15 de abril de 2014

UNA PROVINCIA ENDEUDADA, LOS COMPROMISOS Y ESA ENFERMIZA DESESPERACION POR RECAUDAR


Desde tiempo atrás, casi remontándonos al primer gobierno provincial del PJ luego de la recuperación de la democracia, ha sido ímproba la tarea de la oposición y de otros sectores de la sociedad alejados de la política, por conocer cifras honestas acerca del endeudamiento del Estado cordobés.
Imposible saber actualmente los números de lo que se debe y no es cuestión de andar averiguando con demasiada profundidad porque nos encontraríamos con cientos de situaciones que a lo mejor son legales, pero demuestran de qué desaprensiva manera se dilapidan los dineros que mediante tributos, tasas, impuestos o como les quieran llamar, aporta la sociedad.
Una sociedad que está harta de reclamar por servicios que se cobran y no se prestan, por una seguridad que se paga pero no existe, por una salud comunitaria plagada de falencias, por una educación que no llega nunca a cumplir con el calendario escolar, con caminos que no se tienden, con viviendas que cuando se construyen al poco tiempo se caen a pedazos, con una justicia pachorrienta por falta de equipamiento tecnológico … y es posible seguir hasta casi el infinito.
Pero Córdoba se endeuda con obras y gastos tan inoportunos como innecesarios, verdaderas ofensas al ausente sentido de las prioridades que luce la mayoría de los más encumbrados funcionarios.
Tenemos un faro sin mar, puentes sin ríos, carnavales que pretendieron inyectarnos una alegría de utilería, la penosa e inhumana postergación del pago de jubilaciones, una vergüenza nacional con lo que se pretende esconder el estallido financiero de la Caja y los desmanejos partidistas que la llevaron a tal estado de calamidad; las elevadas cifras que se erogan en innecesaria publicidad mediática que solo persigue instalar al gobernador en una delirante aventura presidencialista, como si pudiera arreglar el país dejando a Córdoba en su actual estado de postración.
Es más simple, barato y demagógico echarle la culpa a la Nación que pensar con inteligencia y ponerse a trabajar para ver cómo ahorrar o no malgastar.
Entonces cuando llega la tormenta del reclamo social que es imposible responder con obras y gestión, se apela a todo lo que pueda servir para recaudar, en lugar de racionalizar el gasto, dejarse de meter gente para que no haga nada pagando favores, y seguir diciendo que son los mejores, declamaciones que surgen desde el pantano del propio fracaso.
Remitir al policíaco Veraz casi 100 mil multas de la policía Caminera -muchas dudosas e inventadas- es una coacción sin precedentes, porque supone el barato escrache contra quienes son sancionados por la ley, virtualmente sin posibilidades de defenderse, por parte de un gobierno que necesita con desesperación equilibrar sus números.
Promediando el alevoso costo de las multas y haciendo un promedio de 3.000 pesos, recaudarían más de 300 millones para achicar los miles de millones que se deben y se me hace que se trata de una experiencia piloto para “ir por más” con otros tributos.
No se dan cuenta quienes gobiernan que el pueblo ya cansado de promesas y de ver que en casi 15 años de justicialismo vamos para atrás, es remiso a tributar porque advierte que esos dineros que para muchas familias significa un sacrificio aportar, no se ven en lo que debieran recibir por parte del Estado.
Es una callada y no estructural rebelión fiscal, nacida de la desesperación y la carencia frente al prepotente atropello de las políticas recaudatorias apoyadas en la extorsión, a las que ni siquiera apelaban los desgobiernos de facto.
Las inhabilitaciones comerciales y de otras operaciones, emergentes de la inclusión de deudores fiscales en el Veraz, le pueden resultar demasiado caras a la Provincia no tan solo por las derivaciones judiciales que pudieran tener, sino por el estilo patoteril -en lo administrativo- de cobrarle a la gente por beneficios que no recibe.
Parte de los temores del delasotismo y de la mala dirigencia del PJ en general, está en la posibilidad de un cambio en el signo político que gobierna a Córdoba.
Cualquier otro que llegue y si no hay trenzas mediante que consagren la impunidad, naturalmente lo primero que hará será investigar.
Y Bouwer resultará insuficiente.

Gonio Ferrari