23 de noviembre de 2014

S.L.B. – 23-11-14 - EL VANDALISMO DE LA UTA - “CHIROLITA” Y EL DESEMPLEO - ALLÁ VERBORRAGIA Y AQUÍ SILENCIO - NOCTURNAS ILEGALIDADES - MEGACAUSA: EL CURRO JUNTO AL PANAL - TASA VIAL Y JUBILADOS - EL MEJOR PIANTAVOTOS, etc.



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 23-11-14 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.


LA INCONTROLABLE PREPOTENCIA

 

   En cualquier orden de la vida comunitaria, el cambio de una conducción que desplaza a la anterior, supone también la instauración de un modelo distinto en su relación con la sociedad.
   No ha sido igual, lamentablemente, con la renovación de autoridades operada en la UTA Córdoba, tras un mandato ejercido con absoluto desprecio por los usuarios, abiertos acuerdos con el sector empresario y enemistad creciente con la Municipalidad, que es el poder concedente.
   Queda en lo anecdótico la connivencia Fetap-sindical en la angurria permanente por un lado de aumentar la rentabilidad con un mal servicio, y la obtención de mayores e injustos aumentos merced al salvaje mecanismo del paro sorpresivo, dañino y perjudicial para el resto de la masa trabajadora.
   Ya nadie le cree a ninguno de esos dos sectores visiblemente asociados, las hipócritas disculpas que lloran después de los desastres que provocan, dejando librados a su suerte a miles de estudiantes, enfermos que necesitan hacerse asistir, mujeres y niños desprotegidos, ladinamente transformados en rehenes de sus caprichos.
   Ya se quebró aquel tácito contrato social que unía a los laburantes, con quienes los llevaban a sus lugares de trabajo y los traían de regreso a sus hogares, en el tiempo que todos eran, entre comillas, compañeros porque de alguna manera compartían el pan.
   Los de la UTA y la Fetap hacen su fiesta y para el resto quedan las migas de la bronca, de la indignación y de la inútil impotencia.
   El último paro, irracional y vandálico, fue resuelto por una conducción que se está despidiendo y por algo será, en apoyo de un tipo que es violento hasta dentro de su casa, y sigue gozando de libertad por esos misterios en la aplicación de la justicia, llamémosle preventiva.
   No esperemos mucho de la renovada conducción.
   Pareciera que en la UTA se impone la condición de los “carteludos”, igual que en las cárceles, para dominar a su antojo y tropelía a quienes tienen la responsabilidad de un servicio público como lo es el transporte urbano.
   Se me hace que es la última oportunidad que los usuarios les están dando, antes que aquella bronca, indignación e impotencia revienten de otra manera que si bien no es la correcta, estaría impuesta como un acto en legítima defensa.
   Y los pasajeros estafados en su buena fe, en su esfuerzo por pagar una tarifa ridícula e injustamente impuesta, de alguna forma deben hacer sentir su descontento frente al desamparo en que los han sumido tanto el poder concedente que no quiere intervenir, y la provincia que a través de su ministerio respectivo, adoptó una medida intentando conciliar por encima de una ley nacional que es la del Contrato de Trabajo.
   Así estamos y veremos cómo quedamos de aquí a pocos días, cuando se cumpla ese vaticinio, para muchos de origen etílico-gremial, de imponer o inventar cuantos paros sean necesarios.
   Después de la impune prepotencia, que no mariconeen si la gente se ocupa de ellos, por lo que ellos la condenan al inmerecido abandono.
   La gente no busca venganza.
   Necesita transporte y tanto UTA como Fetap se ríen de la gente.
   Y eso, lógicamente, tiene un precio.
  
“CHIROLITA” Y EL DESEMPLEO



   Pocas veces en la historia argentina, se dio el maravilloso
caso de la plena ocupación en una provincia determinada.
   Algunos piensan que los maledicentes interpretan las cifras y las estadísticas al capricho político de su ideología, más allá de las convicciones y de la obligación moral que tenemos de no desconfiar cuando quien es portador de alguna buena nueva, ha lucido intachable accionar en la función pública.
   Por eso, con los impecables pergaminos que arrastra Capitanich en su gestión ministerial y como lenguaraz mayor, su palabra en el mercado de la verdad está mejor cotizada que los números del Indec, más cercanos a la patraña que a la cruda y palpable realidad.
   Resulta que ahora en la provincia que gobernara “Coqui” donde los aborígenes son maltratados, desalojados de sus tierras, olvidados por buena parte de la copetuda sociedad, marginados de muchos beneficios sociales según como pìensen, o utilizados como estandartes del marketing oficial, no existe la desocupación mientras que en Córdoba -cordón industrial- es la más alta del país.
   Muchos gremios debieran movilizarse y exigir del gobierno nacional la conformación de una comisión de estudio, cuyo manejo deberá estar en manos “camporistas”, para evaluar el fenómeno chaqueño e injertarlo aunque sea de prepo en el resto de las provincias argentinas azotadas por la falta de oferta laboral, como es el caso cordobés seguramente por culpa del gobernador, a quien desde el poder central acusarán de estimular la mano de obra publicitaria en su favor, mientras permite que las vacantes se multipliquen en la industria automotriz y en otros ámbitos productivos.
   Capitanich “El Grande”, candidato como ya lo consignáramos anteriormente a Ministro de Asuntos Ridículos por cualquier corriente justicialista, auténtica o no en cuanto a su componente peronista, es el único alto funcionario que diariamente se enfrenta a los periodistas con sus matutinas homilías.
   Eso de “enfrentarse” es tan mentiroso como la desocupación en su provincia, porque su soberbio autoritarismo se ocupa de censurar cualquier intento por plantearle preguntas, generando extrañeza que los tan combativos gremios de prensa y las entidades empresarias de la comunicación mediática, no tomen esa actitud como violatoria de la libertad de informar.
   En Chaco están de fiesta.
   Virtualmente no hay desocupados.
   Se están agotando los pasajes de ómnibus, tren, avión y por vía fluvial para mudarse a ese paraíso del trabajo.
   El día que los detectores de mentiras se incorporen a la obligatoriedad de usarlos cada tres meses con los políticos, habremos llegado al éxtasis, siempre y cuando los resultados se hagan públicos y que su vocero no sea Capitanich.

ENTRE LA VERBORRAGIA Y EL SILENCIO 

 
   Es lógico, natural y en mucha medida justificable, que si alguien quiere ser Presidente de la Nación, debe mostrarse en Buenos Aires, frecuentar los programas de TV así sean políticos, deportivos, de modas, de chimentos, de cocina o de ajedrez.
   Debe exhibirse simpático, sin corbata, bien peinado, canchero, distendido, bonachón, persuasivo, campechano, deportivo y si es posible mostrar alguna habilidad como por ejemplo cantar, ser buen contador de cuentos, tocar la guitarra, hacer jueguito con una pelota o mostrar algún atractivo truco de magia.
   Aunque sea innecesario porque de esas lides conoce bastante, me permitiría comentarle respetuosamente, como siempre a nuestro gobernador y presunto inventor del cordobesismo, que no me molesta que a todo lo apuntado lo esté haciendo en Baires, aunque me provoque un leve dolor de bolsillo saber que algunas monedas mías están pagando ese despliegue.
   Y de paso que imite al pibe de San Francisco que quiere ser gobernador y por eso en su campaña pedirá licencia.
   Y no me venga, querido cordobés, a decirme que solo es precandidato presidencial, porque me han batido que hasta se hizo tomar las medidas para el traje de asumir.
   ¡Ahh! Y antes de olvidarme, que alguna vez converse con periodistas cordobeses aunque no sean sus ávidos clientes publicitarios, sean amigos, o sean ex amigos.
   Porque los colegas de Buenos Aires, allí donde es tan costoso mostrarse, no tienen idea de la realidad cordobesa, no saben de la deuda, de la tasa vial, del despojo a plazo fijo a los jubilados, del crecimiento del narcotráfico, de la desocupación, del despilfarro publicitario, de las escuelas que dan pena y de otros problemitas que aún padecemos.
   De esa manera, se me ocurre, saldríamos todos felices y contentos, al advertir que todavía puede lucir su chapa de inteligente, ecuánime y equilibrado y no tan solo de pícaro.
   Con el debido respeto, como buen cordobés …

NOCTURNAS ILEGALIDADES

   Entre idas y venidas, clausuras y amparos judiciales y otros detalles, un conocido lugar nocturno del camino al Aeropuerto, ubicado antes de las catedrales del amor, pudo reabrir sus puertas pese al cierre que tardíamente impusiera la municipalidad para el funcionamiento de ese antro hasta después de la madrugada.
   Directa o indirectamente con ello, la situación tuvo como alto costo la muerte de una joven de 25 años que según se comenta, era empleada de ese comercio nocturno-madrugador-mañanero.
   Dejemos aparte, con respeto, esa penosa consecuencia.
   ¿Por qué funcionaba ese local en las condiciones apuntadas?
   ¿Nunca había sido sancionado con clausura y caído en reincidencia?
   Hay mucho para preguntar, tanto como poder asegurar que en la mayoría de esos boliches hay menores, que les venden alcohol y también sustancias prohibidas, incluso donde cuentan con esa mal llamada vigilancia adicional.
   Tiene que entenderlo la municipalidad: controlar esos lugares no es autoritarismo ni nada que se le parezca, sino ejercer el deber de cuidar a los menores, desprotegidas y vulnerables víctimas de la noche loca.
   No la quiero jugar de puritano, sino de ciudadano preocupado por ver, en los amaneceres cordobeses, a decenas de chicos y chicas borrachos, perdidos, tirados en las veredas, porque alguien los llevó hacia ese lamentable estado.
   A esos irresponsables de intoxicarlos es a los que hay que condenar, y no aplicar el rigor de la culpa a la conducta equivocada de menores desorientados.

EL CURRO A LAS PUERTAS DEL PANAL 

   Justicia es la virtud que supone otorgar a cada uno aquello que le pertenece y el Derecho indica cómo hacerlo de manera razonable y equitativa. 
   Ninguna sociedad alcanza la Paz sin Justicia por lo que el Estado debería asegurarla a través de un Poder Judicial independiente, objetivo e imparcial que, en la práctica, significa respetar las garantías de libertad, presunción de inocencia, juez natural, plazos razonables y la prohibición de ser encarcelado sin juicio previo o de ser juzgado por comisiones especiales.
   En nombre de la tan trillada causa del Registro, la contratapa del diario ha vuelto a publicitar esta semana otro proceso penal que implicaría maniobras fraudulentas en las mismísimas narices de la sede del gobierno, ya que los terrenos en cuestión se encuentran a escasos metros del panal provincial o gigantesco rallador de queso, como se le quiera llamar.
   El detalle repetido y objetivo, con respecto a la causa del Registro es la actuación del mismo Fiscal, y posiblemente de la misma comisión especial creada oportunamente.
    Lo llamativo es que si desde el año 2006, cuando el Registro fue intervenido por el actual gobierno, el organismo funciona con transparencia y corrección y la construcción de la Casa de Gobierno data ya de varios años atrás, recién ahora, 8 años después, se descubran las irregularidades sobre el suelo que pisan. 
    El Comité de derechos humanos de la ONU ha insistido sobre la prohibición de los tribunales especiales ya que los jueces no deben tener ideas preconcebidas con respecto a las causas en las que entienden, porque si es lamentable que un delito quede impune, más grave es la injusta persecución punitiva.
   En esta causa aún quedan varios agujeros negros y esperemos que, a diferencia de lo que ocurre en el espacio, éstos no se traguen a la Justicia.

TASA VIAL Y JUBILACIONES

   No es momento ni me anima la intención de hablar sobre la legalidad o no; la procedencia o no; la necesidad o no de seguir con la aplicación de la tasa vial a los combustibles que en Córdoba se agrega al precio vigente, costumbre ya impuesta entre nosotros y en ningún otro punto del país.
   Sea como fuere, es un abuso y un despropósito, más allá de significar un elemento espantaturistas, que aumentará su incidencia en plena temporada receptiva.
   La provincia tiene seriamente comprometidos sus números y el pretexto más a mano y menos cierto es el de la actitud del gobierno nacional de no acreditarle a Córdoba los fondos que por ley le corresponden y la existencia de una deuda que permita equilibrar los evidentes desajustes en la Caja de Jubilaciones.
   Y como los jubilados tienen menos poder de fuego que el Vaticano, no protestan vigorosamente como lo hacen los gremios poderosos, y es entonces que con maldad y aprovechándose de esa debilidad, el gobierno del presidencialista, escamotea durante seis meses lo que les corresponde con cada aumento que reciben los activos.
   Y en un país con tan alta como escondida inflación como es el nuestro, es algo cercano simbólicamente a un delito de lesa humanidad, por provenir del Estado y afectar a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.
   Así estamos, navegando entre el abuso de la tasa vial y el atropello por el despojo a los jubilados.
   ¿No sería más atinado y políticamente menos oneroso, dejarse de gastar en pavadas de marketing, promesas y posicionamiento del futuro candidato, que les asegurará tranquilidad jurídica?
   Los queridos cordobeses hace tiempo que, en muchos casos por atragantarnos, hemos dejado de comer vidrio.
   Queremos una dieta más saludable que contenga ingredientes como seriedad, honestidad, decencia y austeridad en medio de la crisis.
   Creo que a ese menú lo tenemos ampliamente merecido.

EL MEJOR PIANTAVOTOS



   Cuando el silencio por vergüenza y el callarse por prudencia eran y son las actitudes más aconsejables, nunca en la historia reciente faltaron un Barrionuevo o un D’Elía.
   El caso del gremialista era y sigue siendo la más auténtica demostración del marketing negativo, del naufragio de las propuestas, de la preeminencia de la prepotencia por encima del respeto al adversario.
   La arenga salvaje -es tan salvaje que roza lo cómico- que lanzara ese patético personaje de la farándula política nacional y popular, que es el familiarmente adinerado dirigente Luis D’Elía, bien merece inscribirse en los anales, bien digo en los anales que usted piensa, del absurdo más desopilante, insolente y deslenguado de los últimos tiempos.
   No merece que nadie se ocupe de un caso tan indefendible.
   Ese cabal y protegido exponente de su desprecio por la puta oligarquía, no es otra cosa que un oli garca más -bien digo- que está escupiendo hacia arriba.
   Y no creo que ahora, desde el poder y por respeto a la Justicia a la que tanto se acosa, nadie le preste un paraguas.