19 de mayo de 2013

SLB 19-05-13 VIDELA Y SU MAMÁ - DE LA SOTA PATERNALISTA - LAS NUEVAS TORTURAS Y LOS DD.HH. - DROGA EN LAS ESCUELAS - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - UTA Y UNA NUEVA AMENAZA - EL MURAL QUE FUE BORRADO -


VIDELA: SU MAMÁ NO TIENE LA CULPA

   Tiempo atrás, una alta funcionaria gubernamental durante una reunión importante se refirió a mí, calificándome de hijo de puta, seguramente como conclusión de alguna crítica que realizara este periodista y que a ella la afectaba, y de fuente inobjetable me llegó, no el chisme, pero sí la certeza de lo que esta dama había dicho.
   Hay expresiones que son incontestables, porque eso equivale a caer en el mismo lodo; a ensuciarse en el mismo barro de quien ofende a alguien sin conocer, y de manera tan burda, cobarde y agraviante.
   Mi reacción fue muy simple: le envié un sobre a esa señora adjuntándole una foto de mi Vieja, que por entonces se acercaba a los 90 años de vida, después de haber criado a cuatro vándalos desde su temprana viudez.
   Y en una notita muy breve, de mi puño y letra, le pedía a esta funcionaria, que ya que la había insultado de esa manera, que al menos la conociera.
   Un par de horas más tarde, la señora me llamó casi llorosa, rogándome que la disculpara y que entendía lo que yo podía estar sintiendo.  
   La verdad que estas cosas ocurren porque conciente o inconcientemente, nadie repara en el daño que se hace gratuitamente, porque elípticamente se descalifica al destinatario real a través de lo que más ama, en la mayoría de los casos, la Mamá.
   Pero vamos al tema central de este comentario, porque uno de los más siniestros personajes de nuestra historia reciente ha partido sin dudas abrumado por su ayer, embriagado de violencia, de sangre y de luto.
   Puede haber sido el más sanguinario ideólogo del terrorismo de Estado, que en su delirio de hegemonía ideológica diezmó a una generación de argentinos.
   Puede haber sido el más desalmado torturador, feroz asesino, inhumano militar e indiscutido genocida de la historia universal, pero no considero justo que la liberación que para muchos les significa la muerte, le haya llegado a Videla antes que el completo castigo de la condena terrenal.
   Estoy seguro que las mamás, piensen como piensen, me van a entender.
   Ninguna madre puede saber si en sus entrañas lleva un ángel o un monstruo.
   A nadie hay que desearle la muerte aunque la merezca y con creces, de la forma más atroz imaginable, con una carga de sufrimiento equivalente al que prodigara a sus víctimas y un poco más, si cabe, como castigo.
   Pero siempre que muere un tirano, un criminal, un violador, un torturador o un genocida, no es él quien absorbe toda la repulsa, el odio, la revancha, los insultos o las humillaciones.
   Curiosa e históricamente, es su Mamá.
   Por eso, como aquella vez reivindiqué a mi Vieja, tengo la seguridad que la Mamá de Videla tampoco tuvo la culpa.
   Salvando la inocencia de las madres, jamás dejemos de reclamar justicia por la historia total y honremos el sano ejercicio de la memoria.
   Y recordemos que la justicia llega con su aire reparador, cuando la política y la ideología no tienen lugar en la balanza de esa señora con los ojos vendados que también es Madre.
   Madre del derecho y de la razón, pero no de la venganza.
   Murió Videla.
   A donde esté, se llevó toneladas de odio, como treinta mil secretos y ningún arrepentimiento.

LA DROGA EN LAS ESCUELAS

   Resulta penoso enterarse de algunos detalles de la tarea policial, que pretenden encajarle a la población una imagen de eficiencia, operatividad y éxitos.
   En los últimos días se viene publicitando como muy positiva la acción emprendida contra los prostíbulos y los proxenetas, todo enmarcado en la lucha contra la trata de personas.
   No se dejó de lado, porque sería absurdo hacerlo, cierta histórica connivencia entre los dueños de los lupanares y los malos policías, que por lo general les avisaban cuando se iban a realizar allanamientos.
   Los lugares donde se explotaba a mujeres (aunque algunos defiendan esa actividad calificándola como trabajo sexual) no estaban en los barrios marginales sino en pleno centro, e incluso a la vista de dependencias policiales.
   Un negocio, el más viejo del mundo, que encontraba y todavía encuentra la mejor promoción en ciertos medios que comercialmente publicitan esa actividad.
   Aplaudamos a la policía de Córdoba, por su sostenida tarea de terminar con la cosificación de incautas, que venían engañadas desde su ignorancia o indigencia y de las otras, indignamente explotadas.
   Para llegar a este logro, seguramente hubo que cortar el velado y económicamente productivo nexo entre la autoridad y los patrones de la prostitución organizada.
   Pero lo inexplicable es que ciertas cosas ocurran a 50 metros de la Central de Policía, lo que lleva a preguntarnos, ¿qué barbaridades pueden suceder en los barrios marginales, donde los vecinos no ven agentes ni en los desfiles?
   Así como la policía conocía cabalmente los lugares donde la prostitución era escandalosamente visible, también conocía y conoce en detalle y con precisiones absolutas, donde, quienes y a cuánto se comercia la droga en Córdoba.
   Fue necesario un escándalo escolar para que saltara al conocimiento público algo que no era necesario divulgar porque todos lo sabemos.
   La droga tenía naturalmente sus primeros pasos en la adolescencia, pero ahora el inicio en el consumo ha bajado de edad y afecta a niños en el último tramo de la primaria.
   Lo ocurrido a media cuadra de la Jefatura de Policía es vergonzoso desde donde se lo mire.
   Para atacar a la prostitución, se sostenía que las leyes no ayudaban a la lucha.
   ¿Qué pretexto surgirá ahora, para justificar el exponencial crecimiento del narcotráfico?
   ¿Cómo explicarán las autoridades tamañas omisiones?
   Las leyes ya están y sin embargo el negocio de la droga se expande, crece, se multiplica, mientras es una preocupación la prostitución, una buena pantalla de protección para los comerciantes del espanto, que operan a sus anchas incluso en las escuelas.
   Cuando se termine el stock de nubes de humo, parches y remiendos, veremos qué inventa el poder para explicar lo inexplicable.

LA UTA Y UNA NUEVA AMENAZA

   Los chicos malos y angurrientos, esos que le viven esquivando a la lenta acción de la Justicia que sigue amodorrada, ya deben estar preparando por las dudas sus miguelitos y otros elementos para dañar, como lo vienen haciendo desde hace tiempo.
   Y los cordobeses de la capital seguiremos siendo los rehenes de estos prepotentes y autoritarios dirigentes que jamás se quedan de a pié, que lucen sus autos de alta gama y se codean con los poderosos e insaciables empresarios del transporte, con quienes mantienen a veces, relaciones demasiado carnales.
   No nos asombremos entonces de los lobizones.
   Y el acostumbrado jueguito de las presiones parece que les sigue dando resultados, porque con solo amagar con un paro, comienzan a deslizarse ciertos lienzos desde la cintura para abajo.
   Con el pretexto de garantizar el servicio de transporte y evitar conflictos internos en “la muni”, ya se conoce el ofrecimiento del poder concedente, con el lógico apoyo de los empresarios del sector privado.
   Y ahora, satisfecho su nuevo y reiterado capricho, todos contentos: los choferes tendrán un básico superior a las 10 lucas, los empresarios se quejarán en pocos días de que no les alcanza la recaudación y pedirán un aumento del boleto, y la municipalidad que momentáneamente se tranquiliza.
   Total, el único que se jode es el usuario, prolijamente usado de profiláctico urbano -por ser fino así lo digo- y sin que siquiera le dieran un besito en la nuca.

NOVEDADES SOBRE LA MEGACAUSA

   De la Sota dice que Córdoba garantiza el pleno ejercicio de la libertad de expresión, etc. y fundamenta todo esto en lo establecido en la Constitución Nacional.
   Me ocuparé de esta cuestión en un próximo comentario, relacionado con el decreto suscropto y anunciado por el Dr. De la Sota.
   Es para preguntarse  entonces qué pasa con la libertad de los imputados en la megacausa (N de la R.: del Registro de la Propiedad) que todavía continúan con prisión preventiva, en violación a sus más elementales derechos humanos y sin respeto a la libertad que está garantizada para ellos en la Constitución Nacional, partiendo de su preámbulo y desde el año 1994 en numerosos tratados internacionales que Argentina reconoció como de jerarquía constitucional.
   Todos ellos amparan su derecho a la libertad.
   Dice Pérez Esquivel y lo leímos el domingo pasado: "el derecho a permanecer en libertad durante el proceso judicial, está consagrado como garantía constitucional y la violación de dicha garantía importa no solo la violación constitucional, sino también una violación a los derechos humanos de la persona".
   Adán Ferrer, ex Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, manifestó en una nota periodística: "Conforme a nuestro régimen jurídico al acusado no se lo presume, sino que es inocente mientras no se haya dictado condena en su contra y debe permanecer en libertad mientras se lo juzga, sencillamente porque es inocente".
   Y el Profesor Germán Bidart Campos dijo que: "Al derecho constitucional no le alcanza hoy con reconocer derechos y tutelarlos para que no sean violados; como no le alcanza con limitar al poder con el mismo fin.
   Además, debe contener un diseño de sociedad en la que esos derechos sean de goce posible para todos, y la libertad, un bien accesible en igualdad de oportunidades”.
   Pero en Córdoba existe una curiosa miopía judicial y política para leer la Constitución, ya que lo consagrado en ella para algunos es ignorado, evidenciando la peligrosa sospecha de que no todos somos iguales.
   Al menos, ante la ley.

DE LA SOTA, PATERNALISTA

   Es demasiado evidente que los cañones de la artillería K, están apuntados a derribar las pretensiones y los anhelos presidenciales que pudiera alentar nuestro gobernador.
   Por más que se declame en un artículo que nadie puede atacar, interferir o condicionar (a lo mejor los términos son otros, pero ese es el espíritu) la libre opinión, que nuestro gobernador tenga la honestidad de legislar también en el sentido de terminar con el deplorable sistema de premios y castigos a través de la publicidad oficial.
   Uno de los artículos del apresurado decreto delasotista dice textualmente que “Ningún acto, hecho, disposición, norma o acción de autoridad pública nacional, provincial o municipal puede influir, intervenir, alterar, modificar, revisar, condicionar, obstaculizar, coartar o por cualquier otro modo, vía o medio, ya sea en forma directa o indirecta, la expresión y difusión de la opinión, noticias, programas o línea editorial de un medio de comunicación existente en la Provincia de Córdoba, de periodistas o de cualquier habitante o persona que se encuentre en su territorio”.
   Aparte de quedarle debiendo a Macri los derechos de autor, nuestro gobernador debiera mirar un poquito hacia atrás y algo al presente, porque todas esas medidas de protección a la libertad de expresión, vienen siendo vulneradas sistemáticamente por su gobierno y por varias administraciones anteriores.
   Es impactante, demagógico y marketinero pregonar el amparo a la libre opinión, pero es de un penoso cinismo estar haciendo lo contrario, con el caprichoso manejo de la pauta publicitaria oficial que, lo reitero, se apoya en el más perverso método de censura, que es el ahogo económico.
   De la Sota debe comprender, o alguien se lo debiera decir, que los medios y los programas independientes solo venden espacios para que divulguen sus actos de gobierno, lo que no significa que el Estado pague aplausos o silencios, aunque existan medios y periodistas que lo hacen.
   La mejor manera de garantizar el ejercicio de la libertad de opinión y expresión no es legislar para la tribuna, sino abstenerse de intervenir en el mensaje virtual que se establece entre los medios y la gente.
   Lo mejor, volver al respeto por la opinión ajena aunque no se la comparta.
   Ese es el espíritu de la democracia.
   Todo lo contrario que se haga no es otra cosa que reforzar la instauración del condicionamiento y de la mordaza.
   Los periodistas independientes no necesitamos que el Estado legisle con una actitud paternalista porque no es necesaria, porque nos basta con que se respete la Constitución Nacional.
   Todo lo demás, no es otra cosa que pìrotecnia.
   O sea que está al cuete.

EL MURAL DE MONTEIRO

   El Tutuca Monteiro es un tipo querible, humilde, artista de raza, nacido en Portugal 76 años atrás pero aquerenciado en Córdoba.
   Admirador de Matisse, según me contaron, es mucho lo que ha contribuido al arte mediterráneo con sus obras, con sus exposiciones, con su personalidad de artista sin humos ni altisonancias.
   Durante la ejemplar gestión municipal de Rubén Martí, a Monteiro le encomendaron pintar un mural en el paredón que está frente a las plataformas de la vieja terminal de ómnibus, y la trato de vieja porque está la otra, la que le llaman Estercita como al tango, porque “los hombres te han hecho mal”.
   El Tutuca sacó de su galera un paisaje simple, que es la síntesis de esta Córdoba serrana, con lagos, verdor y a veces docta.
   Ciento cincuenta metros de colorido, que eran algo así como la foto de la cédula de identidad de la provincia, que los turistas veían al llegar.
   Hasta que algún iluminado de esos que tanto sobran, tuvo la genial idea de arrasar con esa obra, y reemplazarla por los colores emblemáticos de la discutida gestión de Ramoncito Mestre.
   Al influjo de la brocha gorda y sin ningún remordimiento de quien lo ordenó, desapareció el mural de Monteiro, de Córdoba, que era patrimonio cultural de la ciudad.
   Ahora nadie asume la culpa, porque la macana está hecha.
   Por allí se me ocurre que a lo mejor, a la orden de borrar el mural, la impartió ese empleado municipal de Cultura, que faltó 170 días en un año, y se justificó diciendo, textualmente, que no iba a trabajar porque estaba cansado de estar al pedo.
   El u otro que haya sido, es la única manera de entender una estupidez como la que se hizo.