10 de septiembre de 2014

Víctor Hugo Morales y sus genialidades

DE AQUEL HISTORICO BARRILETE CÓSMICO
AL BARRILETE CÓMICO, PENOSO Y ACTUAL


Así como impactó al mundo hispanoparlante con su vibrante
y colorido relato del mejor gol de la historia de los mundiales
en México 86, nos acaba de sorprender con apreciaciones al
menos poco afortunadas, o vertidas en un trance de opresión
existencial. No debe ser fácil vivir con un palito verde al mes.

Lejos deben haber quedado para el relator cisplatino Víctor Hugo Morales, sus humildes inicios radiofónicos allá por 1966 en la uruguaya Radio Colonia, para llegar a un fulgurante y bien rentado presente en las pampas argentinas. El punto más alto de su popularidad estuvo marcado por aquel gol de Diego Maradona a los ingleses, considerado como el mejor en la historia de los mundiales de fútbol. No el trucho de “la mano de Dios” sino el otro.
Resulta todavía emocionante escuchar la grabación cuando entre lágrimas y llanto Víctor Hugo después de consumada la hazaña del 10 argentino se pregunta “…barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”. No era para menos porque la descripción de la corrida, la gambeta mágica y la definición después de la “apilada” merecían un relato de esas características.
Los tiempos cambiaron.
Las autoridades también y los apetitos no tan solo políticos fueron creciendo alentados por la certeza obvia y maravillosa de sumas de dinero que años atrás aparecían como utópicas e inalcanzables, para una persona que con alta calidad se limitaba a contar cómo 22 jugadores se peleaban por un cuero redondo inflado con ilusiones.
Estableciendo un piadoso paréntesis temporal de una década o algo más -será la historia quien diga si fue ganada o dilapidada- la realidad nos vuelve a traer a la escena nacional al mismo personaje, furibundamente enrolado en las huestes “K”, a quien le encargaron la tarea de pontificar la ideología, los métodos y las acciones del gobierno central, sin permitirle -ni permitirse- siquiera el mínimo margen de honestidad para reconocer errores, desaciertos o evidentes actos de corrupción.
Pasó a ser posiblemente el más privilegiado de los “periodistas militantes” a la hora del cheque mensual, ese que con varios ceros compra aplausos y paga silencios.
De las partidas del meneado “Fútbol para todos” salieron gruesas sumas de nuestro dinero que sumadas a las que aportaba la televisión venezolana, le representaba una millonada que compartía, precisamente, con la estrella máxima del fútbol argentino de todos los tiempos, devenido en penoso, disfónico y balbuceante comentarista.
Eso pasó, ellos cobraron, la inflación no les preocupa, el pobrerío y la desocupación tampoco son el problema de Víctor Hugo, que se dice dejó el departamentito de 1.200.000 dólares en Libertador al 2400 de Palermo Chico, donde algunos vecinos del edificio Torre San Martín de Tours fueron entre otros Gostanián (“El Gordo Bolú”), las ex de Carlos Saul I de Anillaco, Zulema Yoma y Cecilia Bolocco; el bueno de Emilio Massera y la mismísima cordobesa Karina Jelinek en su fugaz matrimonio con Fariña.
Ayer Víctor Hugo, vocero oficioso y profesional del modelo gobernante, frente al problema
del crecimiento de las villas miseria porteñas dijo que “lo que tratan de darte a entender es que hay más gente pobre. No. Si vos tenés la chance de vivir más cerca, en lugares bastante dignos como los que hay en la villa. Porque la gente cree que son un verdadero desastre… Si vos tenés tu trabajo a 20 minutos de micro, aquí en Buenos Aires, lo que estás ahorrando de tiempo, de economía”. Además de la cercanía y el ahorro de tiempo, Morales dijo que vivir cerca de Buenos Aires permite la posibilidad de actividades recreativas, como ir al cine, que no se presentan en algunas localidades del interior.
La verdad, si se me hubiera ocurrido desayunar con grappa, tomaría como veraces esas declaraciones que solo procuran y vanamente intentan, desarticular una lacerante realidad que muestra el inusitado crecimiento de la población marginal, detalle íntimamente ligado con la creciente pobreza, la caída de la demanda laboral y la desindustrialización en un escenario de crisis.
Y el relator futbolero, ahora opinólogo multitemático y adicto a las homilías intentando emular a Capitanich, se suma al coro “K” que pretende hacernos creer que la pobreza está perdiendo terreno merced a las tan cacareadas políticas de inclusión.
¿De qué planeta viniste, barrilete cómico?
¡A otro perro con ese hueso!
La austeridad de Mujica no lo sedujo.
La generosidad nacional & popular lo hipnotizó.
Gonio Ferrari