30 de marzo de 2014

SLB 30-03-14 - ¡CUIDEN LOS PRECIOS! - NO ERA UN TARIFAZO PERO LO FUE - EL PARO YA TIENE FECHA - LO IMPORTANTE ES QUE TRABAJEN - DECLARACIONES DE RICARDO SCOLES, LIBERADO DE LA MEGACAUSA - AMENAZAS A UN ALUMNO - LOS ARBOLES Y LA COHERENCIA - SUOEM, EL ETERNO CONFLICTO, etc.



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 30-03-14 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.



¡CUIDEN LOS PRECIOS!

   Pasado mañana, las naftas aumentan el 5,4 por ciento y viva la pepa, calladitos la boca, nadie proteste porque en realidad no se trata de un aumento, sino que es un maquillaje para facilitar el redondeo.
   Ya dirán que este nuevo valor de los combustibles no generará otros incrementos, y tendremos la obligación de engullir eso que ya dejó de ser reiterada mentira y ahora es macaneo.
   Alguien debe decirles a los intelectuales de los números, desde Kicillof para abajo, para arriba y para los costados, que algunos se le han sublevado al discurso oficial: los combustibles ya le ganaron a la inflación prevista, el gas y el agua aumentarán entre el 284 y el 406 por ciento al retirárseles los subsidios y el boleto de ómnibus se fue a las nubes.
   Como van las cosas, ni Mongo se animaría a seguir machacando con eso de los precios cuidados.
   Mejor digamos cuidado con los precios, que nos están aplastando y sin ninguna misericordia.





NO ERA UN TARIFAZO, PERO LO FUE

  ¡Es tan simple!
   Es tan simple pensar mal, si se nos ocurre la malicia de suponer que la desesperación por la sostenida caída de reservas los llevó a buscar monedas para pagar deudas millonarias.
   Sería como romper el chanchito para levantar la hipoteca de la casa en un country.
   No es eso. No es por la falta de reservas, ya que solo aportarían a las arcas del Banco Central menos de un 10 por ciento -dicen los entendidos- de lo que venimos dilapidando en otros “emprendimientos sociales”, patético eufemismo que se empeña en reemplazar al verdadero fin que es la compra de votos.
   Chau subsidios a las facturas del gas que consume la gente, justo ahora para que padezca sin chistar el frío del crudo invierno que se viene y el consecuente tarifazo por la incidencia de los nuevos valores en el transporte, fletes, etc.
   Ni se les ocurra imponer también en ese rubro los “precios cuidados”, porque habría que ir pensando en la creación de un Ministerio de la Carcajada para atender al aluvión de afectados.
   Habrá que ver también de qué manera, con quiénes (eso es lo peligroso) y a qué precio sobrellevan el lógico y previsible malestar social, enmarcado en un escenario que ya es crítico por la presión impositiva, la inflación que todo lo devora, los salarios que antes de ser otorgados ya perdieron buena parte de su valor y un desempleo que crece ante la ceguera oficial por reconocerlo.
   El gas residencial se pagará más caro, pero esto no afectará a las empresas, esas corporaciones que generosamente contribuyen a las campañas proselitistas.
   Pero no es un tarifazo.
   No. De ninguna manera.
   Y quien así lo piense, es un cipayo vendepatria, destituyente, enemigo del modelo nacional y popular y de su década ganada.
   Quien mencione la palabra “tarifazo” adquiere el rango de traidor a la Patria.
   Se puede hablar de ajuste, trato, convenio, arreglo, pacto, acuerdo, contrato, tasa, arancel, costa, precio, valor, importe y toda la sarta de sinónimos que aporta nuestra Real Academia del idioma.
   Pero los argentinos, acostumbrados a recibir golpes bajos no solo ahora sino desde siempre y en nombre de la ley y la Patria, sabemos que aunque no figuren, para casos como estos tenemos nuestros propios sinónimos paridos por la necesidad y la angustia.
   Indiferencia, incoherencia, insensibilidad, desorientación, imprevisión, desesperación, ineptitud …
   Hay para elegir.
   Medio año atrás y la matemática es infalible, el oficialismo perdió más de 4 millones de votos aunque siga sosteniendo ser la fuerza mayoritaria.
   Veremos en su momento cuál es el costo de la fogata que encendieron en las urnas a futuro, porque la calidad de vida del pueblo no es de amianto.
   Un pueblo al que le están robando el calor.
   Cuando el frío llegue arriba, verán que no siempre es posible sobrevivir a la hipotermia.
   Roguemos que el predicado calor de madre los abrigue.

EL PARO YA TIENE FECHA

   No deben existir en el escenario de la política no tan solo nuestra sino universal, personajes más controvertidos, algunos risueños y otros patéticos que los arrepentidos, a quienes tildan de cruzadores de veredas, saltadores de charcos y otros motes más agresivos.
   Estos muchachos Moyano y Barrionuevo que supieron ser oficialistas, motorizan ahora una protesta que es más política que sindical, al amparo del nivel de convocatoria que cada uno de ellos puede exhibir.
   El camionero bien sabe que con chasquear los dedos y cruzar 50 camiones en puntos estratégicos de la geografía nacional, puede paralizar el país.
   El gastronómico por su parte es probable que piense en llevar a la práctica aquello que no supo hacer cuando se engolosinaba con las mieles del menemismo, y muy suelto de cuerpo y como desde un púlpito, aconsejaba a los políticos dejar de robar por dos años.
   Este problema entra a un curioso laberinto de intereses, cuando advertimos que tanto ellos como la CGT oficialista se declaran fervorosamente peronistas, lo que nos obliga a pensar que la verdadera intención de todos ellos, está en dirimir una sorda y despiadada lucha interna.
   Así han caído a la regresión, hacia aquellos tiempos que si no eras peronista no eras trabajador.
   Los viejos postulados del movimiento obrero organizado pasaron a ser una utopía porque fragmenta al sector productivo; al mundo de los trabajadores a quienes les puede interesar o no la política, pero  su sacrificio está en el bienestar de la familia, más que en su proyección al inestable y desacreditado mundillo del partidismo.
   En cuanto al acatamiento del paro, por el solo hecho que no habrá transporte, es probable que sea un éxito.
   Pero de por sí ya es un fracaso porque nada se conseguirá dejando de trabajar, en un país que necesita, con desesperación, que la producción supere a la vagancia.

LO IMPORTANTE, QUE TRABAJEN

   Que son más de mil nuevos, que no es así porque ya estaban, que en realidad los nuevos son menos de 500, es lo que se escucha en esta pelea de números que están sosteniendo el oficialismo y parte de la oposición, en el gobierno de la ciudad.
   La única verdad es la realidad y ésta nos indica que la planta de empleados municipales ya superó los once mil agentes, pero hay servicios que deben tercerizarse porque no hay quien los cumpla.
   Una situación ridícula y absurda, porque de todo lo que recauda la comuna, más del 60 por ciento se va para los elevados sueldos de sus empleados y un porcentaje que desconozco, afectado al pago de servicios con los que no cumple ese personal tan bien pago.
   No es poco un sueldo promedio de 20 mil pesos para trabajar de lunes a viernes siete horas cuando las trabajan, y en esto es necesario sincerar situaciones de faltas crónicas que nadie sabe por qué se justifican y se toleran.
   No es para escandalizarse si incorporan mil, dos mil o más empleados nuevos a la planta de la Municipalidad de Córdoba si es para que trabajen, y no tan solo para rendir culto a su majestad el criollito o a paseos por el shopping.
   No habrá recaudación que alcance y menos aún la concreción de obras públicas necesarias, si se persiste en esta malsana costumbre de incorporar empleados para que no trabajen, y haya que contratar mano de obra externa.
   Con la intención de encontrar explicaciones, por más que ahondemos, no encontramos otra que el pago de favores políticos, amiguismo y prácticas de punterismo practicado en los comités.
   Lo mismo se hizo desde las unidades básicas y desde el juecismo, así que no nos hagamos los sorprendidos porque en ese sentido, todos los dirigentes son iguales.
   Lo malo, que el contribuyente es quien debe padecer la falta de servicios que los paga dobles, mientras la ciudad sigue creciendo más cerca del caos que del progreso.

AMENAZAS A UN ALUMNO

   Días pasados tomó estado público, nueve meses después de haber sucedido, una situación en la que una docente dirige amenazas de actuar con mayor rigor, a uno de sus alumnos en una escuela secundaria.
   No vienen al caso detalles de lugar, edades ni otros datos de los protagonistas de este desagradable episodio, pero sí caben algunas consideraciones.
   Todo indica que la relación docente-alumno se ha deteriorado, en mucha medida por ese desubicado afán de igualar hacia abajo, colocando tanto al maestro como al niño en un nivel de complicidad, porque el educador se ha transformado en compinche de quien recibe la formación y las enseñanzas.
   En otras palabras, se ha operado una especie de quiebre en la relación y lejos ha quedado aquel tiempo -muchos me dirán que es una antigüedad discriminadora- en que la maestra o el profesor estaban en una tarima y no se cometían las agresiones que ahora vemos con alarmante frecuencia.
   Si el docente pretende restaurar la disciplina sancionando a quien lo agrede, suelen ocurrir dos cosas: que la clase se solidariza con el descarriado y que sus familiares concurren a la escuela, no a interiorizarse de lo sucedido, sino para amenazar o golpear al maestro.
   Hay que estar en el lugar de quien enseña y recibir agravios propios de los tiempos irrespetuosos que vivimos, ya que para ciertas personas es más fácil insultar que aceptar advertencias o correctivos.
   De todas maneras y a primera vista, no fue correcta la actitud de la docente, y sin caer en eso de que “algo habrá hecho” no es prudente tampoco condenar al alumno.
   Será la autoridad educacional la que ponga en orden estas cosas, aunque el deterioro en la relación, que antes apuntaba, no se cicatriza tan fácilmente.
   Y menos, de un día para otro.

LOS ARBOLES Y LA COHERENCIA

   Una campaña iniciada por vecinos y comerciantes de la Avenida Núñez procura evitar el sacrificio de decenas de árboles que ha encarado la Municipalidad de Córdoba, para dar espacio a la implementación de uno de los aspectos del nuevo transporte urbano de pasajeros.
   Incluyendo presentaciones judiciales, el conflicto tiene, a mi modo de ver las cosas y sin que signifique palabra santa, un componente de hipocresía a dos puntas.
   Las autoridades comunales colocaron tiempo atrás carteles donde se aconseja cuidar los árboles, pero esos carteles debieron ser retirados cuando las cuadrillas comenzaron la tala o el retiro de viejos palos borrachos.
   También es hipocresía la postura de algunos comerciantes ahora devenidos en defensores de los árboles, cuando tiempo atrás los talaron o prescindieron de ellos para evitar que taparan el frente de sus negocios.
   Si fuera posible superar esa controversia y terminar con los entredichos, a la vez de rogar por el éxito del nuevo sistema, todos ganaríamos siempre y cuando entendamos también que el progreso, por lo general, tiene su precio.
   Las arboledas son hermosas, atractivas, conforman un paisaje urbano de verdor o de ocres, un regalo para los ojos y los pulmones verdes, artífices del aire puro, deben ser respetados.
   Pero de nada sirve ese bonito paisaje si por encima de lo estético no colocamos la calidad de vida que merecen los vecinos que se movilizan con el transporte público.
   Sería oportuno, ya que estamos, arborizar en cantidad y calidad de ejemplares las veredas de la Avenida Rafael Núñez, siempre y cuando los comerciantes no se opongan a ello.
   Todos felices y contentos, coherentemente, habrán derrotado a las hipocresías.

SUOEM: EL ETERNO CONFLICTO

   Ya tienen el aumento que les eleva el haber mensual a cifras envidiables para los trabajadores en general, y es cuando se me ocurre recordarles que desde tiempo atrás vengo sosteniendo que la cúpula del sindicato municipal, ha instaurado para desgracia ciudadana, la maldita modalidad del conflicto permanente.
   También supe comentar que la mejora salarial de ninguna manera suponía el cese de la beligerancia ni que terminarían los paros itinerantes, que hoy se dan en un sector, aprietan y se soluciona, pero mañana surge en otro, ocurre lo mismo y después es otra la dependencia que se niega a trabajar aduciendo el curioso ‘estado de asamblea’.
   Reaccionan incluso intentando defender a quienes han sido sorprendidos en faltas tan evidentes como reiteradas, porque son decenas los que están incursos en idénticas modalidades, dejando por mi parte a salvo los casos existentes en cuanto a responsabilidad, dedicación, contracción al trabajo y compromiso con la comunidad.
   Los vagos son siempre los mismos pero parecen intocables, o son delegados, o son dirigentes, los que han confundido sus cargos con becas a la ociosidad y la holgazanería cuando debieran ser ejemplos para sus representados.
   Esos paros saltarines que desarticulan cualquier buena intención por gestionar, de alguna manera tienen que terminarse solo con la aplicación de la ley, sin excepciones, acomodos ni amiguismos, como expresión más que nada de respeto.
   Un respeto que merecen los contribuyentes que pagan y pagan y cuando necesitan realizar un trámite, se encuentran con el capricho sindical hecho asamblea.
   Poco se le puede pedir a la dirigencia, que creció con esa modalidad porque no hubo espalda política para enfrentarla e imponer la fuerza de la lógica.
   Ser obediente de las leyes no es ser sumiso, sino responsable y correcto  servidor.