14 de agosto de 2014

Fadea y su modelo desarmable -------- NO ES UNA FABRICA DE AVIONES PERO SI UNA BOLSA DE TRABAJO



Una de las características de este modelo nac&pop
es su curiosa habilidad para inaugurar la nada. Así
como el justicialismo cordobés corta cintas a cada
pocos kilómetros de caminos gastando más dinero
en publicidad y fiestas que en la obra, los jerarcas
“K” utilizaron a Fadea como “bolsa de trabajo” para
dar empleo a numerosos militantes de su corriente.

   A la vieja Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, madre de industrias, orgullo nacional fortalecido con el empeño y la visión del brigadier Juan Ignacio San Martín, le cambiaron sus autoridades surgidas de la administración kirchnerista por inoperante, y con la sombra de algunas maniobras poco claras.
   No fueron pocos los que creyeron que las cosas cambiarían y que la planta finalmente sería recuperada para un ambicioso destino de producción, postergado desde tiempo atrás. Sin embargo y hasta lo que se puede advertir hoy, los relevos operados en 2013 de poco sirvieron, pese al pomposo y difundido acto a mediados de octubre último.
   Allí con el habitual despliegue mediático instrumentado por la corporación oficialista, se mostró un avión de cuyo avanzado modelo se construirían decenas en el mediano plazo.
   Tomado como una de las tantas promesas incumplidas o con la previsible duda de su realización, no dejaba de ser una bocanada de aire fresco sobre el alicaído panorama que se avizoraba en la industria nacional. Ya se registraban empresas con procedimiento de crisis, suspensiones de personal, cierres de fábricas y una creciente conflictividad sindical.
   Todos esos síntomas, que al parecer resbalan en las abigarradas filas del oficialismo, no fueron tomados en cuenta porque la situación lejos de superarse adquirió la fuerza de un alud cuyas consecuencias estamos padeciendo y sin necesidad de ser apocalípticos, advertimos un agravamiento que ha potenciado el malestar social y la incertidumbre por su capacidad de contagio.
   Siempre desde las usinas del poder se manejó información tendenciosa, con la misma “seriedad” que a veces tienen los medios hegemónicos amparados en la penetración de su mensaje. A los argentinos nos vendieron una recuperación emblemática, tendenciosamente apoyada en la historia y los blasones de Fadea.
   Descorrido el velo de la demagogia, nos encontramos ahora con la no sorpresa del fiasco, del engaño, de la charlatanería barata y perniciosa, de la defraudación a la fe y a la esperanza.
   Y una estocada de indignidad a la fragua del trabajo.
   El avión modelo, primo hermano de la motocosechadora de cartón que llevamos a Angola o la máquina parlante de café que “compró” De la Sota en los albores del cordobesismo, fue desmantelado cuando todavía resonaban en los hangares de Fadea los ruidos y las ovaciones del festejado y mentiroso anuncio.
   Pero el timo no termina allí.
   Fadea está reactivada, aunque industrialmente no fabrique ni un mísero tornillo, según ha trascendido.
   Pero sí está lozana, robusta, galana y altanera, reconvertida en bolsa de trabajo para albergar a parte de los compromisos pendientes con militantes de la primera hora, nuevos adherentes y paracaidistas asumidos por un modelo que dentro de la decadencia industrial, procura barnizar las ajadas paredes en una patética muestra de onanismo ideológico.
   Cientos de nombramientos para no fabricar nada salvo consignas, arengas y culto a esa costumbre del alpedismo, no son el mejor camino hacia una recuperación que ansiamos los argentinos y que se viene postergando en algo más de una década dilapidada.
   En algo es necesario reconocer absoluta coherencia: el prolijo y oneroso estilo de seducir a una militancia necesitada de trabajo, pero bastardeada por el estilo de imponerle la malsana costumbre de la inacción productiva que es hermana de la vagancia.
   Ese avión “desarmable” muestra la imagen impúdica de la prepotencia del poder.
   De pionera, ejemplo y modelo de industria, sus “salvadores” transformaron a Fadea en una fábrica de humo.

Gonio Ferrari