27 de enero de 2013

SLB 27-01-13 EL CONCEJAL, DOÑA HEBE Y EL RESPETO.



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” difundido el domingo 27/01/13 por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

ALGO DE UN EDIL Y OTRA DE DOÑA HEBE

   Días pasados un ilustre representante radical de nuestro cuerpo de ediles, Guillermo Farías, cometió la estúpida torpeza de maltratar groseramente a la Sra. Presidenta a través de una de las redes sociales.
   Casi con certeza que este político del pueblo, pensó que colocándose en una guerrera postura opositora, cosecharía apoyos y adhesiones de adentro y de afuera de su partido.
   Y tuvo su merecido: un aluvión de repudios que lo colocaron en la incómoda posición -para un político que se cree de raza- de tener que pedir disculpas.
   ¿Cómo puede haber llegado a concejal, un individuo que ignora eso tan sagrado que es el respeto a la investidura?
   En lo personal puede pensar lo que quiera: puede sostener hasta las posturas más absurdas, pero un hombre público debe tener al menos una somera idea, de lo que son la consideración, la cortesía y la mesura cuando sabe que sus conceptos pueden tomar cierta trascendencia.
   Es gracioso, por otra parte, que este concejal cuestione ciertas actitudes ajenas y luzca su mano de yeso, para acatar ciegamente lo que le imponen desde el Ejecutivo, de manera especial cuando se trata de medidas antipopulares e inoportunas.
   Más que conocida es mi postura ideológica y política, pero eso no me habilita a que desde mi posición de periodista, no militante lo aclaro, perpetre la injuria contra una investidura o un símbolo patrio, porque sería pasible de una merecida condena.
   De última y en el mundo animal, hay que ser demasiado burro para ofender creyéndose opositor y luego bajar la cabeza como chico malcriado que lo sorprendieron en falta.
   Por todo eso, cuando alguien nos escamotea nuestra capacidad de sorpresa, es como si el mago, antes de realizar el truco, hiciera conocer su secreto o la trampa.
   Más o menos es lo que  ocurre con la inefable e impune doña Hebe, autoconvencida de ser madre de todas las verdades, y genuinamente dueña de todos los absurdos y de todos los insondables misterios que envuelven su vida.
   Pocas veces suele darse que alguien esté provocando la reacción de un sector, como es la Justicia, que vaya a saber por qué artilugio, desde tiempo atrás le viene perdonando la vida y la libertad, a esta señora que transcurre sus años más recientes entre los deseos de venganza y una espada de Damocles de telgopor que pende sobre su cabeza empañuelada.
   Desde su amenaza bravucona y pendenciera de tomar la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hasta su último discurso, llamémosle escrachatorio, para lo único que ha servido el contenido elevadamente intelectual de esta mujer, ha sido para insultar y descalificar los argumentos expuestos por el alto cuerpo jurídico.
   Igual que los viejos y belicosos gauchos de nuestras pampas, que cuando ganaban a la taba lo festejaban y cobraban, y cuando perdían solo se les daba por pelear.
   En realidad, no son muchas las cartas que doña Hebe tiene en su favor, más allá de la indisimulable protección y padrinazgo que recibe desde arriba.
   Está acusada por la comisión de delitos económicos, administración delictiva, aprovechamiento de fondos ajenos y otras maravillas, que habría perpetrado con la inestimable colaboración del redimido parricida Sergio Schoklender.
   No creo que los miembros de la Corte ni siquiera hayan despeinado su tranquilidad, porque seguramente ya deben saber incluso las medidas del calabozo donde alojarán a los que condenen en aquella causa, si es que le sacan el freno de mano que alguien accionó, desde muy arriba.
   Pero lo de doña Hebe, como María Callas única en lo suyo, no deja de ser un molesto cotorreo, un chillido monocorde y abrumador, que te estén amenazando sin respeto, en público… y con la cola sucia.

LOS DESAFIO A COMPARAR

   Como si en el padrón de los cordobeses los imbéciles fueran mayoría, es cómico advertir de qué manera algunos funcionarios provinciales se han inclinado por esa malsana costumbre de comparar, pero de comparar mal.
   Uno de los ministros del gabinete cordobés tuvo la poco feliz idea de comparar estadísticas, por caso, de los accidentes ruteros.
   Convencido de estar haciendo un planteo inteligente, se esmeró en señalar que Santa Fe, por ejemplo, tiene más episodios de ese tipo que Córdoba, como si esa tontera sirviera para algo, más allá de ventilar elípticamente que Binner no es tan capaz como De la Sota.
   De nada sirven las comparaciones, porque solo son un argumento que le sirven al tontaje. De la misma manera, habría que retrucarle a ese ministro que en San Luis hay muchos menos accidentes que en Córdoba, pero eso tampoco sirve para nada.
   La cuestión central, medular y seriamente encarada, es que vivimos en Córdoba y nos importa un soto lo que ocurra en otras latitudes: queremos que aquí no ocurran, o que ocurran menos, sin necesidad de hacer paralelismos inútiles.
   Es lo mismo que pasa con la inseguridad, porque las autoridades del área se empecinan en intentar meternos en la cabeza que en otros lugares la situación es más grave.
   También para eso, la única respuesta que derrumba tan exasperante facilismo: nosotros vivimos aquí, y queremos soluciones aquí.
   Me encantaría poder debatir con cualquier ministro o funcionario, el tema de las odiosas comparaciones, que vienen a ser las muletas de su falta de argumentos, de creatividad y de respuestas.
   Remar en un lago de dulce de leche, es más difícil que hacer pis en un frasquito de perfume.
   Y pretender que los ministros alguna vez se presten a un debate abierto, se asemeja a esas dos proezas que acabo de comentarles.
   Pero el verso de las comparaciones se debe terminar, para dejar lugar a la gestión seria, positiva y de beneficio común, olvidándose de trasplantar a Córdoba problemas que nos son ajenos, como de importar desde aquí ejemplos que afuera, no le importan a nadie.
   Alguna vez los políticos deben dejar su inveterada práctica de la poesía dialéctica y ponerse a trabajar por la gente, más que por ellos.

POLICIA CAMINERA: PREVENCION CERO

   No quiero entrar en mayores análisis para evitar que se piense que la Policía Caminera, en este espacio, es una cuestión recurrente.
   Entonces abreviemos: ¿cuántos muertos hubo en rutas cordobesas en estos últimos seis días?
   Una barbaridad.
   No digo que a todos los hubiera evitado nuestra recaudadora y para eso eficiente Policía Caminera.
   Pero me revienta verlos parados, cansados de aburrirse, mirando si la gente cuando pasa tiene los cinturones puestos y las luces bajas encendidas.
   Y en las rutas, cuando están quietos, se les pasan por sus narices los autos amigos sin luces, sin dibujo en las gomas y con la garrafa de gas en el techo o sobre el capot.
   Pero ellos están allí como absurdas estatuas, escondidos detrás de alguna curva para ver si cazan a algún turista que no los conoce.
   Esa policía no nos sirve … entiéndanlo … les sirve a ustedes para manejar el presupuesto y disminuir la deuda.
   Pero en la materia prevención, un genuino, bien ganado y vergonzoso cero.

SOBRE QUE SON POCOS, HACEN PARO

   Es ridículamente cómico que presionen a las autoridades dejando de trabajar, cuando su obligación y por lo cual cobran muy buenos sueldos, es trabajar sin intentar esa ya arraigada costumbre de cogobernar.
   Desconocen caprichosamente que quienes mandan son las autoridades y si los delegados quieren ordenar, que formen un partido político, se presenten a elecciones y si ganan, se darán legalmente con el gusto de ejercer el poder, un poder que ahora de ninguna manera les corresponde.
   La situación en el Hospital de Urgencias es lo más parecido a un culebrón de la televisión siestera.
   Realmente, habría que preguntarle a quien diagrama las licencias del personal, donde estaba cuando se elaboró el esquema de este verano.
   Porque si todo es anárquico, hemos entrado entonces al territorio de la joda, donde cada uno hace lo que se le antoja, se va cuando quiere, mientras el gremio lo proteja.
   Pero lo que más molesta y lastima la dignidad de personas de los cordobeses que tienen al Hospital de Urgencias como ejemplo, es que los pocos que no salieron de vacaciones tampoco quieren trabajar.
   Y hacen asambleas y paros para que pongan más gente.
   En la antología del absurdo y en los anales de la insensibilidad no debe haber casos ni siquiera parecidos.
   Dirán en su descargo, que no dejan de atender las emergencias.
   Faltaría que lo hicieran, para pensar ya con fundamento que a ellos, la gente les importa tres carajos.
   Precisamente esa gente, que paga carísimos impuestos para que ellos, los insensibles, tengan sueldos envidiables.

WALLY PARTE II

   Como para no perder el hilo de la historia, ya les había comentado que Wally es un tímido no asumido, laburante, que tiene como -llamémosle entretenimientos- encerrarse en la música y otear en los ojos de las mujeres.
   Me supo comentar, meses atrás, que aunque nadie le creyera, tenía el privilegio de escuchar las miradas.
   Era una especie de música que lo invadía desde algún iris cercano y hasta se permitía, y aún se permite, el lujo de saber si esa mirada es natural o cosmética.
   El brillo especial no te engaña; las lentejuelas son artificiales y suele ser solo un instante mágico el que te  hace llegar  ese luminoso mensaje hasta el alma, me dijo un día mientras caminábamos por una vereda de la Cañada.
   Las miradas azules me transmiten paz, las verdes erotismo, las negras un cúmulo de misterios … me decía entusiasmado.
   Y cada mirada tiene su música.
   Me mira Vivaldi, me mira Bach, me mira Wagner, me mira Beethoven, me mira Grieg o me mira Mozart.
   Todas las miradas, me dijo antes de darnos un abrazo y cada uno seguir su camino, tienen la pirotecnia del estallido en algunos casos o de la mansedumbre en otros…
   Wally tenía razón y me dejó tan pensativo que casi me atropella un auto al cruzar la calle…
   El domingo próximo la seguimos …

UTA: AUMENTO O PARO

   Hace mas o menos un mes, cuando ya los empresarios del transporte urbano, estaban gastando a cuenta del aumento que les otorgaría la Municipalidad por intermedio de la obediencia debida de los concejales radicales, adelantamos que detrás de ese incremento vendría otra demanda.
   En este caso de la UTA, con el repetido apoyo de la amenaza de un nuevo paro, para que no se interrumpa la perversa rueda que manejan la entidad sindical y la FETAP, con el vistagordismo comunal.
   ¿Para qué gastar tiempo y espacio, que mejor es dedicarlo a la música?
   Para repetirlo hasta el cansancio: a esta película, que tantas veces vimos, todavía la vamos a ver muchas veces más.
   Habría que acudir al Inadi, porque dejar de a pié a los pobres sin auto, no deja de ser un dañino y salvaje acto de discriminación.

PERVERSO DESPOJO

   Desde tiempos inmemoriales, el Estado siempre se ha dado maña para recaudar impuestos. Reyes y feudales perseguían a su gente y les sometían a inhumanas presiones con tal de conseguir el pago de los tributos.
   Y se le llama tributo a cualquier carga continua.
   Es cierto que en todo el mundo, con distintas modalidades, se paga el impuesto a las ganancias y Argentina menos que ninguna podía ser la graciosa excepción.
   Pero entre nosotros está instalado un detalle que por su magnitud, no se compara a otras situaciones que ocurren en el extranjero: aquí la inflación que el pueblo padece y el gobierno maquilla o esconde, es el mayor veneno para la economía popular.
   La realidad nos muestra su rostro patético: a medida que los salarios crecen siguiendo a esa inflación, son cada vez más los trabajadores y pasivos que ven virtualmente licuados sus incrementos salariales.
   Resumiendo, el resultado ridículo: no siempre es conveniente un aumento porque a fin de mes se cobra menos que el mes anterior.
   Cuando existe la estabilidad y la economía es sincera y sin disfraces, se hace previsible la condición de un asalariado. Para colmo, la angurria que nace del poder hizo que hasta la jubilación formara parte del concepto "ganancia".
   Es que los cráneos políticos, enceguecidos por su inclinación a la permanencia, necesitan financiar su demagogia y sus caprichos.  
   Es así como el pasivo, que durante años y años le estuvo prestando sus aportes al Estado para que los administrara en su beneficio, se encuentra ahora con que esos dineros se aplicaron a planes de estímulo a la vagancia, fútbol para todos, disminución del espantoso déficit de empresas "recuperadas" de la privatización y otros destinos tan absurdos como esos.
   Si la consigna es que paguen más los que más cobran, por favor que se terminen las paritarias, porque desde ahora no sería alocado pensar que se harán paros para evitar los aumentos.
   La conducción política, la dirigencia sindical y la cerrada corporación de los jueces están en la otra vereda. A unos les importa un bledo que les descuenten ganancias porque tienen la maquinita y las chequeras a su disposición.
   Los otros, muchos de los cuales exageradamente se autotitulan ecuánimes, buscan refugio en la intangibilidad de sus sueldos que los proteje de las eventuales presiones.
Este es un año electoral, ya cercano al 2015.
   Si al gobierno se le ocurriera que los jueces y funcionarios judiciales pagaran ganancias, el tema sin dudas llegaría a la Corte Suprema y allí naufragaría, precisamente por las presiones pero desde adentro hacia arriba.
   A nadie le agradaría tener al máximo tribunal en contra si el día de mañana le tocara sentarse en el banquillo frente a quienes imparten justicia.
   ¿Y en cuanto a los jubilados?
En eso los tres sectores, políticos, dirigentes sindicales y jueces estarían de acuerdo: que sigan pagando y protestando, total son viejos y en cualquier momento se mueren ...