17 de septiembre de 2012

Síganme los buenos. Comentarios 16 09 12 - ABAL MEDINA NO QUIERE VER, MARCHAS Y CONTRAMARCHAS, ARCHIVO INSOBORNABLE, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari durante el programa “Síganme los buenos”, emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba el domingo 16/09/12.


ABAL MEDINA Y EL ARTE DE NO VER

El agujero del mate es menos viejo que aquel dicho de intentar tapar el sol con las manos.
Esa actitud, demasiado cercana a la necedad, no deja de ser un alarmante síntoma de impotencia y de marcada desorientación frente a una realidad que le resulta adversa.
Un ministro de la Nación, en este caso una especie de super ministro, no puede caer en la torpeza de mirar hacia otro lado, solo para no tener la obligación de reconocer que el paisaje es distinto a lo que había imaginado.
Se puede estar de acuerdo o no con los resultados de una especie de autoconvocatoria, en este caso auténticamente nacional y popular, porque viene del pueblo, pero de ninguna manera se la puede ignorar como mensaje a puntuales destinatarios: el gobierno y la oposición, si es que existe.
Que la coyuntura política no sea la más próspera, que algunas desigualdades sigan vigentes, que la inseguridad, la prepotencia económica y los condicionamientos en varios aspectos de la actividad ciudadana sean elementos que irritan, no debiera cegar a nadie y menos a quyienes son dueños del poder.
Vivimos una situación en la que quienes no están de acuerdo con el modelo, únicamente buscan expresarse en libertad, y lo han hecho, porque la libertad no es una graciosa concesión de nadie, sino el simple ejercicio del respeto a la Constitución.
Desoir estos mensajes es como mentirle al médico sobre los síntomas y pretender una cura milagrosa, en nuestro caso tanto para los que mandan, como para los que dicen oponerse.
Vox pópuli, vox dei: la voz del pueblo es la voz de Dios.

EL VALOR DEL ARCHIVO

Por más que estrujo la memoria, no recuerdo haberle escuchado jamás a la Sra. Presidenta decir, al menos públicamente, que esté buscando eso que le llaman la re reelección.
Sin embargo no son pocos los funcionarios de las más variadas áreas, que se desviven por aparecer en la primera fila de los fogoneros de una iniciativa en tal sentido.
La verdad, a uno le suenan como aplaudidores oficiales y rentados, obsecuentes o aventurados cuyo único objetivo es conservar la quintita o ampliar sus posibilidades políticas ganando espacios, que de otra manera son incapaces de alcanzar.
Todo esto tiene una explicación que la encontré en el ejercicio de eso que tenemos y no siempre empleamos, que es la memoria, y otro elemento de valor incalculable e insobornable: estoy hablando del archivo.
Porque en 1994, cuando se reunió la Convención Constituyente para modificar la Constitución por mandato de Carlos Saul I de Anillaco, fue que se incorporó, entre otros detalles, la posibilidad de una sola reelección presidencial.
Y en uno de los discursos se escuchó decir “teníamos aquí una oportunidad importante y única en la historia; una Convención Constituyente no se va a volver a reunir en cincuenta o en cien años más”.
Lo dijo la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien era convencional junto a su esposo Néstor cuando votaron a favor de la nueva Carta Magna, que trazara Carlos Ménem, esa que ahora desde sectores oficialistas se tilda como neoliberal.
¿Se dan cuenta?
Por un exceso en las ansias por quedar bien posicionados, no son pocos los que, antes de seguir con sus intenciones, debieran preguntarle a ella, si ha cambiado de parecer y es la re reelección lo que persigue.
Por lo menos, para que no haya broncas estériles.

MAS ACERCA DE LA MEGACAUSA

En la audiencia de anteayer, en cuya ocasión se aplicaron 16 condenas, cuando el Dr. José Cafferata Nores comenzó su debate, dijo que este era un caso que los clásicos llamaban de la prueba diabólica, porque el imputado debe probar "algo que no es" y no se puede "probar" algo "que no es".
Entonces la única forma que se le ocurría era desvirtuando los elementos usados por el fiscal para la acusación.
La realidad y la ley indican que es el fiscal el que DEBE probar los hechos y no el imputado el que debe probar que no fue.
De hecho eso es lo que ocurre en muchas causas: primero son culpables y ellos deben demostrar que no lo son.
En los alegatos de otro juicio el Dr. Cafferata habló de la "prueba invisible" que sólo está en la cabeza del fiscal y se trata del comienzo de todas las causas en las que se relata que todos los imputados "se confabularon para estafar al estado provincial", situación que tampoco prueba y que tiene el agravante de que muchas de esas personas que van en la misma bolsa, ni siquiera se conocen entre ellas.
De acuerdo con la Real Academia, confabularse es, entre otras acepciones, tratar una cosa entre dos o más personas, ponerse de acuerdo dos o más personas sobre un negocio en que no son ellas solamente las interesadas, y son sinónimos: conspirar, tramar, planear.
Es entonces cuando cabe la pregunta de cómo es que hicieron personas que no se conocen, para "confabularse" en contra del Estado.
En uno de los casos el Juez Esteban Díaz dice textualmente "es verdad que nadie los ha visto organizando la estratagema..." , entonces es claro que se parte de algo que sólo está en la cabeza del fiscal y lo bueno es que esto mismo lo planteó el Dr. Cafferata como "prueba invisible".
Y finalmente el mismo defensor planteó también en el juicio la cuestión de la Prisión Preventiva, en este caso de los condenados, refiriendo que existiendo la posibilidad de una casación, ocasiona un daño de imposible reparación ulterior...
Es entonces oportuno preguntar: ¿Cómo se hace para que los funcionarios judiciales cumplan con lo que deben y actúen conforme a derecho?

EL GOLPE DEL ‘55

Fue 57 años atrás que las diferencias en su propio seno hicieron que los militares se hicieran, como siempre sin urnas y con mucha sangre, del poder de la República.
Aunque no tanto como siempre, porque es bueno recordar que Perón, más que político fue si no me equivoco un hombre de armas que llegó a General, abrevando en las fuentes de la derecha europea.
La lucha entre hermanos volvió a tener dolorosa vigencia y el quiebre de la normalidad institucional, fue un espantoso retroceso en algunos aspectos, sobre todo en los referidos a la justicia social.
Dicen algunos historiadores que el 16 de septiembre, para muchos la Revolución Libertadora y para otros la Revolución Fusiladora, se terminaba una de las etapas más negativas en el devenir nacional.
De cualquier manera fue un quiebre de la voluntad popular, y el recrudecimiento de las diferencias que esos hombres de armas de espaldas al pueblo, resolvían a los tiros.
Con los años las cosas no cambiaron mucho.
Las internas militares nos llevaron a la lucha de azules y colorados, a los de una corriente y de otra, a los de una tendencia y de otra, con la gente ajena a esas disputas.
Roguemos que el futuro nos encuentre unidos, aunque luchemos cada uno en trincheras distintas, pero en trincheras cívicas, respetuosas de la opinión ajena y lejos de cualquier autoritarismo.
Porque ese es, en definitiva, el maravilloso espíritu de la Democracia.
Aunque para consolidarla, nos está costando bastante.
¿Saben por qué?
Muy simple: porque todo indica que los autoritarios, los cachorros de tiranos, los prepotentes y los obsecuentes, no se terminan jamás.

EL BOLETO URBANO

Aunque Ramoncito, seguramente animado por una buena intención política, sostiene que el precio del boleto urbano no va a variar en lo que queda del año, que me permita ser escéptico en base a lo que estamos viviendo en los últimos tiempos, con este sainete que ponen en escena, en coproducción, la UTA y la FETAP.
Con toda seguridad y al amparo de la memoria, es para asegurar que alguna manera le van a encontrar estos socios para el espanto, para volver a tomar más de medio millón de rehenes que les permitan imponer sus condiciones.
Los empresarios, porque se acostumbraron a manejar el sistema a su antojo ante el descontrol del poder concedente, y los sindicalistas porque encontraron en esa alquimia con sus patrones, el mejor camino para acceder a sus caprichos.
Considero que no son necesarios otros análisis ni sesudos estudios de la minuta de costos, ni pronunciamientos técnicos, ni contratación de costosas consultoras.
Para el final del año quedan tres meses y medio.
¿Usted cree que el boleto se quedará donde está?
Que me perdonen, pero los Reyes Magos son los padres.

LAS CONTRAMARCHAS

No es poco lo que se ha escrito y dicho acerca del miedo.
El escritor Hugo Wast, o si lo prefiere por su nombre auténtico, Gustavo Martinez Zuviría, supo decir “que nadie se vaya a dormir teniéndote miedo, pues se despertará teniéndote odio y si quieres que te quieran, no te hagas temer”.
Esto viene a cuento porque apenas se le restó trascendencia a una expresión democrática como lo fueron las reuniones de descontento promocionadas a través de las redes sociales, nació con una sugestiva premura el anuncio de contramarchas, en apoyo del gobierno y de sus políticas.
En buena hora que recobre vigencia el disenso y se aleje el fantasma de la intolerancia, de aquellos que no aceptan que alguien piense distinto, y si piensa distinto es un traidor a la Patria.
Y si esas contramarchas son instrumentadas de la misma manera, sin aliento oficial ni dineros de todos, mejor todavía, para alejar esas vigentes imágenes de los ómnibus especialmente dispuestos, de los artistas contratados o de pasar lista, todo en el marco de una ingeniería logística que debiera aplicarse con otros objetivos.
Ese es el juego democrático, siempre y cuando no existan esos sospechosos padrinazgos, con padrinos como los intelectuales D’Elía, los barrabravas, los beneficiarios con las salidas culturales de las cárceles o los adoctrinadores de estudiantes.
Y que todos se desconcentren el paz, sin provocaciones.
Porque si es por citas o frases elocuentes, recuerdo a Alain, pensador francés, cuando afirmaba que “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar el miedo”.
Una partida de libros que fueron donados a una Biblioteca de Mendoza, fue rechazada a través de facebook por dos concejales kirchneristas, descontentos con la aprobación de la ordenanza que permite el ingreso de cierto título a la institución.
La ignorancia de estos ediles, parte de sus propias manifestaciones: Hugo Wast no fue “nacionalista alemán”, y la obra que cuestionan, “Desierto de Piedra” fue merecedora del Gran Premio Nacional de Literatura, siendo incluso traducida entre otros idiomas al inglés, francés y alemán.
No es posible creer que el dúo de concejales solitarios llegue alguna vez a escribir una obra de relevancia semejante como Desierto de Piedra que fue escrita en 1925, cuando el nazismo ni siquiera existía.
La aprobación se volvió efectiva gracias a concejales de otras corrientes políticas, mientras Pablo Carricondo y Mariano Maure, del Frente para la Victoria, se expresaron a favor de censurar los libros, prohibiéndolos para que nadie los pueda leer.
Los concejales afirman que el libro de Wugo Wast es "pronazi".
¿Cómo puede ser pronazi, si fue escrito antes de que el nazismo fuese público o alcanzara el gobierno en Alemania? Más bien será odio a la lectura lo que estos concejales padecen, una repulsa a la cultura nacional.
En marzo de este año se cumplieron 50 años del fallecimiento de Hugo Wast, seudónimo literario de Gustavo Martínez Zuviría.

PROTESTA SIN DUEÑOS

No había ómnibus especiales, contratadas y onerosas estrellas de la música, cartelones políticos ni gremiales, punteros barriales ni los que iban arriados como rebaño por el sánguche y la coca más unos pesos en sus bolsillos.
   No se escuchaban bocinas de esas que atruenan conectadas a garrafas de aire comprimido, alucinante pirotecnia ni discursos histéricos, amenazantes, sobreactuados o estentóreos.
   No había pancartas identificatorias de grupos, sectores o pandillas ideológicas.
   Solo algunos imaginativos carteles de protesta, creados por el proverbial ingenio cordobés que se viene acostumbrado a tomar con humor hasta las situaciones más adversas y dramáticas.
   Había, si, muchas banderas argentinas.
   Chicas, medianas y grandes.
   De papel y de tela.
   Elaboradas artesanalmente y de esas que ondean en los triunfos deportivos.
   Inofensivas ollas, cacerolas, tapas, cucharas y todo lo que sirviera para hacerse escuchar sin amedrentar.
   Ingredientes simples, domésticos, insustituibles, como las conmovedoras y maravillosas voces de una democracia que se aproxima a los 30 años de su histórica recuperación.
   Había fervor de sentirse juntos, respetuosamente y codo a codo, igual que cuando hubo que salir a la calle para recordarles a los delirantes y trasnochados, que por más que se hicieran fuertes en sus cuarteles, ellos nunca más.
   No ocurrió tan solo en Córdoba, sino que esta actitud de auténtica rebeldía y descontento se multiplicó en toda la geografía nacional, provocando casos -aunque muchos se empeñen en negarlo- de una explosión en la demanda y el consumo de Valium.
   No era puntualmente por el cepo del dólar, por la presión impositiva, por el autoritarismo de muchos, por la obsecación de otros, por la ceguera de tantos, por la prepotencia sindical ni por el corralito fronterizo.
   Era por todo; por la incertidumbre y por la amenaza de
fragmentación social.
   Ordenadamente, sin insultos, peleas ni situaciones desagradables o censurables y una desconcentración ejemplar.
   Lo que no había, de ninguna manera, era miedo.
   Ese miedo que los argentinos, allá por 1983, empezamos a perder.
   Que a nadie se le ocurra reimplantarlo.