1 de abril de 2014

EL VERAZ, UN BÚMERANG DEL CORDOBESISMO DELASOTISTA



Está bien que los deudores crónicos padezcan la injuria del escrache público de su inclusión en el fatídico Veraz, como un anticipado castigo por su morosidad que sin embargo puede encontrar algún justificativo que sería bueno dar a conocer, para saber realmente cuánta gente adhiere a esa reprobable conducta omisiva.
¿Para qué se pagan los impuestos? Por lo general, el ciudadano tributa sabiendo que el destino de su dinero tiende a garantizar el eficiente funcionamiento del Estado ya sea en materia de atención médica y sanitaria, justicia, seguridad, educación y algunos otros rubros que en su conjunto, hacen a una digna calidad de vida.
Pero si el Estado viene demostrando su vocación abandónica en el cumplimiento de sus obligaciones para las cuales el pueblo aporta dinero -y no poco- no es necesario pensar en rebelión fiscal, sino simplemente en la reacción de una sociedad harta de promesas, falencias notables y desequilibrios disfrazados de acreencias con el nivel nacional.
La gente es remisa a pagar impuestos porque no advierte la presencia de resultados por parte de quienes deben cumplir con sus obligaciones.
El inédito endeudamiento de la provincia no es culpa de la gente, porque quienes dilapidan sin medida, sentido de la oportunidad ni de las prioridades, es el Estado provincial despilfarrador de partidas que se asignan a gastos prescindibles.
Es lógico que la Caja de Jubilaciones y Pensiones colapse, porque se repartieron beneficios a mansalva sin el apoyo de los aportes necesarios de acuerdo con las necesidades, por lo que ahora hay que aguardar la voluntad política del poder central que tiene a Córdoba como rehén de sus caprichos y del castigo por el no alineamiento K.
En ese sentido las víctimas más afectadas son los propios jubilados, que deben aguardar medio año para cobrar las actualizaciones de sus mensualidades y percibir la indignidad de un dinero envilecido y ya aniquilado por la inflación que la imbecilidad política se niega a reconocer.
El Sr. Gobernador hará públicas las nóminas de morosos de los impuestos provinciales, aunque no tenga autoridad ética para hacerlo por ser masivo, reiterado, contumaz e incorregible deudor de los jubilados de la Caja cordobesa.

Ellos si tienen el derecho de hacerlo aparecer en la tapa del Veraz.