25 de junio de 2013

MAS PREVISIBLE QUE LA DIARIA SALIDA DEL SOL


Cada vez que el ala violenta de la UTA hace sus urbanas manifestaciones de daño y prepotencia, advertimos que con el paso de pocos días, el sector empresario apela a su lacrimógena, irracional y arbitraria costumbre de pedir un aumento en el precio del boleto.
Es para pensar, entonces, que el acuerdo entre cúpulas está vigente porque los dueños del sistema y quienes timonean al sindicato del área, siguen jugando con la paciencia ¿ilimitada? de los usuarios y el impropio manejo de tiempos por parte del poder concedente que es la Municipalidad.
El cuento de nunca acabar: ellos inmovilizan el servicio, cortan calles, dañan la propiedad privada, destrozan mobiliario urbano que es de todos, golpean a ciudadanos, contaminan con humo y pirotecnia el medio ambiente, les roban presentismo y puntualidad a trabajadores como ellos, paralizan la ciudad, después graciosamente cobran por los días no trabajados y de postre, desde el otro sector, los empresarios demandan mayores subsidios y actualización de la tarifa porque dicen no poder cumplir con el pago de sueldos.
Y los imbéciles de esta opereta parecen ser los usuarios, esos mismos que sostienen nuestro perverso y pedorro servicio de transporte urbano, que nunca brinda una seguridad total acerca de su cumplimiento y que las frecuencias son manejadas al capricho infame que plantean empresarios del sector y el gremio que nuclea a los choferes, inspectores, mecánicos, etc.
No se trata de ponerle techo a los suculentos salarios de todos los actores de este sainete, pero se me ocurre que ha llegado la hora de desarticular la maldita trenza que tiene a los pasajeros como rehenes, desamparados por una autoridad ausente que solo reaparece a la hora de los discursos, de las promesas y de los anuncios que diluyen la gravedad de la situación.
Los muchachos de la UTA se quejan por el obvio maltrato de la gente después de cada acostumbrado conflicto, pero olvidan las torturas y los perjuicios de que son capaces en nombre de su insaciable voracidad, fortalecida por su acuerdo con los empresarios y la indiferencia del poder.
Este nuevo desplante, absurdo y casi delictual por la presión que supone, es un serio y posiblemente postrero llamado de atención por lo que pudiera ocurrir de ahora en más, si el precio del boleto se vuelve a incrementar más allá del aumento dispuesto en enero último, con lo que quedaba cubierta la expectativa anual de inflación.

Que los adinerados y ambiciosos empresarios, los famélicos e insatisfechos dirigentes de la UTA y los claudicantes del poder, sepan que Brasil no está tan lejos, y que la gente está cada vez más cerca de Brasil.