21 de noviembre de 2012

ANTES ERA LEGITIMA PROTESTA Y AHORA PASO A SER UN DELITO


¡Qué graciosas son a veces ciertas interpretaciones que sobre casos puntuales se hacen desde el poder, un poder impulsado por ese malsano jueguito de las conveniencias!
   Tiempo atrás cuando este neoperonismo vergonzante por considerarlo de origen derechoso y al que no muchos buscaban acercarse, enfrentaba al delarruismo en los comienzos del siglo, se ataviaban con el disfraz de mártires para llevar adelante protestas salvajes, facciosas, patoteras y peligrosamente violentas. Fue después que coparon la escena personajes tales como D'Elía y Castels, patriarcas del enfrentamiento por encima de la confrontación de ideas y agravado internamente con el más genuino canibalismo ideológico.
   Y logicamente se cobijaban en el amparo constitucional del derecho a la protesta, pretendiendo legitimar el daño, los piquetes y otras formas de prepotencia organizada.
   Ahora el gabinete nacional en pleno salió a descalificar, en una actitud abiertamente provocativa, soberbia y amenazante, a la decisión de su ex aliado de llevar la situación a extremos que el kirchnerismo jamás lo hubiera imaginado, sobre todo viniendo de quien le aportó a la causa una buena parte del ahora meneado y decadente 54 por ciento.
   ¡Cómo nos cambia la vida!
   Más allá de los números que se puedan hacer con relación al ausentismo, al acatamiento y a otros índices que en realidad son secundarios y prescindibles, es complicado esconder la realidad detrás de la muletilla de Clarin miente, (TN) Todo Negativo o cualquiera de las otras creaciones dialécticas del oneroso marketing oficial.
   Eso de no comer más vidrio es parte de la actualidad nacional, porque aunque Clarín mienta, nadie se miente si está mirando lo que sucede.
   Cuando las existencias de Valium necesiten reforzarse dentro de la dieta nacional y popular, caerán en cuenta que quien ahora para ellos es solo un político muerto, con ideas decrépitas y pasadas de moda supo sentenciar que "la única verdad es la realidad".
   Y esa realidad aunque no haya sido numerosa para la Sra., para Randazzo y para Abal Medina, es otra campana que aturde los tímpanos del poder.
   Lo peor de todo, es que al decir que "los gremios han mostrado su peor cara" y que "no fue paro, sino un apriete con amenazas a los trabajadores" están olvidando que Moyano era tropa propia, ensalzado por su condición de dirigente, el mismo dirigente que con el beneplácito "de arriba" bloqueaba rutas, la salida de diarios, la distribución de dinero en camiones blindados o los accesos a supermercados,
   Era previsible: si la paralización 20N tenía un poquito de repercusión, había que descalificar a quienes la proyectaron.
   Lo curioso y patético del caso es que para descalificar, hay que ser calificado.
   De lo contrario hay que bancársela, escuchar los mensajes y vacunarse contra la soberbia.
   Quedan tres años para hacerlo.

                                                                                                                                                                                                          Gonio Ferrari