24 de diciembre de 2012

SLB-231212-NOCHEBUENA Y NAVIDAD

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en el programa “Síganme los buenos” emitido el domingo 23/12/12 por AM580 Radio Universidad de Córtdoba.

¿CUAL TAPA A CUAL?

   En realidad, si alguien sostiene haberse sorprendido por los actos de pillaje y saqueo en más de trescientos comercios de la geografía nacional, es porque no sabe pulsar la realidad de una crisis que nos oprime, a unos más y a otros menos.
   Las consabidas y sesudas elucubraciones posteriores, acerca de la espontaneidad o no de los episodios, es materia para sociólogos más que para políticos.
   Quienes niegan las penurias de muchos, son los que ignoran o soslayan la doliente realidad del Chaco, de Formosa, del norte cordobés y de otras regiones del país.
   Ellos son los infaltables ciegos mentales que se empeñan en tapar el sol con las manos, y bien sabemos que eso es imposible.
   Desde una vereda acusan a los sindicalistas de organizar los saqueos, y desde el sindicalismo sostienen que es una maniobra del gobierno.
   Sea como fuere, sería gravísimo que la verdad marcara cualquiera de estas dos alternativas, pero no es menos grave y sumamente más riesgoso, optar por reconocer la espontaneidad de esas acciones.
   En el 2001 ocurrió lo mismo en cuanto a los orígenes de las protestas, aunque el escenario era distinto y más cercano a la descomposición institucional.
   Esta vez también hubo muertes, muertes evitables que son las más dolorosas.
   La diferencia está en las reacciones de cada uno y en su momento: en estos días, la Rural, casi durante los saqueos, volvió a poder del Estado y se hizo actuar a la Gendarmería, cuando se había anunciado que esa fuerza contestataria jamás intervendría en sucesos de estas características.
   Rural hay solo una, la mayor, la cueva de la oligarquía que incluso formó parte del publicitado 54 por ciento, pero la situación indica que con eso no basta, por aquello de la inclusión social y la igualdad de oportunidades en el modelo nacional y popular.
   Ese decreto de reivindicación y recuperación ante aquella maniobra menemista, fue rápido y oportuno y por unas horas desvió la atención que se había centrado en los desmanes.
   Porque si de cortinas de humo se trata, en caso de reiterarse la virulencia de los ataques a comercios, en que la tecnología digital de punta superó al hambre y a los alimentos, bueno sería distraer la atención de la gente con una medida efectiva y efectista.
   Hay muchas alternativas como incrementar los planes, aumentar masivamente los sueldos con motivo del año nuevo, bajar la presión impositiva o eliminar el pago de ganancias a los obreros, empleados y jubilados.
   Pero nada generaría mayores ovaciones, aplausos y reconocimientos, que devolverle al Estado aquellas tierras fiscales del Sur que algunos vivillos compraron a dos mangos el metro, y se hicieron sospechosamente millonarios de la noche a la mañana.
   Porque eso, más que cortina de humo, sería un telón de justicia, decencia y honestidad.
   Como para que todos terminemos felices el año.
   Lejos de la sidra y el pan dulce, sería lo mejor para brindar.

EL TRUCHISIMO “FIN DEL MUNDO”

   No quiero ni pensar en los desencantos que provocó a mucha gente, inocentes de toda inocencia, que se embarcaron con eso del fin del mundo el día 21 y siguen vivitos y coleando.
   Más allá del rigor científico o la charlatanería que rodearon a este asunto, por allí uno se pone a pensar en lo que haría el último día, si es que realmente se supiera la fecha exacta.
   Muchos me decían que había que endeudarse desde un par de meses antes, otros que se abrazarían mucho más a su familia, otros que se mandarían a mudar con la vecina o la cuñada, otros pensaban en el suicidio y los más, en una espectacular joda de despedida, prescindiendo de ropas, escrúpulos y límites.
   No faltan los religiosos que optan por un mayor acercamiento al Hacedor, se llame como se llame; a una profundización del compromiso con la fé; a morir abrazados en familia; a desprenderse de los bienes materiales en beneficio de los pobres y otras mil acciones encomiables y ejemplares.
   Pero lo más gracioso, es lo que algunos suponían que harían ciertos personajes de la actualidad mundial.
   Obama se teñiría de rubio y prohibiría la venta de armas, Berlusconi se declararía misógino, la Mole Moli dejaría de putear, Zapata pagaría los juicios pendientes, yo pagaría las multas de la Caminera, el ministro Abal Medina leería la Constitución Nacional, De la Sota dejaría de ir a la peluquería, Mestre dejaría de salir de noche, Daniele haría trabajar a sus delegados, en fin … tantas alternativas.
   Pero todos, uno a uno, nos hubiéramos desencantado con el fracaso del fin del mundo.
   Lo peor del caso es que hay que regresar a la vida normal y volver a las obligaciones: laburar, sufrir, escaparle a los acreedores privados y estatales, en una palabra, vivir.
   Y eso es lo mejor que nos dejó este nuevo papelón de los agoreros: que seguimos viviendo… y no es poco.

LOS JUECES Y EL PAGO DE GANANCIAS

   Es gracioso que los jueces, paradigmas y ejecutores de la Justicia, seguidores de esa señora con los ojos vendados y la balanza, miren hacia otro lado y pongan cara de “yo no fui” cuando la sociedad les reclama la actitud, justa de toda justicia, de pagar el impuesto a las ganancias.
   Ocurre que con esa actitud de desprecio y altanería, hasta no faltan los que piensan que de esa manera les resulta complicado ser justos, si no reconocen que la actitud de ellos, es a todas luces injusta.
   Creo que es una cuestión de tiempo y no de soluciones políticas, porque esas siempre tienen un precio.
   Un precio que por lo general no lo pagan los actores del pleito, sino los espectadores.
   Y como espectador, no me gustaría que los jueces, por acuerdos con el gobierno, siguieran evadiendo, mientras a los jubilados, los más afectados por el decomiso de Ganancias, sigan padeciendo con sus sueldos de miseria, comparados a los que perciben los magistrados.
   ¿Será justicia?
   Es la pregunta que puede ponerse de moda.


La “megacausa” del Registro de la Propiedad.

El audio del reportaje al Sr. Ricardo Scoles, ex intendente de Villa del Dique, ex legislador provincial, ahora condenado en la megacausa del Registro de la Propiedad, puede ser consultado en la parte II de la columna ubicada a la derecha de este blog.



EL TREN BALA HA DESCARRILADO

   Habría que averiguar, con alguna garantía de seriedad, cuántos millones de pesos se gastaron en estudios de factibilidad, consultoría, pre-ante-proyectos y otros curros emergentes de un anuncio tan espectacular como poner a funcionar un tren bala entre Buenos Aires y Córdoba.
   Hace unos años, Carlos Saul I de Anillaco anunció que en breve se pondría en marcha un sistema de vuelos estratosféricos que desde Córdoba, nos depositaría, peinaditos y de traje, en la superpoblada Tokio, tres horas después.
   Más o menos de la misma manera causó sorpresa lo del super tren de 300 kilómetros por hora, cuando aquí ni siquiera arreglan el trencito del zoológico, y el viaje entre Córdoba y Retiro es turismo de aventura, que en el mejor de los casos se prolonga por 15 horas para menos de 700 kilómetros.
   Hasta que prevaleció la cordura, o se terminó el negocio de los estudios previos.
   El anuncio oficial dice que el proyecto no se concretará.
   Una pena, porque seguimos más atrás de la retaguardia de muchos países que cuentan con ese servicio desde un par de décadas atrás.
   Viajar en esos trenes es una maravilla, por la seguridad, le velocidad, el derroche de tecnología, la comodidad y la polución ambiental cero.
   Pero esa maravilla que ya se sabía utópica, que los demagogos de siempre nos vendieron como cercanamente posible, sirvió con su fracaso para volver a sumirnos en el atraso a nosotros, pero a elevar económicamente a quienes se acostumbraron a vender buzones y tranvías.
   Lo malo es que los argentinos, ya nos hemos acostumbrado a ser compradores de buena fe.
   Y otra vez también, nos dejaron en la vía.
   Ellos, los que mandan, están acostumbrados a descarrilar, pero siempre resultan ilesos … e impunes.

BUSTOS: HISTORICO PAPELON

   En realidad, se creó un escenario histórico-lacrimógeno para la ceremonia en que fueron depositados en la Catedral, si no me equivoco, los restos de quien algunos supusieron que eran del general Juan Bautista Bustos, primer gobernador de la provincia.
   Desde entonces persisten las versiones y las dudas, acerca de la autenticidad de los despojos, en una controversia entre funcionarios, historiadores e incluso con un descendiente del prócer.
   La verdad, sea como fuere, es una falta de respeto, tamaño manoseo de la historia, como si estuviera sujeta a los caprichos y veleidades de los gobernantes.
   Arrastrar cajones no suele ser la mejor manera de honrar la memoria de nadie.
   Cuando la ciencia y la certeza de los que saben, certifique la autenticidad de los restos, será el momento de rendirle los honores que merece su memoria.
   Todo lo que se hizo hasta ahora, no deja de ser una penosa manera de equivocarse en beneficio propio, aunque ese beneficio haya sido político y pasajero.
   Porque ahora, aunque algunos lo nieguen, el papelón ya forma parte de la propia historia.

EL ESPIRITU DE LA NAVIDAD

   Es muy cierto: uno no está solo cuando nadie viene a visitarlo, sino cuando uno no tiene nadie a quien visitar.  
   Porque es el día que celebran incluso algunas personas, su comprensible y humana soberbia de creerse inmunes ante la soledad, porque no están solas.
   Es a veces el día de la desunión familiar, porque suelen aparecer viejas y apolilladas disputas, que cobran actualidad cuando todos están juntos, o se pelean por la presencia de unos u otros, o se congratulan por ciertas ausencias.
   Para muchos, no deja de ser una fecha destinada a la práctica de la hipocresía, por eso de sonreir frente a quien no queremos, o de desearle buenaventura a quien no la merece.
   Estos vendrían a ser algunos aspectos negativos de la reunión del 24 de diciembre, pero por fortuna existen otros costados maravillosamente positivos, que la transforman en una fiesta inolvidable.
   En no pocos casos, aparece como una oportunidad de estrechar lazos entre familias que no se conocen, consolidando nuevas relaciones.
   Lo importante es estar con quien uno quiere estar, sin presiones, imposiciones o sugerencias, elaborando cada solitario su propia felicidad.
   No tan solo en el seno de la familia, formalmente constituida o no como tal, se encuentra la paz por la que se brinda en Nochebuena.
   Compartir con los que poco o nada tienen, ese poco o esa nada en cuanto a lo material, pero emborrachándose de cariño, sinceridad, agradecimiento y comprensión.
   El espíritu de la Navidad es eso: no tan solo disfrazarnos de buenos, sino de practicar la bondad, de perdonar, de hacer autocrítica y pedir indulgencia al reconocer nuestros errores.
   Nadie es tan inflexible como para obcecarse en el castigo porque humanos al fin, siempre cualquiera de nosotros es merecedor de alguna penitencia.
   Olvidar esto, es como encerrarse en la utopía de creernos perfectos, dueños de la verdad, impunes ante el prójimo y encubridores de nuestros errores.
   No tan solo los demás se equivocan.
   Nosotros también, aunque a veces busquemos negarlo.
   La grandeza está en imitar a Jesús, con el nombre que le quieran poner, porque fue capaz de perdonar incluso a quienes lo mataron.
   Es la hora del abrazo.
   Es el momento de la unión.
   No cometamos el error de dilapidar esta oportunidad.