21 de enero de 2015

En espera de la Cadena Nacional

EL FISCAL ALBERTO NISMAN NO
MURIÓ. ALGUIEN O ALGUNOS NO
HAN TERMINADO DE MATARLO


   Lo más probable es que suponga un delirio preguntar si jurídicamente existe la figura del “ensañamiento pos mortem” para aplicarlo a las actuales circunstancias que rodean todo lo concerniente a la vida de quien fuera Fiscal de la Nación, el Dr. Alberto Nisman, ya instalado en la historia colectiva de los argentinos.
   Cualquier consideración que se pudiera hacer acerca de la investigación; de sus pormenores e íntimos detalles; de los secretos  y misterios que rodean al caso, sería simplemente un paseo por el mundo conjetural que ahora se alimenta más de dudas que de certezas.
   Tampoco desde el llano es cuestión de ponerse a jugar al detective, porque arriba ya lo están haciendo.
   Pero si respetamos la sapiencia de Darwin, tendremos que coincidir en su acierto de sostener que “Sin duda no hay progreso” y lo que fervientemente buscamos los bien nacidos es eso: llegar al progreso a través de superar las dudas que son tantas e interesadas si las pasamos por el prisma político sin despojarlas de su baño de ideología.
   Las dudas no tienen banderas: tienen razones y si no las tienen dejan de ser dudas.
   Y la duda no es lo mismo que un interrogante; es la incertidumbre y el escepticismo alimentados por la sospecha.
   Dejando de lado esa maldita costumbre argentina de investigar a la víctima, se hace necesario ordenar medianamente una cronología destruida por el disparate popular que al igual que el macaneo y la vocación por la primicia, es otra de las artes nacionales.
   ¿Por qué Nisman era bueno cuando Néstor Kirchner lo designó y ahora es el peor de todos?
   Si la custodia federal era la de siempre y tenía una rutina ¿no les llamó la atención que hasta mediodía y después todavía estuvieran los diarios a sabiendas que el Fiscal no había salido?.
   Y si es cierto que a las 17 llamaron al departamento y nadie atendió al igual que a los celulares, ¿a nadie se le ocurrió que Nisman hubiera sufrido un accidente cerebrovascular, un infarto o cualquier otra indisposición que demandaran atención inmediata?.
   ¿Por qué perdieron tiempo llamando a la madre del Fiscal y después a uno o dos cerrajeros, en lugar de derribar la puerta y más tarde pedir la autorización judicial?.
   ¿Por qué sin ser su jurisdicción ya que corresponde a Prefectura, Berni llegó antes que el Juez e ingresó al departamento?.
   Si al ingresar al departamento nadie pudo haber visto la pistola, ¿por qué no derribaron la puerta del baño después que un policía constató sangre en el piso y había una persona herida?.
   Según declaraciones periodísticas de Berni, le comunicó a la Sra. Presidenta la situación encontrada en el piso 13 de la Torre de Puerto Madero.
    La Ley Nacional 26522 de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada en el 2009, en su artículo 75 establece que "el Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios".
   ¿Por qué no se aplicó?
   Realmente, si no es de trascendencia institucional la muerte violenta -homicidio o suicidio- de un Fiscal que denunció a la Sra. Presidenta de la Nación y a otros altos funcionarios, viene al caso recordar que la cadena nacional se utilizó abrumadoramente para otros fines tales como anunciar que la Sra. competiría por su reelección, que pesificaría sus ahorros, la inauguración de una quesería en el interior, el no funcionamiento de FADEA, o el tirón de orejas, tildando de “amarrete” a un hombre que interpuso un amparo judicial, al no poder comprar 10 dólares que quería regalar a sus nietos.
   Hasta anoche al menos, la Sra. solo se entretiene y pretende entretenernos a través de las redes sociales, jugando con Twitter.
   Y desde allí, intentando invertir la carga de la prueba, hace preguntas y cuestionamientos cercanos al infantilismo conceptual, como por ejemplo la preocupación gubernamental por saber por qué el Fiscal Nisman interrumpió sus vacaciones y regresó desde Europa para presentar la denuncia, cuando ella por lo menos tendría que haber explicado los acuerdos secretos -más allá de los conocidos- suscriptos con Irán.
   ¿Tan de cerca lo vigilaban al Fiscal, que Aníbal Fernández supo al instante que Nisman había dejado a su hija quinceañera en el Aeropuerto de Barajas?
   El test de parafina, que establece vestigios de pólvora en la piel, dio resultado negativo en las manos del cadáver.
   En el entorno faranduliano del caso, faltan las comprometidas opiniones de personajes tales como D’Elía. doña Hebe, De Vido, Zaffaroni y otros varios.
   Dejo de lado las implicancias y conexiones con el caso que pudieran derivarse de las internas en la dirigencia israelí, en los servicios de inteligencia argentinos actuales o en el remanente desarticulado en diciembre último.
   Nadie, nadie, podrá asegurar que no queda o que aún existe en esos organismos dedicados al fisgoneo, escuchas telefónicas legales e ilegales y espionaje interno, mano de obra para trabajos sucios.
   Me ubico ahora en mi condición de cordobés.
   Yo custodio, a las 5 de la tarde del domingo, cuando la persona cuya seguridad está a mi cargo no me atiende el timbre, no se llevó los diarios matutinos y tiene el celular apagado, le reviento la puerta a patadones.
   Prefiero pedir disculpas si me equivoco, en lugar de buscar ante lo irreparable, que me crean excusas muy difíciles de digerir.
   Vale repetirlo: Nisman no murió.
   Todavía -alguien o algunos- no han terminado de matarlo.
   Lo peor y más doloroso de todo, es que están en eso.
   Justo ahora, que no se puede defender.
Gonio Ferrari