27 de agosto de 2014

La UTA y el paro de mañana ---- ¿ES UN CASO DE EGOISMO O DE CARADURISMO GREMIAL?





 La dirigencia prefiere no contaminarse con el
sudor de las bases y chupan las medias de los
gobernantes que les imponen sus condiciones

   Bien se sabe que la participación o no de la UTA en los paros generales es determinante del éxito rotundo o del más estrepitoso fracaso. Y el gobierno ayudado por su experiencia, no ignora que es así la realidad argentina.
   Ya entrada la noche de este martes que pasó, la dirigencia nacional del poderoso sindicato hizo saber que su consejo directivo había resuelto no acompañar la medida de fuerza, porque de nada serviría a la hora de cosechar buenos resultados en la marcha del país.
   En pocas palabras, no paralizan su tarea porque siguiendo el anunciado criterio oficialista “K”, beneficiarían a los fondos buitre (¡¿?!) y nada de positivo se lograría.
   Curioso y patético caso de caradurismo dirigencial porque el argumento de beneficiar a los meneados fondos buitre, colisiona con la actitud que en otras circunstancias suele asumir el mismo gremio, perjudicando sin misericordia con sus paros sorpresivos y salvajes al resto de la clase trabajadora.
   Cuando es la dirigencia de la UTA, muchas veces asociada a intereses empresarios la que reclama en apoyo de sus demandas o desmedidos caprichos, reclaman solidaridad con su protesta, lo que no merecen por su egoísmo a la hora que impone jugarse por el prójimo.
   Sin embargo, una cosa es lo que trenza, urde y maquina la dirigencia, proclive a la aceptación de costosos obsequios, lo que no significa que ese sea el pensamiento de las bases que frente a la capitulación dirigencial, operan por su cuenta.
   Vemos ahora, para confirmar que existen jerarcas gremiales más cercanos al empresariado y al gobierno que a sus representados, que la claudicación sigue siendo una de sus banderas.
   Cuando a las medidas violentas, salvajes o no, las perpetran ellos en beneficio propio, sostienen que la única solución es el paro.
   Alguna vez alcanzarán eso tan saludable que es la coherencia.
Gonio Ferrari