18 de marzo de 2013

SLB 17-03-13 VERBITSKY, HABEMUS PAPAM, LA CAMINERA, ETC

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa "Síganme los buenos" emitido el domingo 17/03/13 por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

VERBITSKY, EL BOCÓN

   Mi condición de periodista mediterráneo establecido aquí, sin estar en el Vaticano ni en Buenos Aires, me impide evaluar si realmente existe una campaña de ciertos medios argentinos tendiente a desprestigiar la figura del consagrado Santo Padre.
   No se puede negar durante la dictadura el silencio institucional de la Iglesia argentina, que tuvo mucho de encubrimiento y de cierta complicidad.
   Pero hay verdades incontrastables que uno, oyente de radio, lector de diarios y casi adicto a la televisión, puede llegar a detectar por la uniformidad del mensaje descalificador, ofensivo y basado en un discurso que alientan los trasnochados de siempre, erigidos ahora como los paladines de la verdad.
   Se colgaron del pasado penoso y sangriento del genocida desgobierno militar y repitieron como loros -y también como cotorras- una sarta de inexactitudes que la Justicia y la propia historia desestimaron oportunamente.
   Trucaron fotos de manera ridícula mostrando a Bergoglio entregando la comunión a Videla, y olvidaron que Firmenich también comulgaba como tantos otros de sus secuaces.
   Se lanzaron como buitres a inventar y colgar carne podrida en micrófonos, cámaras, diarios y páginas web. 
   Y lo más indignante, no tuvieron  hombría porque jamás probaron un solo bocado, de toda la podredumbre que cocinaron y guardaron entre ellos.
   Alguna vez, así como se empecinan en hurgar hacia afuera para incorporar a su biblioteca de las traiciones dudosos episodios ajenos, debieran asumir y dar a conocer todos los casos propios en que algunos militantes, para salvar sus vidas posiblemente, delataron y vendieron a sus compañeros.
   Jamás ninguno dice presente cuando la historia los convoca para la imprescindible autocrítica de la que siempre huyeron.
   Los asesinos, secuestradores y torturadores fueron siempre los otros, una verdad indiscutible y espantosa, pero parcial a la hora del balance para enaltecer la memoria sin escondrijos ni deformaciones.
   Es para suponer que esos sobrevivientes, son ahora los que borraron el terror de sus recuerdos, hipnotizados por el poder que les otorga los cargos alcanzados.
   Ni siquiera basta para los industriales del macaneo, la propia palabra del cura jesuita que según sus propias declaraciones, exime de abandono y otras graves acusaciones al hoy Papa.
   Perez Esquivel, otrora ícono de los ahora desmemoriados, también dijo lo suyo de manera contundente, pero parece que hoy el Premio Nobel de la Paz no les despierta simpatía ni confianza.
   La consigna parece haber sido destruir una trayectoria, una imagen y un logro máximo.
   Ahora se enteraron que Bergoglio recorría las villas, se ocupaba de sus habitantes y no reducía su tarea a repartir estampitas, sino a dar soluciones, a dar consejos, a generar trabajo.
   No fueron pocos los que han referido gestiones realizadas por Bergoglio, precisamente para la recuperación y el paradero de argentinos desaparecidos en aquellos años de terror.
   En algunos ámbitos el señor Horacio Verbitsky goza de buen concepto literario y en otros, es una especie de poco serio acusador al boleo, casi al estilo de Lilita pero en versión masculina y sin la cruz en el pecho.
   Ya escribió veinte libros: que siga escribiendo y vendiendo, porque ese es su negocio, y nosotros que somos tan pícaros, le hacemos promoción, como si la seriedad y el equilibrio fueran parte de su estilo.
   Su pasado no es lo que puede ser tomado como ejemplo, a menos que el objetivo de quien lo siga sea la violencia que tanto ejerció Verbitsky durante su militancia montonera.
   Que le haya faltado el respeto a la vida, no lo habilita a faltarle el respeto a la historia.

DEL RIDICULO ES DIFICIL REGRESAR

   Las comunidades médicas de distintos países del mundo caracterizados por su altísimo standard de vida y con elevada renta per cápita, han convocado de urgencia extrema a sus principales referentes científicos para evaluar los cursos a seguir, frente a la impresionante avalancha de casos de diabetes que permanecían en estado latente y ahora deben afrontar.
   Por otra parte y en salvaguarda de la salud de sus habitantes, los políticos de esos países ya están elaborando proyectos para limitar las ganancias excesivas, las fiestas donde se produzcan desbordes gastronómicos, los Festivales Nacionales de la Gula y la renovación de las inversiones a plazo fijo.
   En los supermercados y negocios de "delicatessen" estará prohibida la venta de golosinas y se obligará a los criadores de cerdos a implantar un severo control de engorde, debiendo incorporar gimnasios para evitar el sobrepeso de sus ejemplares reproductores, dado que se comenta que la peste que se cierne sobre la gente sedentaria y pudiente, es hereditaria y ataca en los países ricos.
   Arcor y los Pagani se asumirán públicamente como genocidas y asesinos seriales y ya están montando una línea de producción de caramelos salados y otra dedicada a la elaboración de chupetines de cebolla, rúcula y ají de la mala palabra.
   A todos estos protagonistas, la situación los tomó por sorpresa y no quieren repetir las omisiones en las que cayeran cuando con tiempo suficiente, les advirtieron con absoluta seriedad mediática que comer pollo hacía crecer el busto a los hombres y los arrastraba al mundo gay, que la carne de puerco es afrodisíaca y que a nadie se le ocurrió hacer pastillas de cuero de chancho que reemplazaran al viagra, o que la soja es un yuyo y gracias a Dios no ordenaron quemar esos cultivos.
   Desde ahora y para proteger la salud pública y nuestro futuro de grandeza nacional y popular, seguramente la comunidad científica argentina y universal, visiblemente atrasada en materia de actualizaciones, no se perderá ni por joda ninguna cadena por radio y TV.
   Y ella, la doña, con certeza ha comprendido dolorosamente, que la prudencia de un necesario silencio, es mucho más valiosa que un aplauso inoportuno.

HABEMUS PAPAM

   El Papa al igual que Dios, Maradona, Messi, el dulce de leche, la birome y el ómnibus, es argentino.
   Viajó a Roma en avión de línea con la tarifa más barata y mostró actitudes de humildad como para indicar que nada sería ya igual en el Vaticano, allí donde a veces se decide el futuro de un país, o la supervivencia de algunos bancos.
   Pagó su factura de hotel, no aceptó los tradicionales zapatos rojos ni la cruz de oro, como tampoco se puso el tradicional anillo también de oro ni usó para moverse por el barrio el auto blindado.
   Visitó enfermos, sacó carpiendo a un obispo jubilado que tuvo demasiada tolerancia con curas pedófilos y recibió a más de seis mil periodistas, en la que creo fue la conferencia de prensa más concurrida de la historia.
   Al margen, ¡que bueno sería que nuestra cúpula de gobierno hiciera lo mismo, aunque fuera cada dos años!
   Y hablando de cúpula, es probable que la sinonimia española o castellana no registre más palabras como para aplicar a lo que seguramente se sintió allí: sorpresa, extrañeza, confusión, estupor, desconcierto, sobresalto, pasmo, susto, chasco u otras definiciones apropiadas.
   De inmediato, la aceitada maquinaria de la descalificación se puso en marcha, anduvo unos días, se dio algunos tropezones y terminó hecha percha contra el muro de la historia.
   Así empezaron a desempolvar fotos y a trucar otras, sin advertir que a la hora de abrir el archivo de la memoria reciente, también regresaron las fotos de él con los militares en el Sur, o de Timermann con Videla, o de la hermana Alicia como funcionaria de los militares genocidas.
   Todo eso por la puta costumbre -diría un cantor- de los que viven y gozan mirando hacia atrás, y dejando que el futuro se les cruce por sus narices y los empache de intrascendencia.
   Lo demás está viniendo, por eso de la diplomacia y la conveniencia, y nada mejor que recomponer relaciones respetuosas, adultas y necesarias.
   El Papa es argentino, la Justicia dice que no pesa ninguna causa penal en su contra, se ensuciaba los zapatos recorriendo las villas y fue duramente cuestionado,  hasta el punto de sindicarlo desde el gobierno como jefe de la oposición.
   Habrá entonces que cuidar el maquillaje, corregir el rictus desencajado, aprontar las rodillas y enfrentarse a la realidad no deseada, con la mayor dignidad que se pueda alcanzar.
   Por eso me causó mucha gracia una nota que aparece hoy en Clarin, el que en muchas cosas miente, escrita por Alejandro, el hijo del genial Tato Bores y dice que "Al kirchnerismo con Su Santidad le está pasando lo mismo que a esas familias que se pasan la vida maltratando a un cuñado y un día el tipo se saca la lotería".

TRISTE RECORD DE LA CAMINERA

   Anunciaron como un motivo de orgullo, la enorme cantidad de multas aplicadas y la millonada de pesos que se van a percibir por el pago de las sanciones.
   Eso y reconocer olímpicamente la falta absoluta de prevención es lo mismo, pero seguramente los cráneos de la Policía Caminera o del gobierno provincial no se han dado cuenta.
   De eso y de tantas otras cosas.
   Entre ellas, que la carencia de tecnología los lleva al autoritarismo del argumento irrebatible: dice que el policía vio que el conductor cometía una infracción, pero no tiene cómo probarlo y su palabra es incuestionable.
   El sistema de ojímetro se presta lógicamente a equivocaciones y aún más peligroso, a injusticias que bien se pueden evitar dotando a la fuerza de los elementos imprescindibles como radares homologados, cámaras fotográficas y de televisión y algo de cultura y educación en el trato.
   La prepotencia, presente en la mayoría de los casos, es una forma de violencia que ni siquiera el supuesto infractor merece recibir, lo que se agrava cuando se trata de turistas.
   Dentro de todo, estos argumentos sirven para demostrar la verdad incontrastable de la prevención cero o por lo menos escasa e insuficiente.
   Desde el punto de vista meramente práctico, los autos de la caminera que ahora son oficinas recaudadoras con ruedas, debieran recorrer incesantemente las rutas, no tan solo donde se hacen ver, sino también los caminos secundarios.
   Junto a los peajes, alcanza con dos policías de a pié y ocho conos de plástico para controlar cinturones y luces, y no la concentración de tres o cuatro móviles a 50 metros de las cabinas, donde su principal equipamiento es el talonario de actas de infracción.
   La policía caminera, o mejor dicho la omisión de una tarea preventiva, está contribuyendo indirectamente, más que a la recaudación, al brutal crecimiento de los accidentes ruteros, con su creciente saldo de muerte y de luto.
   Y eso no se paga con todas las recaudaciones que se empeñen en superar.

EPEC Y LA EFICIENCIA

   Estuve escuchando una sarta de consideraciones técnicas que brindaba un ingeniero de nuestra deficitaria EPEC a un medio periodístico, con relación al aumento en la tarifa que se aplicará, según entendí, con retroactividad.
   Ya no les basta tener un explicador oficial como los que tan rotundamente fracasaron al enfrentarse con una realidad acerca de la cual ya ni sabían mentir, porque hasta el arsenal de versos se había agotado.
   Ahora la cuestión determinante, según explicaba el funcionario cuyo apellido ni viene al caso, son los "costos operativos", que al escucharlos son una burla a los "niveles de sueldos" de la gente, que están estancados en la generalidad de los casos y con relación a la inflación existente y no reconocida.
   Es muy curioso que una empresa donde se reconoce que faltan muchas cosas, que la generación no es la suficiente, que están en deuda con los usuarios, que no atienda en tiempo y forma las demandas por las reiteradas interrupciones del servicio, que demore meses y meses en reconocer los daños que ocasiona a electrodomésticos por sus bruscos desniveles de voltaje, tenga la peor electricidad y los precios más altos del país, para una prestación calificada por algunos sectores como lamentable.
   Lo que más indigna a los padecientes usuarios no es que los empleados no paguen la energía y tengan en su casa todos los artefactos eléctricos, ni que los cargos se cubran como favores políticos o por herencia, o que gocen de ciertas prebendas que el común de los ciudadanos no tiene.
   Son aplicables aunque cuestionables -y debieran revisarse- todas las que llaman "conquistas gremiales" obtenidas en un escenario viejo cuando a cualquier costo los gobiernos de turno querían asegurarse la menor conflictividad y vivían bajándose los lienzos frente al poderoso sindicato.
   Pero lo que más ofende, es que anualmente se destinen ¡ciento veinte millones de pesos! para pagar la BAE, bonificación anual por eficiencia, a diestra y siniestra, y habría que ver si es cierto que solo la reciben quienes lucen un legajo intachable.
   Sería por mi parte el primero en aplaudir y pedir que se incrementara ese suplemento salarial, si no me cortaran la luz todas las semanas, si me aseguraran la provisión cuando caen cuatro gotas o sopla un vientito o asumieran ellos el costo de los "enganchados" que debemos soportar todos los laburantes, en beneficio de muchos que no quieren trabajar porque los planes les han inoculado la enfermedad de la vagancia.
   Pero de allí a tolerar y aceptar que los directivos de una empresa decadente embolsen cada uno más de setenta lucas anuales por "eficiencia", cuando reconocen que están atrasados en calidad de la prestación, es para una antología del ridículo.
   Son ciento veinte millones de pesos que, aplicados con criterio solidario a la incorporación de tecnología, servirían también para avanzar algo en el actual atraso de diez años con relación al mundo de la generación de energía y mejorar la devaluada calidad de vida de los cordobeses.
   Y si la BAE es una imposición de convenios colectivos, ¿qué tal si renunciaran a percibirla los que por ser autoridades, están fuera de esos convenios?
   Ya escucho la respuesta y veo el gesto: ¡de acá!

PROHIBIR LA SAL: ¿Y CUANDO EL CIGARRILLO?

   Soy uno de los imprudentes que le echa sal a la comida antes de probarla.
   Eso de ninguna manera me transforma en un suicida, o en un transgresor a mi propia salud, o en un ciudadano que no es digno se sentarse a ninguna mesa.
   Me muestra tal cual soy: un amante de la sal.
   Y como usarla me parece que es una de mis libertades individuales e innegociables, cuando un médico me aconseja dejarla y cambiar de vida, cambio de médico.
   Todo esto, para justificar mi idea de que esa intención de obligar a los restaurantes y casas de comida a retirar los saleros, es una medida antidemocrática.
   Entonces y con los mismos argumentos que no permitan el azúcar porque engorda y lleva al infarto, el vino porque emborracha, el vinagre porque provoca acidez y los picantes porque hay que esperarlos a la salida …
   Cada uno, en ejercicio de esa consagrada libertad individual, tiene la obligación de conocer y aplicar sus propios límites y en materia de comidas y bebidas no hay excepciones.
   Lo malo es que el Estado pretenda entrometerse en cuestiones que hacen a la intimidad personal, como prohibir por ejemplo el papel higiénico con dibujitos porque mancha.
   Realmente, como dijo Peredo, hay que estar muy al vicio para ocuparse de esas cuestiones, mientras tenemos, nosotros y los políticos, muchas otras urgencias que encarar.
   Por ejemplo, prohibir el cigarrillo porque es cancerígeno, a muchos les molesta el humo y es un potencial causante de incendios.
   Lo mejor, sería prohibido prohibir.

MAS SOBRE LA MEGACAUSA

   La presunción de inocencia, lejos de ser un mero principio teórico del derecho, representa una garantía procesal insoslayable para todos; es la máxima garantía del imputado y uno de los pilares del proceso acusatorio.
   Por eso la pregunta: ¿dónde está esa garantía en la megacausa del Registro? ¿Es tratada como inocente una persona a la que se la detiene, se la separa de su familia, se la deja sin trabajo y se la mantiene en prisión preventiva durante años, por las dudas haya participado en un delito y mientras el fiscal encara una investigación que ya lleva más de 8 años y  nunca se termina?
  ¿Es tratada como inocente una persona a quién se la persigue y "condena" con una campaña mediática  mucho antes de que haya sido juzgada por un tribunal? 
  ¿Son tratadas como inocentes  personas a las que el Fiscal acusa y prácticamente les hace pronósticos punitivos en los diarios?
  ¿Son tratadas como inocentes personas a las que en el juicio se les niega la garantía constitucional de la "doble instancia"?
  ¿Porqué las mantiene en prisión preventiva durante años para que no entorpezcan la investigación si ya tiene pruebas contundentes, que nadie puede ver?
  Si la investigación judicial lleva ya más de ocho años, si los imputados no tienen antecedentes, no son personas peligrosas para la sociedad, si pertenecen a clase media que vive de su trabajo, si no tienen dinero para fugarse, porque además en ese tiempo ya lo hubieran hecho, si no pueden entorpecer la investigación porque el fiscal dice que ya tiene las pruebas, aunque no pueda mostrarlas....
   Se me antoja, a la luz de estos interrogantes sin respuesta, que esta megacausa es una enorme cortina de humo para ocultar la verdad y proteger a los verdaderos responsables, con una casi inevitable impunidad.