29 de abril de 2014

UN DIA PARA CELEBRAR



Los cordobeses nos inclinamos por la curiosa propensión de colocar sobrenombres pensando en los animales.
Tengo los casos del Negro Araña, el Caballo Loco, el Oso Tobi, el Cabrito Toledo, el Monito Carrizo, el Chivo Oulton, el Larva Milich, el Caimán Aracena, el Canguro Gamboa, el Pájaro De Allende, la Vaca Potenza, el Piojo Godino, el Cabeza de Chancho, la Gallina Sarmiento, el Pescado Ayen, el Gato Villalba, la Vizcacha Guerrieri, el Perro Altamirano, el Charabón Recalde, la Rata Ramos, el Lagarto Guizardi, el Pato Fernández o el Ladilla Rodriguez.
Seguramente me olvido de algunos… y algunas, y pido perdón si es que no me acuerdo de saludarlos.
Y ya que estamos, rindamos homenaje de cariño a las mascotas que tenemos, así se llamen Fellini, Bianca, Boby, Nikita, Grisha, Teo, Negrita o como quieras.
Y recordemos que tener bajo tu dependencia a un animal, supone cuidarlo y protegerlo en su indefensión, frente a un mundo agresivo y ante personas que los explotan, los maltratan y los dejan morir.
Vemos a diario en nuestras calles ejemplos lastimosos y parece que la Ley Sarmiento. que ampara a los animales, no existiera porque su aplicación es tardía y caprichosa.
Los animales abandonados porque sus amos no cuentan con recursos para mantenerlos, es otra de las lacras que sacude nuestra sensibilidad.
Los animales son a veces los intermediarios por los que la Naturaleza suele darnos algunas lecciones.
Descartes decía que el mono es tan inteligente, que no habla para que no lo hagan trabajar y Chesterton, anticipándose a lo que vemos en televisión, reconocía pertenecer a esa clase de animales en los cuales la cola es importante.
Debemos tener la grandeza de respetar a todos los seres vivos, aunque pensemos que no razonen pues de sus conductas, suele ocurrir que pongamos en duda nuestra propia capacidad de pensar …y de sentir.
Por eso y aprovechando la celebración, hagamos un masivo desagravio a la lora, que inocentemente y sin que ella lo sepa, los malhablados se han apropiado de sus partes pudendas transformándolas en destino para aquellos que odian o al menos molestan.
Gonio Ferrari