30 de diciembre de 2012

SLB-301212-DESPEDIDA DEL AÑO


Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari difundidos en el programa “Síganme los buenos” que emitió AM580 Radio Universidad de Córdoba el 30/12/12



APURAR A LA JUSTICIA

   En este dilatado culebrón cuyas principales figuras de reparto y marquesina son el gobierno nacional y el grupo Clarín, las aguas permanecen agitadas pese a la proximidad de vacaciones y por calendario, de la Feria Judicial de enero.
   El tema de la constitucionalidad o no, ha quedado relegado a un segundo plano porque en realidad la ley se está cumpliendo y los únicos que aún se mantienen sin vigencia ni aplicación, son dos de sus artículos.
   Todo indica que el proceso tiene vida propia lejos de los tradicionales cajoneos y sigue siendo tierno y nutritivo pasto para objetividades y amarillismos.
   Pero en el ámbito correspondiente: está en la Justicia.
   Llaman la atención entonces ciertas prisas de ambos litigantes, como si quisieran vencer el rigor innegociable del almanaque.
   Y caen inexorablemente al gataflorismo de quejarse si hay demoras, o de caer en la desconfianza cuando las apelaciones o los dictámenes se resuelven en pocos días.
   La Justicia tiene sus tiempos, y más aún en las instancias más encumbradas y por lo general impermeables a los apuros y los caprichos, aunque sean del poder.
   Los temas pendientes de resolución estarán listos cuando los magistrados así lo determinen dentro de los plazos vigentes, ni un minuto antes y sin necesidad que nadie presione para acelerar su estudio o habilitar la feria de enero.
   Los apuros desmesurados en que incurren ciertos dirigentes con rango político, debieran aplicarse a la solución de otros problemas más acuciantes que la disputa entre el Gobierno y Clarín.
   Esa cuestión puede esperar, tanto como no deben demorarse, entre otras urgencias el ataque a  la inflación, la inseguridad, la corrupción estructural o el problema de las drogas.
   Es solo una cuestión de patrióticas prioridades.

LA INJURIA DE LA APROSS

   Es para entender que con el nivel de endeudamiento que tiene la provincia y el cierre de los grifos por parte del gobierno nacional, ha incrementado la ansiedad de quienes mandan en Córdoba, empujándolos a movilizar la imaginación y buscar nuevas maneras de recaudar.
   O de gastar menos, pese a que ciertos rubros no son compatibles con necesidades sectoriales.
   No pueden ser variables la salud, la educación ni la seguridad.
   La atención de la salud a los dependientes del Estado provincial y a los pasivos del área, se ha venido deteriorando en la calidad de los servicios y en una especie de legalización del plus.
   La educación padece de sufrimiento edilicio, porque no son pocas las escuelas que muestran serios problemas.
   En cuanto a la seguridad, los requerimientos son cada vez mayores frente a una delincuencia que crece al amparo de la impunidad que le regala la inacción, y la falta de políticas integrales en la materia.
   Ya no alcanza con el impuesto a los combustibles ni con la eliminación de los descuentos.
   Hay que recaudar y recaudar, sea como sea.
   O gastar menos y ahorrar.
   Pero hacerlo a costa de la salud de un importante sector de la comunidad, es algo inédito por estos pagos.
   Lisa y llanamente, cuando los cupos de atención estén rebasados por un exceso en la demanda, los enfermos deberán aguantar diez días para una consulta o un par de meses para un estudio.
   Y si su médico, el hombre en que cada uno de nosotros deposita su confianza, está excedido de consultas, habrá que ir a parar a manos de otro que seguramente es capaz, pero que no conocemos ni nos conoce.
   Lo que se dice, un atropello.
   ¿No habrá otra manera de ahorrar, que no sea ofendiendo a los más vulnerables?

CAPITAL DE LOS ALJIBES

   Suele ser interesante recoger experiencias a través del uso de las redes sociales, en este caso, de Factbook.
   La reacción de la gente es enorme, masiva y comprometida, por aquello que los argentinos tenemos la obligación de olvidarnos del miedo.
   A las cosas hay que decirlas; a los planteos hay que formularlos y si no se encuentra eco en los organismos correspondientes, nada mejor que hacer público el problema.
   Eso lleva a pensar que la mayoría de los conflictos se resuelven por la vía del escándalo, explosión mediática incluida.
   Los baches de la ciudad son un ejemplo.
   Bastó con publicar en faceboock una fotografía tomada ayer en una esquina del barrio Clínicas, para que los cordobeses reaccionaran con ingeniosas participaciones.
   Y voy a proponer una especie de juego de verano.
   Releve los baches que tenga en 50 metros a la redonda de su casa, y páselos, por ejemplo, a mi Facebook para elaborar                                                                                             un muestrario que a mediados de enero, trataremos de hacer llegar al joven intendente.
   El que mostramos ayer en esa red social superó la categoría de bache para inscribirse en la de aljibe.
   Pueda ser que a la Muni se le ocurra taparlo, o llenarlo de agua para convertirlo en una atracción turística.

PELIGROSOS MANOCHANTAS

   Haciendo un recorrido por los canales de cable que ven en Córdoba, encontré una perlita demasiado curiosa y a la vez peligrosa.
   La sorpresa dejó de ser la curación a través del vaso con agua, el aceite traído desde Israel o por tocar una tela de grandes dimensiones que los obispos truchos le llaman algo así como el manto de los milagros.
   Me tocó años atrás estar muy cerca profesionalmente de Jaime Press, que créase o no, diagnosticaba con solo mirar a una persona sin tocarla para nada y no la curaba, pero decía que la armonizaba.
   Pero ver a un tipo que cura por teléfono, superó todas mis fantasías más alocadas.
   Para colmo atiende tanto problemas de enfermedades, como males de amores, desavenencias familiares y otras menudencias.
   En ese programa que se emite por Canal C el personaje que lo conduce anuncia que estará  de cuerpo presente en nuestra ciudad y atenderá en el anfiteatro de un coqueto hotel emplazado sobre la Cañada, que no son el Panorama ni el Howard Johnson.
   Como es un caso que bien pudiera estar encuadrado en ejercicio ilegal de la medicina, porque hay imposición de manos e indicación de remedios, bueno sería que las autoridades intervinieran, tanto de Salud Pública como de las instituciones médicas.
   A los peligros, para superarlos, nada mejor que evitarlos.
   Esto de ninguna manera es una botoneada.
   Es, simplemente, un servicio a la comunidad.

El audio del reportaje a la Sra. Roxana Toranzo de Rodríguez , responsable del emprendimiento solidario “La casa de Matías”, con sede en la ciudad de Jesus María, puede ser ubicado en la segunda parte de las grabaciones, costado derecho de este blog.

CORTES POR EL CALOR

   En la última Nochebuena, no fueron pocos los hogares que debieron padecer el sufrimiento y la humillación de no tener energía eléctrica cuando más la necesitaban.
   Dejemos de lado la muletilla de la inoperancia, la indiferencia, la inacción y la caradurez de una empresa que se publicita como óptima y a la hora de brindar su servicio, se equipara a la más baja calidad imaginable.
   No hablemos del injusto y absurdo premio a la eficiencia, de varios miles de pesos per cápita, que reciben sus directivos mientras la mitad de la ciudad está sumida en la oscuridad casi cotidiana, apenas sopla un viento o el termómetro osa superar los 30 grados.
   Hablemos en este caso de seriedad, responsabilidad, compromiso y sentido solidario.
   Esos componentes que deben ser infaltables en el contrato social de los organismos estatales con el pueblo, han sido bastardeados de la manera más abyecta y despreciable, que se dá cuando corre dinero de por medio.
   Ahora, que la impotencia se adueñó de los administradores provinciales porque lo recaudado no alcanza, tienen la oportunidad de que al menos algunas monedas se ahorren, eliminando a la dirigencia de EPEC el pago de ese malhabido premio, y lo destinen a las arcas exhaustas.
   Así y todo, nadie podrá reparar el daño material sufrido por los vecinos que debieron tirar comestibles podridos a la basura, olvidarse de utilizar medicamentos inutilizados por el corte de la cadena de frio, o los comerciantes, que de manera reiterada padecen el problema de los cortes imprevistos.
   Pero lo que más duele, es la injuria y la humillación del desamparo, para el que no hay eficiencia capaz de reemplazar.

LA NUEVA POLICIA

   Aquellos que piensen o se esperancen en cambios inmediatos o profundos, verán cuán equivocados están.
   La Policía de Córdoba solo ha cambiado de jefe, Dios quiera que sea para bien, pero los resultados de ninguna manera pueden ser milagrosos.
   La posición del anterior jefe parecía consolidada, hasta que se le vinieron encima las estadísticas, que hacen ahora insostenible aquella fantasía de que el nivel de los delitos está en una curva descendiente.
   Los últimos hechos, violentos y reiterados, determinaron el reemplazo de la Plana Mayor y rogamos que desde el poder no vayan a pensar o creer que las cosas mejorarán en el corto plazo.
   La Policía no funcionó de acuerdo con la realidad delictual de Córdoba, porque desde hace tiempo no existe una auténtica, genuina e integral política de seguridad que ponga acento en la prevención.
   Nos hemos cansado de sostener que de nada sirven la compra de armas, de comunicaciones, de tecnología ni la apresurada incorporación de personal, cuando toda esa maquinaria no sabe a dónde ir ni que hacer.
   La venta y el consumo de droga en Córdoba alcanza niveles escandalosos, aunque se procure esconder algo que encontramos a la vuelta de cualquier esquina.
   Ya no hay barrios rojos, sino que virtualmente la ciudad toda, tiene ya ese color del peligro.
   Bienvenida la nueva plana mayor, siempre y cuando no se aburguese como las anteriores.
   Y que mueva las cachas para exigir de los políticos, que salgan de su siesta e instrumenten las maneras de que los cordobeses recuperemos la tranquilidad perdida.
   Creo que después de tantos años de vivir con miedo, merecemos que alguien nos proteja.

DESPEDIDA DEL AÑO

   Y se vá nomás este año de cambios, emociones, acusaciones cruzadas, inflación dibujada o escondida, inseguridad en aumento, descontrol del comercio y consumo de drogas, Justicia arrinconada y cuestionada y otras novedades, algunas menos negativas y otras peores.
   Nunca es bueno, positivo, aconsejable ni elegante negar una realidad que por lo menos, nos sorprende cada día para bien o para mal.
   Y si no detallo una lista de las buenas acciones nacidas del gobierno y en beneficio del pueblo, que no faltaron, no es por ceguera cívica ni por especulación periodística: lo hago porque simplemente el gobierno tiene la obligación de hacer las cosas bien y si las concreta, no hace otra cosa que honrar el mandato que le prestamos, a plazo fijo y renovable, si democráticamente la mayoría así lo decide.
   Los partidos políticos, y esta es una impresión meramente personal, están en una especie de retirada hacia adentro, como si continuaran con su histórico canibalismo que los impulsa a devorar sus propias entrañas.
   En lo sindical se ha buscado acrecentar el poder individual de la dirigencia, para lo cual el piquete, la amenaza y la prepotencia fueron los métodos que los ciudadanos, transformados en gratuitos rehenes, debimos soportar.
   En lo deportivo, más allá de los logros alcanzados, especialmente en el fútbol -adentro y más que nada afuera-la violencia sigue creciendo, como si las leyes no existieran, o no existiera quien las aplique.
   La cultura masiva de la TV en general, comercialmente digitada, no ha encontrado oposición a su sostenido crecimiento, demostrando que  el modelo cholulo y prostibulario es lo que consume la mayoría.
   En cuanto a la TV estatal, ocupándose en algunos aspectos salientes por aportar algo de cultura documental, pero en otros dedicándose prolijamente, por intermedio de ese curioso, antiprofesional aunque muy bien pago “periodismo militante”, a desacreditar al prójimo sin advertir el rechazo que provoca, y en esto las mediciones son insobornables.
   La dirigencia política no entendió y siguió con la percudida práctica de una verdad que a lo largo de la historia pocos respetaron: son medios del estado -que somos usted y yo-  y no del gobierno, aunque  sin embargo y entre nosotros ocurra todo lo contrario.
   Que se venga el 2013.
   Lo estamos recibiendo con la esperanza de días venturosos que marquen el reencuentro, y no que incrementen las distancias en el seno de la sociedad.
   Porque las distancias demasiado grandes se transforman inexorablemente en abismos.
   Por lo menos, que el año naciente respete todos nuestros empeños, proyectos, anhelos y sueños.
   Es cierto que la felicidad depende de nosotros y ni siquiera la pidamos prestada, porque merecemos que sea propia.
   Cuando miremos hacia atrás, lo hagamos buscando y respetando la historia total, y despreciemos la memoria incompleta, que no deja de ser una mentira.
   Que se genere más trabajo digno y genuino, como para terminar con la dádiva, el clientelismo y la vagancia.
   Los argentinos  vivimos ansiosos por ser felices …
   Necesitamos ser felices, todos … y todas.
   Lo intentemos una vez más y para eso el Dueño de Todos los Relojes y los Tiempos, nos regala una nueva oportunidad.
   Pásela bien.
   Brinde por su familia, con los que están y por los que se fueron.
   Choque las copas por el país, sin pensar en banderas políticas, pero mirando la celeste y blanca.
   En ese brindis me prendo contra vientos y tormentas.
   ¡¡ Salud !!