6 de febrero de 2015

de la Sota contra inseguridad e inflación



¿TRAS 12 AÑOS EN EL GOBIERNO
RECIÉN ADVIERTEN QUE HAY QUE
APLICAR LA DUREZA DEL ACERO?


Las amnesias políticas a veces desdibujan la mejor de las
gestiones con solo un paseo por la memoria y una mirada
desapasionada hacia la realidad. El ahora presidencialista
del cordobesismo parece haber caido en cuenta que debe
hacer en el país lo que no supo hacer en nuestra Córdoba.

   De la Sota promete una férrea lucha contra dos elementos de la vida nacional … & popular que vienen haciendo estragos en la sociedad argentina: la inseguridad y la inflación, siempre y cuando pasemos por alto la intolerancia, el endeudamiento, la corrupción, la pérdida de puestos de trabajo, la desindustrialización y otros factores negativos que anden rondando por allí.
   Es probable que por una actitud netamente machista relegue a un segundo plano algunas carencias de productos de exclusivo uso femenino con inevitable frecuencia mensual, instancia cuya falta suele generar enormes alegrías hogareñas en muchos casos y preocupación con sentimiento de culpa  y “yo no fui” en otros.
   Eso mismo viene sucediendo en Venezuela desde varios meses atrás, e inquieta sobremanera que como en muchos otros aspectos, sea ese también el rostro anticipado de Argentina.
   De la Sota le puso la montura de acero a un caballito de batalla solo aplicable a la campaña proselitista con miras a plasmar sus delirantes ansias presidencialistas, porque prometer dura pelea a la inseguridad y la inflación más suena a broma para los cordobeses aunque fuera de nuestro territorio, el dueño de un percudido cordobesismo se empeñe en vender la imagen idílica de una normalidad y una paz inexistentes.
   Es gracioso advertir los ataques de amnesia de nuestro gobernador en los “reportajes” que le realizan los medios de Buenos Aires y provoca vergüenza ajena el soberbio nivel de ignorancia que lucen muchos colegas que se limitan al abordaje de temas epidérmicos, previamente establecidos y regulados por ese tentador argumento que es la pauta publicitaria oficial.
   Decir que el gobierno provincial genera inflación no es un disparate, porque un simple y elemental planteo matemático y sin un sencillo rigor científico, bastan para sostener tal afirmación.
   La aplicación de la tasa vial que transforma a Córdoba en el Estado provincial con tarifas más elevadas en los combustibles certifica que es uno de los factores generadores de inflación, a lo que debemos sumar la tarifa eléctrica más elevada del país, los peajes exageradamente onerosos para el descuido de las rutas donde se aplica, el costo del agua tratada y distribuida por una empresa concesionaria, la presión tributaria maquillada por un descuento ya absorbido por la “actualización” y la repercusión que en el presupuesto familiar tiene el precio del transporte urbano -aunque sea de la órbita municipal- excesivamente costoso para un servicio mediocre y ciclotímico, sujeto a caprichos y prepotencias tanto sindicales como empresarias.
   Los jubilados provinciales gozan, posiblemente, de los haberes mensuales más elevados del país, por parte de un organismo hiper endeudado que durante el delasotismo repartió beneficios a mansalva sin el sustento de aportes previos y ahora, tras culpar a la Nación (existe una “deuda cruzada” que no logran conciliar) por su propia ineficiencia administrativa, castiga a los viejos reteniéndoles sus actualizaciones jubilatorias durante seis meses, lo que también representa un generador de inflación por el endeudamiento emergente de la provincia en la toma de dinero para intentar cumplir con sus obligaciones.
   Con todos estos antecedentes y seguramente otros que permanecen prolijamente ocultos, el actual gobernador pretendidamente presidenciable no puede aparecer ahora como el salvador de la Patria, pontificando que “El próximo gobierno tendrá que ser duro como el acero para enfrentar la inseguridad y la inflación”.
   Si  el actual gobierno provincial no acepta ser considerado “mantequita”, debiera responder entonces a la pregunta inevitable: ¿Por qué no lo hizo el peronismo en Córdoba en los últimos 12 o más años de gestión?
   La explicación es abrumadoramente simple: el promesómetro se activó ahora, porque antes no era tan marcada la vocación presidencialista del ahora riocuartense “imperialista” por adopción matrimonial.
   Y los “slogans” corren por cuenta de  profesionales extranjeros de la opinión y la “venta política de un candidato”, absolutamente ignorantes del quehacer cordobés con lo que demuestran que a veces se puede ser profeta en la tierra de uno, aunque desde el propio poder desvirtúen eso tan trillado del “compre Córdoba” que en muchos aspectos siempre fue un verso más incluyendo a la creatividad publicitaria.
Gonio Ferrari