11 de diciembre de 2013

EL LUTO MAS COLORIDO DE NUESTRA HISTORIA




EL LUTO MAS COLORIDO DE NUESTRA HISTORIA


Más de 10 muertos en las últimas horas debieran motivar una actitud de recogimiento, reflexión y solidaridad con el dolor ajeno, en un país golpeado por la violencia, el desencuentro y la impunidad.
Ignorar la gravedad de la situación y sus penosas consecuencias no es tan solo ceguera política sino desprecio y mal disimulada indiferencia, y buscar en la farándula hipócrita, rentada y bullanguera un telón para la distracción de los incautos e insensibles, es una cruel maner
a de ultrajar el duelo que los argentinos, empezando por sus autoridades, tenemos la obligación moral de guardar.
Porque el luto no es tan solo condenarse a la vigencia eterna del negro, luego descender al gris y por último lucir el blanco, sino al menos tener el pudor de no hacer explotar los colores, ni la música ni el baile desenfrenados.
No es tan solo una cuestión de pena y de congoja, sino más bien de respeto.