, divorciados del progreso.

¿TANTO LIO POR LANATA?

   Que lo invitaron, que no lo invitaron, que venga si quiere, que nosotros no organizamos nada, que no es mi intención censurar a nadie, que no tiene nivel, que es un mal ejemplo, que fuma, que viene a hacer kilombo …

   Todos los argumentos tanto a favor como en contra, ocuparon la atención de los cordobeses en los últimos días, como si no tuviéramos situaciones más apremiantes que debatir y resolver.

   El sentido de la libertad impone no prohibir nada, salvo que configure delito o daño.

   Que Lanata venga o deje de venir es secundario y su presencia no debiera molestar a nadie, salvo a los trasnochados y delirantes autoritarios que nunca faltan.

   A los que no toleran que alguien piense distinto, y que lo diga.

   Se me ocurre que Lanata molesta a los intolerantes.

   Porque si todos somos amantes de la libertad, el tema Lanata sería uno más y no el centro de la cuestión.

   Si el periodista se presenta en algún recinto, nadie está obligado a ir a escucharlo, ni nadie obligará a nadie a que asista, como a veces suele hacerse en ciertos actos políticos.

   Hasta se llevan condenados que están encarcelados, para sumar número en actos políticos, lo que de comprobarse sería un peligroso precedente que dañaría seriamente la seriedad de las instituciones.

   Lo bueno de todo esto, es que las controversias que se armaron, han servido para que nos vamos conociendo un poquito más.

   Ahora sabemos quienes son autoritarios, quienes son hipócritas y quienes aman la libertad.

 

MATERNIDAD: EL PRECIO DEL PROGRESO

   Todo indica que se necesita muy poco para fabricar un conflicto.

   El anuncio de trasladar la Maternidad Provincial levantó una polvareda que involucró al gremio de los estatales, a médicos, enfermeras, administrativos y pacientes.

   Que es inconducente, que el lugar establecido está lejos, que es incómodo llegar, que el transporte a ese sector no alcanza.

   Todos estos argumentos, a mi entender, naufragan cuando la verdad indica que el traslado es provisorio, que se hará por etapas y que este movimiento tiene como objetivo ampliar las instalaciones que ahora ocupa en San Vicente.

   Que nunca dejará de funcionar allí.

   Que los servicios serán más completos y eficientes.

   En síntesis, un conflicto que se pudiera haber evitado, solo con la inteligencia de explicar en su momento lo que se buscaba hacer.

   El progreso, a veces, tiene un alto precio.

   Lo único repudiable, es que algunos lo pagan con actitudes apresuradas y otros con el uso y la práctica del misterio.

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