12 de noviembre de 2014

De los sueños a las pesadillas

RICOS Y FAMOSOS, ENTRE ELLOS EL BUENO
DE SERGIO SCHOKLENDER, ESCONDIAN SUS
AUTAZOS EN EL SUR Y EVADIAN IMPUESTOS
Las primeras noticias con trascendencia mediática indican que en un municipio cercano a Vaca Muerta, allí de donde se comenta que Chevrón se llevará buen petróleo regalado por legisladores argentinos que modificaron leyes para que ello ocurra, se ha detectado que algunos personajes notables de esta Argentina sorprendente radicaron sus automóviles de alta gama para abaratar el pago de onerosos impuestos.
Indican como “ejemplos” a Sergio Schoklender con una Ferrari descapotable; otra Ferrari similar de Jorge “Acero” Cali, cultor del “kick boxing” e íntimo amigo de Guillermo Moreno (actualmente becado en Italia) y a la vez dueño de la empresa Sport Enterteinment Group S.A.; tres coches -un BMW, un Mercedes Benz y un jeep Cherokee- propiedad de Vanina Oneto, ex “leona” del hockey sobre césped y de su esposo; una flota de colectivos de Ecotrans S.A. (Grupo Plaza de los hermanos Cirigliano) y otros vehículos por un total cercano ¡a los 7.500! todos radicados en un predio de 17 x 25 metros, propiedad del municipio neuquino de San Patricio del Chañar, cuyo intendente generosamente certificaba la validez de las inscripciones.
Un lujito que solo pueden permitirse algunos argentinos que cultivan aceitadas relaciones con el poder.
Es probable que la Ferrari que era propiedad de ese ejemplo de persona que es Sergio Schoklender, haya sido utilizada para sus habituales inspecciones a las viviendas del plan “Sueños compartidos” que el parricida devenido en empresario, administraba por orden de doña Hebe de Bonafini, mentora y titular de Madres de Plaza de Mayo.
Y también, todo en el plano de lo probable, que ese muchacho haya concurrido a dar clases en la otrora financieramente endeudada y quebrada Universidad de las Madres, ahora estatizada con deudas incluidas que pagaremos todos los argentinos … y argentinas.
Un escandalete que sin dudas será eclipsado por la trascendencia de la situación íntima y personal de nuestro rockero vicepresidente que cambió su nombre: ya no es Amado.
Sigamos así. No estamos mal pero seguimos peor …