3 de marzo de 2015

Del 133º período de sesiones no abierto -------

EL JACTANCIOSO DESENDEUDAMIENTO 
Y OTROS ESPEJISMOS PRESIDENCIALES

Es un envidiable privilegio de los intelectuales de la economía
realizar un análisis inmediato y certero de las manifestaciones
presidenciales del 1M. En el caso particular de los periodistas 
que únicamente nos ilustramos en los medios colegas y en la 
generosidad de Google y su memoria prodigiosa, nos queda la
alternativa de la repetición de datos y estadísticas y el enfoque
personal que podamos tener del discurso de la Sra. Presidenta.

   Reconozcamos con una mano en el corazón, que el más humilde de los ciudadanos argentinos que de economía ignore todo, puede haber creído esa exagerada puesta en escena del anuncio que ya no debemos nada: que no existe la deuda, que tenemos el salario mínimo vital y móvil más alto de América Latina o que ese día se iniciaban las clases en todo el país.
   El 1M, “Dia Nacional de la Utopía” no fue por obvias razones tomado por la dirigencia gubernamental como expresión de apoyo cuantitativo, porque frente a los números divulgados incluso por la agencia oficial Telam, no podían adjudicarse ninguna victoria comparativa con el 18F. Hasta la militancia lo entendió así.
   Y existía una simple razón que fue una especie de búmerang para quienes tuvieron a su cargo la logística de la convocatoria: ¿qué hubiera pasado si para el 18F hubieran puesto a disposición del pueblo los trenes y pagado los ómnibus con viáticos incluídos desde todo el país?.
   A los asistentes a la concentración calificada oficialmente como “lanzamiento del partido judicial” no les dieron ni agua, salvo la lluvia que restó presencias, con la salvedad inicial -por si el poder no lo recuerda- que el primer partido judicial nacido precisamente de sus entrañas fue ese colectivo llamado “Justicia legítima”.
   En el discurso que fue breve comparándolo con los habituales espejos de Hugo Chávez y Fidel Castro, se notó la ausencia de una necesaria autocrítica que cayó vencida -antes de nacer- por la arrogancia y la soberbia de suponer, para inculcarles a todos y todas, que vivimos en el paraíso.
   Aunque han sido muchos los logros alcanzados por la administración “K” en casi 12 años, no es necesario enumerarlos partiendo de la base que el gobierno tiene la obligación de hacer las cosas bien para la gente y no para el aplauso, porque los aplausos 
-igual que los abucheos- van a las urnas.
   Para explicarlo sin tecnicismos estamos desendeudados, pero a la deuda la pagarán nuestros hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y chosnos siempre y cuando sigamos teniendo gobiernos cultores de la costumbre de patear los problemas en dirección al futuro, porque según el Banco Central entre 2003 y 2014 la deuda pública aumentó en más de 100.000 millones de dólares sin incluir la deuda pública de provincias, empresas del estado, juicios con sentencia firme, etc.
   En realidad, deja para la posteridad un regalito de 250.000 millones de verdes de los cuales a partir de 2016 a los entrantes les tocará pagar o refinanciar más de 40.000 millones (deuda con China y con el Banco Central de Francia entre otros) y no solamente 2.500 millones como dijo la Sra.
   Sobre el salario mínimo, vital y móvil en Latinoamérica tendríamos un largo rato para debatir, porque las cifras del piso y del techo poco importan cuando lo trascendente, lo valioso, es el poder adquisitivo que tiene cada salario. Y con una inflación que se niega o se esconde en los despachos oficiales, cualquier incremento nace licuado y desactualizado.
   Como siempre en los últimos tiempos la Justicia fue uno de los blancos más tiroteados, seguramente por su cerrada negativa de negarse a una “domesticación” que la transformaría en un apéndice del Ejecutivo y destrozaría su constitucional independencia.
   En la consideración del tema Amia se elevó la temperatura del monólogo, cuando los dardos estuvieron dirigidos a la gestión del  asesinado o suicidado Fiscal Nisman en esa causa, con la impunidad propia de quien se siente fuerte cuando acusa a quien no puede defenderse.
   El tono destemplado ante cuatro o cinco carteles referidos al atentado contra la mutual judía no fue la energía del gobernante sino una muestra de intolerancia, como también menospreciar a empresarios que desaprueban los acuerdos con China a quien nuestro país le comprará trenes que bien pueden ser fabricados aquí, estimulando la alicaída industria nacional y creando miles de fuentes de trabajo.
   Las clases, pese al anuncio oficial, no se iniciaron en todo el país por distintas causas y conflictos, especialmente el existente en la provincia de Santa Cruz, tan conocida por la oradora.
   Y los detalles para la anécdota: la ausencia de Aimèe Boudou, para quien le asignaron la pesada carga de soportar una rechifla y abucheo en Uruguay cuando lo anunciaron, y la reaparición en escena aunque alejado del primer nivel, del que fuera agresivo y deslenguado piquetero símbolo del oficialismo, el ahorrativo Luis D’elia.
   Es probable que falte aquí la consideración de otros aspectos de la exposición de casi cuatro horas, tales el “tirón de patillas” a Kicillof, lo referido a la recuperación de los trenes, y otros temas vitales como la inflación y la inseguridad, definiciones en materia gremial y  más aspectos que merecieron la consideración de la Sra. Presidenta.
   Los medios concentrados que apoyan al modelo nacional y popular se abstuvieron de plantear comparaciones en cuanto a recientes  convocatorias y poco hablaron del gracioso tuit de un periodista británico, después que la Sra. tomara como un elogio lo que escribiera Joseph Cotterill, del influyente Financial Times: “Lo hicieron. Finalmente lo hicieron. Los bonos reestructurados a 2033 de la Argentina cotizan por encima de la par”.
   Ella tomó el texto como base de su inicial autoelogio en el mensaje al Congreso.
   Pero todo en la vida tiene explicación.
   El periodista en otro tuit, inmediato y como respuesta, advirtió que sus palabras tenían otro sentido y “tuiteó”: “Gracias por la mención en su discurso @CFKArgentina. Temo que el precio esté subiendo debido a que le queda menos tiempo en el cargo”.
   En un laberinto de realidades y fantasías cualquiera se pierde, incluso al final, y es para pensar que fue por eso que la Sra. Presidenta olvidó el ritual de dejar inaugurado el CXXXIII Período de Sesiones Ordinarias de nuestro Congreso Nacional.
Gonio Ferrari