16 de diciembre de 2014

Viejos tiempos

ALGUNOS CONFUNDEN A LA
HISTORIA CON EL GORILISMO

La ley de Servicios de Comunicación audiovisual,
llamada también Ley de Medios, sancionada y
promulgada el 10/10/2009 en su artículo 75 dice:
Cadena nacional o provincial. El Poder Ejecutivo
nacional y los poderes ejecutivos provinciales
podrán, en situaciones graves, excepcionales o
de trascendencia institucional, disponer la
integración de la cadena de radiodifusión nacional
o provincial, según el caso, que será obligatoria
para todos los licenciatarios”.¡Demasiado claro!
La gente de memoria corta se limita a suponer que vamos transitando un camino parecido a la Venezuela del desaparecido Hugo Chávez, cuando asombraba a propios y extraños con su extenso espacio mediático diario "Aló Presidente", donde se despachaba con sus exageradas muletillas de vivir en el Paraiso y disparaba sus filosos aunque poco convincentes dardos contra todo aquel que pensara distinto al discurso oficial.
Sin embargo a eso los argentinos ya lo habíamos vivido allá desde finales de la década del '40 hasta mediados de los '50, cuando los trabajadores estatales eran obligados a asistir a los actos políticos del gobierno (pasaban lista), debían llevar luto desde julio del '52 y era obligatoria la lectura de "La razón de mi vida" en las escuelas.
Y si mal no recuerdo, todas las emisoras radiales ingresaban diariamente en cadena nacional "a las 20,25 hora en que Eva Perón entró en la inmortalidad" según lo anunciaba el engolado locutor que luego recitaba las noticias lógicamente con marcado perfil oficialista.
En tal sentido, me permito poner en claro para todos aquellos que pretendan acusarme de ejercer "gorilismo", que se abstengan de hacerlo si es que aún guardan algún respeto por la historia.
Al menos para eso servimos los antiguos: somos aunque muchos lo nieguen o busquen descalificar, los depositarios de una memoria vívida e intelectualmente insobornable porque más que testigos, nos tocó ser protagonistas de aquellos años.
No somos "tocadores de oído", como tantos en la actualidad,
Gonio Ferrari