25 de agosto de 2013

SLB 25-08-13 LAN, DESALOJO Y CAPRICHO - ¿EL FINAL DE LOS MIEDOS? - NOSOTROS, CANADA Y AUSTRALIA - LA MEGACAUSA Y LOS DERECHOS HUMANOS - EL SUOEM CASI COGOBIERNA - HABLEMOS DE LA GRIETA - CONTRA EL ACOSO TELEFONICO - LAS JUBILACIONES PROVINCIALES, ETC.



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido el domingo 25 de agosto de 2013 por AM580 Radio Universidad de Córdoba.




LAN: DESALOJO, JUSTICIA Y CAPRICHO

   Era previsible que uno de los capítulos del bravucón anuncio del “vamos por todo” incluyera a nuestra línea aérea de bandera.
   Es cierto que los chilenos tienen espalda como para competir con tarifas, equipamiento y puntualidad, pero los dueños de casa somos nosotros.
   Ellos pueden seguir operando desde Aeroparque, aunque los trabajos de mantenimiento deban hacerlos en Ezeiza, para lo cual tendrían que volar el corto trayecto entre ambas estaciones.
   Eso sumado al tiempo que insumen la ida y la vuelta, elevaría los costos de tal manera que las tarifas absorberían el aumento y la competencia no sería tan ventajosa para los trasandinos.
   Otra de las alternativas, en las que intuyo la imaginación y la creatividad del ministro cordobés Jorge Lóson, algunos lo pronuncian Lawson, sería trasladar la atención mecánica de las aeronaves de LAN a predios del Aeropuerto Taravella, en el camino a Pajas Blancas, pero subsistirían las mismas diferencias.
   Disponer el predio, erigir un hangar, instalar la costosa tecnología y solo después de todo eso que lleva su tiempo y una gran inversión, podríamos recibir a la flota chilena.
   Quedaría para Córdoba la enorme ventaja de pasar a ser un centro de operaciones que nos acercaría sin escalas a Europa, Africa y los Estados Unidos, si es que persistimos en la intención de abrirnos al mundo, viajar y comerciar.
   Es medio complicado que el poder central lo acepte por aquello del “vamos por todo” que es solo para ellos, o por el capricho de los chilenos que no quieren perder el tren de una competencia que para ellos es sumamente ventajosa.
   El tema seguramente se decidirá en la justicia nuestra o en la internacional, y eso llevará su tiempo.
   Mientras tanto, Aerolíneas Argentinas seguirá perdiendo plata a camionadas, exhibiendo su alta conflictividad sindical y mostrando al mundo que no es, como la quieren vender, una de las mejores.

¿EL FINAL DE LOS MIEDOS?                        

   La lectura de los resultados de las recientes elecciones primarias ha dejado más para el análisis que los propios números de la consulta popular.
   Los que perdieron dicen que ganaron, los que ganaron creen que fue por demolición, los que arañaron un puntito más ya encargaron el traje oscuro para asumir, las que no entienden su propio fracaso se empeñan en no cambiar y pocos se ocupan de evaluar la realidad en cuanto al comportamiento del electorado.
   Se gastaron millonadas en publicidad, a veces oportuna y también burlando no la forma, pero sí el espíritu de la ley.
   Se inauguraron obras por metro, en los que cada anuncio mediático era más costoso que la obra en sí.
   Se apeló a popularidades circunstanciales más que a la enunciación de propuestas.
   Se pretendió instalar como casi siempre, que la opción era tal figura, o el caos.
   Y contra las rentadas opiniones de muchos gurúes que se llaman encuestadores, pero son ridículos vendedores de humo, la gente en general -obviamente que hubo excepciones- no se dejó llevar de la nariz, votó con la cabeza, con el corazón, con la memoria y con el bolsillo.
   Visto con sinceridad cívica, sin falsas pasiones y a dos semanas, personalmente quiero sostener con enorme alegría y orgullo, que la gente votó sin miedo.
   Sin miedo a los cambios, sin miedo a los nuevos rumbos, sin miedo a la alternancia, sin miedo a lo distinto; a lo diferente.
   Es un síntoma de la lucidez que estuvo oculta durante muchos años, precisamente, por el miedo.
   Allá desde fines del ’75 en el siglo pasado, cuando el terrorismo de Estado nos metió en el alma, a sangre y fuego, el maldito miedo, perderle el respeto nos viene costando demasiado.
   Lo mejor de todo es que así, en democracia y con vencedores y vencidos, lo estamos logrando.  

¿MEJOR QUE CANADÁ Y AUSTRALIA?

   Un joven profesional cordobés -le digo joven porque ni siquiera cumplió 40 años- economista, profe universitario graduado en nuestra Universidad Nacional donde se licenció en Economía y realizó estudios para el doctorado, se ha referido a las distancias reales, más que a las semejanzas, que tenemos los argentinos con Canadá y Australia.
   Se trata de Gastón Utrera, de quien me voy a permitir utilizar datos que aportara en su blog, luego de calificar de insólitas a las comparaciones que nuestra señora Presidenta hiciera de Argentina con Canadá y Australia.
   Dice que hasta la década del 30 del siglo pasado las tres economías tenían ingresos per cápita prácticamente idénticos, pero que desde entonces tomamos otro rumbo a tal punto que hoy el ingreso argentino apenas llega al 40 por ciento de los niveles de Canadá y Australia.
   Son engañosas, sostiene Utrera, las comparaciones fiscales consolidando los últimos diez años, porque el resultado es entre nosotros un superávit que no tiene nada que ver con la situación actual de déficit.
   Tampoco tiene sentido, según el estudioso, comparar nuestros niveles de reservas con los de los otros dos países, porque un país desarrollado, estable, con inflación muy baja, no necesita tener muchas reservas en su Banco Central, por lo que es muy probable que canadienses y australianos no conozcan cuántas reservas tienen ni el tema sea noticia en las tapas de los diarios.
   Finaliza Utrera que mediante esta comparación tenemos suficientes reservas, cuando hay fuertes controles de cambios y prohibiciones a la compra de dólares, lo que es una marcada incoherencia y remata con que no habrá ninguna corrección de políticas económicas en la medida en que la Sra. Presidenta realmente crea que estamos mejor que Canadá y Australia.
   Quise dejar de lado mis experiencias personales por lo que conozco y he recorrido Canadá y Australia, más allá de algunos lazos familiares con aquellos lugares.
   Porque al prescindir de lo emotivo opté por lo técnico; por la sabiduría de los estudiosos más que por las impresiones y las sensaciones políticas o ideológicas que se echen a rodar.
   Porque si me dejara llevar por esos elementos, me permitiría aconsejar a los inversores que se apresuraran a levantar hoteles, hospedajes y pensiones, porque si es por el discurso oficial, será un excelente negocio alojar el aluvión de canadienses y australianos que vamos a tener.
  
HABLEMOS DE LA GRIETA,

   Tiempo atrás y no hace mucho, los argentinos vivíamos embroncados entre peronistas y radicales, zurdos y fachos, gordos y flacos, millonarios y xeneizes, pobres y ricos, blancos y negros, civiles y militares, leprosos y canallas, tallarines y piratas, Chevrolet y Ford y una interminable lista de históricos antagonismos.
   Las cosas no han cambiado con el tiempo aunque  la cuestión sea ideológicamente folklórica más que beligerante.
   Por eso cuando se habló de la grieta actual que nos separa, tal apreciación no sorprendió a nadie porque cada uno somos partícipes necesarios y obligados en este penoso desencuentro nacional.
   Si desde arriba se alienta la división entre K y anti K, por esa malsana postura de autoritarismo apolillado por los tiempos que considera enemigo a todo aquel que piensa o se expresa en discordancia con el pretendido discurso único, también desde los sectores de la divergencia (los políticos, el campo, algún periodismo, parte del empresariado y un electoralmente probado 74 por ciento) no hacen otra cosa que estirar las distancias que nos separan.
   Solía ser una delicia discutir porque los argentinos somos apasionados por naturaleza y era esa una de las clásicas costumbres en las reuniones familiares, la mesa de café, el club o en un velorio: política, fútbol y mujeres nos devoraban buena parte de nuestro tiempo.
   Ahora es como si la contienda enfrentara al llamado grupo hegemónico, liderado por PPT contra otro exponente de la hegemonía oficialista y pensante que es su costoso aparato propagandístico, una de cuyas banderas es 6-7-8.
   A los formadores de la libre opinión les han opuesto ese invento del “periodismo militante”, desembozada y en algunos casos patética maquinaria promocional que pretende influenciar masas desde una ausente objetividad y precario equilibrio de pensamiento.
   Como si todo y reemplazando la maravilla de debatir, exponer ideas, proyectos imaginativos, audacia creativa, lo más importante fuera descalificar al oponente tanto desde una vereda lo mismo que desde la otra.
   No es un solo sector y bien lo sabemos, el que estimula las profundas grietas en la convivencia de los argentinos, porque el enfrentamiento viene ganando en virulencia y agresividad para perjuicio de todos.
   Cuando las conflictivas circunstancias imponen la razón y el diálogo, es como si se buscara exacerbar -desde ambas veredas- una especie de nostalgia combativa y por ahora inerme, que nos remonta a los años de la que llamaban “lucha armada” buscando entonces reemplazar con ese mecanismo -antes con la violencia y ahora con la soberbia- la vigencia de la Constitución y de las leyes.
   Se me ocurre que dejando de lado “la década ganada” es hora de reflexionar sin perder la pasión pero recuperando el respeto; propiciando el debate por encima de las imposiciones y del mesianismo; pensando en grande y no tan solo con egoísmos políticos, ambiciones de poder o vocación de perpetuidad.
   La filósofa española María Zambrano tiene razón, al sostener que las utopías nacen solamente dentro de aquellas culturas donde se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció.
   Nadie pretende ni sueña que saquemos masivamente el carnet de buenitos, nos abracemos en las plazas, olvidemos los insultos, pero es hora que caminemos codo a codo gobernantes y opositores, para hacer la Patria grande que hace rato merecemos y ellos mismos hacen todo lo posible, para que no sean eternos los laureles que supimos conseguir.
                                                                                            
CONTRA EL ACOSO TELEFONICO

   En los últimos tiempos me han querido vender lotes en Miami, estadías en Cuba, alarmas domiciliarias, parcelas para el último descanso, siliconas mamarias, seguros contra nevadas, suscripciones a diarios de Uganda, confortables nichos, la salvación eterna y no me acuerdo qué otra mercadería.
   La cuestión curiosa, es que siempre lo han intentado por teléfono y a las horas más delirantes, como por ejemplo a las 4 de la mañana cuando uno quiere seguir soñando lo que está soñando y aprieta los párpados para no despertar.
   Y aunque parezca mentira, basta que uno se meta a la bañera y se enjabone hasta las pestañas, para que el teléfono te haga pegar un brinco, se te meta el jabón en los ojos y te resbales al levantarte para manotear el tubo, pensando que puede ser una llamada importante, o al menos interesante.
   Pero no.
   Es una estúpida grabación que te ofrece sus pavadas y te da las opciones: oprima uno si le interesa la oferta para que lo llamemos, oprima dos para indicar que ha recibido la llamada u oprima tres para que sepamos que nuestra oferta no lo seduce,
   Craso error optar por esta última, porque en un par de días volverán a insistir a horas más inoportunas.
   Entonces, haga una cosa: oprima la alternativa uno, tenga una horita de paciencia y verá que le llama una voz seductora, no automática y con timbre gatuno que se mostrará encantada que usted esté interesado.
   No la deje ni siquiera respirar y con toda la bronca junta por tantas molestias, dígale que en efecto está  interesado … interesado en que lo dejen de molestar, exija el respeto a la ley de habeas data e indíquele que lo borren de la base de datos.
   A veces, esas pequeñas victorias nos devuelven la alegría, aunque la pelea haya sido contra un call center.

EL COGOBIERNO DEL SUOEM Y LA BASURA

   Ahora, la masa salarial de la municipalidad de Córdoba supera el 60 por ciento de lo que se recauda.
   Esa es la prueba más irrebatible de que el sindicato es una especie de departamento ejecutivo muleto o paralelo, porque maneja la mayor porción de las finanzas.
   Por lo que se advierte, frente a la pasividad mestrista, es que no han encontrado desde la conducción municipal, otra manera de esquivar la maldición del estado de conflicto permanente.
   Y ya que estamos con la Muni, que alguien me explique con razones válidas y no con versos el desastre de la basura en Córdoba, con relación a estas preguntas:
   ¿Por qué no se cumplen los recorridos y nadie sale a dar explicaciones, salvo que afecte a media ciudad?
   ¿Por qué las empresas recolectoras de basura hacen trabajar a los vecinos con el verso de los contenedores?
   ¿Por qué no actúan las autoridades de higiene ambiental por la presencia de tantos focos infecciosos en toda la ciudad, a los que nadie se ocupa de limpiar, salvo los mismos vecinos?
   ¿A nadie se le ocurrió poner frente a las casas de los dueños de Lusa y de Cotreco, un contenedor de basura para que ellos también huelan mierda a toda hora?
   La ciudad estará limpia no tan solo cuando la gente no la ensucie, sino cuando los que cobran por decir que la limpian, trabajen con seriedad y dejen de mentirnos.
  
LAS JUBILACIONES PROVINCIALES

   Sería necio negar que la provincia de Córdoba paga las mejores jubilaciones del país.
   Sin embargo, la metodología instrumentada por el delasotismo para asegurarse efectivo, estafa a los beneficiarios pues contribuye a que la inflación, en seis meses, les licue los aumentos que le demora en liquidar.
   Pero eso no es todo, porque se han detectado situaciones anómalas de las que hay que  responsabilizar a la propia Caja como a organismos estatales que pagan en negro, u omiten actualizar ante el organismo previsional, las actualizaciones de sueldos, de manera especial de sus cuadros directivos.
   Si a uno se le ocurre consultar en la Caja, la explicación es tan pueril como incompleta y alejada de todo lo que se pueda parecer a un compromiso con sus propios afiliados.
   Todo está bien, los números coinciden, pero mes a mes al beneficiario -que deja de ser tal para transformarse en víctima- le escamotéan legalmente una apreciable cantidad de dinero, que para colmo y como están las cosas, es irrecuperable.
   Salvo que intervenga la Justicia, porque bien se puede sospechar que hay defraudación o mala administración, u otra figura, que a lo mejor con un recurso de amparo o una denuncia penal se clarifica.
   Lo peor que en la Caja exigen agotar la via administrativa antes de recurrir a los jueces, y para muchos, su salud ni sus necesidades pueden esperar.
   Una perversa manera de apoderarse de lo ajeno, dando explicaciones insólitas y ninguna solución.

MEGACAUSA Y VARIACIONES

   Familiares de las víctimas de la llamada megacausa del Registro de la Propiedad participaron ayer del cuarto encuentro de la Red Provincial de la Memoria en Radio Nacional, con el propósito de consolidar y fortalecer los procesos territoriales de memoria,  promover la lucha por los derechos humanos en Córdoba y profundizar el diagnóstico para dar una respuesta en distintos ejes de trabajo, entre ellos el de violencia institucional.
   Este es el ámbito en el que se incluyen, para continuar con la difusión de las violaciones constitucionales que según aseguran, se están cometiendo en la marcha del proceso judicial que mantiene a tantos rehenes, en condición de presos por prevención.
   En un stand expusieron las principales irregularidades y fotos de las marchas, lo que permitió que muchos ciudadanos pudieran interiorizarse de la situación, de la que curiosamente -nos excluímos- pocos medios se ocupan.
   Fue asimismo la participación en la exposición de casos, que se hizo ante las distintas comisiones de trabajo en comunicación y en violencia institucional.
   Lo del Registro ya se inscribe como un  caso reconocido de violación de derechos humanos y sus mentores han recibido valioso y solidario apoyo de todas las organizaciones que  verdaderamente luchan en tal sentido, y lo prueban los dictámenes favorables que divulgan  reconocidas organizaciones no gubernamentales.