7 de julio de 2013

SLB 070713 - ME ASUMO COMO TONTO - ¿POR QUÉ NO LA DEJAN DESCANSAR EN PAZ? - EVO, LOS ESPIAS Y LOS PUEBLOS ORIGINARIOS - LOS ARTISTAS CAROS - LOS 440 AÑOS DE CORDOBA, ETC



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del domingo 7 de julio de 2013 por AM580 Radio Universidad de Córdoba.




NO SENTIRNOS TONTOS

   Días atrás y por una de las redes sociales, la Sra. Presidenta aseguró textualmente que “la inflación no es un fenómeno de la naturaleza o del Gobierno”, agregando que “solamente a un tonto o a alguno demasiado vivo se le puede ocurrir que los precios los pone o los aumenta el Gobierno”.
   Con mi innegociable respeto por las investiduras, señora, quiero asumirme humildemente como tonto, porque si fuera demasiado vivo, no tendría mi capital invertido en deudas.
   Es tan liviana esa frase exculpatoria en nombre del gobierno, que por su propia inconsistencia no debe ser tomada con solemnidad, porque no es cierta.
   El gobierno, señora, es quien permite entre otras cosas los repetidos aumentos de los combustibles porque hay que importarlos, cuando nos viven diciendo que tenemos autoabastecimiento.
   A partir de eso y sin entrar en consideraciones de la macro economía, podemos sostener que son ustedes, el gobierno, los que hacen aumentar los precios por el efecto dominó de los combustibles.
   Y soy tonto, señora, porque el gobierno aumenta los impuestos y cada uno que debe afrontarlos, incrementa el costo de su mercadería o de sus servicios para cumplir con los tributos.
   Eso no es culpa de la gente, señora, sino de quienes gobiernan, que son los insaciables que ajustan.
   Sigo pensando como tonto y caigo en cuenta que a los subsidiados y beneficiarios de planes para no trabajar, alguien los tiene que pagar, señora, y no es el gobierno que lo hace porque así emitiendo sin respaldo, generaría más inflación de la que se dibuja o se niega.
   Como tonto sumado a mi ignorancia, se me ocurre que si los jubilados postergados en el cobro de su 82 por ciento que usted vetara, señora, quisieran cobrar lo que dice la ley, ustedes, el gobierno, no tendrían otra salida que aumentar la presión fiscal o dejar que se vayan muriendo.
   Y el control de precios y esa fantasía de los precios máximos de ciertos productos, invento del Sr. Moreno que no puede ocultar el enano fascista que lleva adentro, ha demostrado por ahora que es un buen mecanismo para la escasez y el lógico desabastecimiento.
   Entonces, señora, esa medida que naciera sin dudas en la desesperación por sostener que la inflación no existe, es otro de los engranajes que conducen a los aumentos, y esa máquina de controlar no la hicimos nosotros, sino el gobierno.
   La gran diferencia, señora, es que nosotros, los laburantes, los que no tenemos oficinas, negocios ni inversiones en Puerto Madero, que debemos galguear porque por lo general nos sobra mucho mes al final del sueldo, vemos el panorama de otra manera porque nadie nos regala nada.
   Y los tontos, esos tontos a los que usted menciona, señora, somos en consecuencia y momentáneamente, una mayoría discreta y silenciosa que suele gritar en las urnas.
   Por alguna razón, el bueno de De Vido está abriendo el paraguas.
   Porque los tontos, señora, tenemos el mismo derecho a votar que aquellos que hacen aumentar los precios, para que los tontos paguemos.
   Y eso no es un privilegio ni exclusividad de su gobierno.
   Todos desde que me acuerdo, señora, hicieron lo mismo.

LOS ARTISTAS CAROS

   Si hubiera sabido que podía llegar a cobrar una fortuna por cantar unos cuantos temas, rascar la guitarra y aplaudir a los que mandan, otra hubiera sido mi dedicación porque me considero creativo y con buen oído musical.
   Pese a que el tema de Fito Paez, lo que actúa, lo que cobra y quien le paga casi cayó a un previsible olvido, aplastado por otros episodios, no es inoportuno analizar más que sus cualidades artísticas, otros aspectos que rodean a ese y a otros personajes.
   Aunque uno siga insistiendo con eso del respeto por las prioridades, debo dejar a salvo la importancia de estimular las manifestaciones culturales y artísticas.
   Pero pagarles a estos tipos un dineral, siendo que son profesionales y bien se las arreglan sin el apoyo estatal, es lo mismo que pagarle millones de pesos -que son nuestros- a equipos como Boca o River para que jueguen un partido.
   En todo caso y para que a nadie se le ocurra que esto se trata de un acto disciminatorio hacia Paez y los otros que cobran y los contratan como a él, que la discriminación no afecte a los otros artistas, a los que pelean la diaria, a los que buscan trascender.
   El estímulo a las artes debiera ser de abajo hacia arriba, porque los consagrados ya llegaron, hicieron diferencia y reposan en sus laureles.
   Aunque la notoriedad se consolide en una militancia ideológica que por ser afín, se transforma en rentable, con menoscabo a los que también lucen méritos artísticos pero no comparten el discurso oficial.
   Por eso, suelen decir que quienes se sientan encima de sus propios laureles, es porque los tienen ubicados en mala parte.

LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

   Con relación al tema Evo Morales, acerca de lo cual en varios mensajes me sugieren tomar posición desde el punto de vista periodístico, solo algunas cositas que tienen que ver con esa situación.
   Primero, que el tema del espía, o ex espía americano, me importa o a la mayoría, le importa poco y nada.
   Segundo, que el país, nuestro país, tiene situaciones más apremiantes que atender, que el desplante diplomático que le hicieron España, Francia y no recuerdo quién mas, al presidente de Bolivia.
   Me dirán que desconozco el discurso chavista de la patria latinoamericana, de la América india, de la integración, de los pueblos originarios y algunas otras muletillas que no son otra cosa que pura declamación.
   Porque se me ha metido en la cabeza que pocos toman en cuenta, eso que se llama el sagrado respeto por las prioridades.
   Porque si la señora viajó a Bolivia para llevar la solidaridad de nuestro pueblo a los hermanos del altiplano, lo que no me parece de ninguna manera censurable, bien pudiera haber aprovechado al viaje, porque le quedaba de paso, haciéndose una llegadita a Formosa y al Chaco, donde los castigados y marginados qon que también son argentinos, originarios y maltratados en su propia tierra, claman porque alguien del gobierno los atienda.
   Pero no hay caso: a la hora de los discursos todos son sabihondos cuando pontifican sobre los pueblos originarios, y en realidad dentro de su ignorancia, creen -por ejemplo- que el loncoméo, baile ritual de los tehuelches y mapuches, y vale repetirlo, el loncoméo, es un diurético.



¿POR QUÉ NO LA DEJAN DESCANSAR EN PAZ?

   Es penoso para la sociedad argentina y en especial para una familia, asistir al espectáculo periodísticamente circense de ver con qué impudicia se los somete a una permanente y reiterada victimización.
   No hay respeto por el dolor ajeno, hasta el punto de no permitir siquiera la elaboración de un luto que a los seres queridos de esa niña los encamine hacia la resignación.
   ¿Por qué esa malsana invasión a la intimidad?
   ¿Por qué ese morbo maldito de divulgar imágenes macabras que en nada contribuye al esclarecimiento del caso?
   ¿Por qué el acoso desmedido a cualquier persona por el solo hecho de ser vecino, conocido circunstancial, ex compañero de colegio o transeúnte que alguna vez la vieron en la calle?
   ¿En nombre de qué se perdió la mesura y se destrozó la piedad?
   Desde los diarios que se dicen serios hasta los más conspicuos cultores del puterío televisivo, incluyendo a quienes militan en el llamado periodismo del espectáculo, están viviendo a costa de todo lo fúnebre y truculento que rodea al caso.
   Absolutamente repudiable la actitud de un pasquín, creo que se titula Hoy o algo parecido, editado como segunda marca del grupo Clarín, que divulgó lúgubres detalles, con fotos espantosas, pensando seguramente en el impacto de la primicia, y recibió en cambio el rechazo de la sociedad.   
   Una cosa es el periodismo que informa y que opina.
   Y es muy distinto que en nombre de la libertad de expresión, subsista un falso periodismo que nos lleva a revolcarnos en el más asqueroso de los chiqueros.
   El horrendo sufrimiento de una criatura de 16 años, merece que ahora que todo está en manos de la Justicia, los amarillistas y despreciables vendedores de sangre ajena, la dejen descansar en paz.


LA MEGACAUSA

   La "Asociación Pensamiento Penal", una ONG interesada en la promoción de una justicia mejor, consigna en uno de sus espacios: 
   "Un inocente preso es el más estrepitoso fracaso de la razón.
   Nos ubica ante una extraña situación donde la atrocidad y la apatía se confunden lastimosamente.
   Del mismo modo en que se organizan marchas para reclamar por la seguridad, el pueblo debería ganar las calles cada vez que se detecta que una persona inocente ha sido indebidamente privada de la libertad.
Podemos concebir la inevitable existencia del dolor causado injustificadamente por otro ser humano pero no podemos quedarnos inmóviles ante el dolor gratuito causado por el Estado de manera racional y metódica bajo el manto de la aparente justicia"
   Por esto han creado un espacio denominado: "Banco de la Infamia"  en el que  se registran casos y casos de personas  que permanecieron privadas de su libertad por meses o años y después fueron declaradas inocentes.
   "Pretendemos de este modo realizar un aporte para sensibilizar sobre las deletéreas consecuencias de una de las mayores rémoras del derecho penal contemporáneo: la prisión preventiva, convertida en una poderosa herramienta de control social que en forma bastante más frecuente que lo deseable, devora con sus fauces a inocentes de toda inocencia y aún, a quienes siendo culpables por la comisión de un delito, incuestionablemente serían merecedores de soluciones menos cruentas que la cárcel".
   Esto viene a cuento, para insistir en que la justicia cordobesa ha consolidado, con la megacausa del Registro de la Propiedad, el hecho de transformar a la prisión preventiva que es la excepción, en una norma, a contrapelo de la ley y de las posturas que en tal sentido han adoptado importantes organismos internacionales del Derecho.

MUY BIEN POR RIO III

   En nuestra ciudad los controles de alcoholemia a los automovilistas,  método considerado el mejor exponente de la lucha contra el excesivo consumo de bebidas espirituosas que tiene como consecuencia un crítico aumento del número de accidentes, son de aplicación aislada.
   De vez en cuando, si es que hay insumos y pago de horas extras y adicionales a la policía, se practican en la zona de los boliches y en algunos otros puntos de la ciudad.
   Pero al no ser una política constante, los efectos del escarmiento se diluyen y las reincidencias de borracheras con un volante a cargo reaparecen en la medida que desaparecen los controles.
   Por eso es para aplaudir lo que se piensa hacer en Río Tercero, que es el control de alcoholemia previo al acceso a los lugares de consumo.
   Ahora por lo general se culpa a los responsables de los boliches, cuando la mayoría de los asistentes, en la previa, ya superaron con creces los límites aceptados de alcohol en sangre.
   Y para hacerla completa, nada mejor entonces sería realizar los controles antes y después, para determinar de quien es la responsabilidad de la curda: si es el cliente que perdió los límites o el bolichero es el que vende más allá de lo aconsejable.
   Por eso, vale repetirlo, la experiencia de Río Tercero debiera ser imitada.

CUMPLEAÑOS 440 DE CORDOBA
  
   Desde que tengo memoria, que es la vacuna contra la peste del olvido, sostengo y reitero con orgullo porque así me lo indica el corazón, que Argentina es mi país pero Córdoba es mi Patria. 
   Porque camino la ruta de los que nos vamos haciendo viejos, y lo digo sin pena, amando a Córdoba como es: sensual y anárquica; desordenada y doctoral, con humor de exportación que hace enojar a varios y un cierto malhumor social que es preciso atender.
   Ciudad patoteada por la desidia de los que dicen que mandan y por la anarquía que permiten esos mismos, los que creen que la gobiernan.
   Aquí en Córdoba anidan el añejo orgullo de las raíces, la proverbial y callejera arrogancia de sus luchas, la humildad mediterránea y las industrias del cuarteto, del apodo y del fernet.
   Y porque somos sus hijos, amamos a esta, nuestra Córdoba romántica, magnética, mágica y soberbia.
   Ciudad con faro, pero sin mar.
   Amamos a la ciudad avasallante que ejerce idéntica atracción en sus hijos adoptivos, en los que la visitan para después quedarse y en los que se aquerencian, a veces mintiendo que están estudiando.
   Córdoba tiene la protectora calidez de una mamá que puede ser biológica o sustituta.
   Ciudad símbolo, ruidosa, altiva, maltratada, insegura y sorprendente.   
   Realmente hay un lujurioso placer que se renueva  al abrazar ese improlijo laberinto de tus barrios, los rumorosos bares de mil esquinas, el desorden de tus avenidas, los colores de tus clubes, el malo, caro y esquivo transporte urbano, los candados de tus conventos, la pasión de tus políticos con su vocación de eternidad, la dañina insolencia de tu río cuando crece, esa insuperable y lacerante intemperie de tus villas, la convocante sonoridad de tus campanas, el interminable catálogo de tus baches, la penosa sorpresa de los cortes de luz, el histórico y permanente estado de asamblea de los municipales, la siestera e invariable pachorra de tu Justicia, la mentirosa solemnidad de tus doctores, la inimitable contundencia de tu tonada, la frescura de tus estudiantes, la columna vertebral de tu Cañada, la invadida peatonal, criadero de palomas y de falsos artesanos, la añosa certidumbre de tus templos, tu maravillosa lozanía en el otoño, el silencioso abrigo del invierno…
   ¿Qué más puedo decirte que no lo sepas?
   Para cada uno de tus cumpleaños, siento la necesidad y la urgencia, como por decreto, de confesarte todo lo que te amo.
   Por la generosa hospitalidad de tu tierra.
   Por el linaje de esas pesadas y dulces cadenas que atan mi alma a tu historia, a tus blasones y a tu gente …
   En este cumpleaños, ¡ Salud, mi ciudad !
   Patria de siempre …