29 de junio de 2014

SLB-290614-BOUDOU CONTRA LAS CUERDAS, A 40 AÑOS DE LA MUERTE DE PERON, TAXISTAS DEL AEROPUERTO, SELECCION NACIONAL, DEUDA PROVINCIAL, LA MEGACAUSA, etc



Desgrabación de comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 29-06-14 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba

BOUDOU CONTRA LAS CUERDAS

  
   En el medio de una actualidad que nos muestra la casi inexistencia de una oposición medianamente confiable por lo dispersa y ciclotímica, al mozo rockero se le ocurre irse al paraíso cubano mientras en Tribunales hacen cola para acusarlo por actitudes reñidas con su alto cargo.
   Un sociólogo me explicaba días atrás que esa actitud es absolutamente coherente con la personalidad de alguien que está seguro, por algún motivo o muchos de ellos, de haber asegurado su propia impunidad.
   La cuestión está en manos de la Justicia, las acusaciones son gravísimas y de comprobarse alguna de ellas, bastaría no tan solo para la destitución sino que alcanzaría para un indeseado futuro entre rejas.
   El problema está, y se advierte a cada momento, en el grado de independencia, credibilidad o de sospecha que se le asigne a quienes están investigando al joven vicepresidente y sus andanzas por el mundo de las altas empresas.
   Porque si se desconfía de esa justicia cuando sentencia en contra y se la aplaude cuando los fallos son favorables, de quienes hay que desconfiar es de los que piensan con tamaña liviandad, acomodaticia y despreciable.
   Sin que este ejemplo tenga como base ningún capricho ideológico, por menos del 10 por ciento de las sospechas actuales, fueron muchos los que cayeron acribillados por el dedo acusador de algunas manos de oscuros personajes que con el tiempo demostraron haber sido exagerados, mentirosos o inoportunos.
   No damos buena imagen ante el mundo, con la segunda autoridad del país a centímetros de tener que sentarse en el banquillo frente a un Tribunal, ante hechos semiprobados testimonialmente por una fiscalía de prolijos procederes, que no cedió y espero que no ceda a las presiones que le vienen del propio gobierno, que debiera mantener un respetuoso silencio y allanarse a los dictados de la señora con la balanza y los ojos vendados.
   Si la íntima convicción de Boudou es su inocencia, ¿qué le impide dejar su cargo, sus fueros y su pasaporte?
   Esa inocencia que pregona y a coro le acompañan sus amistades políticas, ideológicas y comerciales, puede verse consolidada si es la Justicia quien la consagra y no la prepotencia del poder con presiones y descalificaciones que solo aportan mugre al proceso.
   No hay fiscal, juez ni verdugo más implacable que la propia conciencia, cuando es la honestidad quien la alimenta.
   Pero en los casos que los miedos son más poderosos que la propia convicción de inocencia, es cuando ser parte del poder los hace más culpables porque en lugar de apelarse a la razón, se apela a la prepotencia.
   Y quedarse, más que prepotencia es algo que mucho se asemeja a una provocación.
   Porque el respeto a la Democracia que tanta sangre nos costó reconquistar, no tolera a prepotentes ni a provocadores. 

LA DEUDA PROVINCIAL Y SU DISCULPADOR

   Días atrás y casi por casualidad estuve leyendo algunas notas relacionadas con el endeudamiento provincial, su crecimiento y las pocas posibilidades que tenemos los cordobeses de ver, a corto ni mediano plazo, que los números  pasen a ser algo benignos.
   La verdad, se me mezclaron conceptos del sapiente Dr. Treber, de mi amigo periodista el legislador juecista Ricardo Fonseca, y me quedó en el paladar ese gustito amargo de la pena y desde el esófago hacia adentro, el fuego de la bronca.
   La verdad, estamos hasta las manos y cada vez más endeudados, lo que no sería tan escandaloso si a esa deuda la viéramos en obras, en realizaciones, en servicios, en mejoras para la gente y no en la forma actual de subsidios, sobreactuada publicidad oficial y otras expresiones del arte de malgastar.
   Pero allí no está ni terminó de sorprenderme la realidad, sino que el estupor llegó después, cuando también y casi de casualidad leí las pretendidas explicaciones de un funcionario -la verdad ni me acuerdo de quién era- que más que dar explicaciones entendibles y accesibles para “los de a pié”, se esmeraba en descalificar tanto a Treber como a Fonseca, lo que en pocas palabras, es la pecaminosa costumbre nacional de cagar a palos al cartero que nos trae malas noticias.
   Lo que le pediría a ese personaje, que recuerdo estuvo siempre prendido del Estado y no tan solo en Córdoba, que nos dijera no lo que él dice que no debemos, sino de qué manera saldremos de la postración, que 12 años atrás no padecíamos los cordobeses.
   Que no joda hablando mal de quienes critican al modelo del cordobesismo, sino que aporte soluciones más allá del típico y desacreditado blablá delasotista.
   Y si es posible, que no vaya a querer hacerlo en el programa de Tinelli, donde la cuenta corriente de la publicidad oficial cordobesa sigue abierta.

NUESTRA SELECCIÓN

   Seguimos en carrera y eso de por sí ya es importante, porque nuestra autoestima nacional y popular parece pasar por allí, como si al destino del país lo hubiéramos depositado en las piernas, la habilidad y el estado físico de una veintena de empresarios que dicen que trabajan como futbolistas.
   El camino hacia el éxito parece despejado si nos atenemos a la calificación de cada selección en el concierto mundial, porque en los próximas días podemos enfrentar a Suiza, a Estados Unidos y a Bélgica, que no están en el pelotón de los mejores.
   No faltan los maledicentes que atribuyen a la maldición de Fuerte Apache lo sucedido con el ex yerno del Diego, la primera y muy sensible baja del representativo argentino.
   A lo mejor con Tévez hacíamos buen papel, pese al rechazo que genera ese muchacho en algunos miembros del plantel, a lo mejor de origen no tan humilde, pero con mayores pretensiones de estrellato.
   Todo esto en cuanto a lo deportivo, porque si me pidieran que puntuara a la Selección Argentina por lo demostrado hasta ahora, mi corazón y mi ignorancia le aplicarían no más de un 5, y con algunas reservas.
   Pero en cuanto a la calidad de comentarios escuchados de muchos periodistas del mundo, lo de Maradona por lo balbuceante y sórdido no alcanza ni siquiera a dar lástima.
   Una lástima que, según me confiaron, cuesta un millón de dólares y no la paga Venezuela como se dijo, sino nuestro fútbol para todos.
   Argentina, pese a su realidad, sigue siendo un país generoso.

LA LOTERIA DE LOS PENALES

   Siempre desde que me acuerdo, se sostuvo que la definición desde los 12 pasos era más cercana a la lotería que al fútbol, por el riesgo de convalidar una injusticia deportiva.
   Y ayer esa aseveración quedó plenamente demostrada, dejando de lado cierta antipatía malvinera que me provocan los chilenos, porque fueron ellos los que hicieron méritos ante el dueño de casa, para pasar a la instancia de los cuartos de final.
   Durante más de una hora les estuvieron cascoteando el rancho frente a la desorientación de Brasil, que antes del partido prometía comerse crudos a los trasandinos.
   Neymar dejó su habilidad colgada en el vestuario, se la pasó quejándose de acoso de sus marcadores, se acalambró una gamba y lucía perdido en la cancha como señora de Las Delicias esperando un bondi de la Tamse.
   Brasil fue un arquero y otros diez.
   Brasil, sin ese arquero, fue un arco con travesaño de acero, que medio minuto antes de pasar a los penales vio fruncido el que te jedi, en todo su territorio verde amarelho.
   Justicia hubiera sido que festejaran los chilenos y lo merecían no tan solo por ese partido, sino porque están lejos del vedetismo, de las choluleces y del triunfalismo exacerbado.
   Brasil no tan solo salvó la ropa por ahora, sino que renovó ante sus autoridades el tácito acuerdo de paz, una paz quebrada por el malestar y la protesta social.
   Nadie sale a cortar calles, a levantar barricadas, a impedir la circulación, a paralizar la industria, si su equipo nacional todavía tiene posibilidades.
   Doña Djilma debiera agradecerle, más que a su equipo, a doña Bachelet, al arquero y al travesaño.

NOVEDADES EN LA MEGACAUSA

  Esta semana se resolvió la casación de Andrés Pérez, después de casi tres años de haber sido presentada, rechazándola y manteniendo lo actuado por la Comisión encargada de su juzgamiento.
   Cabe recordar que Andrés Pérez fue imputado y encarcelado en el 2009 y permaneció en prisión preventiva durante años, mientras se sustanciaba la investigación, enfrentando luego el juicio encarcelado, en violación a toda la normativa nacional e internacional en la materia.
   En este marco y con la pena ya cumplida, fue condenado y apeló esta decisión exponiendo claramente la falta de pruebas en su contra y el fallo fundado en conjeturas y meras hipótesis.
   Tres años después, el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba ha confirmado lo decidido por esta "Comisión especial" constituída para juzgar la causa, siempre por el mismo fiscal, el mismo juez y la misma Cámara pese a que nuestra  Constitución y los Organismos Internacionales prohíben las "comisiones especiales", no por una cuestión caprichosa o arbitraria, ya que bien está escrito y probado que  un juez que ya tiene una idea preconcebida de los hechos, carece de la debida imparcialidad y objetividad que son indispensables si lo que realmente se busca es la verdad.
   Tiene dicha la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que "La equidad y la imparcialidad del procedimiento son los objetivos finales que debe lograr un Estado gobernado por el imperio de la ley. Si se dedica un período de tiempo ilimitado en la resolución de un asunto se asumiría de manera implícita que el Estado siempre enjuicia a culpables y que, por lo tanto, es irrelevante el tiempo que se utilice para probar la culpabilidad."
   Llama la atención la persistente confirmación de lo realizado siempre por los mismos, como también la repercusión mediática, donde las condenas ocupan costosas y enteras tapas.
   Y si sumamos el trato judicial "diferente" que se dispensa a los poderosos cualquiera sea su bandera política, que son llamados a indagatorias, enfrentan acusaciones y cursan sus procesos en libertad, gozando de los derechos que corresponden a todos, queda el sabor de que la Justicia es muchas veces cosa de privilegiados.
   Escribió Julio Cortázar que las palabras como libertad, dignidad, derechos humanos, pueblo, justicia, democracia dan sentido a la vida, nos diferencian de los animales y nos unen como sociedad y como pueblo.  
   Sin embargo esas palabras han sido viciadas y tergiversadas por quienes buscan el poder. Si algo distingue al fascismo y al imperialismo es precisamente su empleo tendencioso del lenguaje, porque para ellos la libertad es su libertad, la de una minoría entronizada y poderosa.
    La distorsión del lenguaje es todavía peor en nuestros días, cuando la sofisticación de los medios puede invadir y fascinar a quienes no siempre son capaces de reconocer sus verdaderas intenciones.
   Está claro que la Justicia, la Libertad y la Equidad  han sido tergiversadas en esta causa y será necesaria una revisión, y como dice el mismo autor, una crítica profunda de nuestra naturaleza, de nuestra manera de pensar, de sentir y de vivir como única posibilidad de devolverles su sentido más alto.

A 40 AÑOS DE LA MUERTE DE PERON



   Aquel gris primero de julio de 1974 moría una parte de la vívida historia argentina para parir, simultáneamente, un mito que nos viene acompañando y así lo seguirá haciendo por los años y los años.
   Que seguirá siendo utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus iniciales banderas que abrevaran allá lejos y en el tiempo en la derecha européa, fue Perón quien primero aplicó masivamente esa desusada costumbre de la justicia social que produjo un saludable cambio en los argentinos.
   Tres veces elegido por abrumadoras mayorías para ocupar la más alta magistratura del país, supo industrializar y regalar progreso, ubicándonos dentro de las principales potencias del mundo.
   En cuanto a otros aspectos de su vida o de su gestión, no son pocos los argentinos que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las caprichosas variaciones ideológicas.
   No son pocos, asimismo, los que recuerdan pero prefieren no mencionar, aquellas amistades que lo rodearan, tan nefastas de un extremo a otro como lo fueron Lopez Rega, Firmenich y algunos otros referentes del caos y de la violencia.
   Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido; el que despierta pasiones y odios: el paladín de las lealtades para unos y el artífice de las traiciones para otros.
   Y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas que antes que político, fue General de la Nación.
   Así las cosas, sin pretender ser reduccionista, se me antoja que de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento inicial, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo.
   Por eso llama la atención eso que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Sus retratos ya no son tantos.
   La marcha casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos a convivir con él.
   Los principios sociales se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva y el aliento al subsidio.
   Pero no me parece justo, en homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la memoria del tres veces presidente, a cuatro décadas de su muerte.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la apropiación de consignas y la vocación por la impunidad de los vivos, suelen ser más fuertes que el respeto por los grandes muertos.
   Se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar.
   Pero olvidarlos no deja de ser una injusticia.

LOS TAXISTAS DEL AEROPUESTO

   Ocho de ellos con prisión preventiva, algunos prófugos y sin dudas no están entre rejas todos los que merecen estarlo, por el daño que vienen perpetrando desde que me acuerdo.
   Más allá de los delitos que se les atribuyen a estos enemigos de la sociedad, está el daño que perpetraron a la imagen turística de Córdoba con los abusos de todos los días, sin que nadie haya podido o querido evitarlos.
   Durante demasiado tiempo el aeropuerto Córdoba viene siendo tierra de nadie para tomarlo como base de operaciones delictivas de quienes conocen que gozan de la mayor impunidad.
   No se sabe si es jurisdicción territorial de la Policía Militar Aeroportuaria, de la Policía Federal, de la Gendarmería o de la Municipalidad de Córdoba, pero es como si fuera una coqueta zona liberada.
   La prepotencia, la agresión, la amenaza y el daño son moneda corriente a la vista de todos, menos para los que debieran imponer allí la autoridad de la decencia y el imperio de la ley.
   Roguemos que las situaciones irreparables que han sucedido en el Aeropuerto Córdoba no se repitan, por eso del abandono del control cuando se aquieta el escándalo mediático.
   Las mafias allí están de más, incluso las encubiertas en un marco de legalidad, que todos conocen y nacieron y crecieron al amparo de prebendas y acomodos.
   Esos, por ahora, están sueltos y confiamos en que el brazo de la ley, alguna vez se ocupará de ponerlos también a buen recaudo.
   Creo que como vecinos de una ciudad que pretende ser turísticamente internacional, no merecemos que sigan libres.