18 de noviembre de 2014

Alta demanda de pasajes

¡TODOS AL CHACO, CAPITAL
NACIONAL DE LA MENTIRA!



Pocas veces en la historia argentina, se dio el maravilloso
caso de la plena ocupación en una provincia determinada.

Algunos piensan que los maledicentes interpretan las cifras y las estadísticas al capricho político de su ideología, más allá de las convicciones y de la obligación moral que tenemos de no desconfiar cuando quien es portador de alguna buena nueva, ha lucido intachable accionar en la función pública.
Por eso, con los impecables pergaminos que arrastra Capitanich en su gestión ministerial y como lenguaraz mayor, su palabra en el mercado de la verdad está mejor cotizada que los números del Indek, más cercanos a la patraña que a la cruda y palpable realidad.
Resulta que ahora en la provincia que gobernara “Coqui” donde los aborígenes son maltratados, desalojados de sus tierras, olvidados por buena parte de la copetuda sociedad, marginados de muchos beneficios sociales según como pìensen, o utilizados como estandartes del marketing oficial, no existe la desocupación mientras que en Córdoba -cordón industrial- es la más alta del país.
Muchos gremios debieran movilizarse y exigir del gobierno nacional la conformación de una comisión de estudio, cuyo manejo deberá estar en manos “camporistas”, para evaluar el fenómeno chaqueño e injertarlo aunque sea de prepo en el resto de las provincias argentinas azotadas por la falta de oferta laboral, como es el caso cordobés seguramente por culpa del gobernador, a quien desde el poder central acusarán de estimular la mano de obra publicitaria en su favor mientras permite que las vacantes se multipliquen en la industria automotriz y en otros ámbitos productivos.
Capitanich “El Grande”, candidato como ya lo consignáramos anteriormente a Ministro de Asuntos Ridículos por cualquier corriente justicialista, auténtica o no en cuanto a su componente peronista, es el único alto funcionario que diariamente se enfrenta a los periodistas con sus matutinas homilías.
Eso de “enfrentarse” es tan mentiroso como la desocupación en su provincia, porque su soberbio autoritarismo se ocupa de censurar cualquier intento por plantearle preguntas, generando extrañeza que los tan combativos gremios de prensa y las entidades empresarias de la comunicación mediática no tomen esa actitud como violatoria de la libertad de informar.
En Chaco están de fiesta.
Virtualmente no hay desocupados.
Se están agotando los pasajes en ómnibus, tren, avión y por vía fluvial para mudarse a ese paraíso del trabajo.
El día que los detectores de mentiras se incorporen a la obligatoriedad de usarlos cada tres meses con los políticos, habremos llegado al éxtasis siempre y cuando los resultados se hagan públicos y que su vocero no sea Capitanich.

Gonio Ferrari