23 de marzo de 2015

S.L.B. – Domingo 22/03/15 – ANIBAL FERNÁNDEZ, DESBOCADO – BIENVENIDO EL OTOÑO - LA BASURA REINANTE - AGUA TURBIA Y CON AUMENTO - MEGACAUSA: LA APROPIACION DE TIERRAS - RANDAZZO Y EL TREN "TRUCHO" - LEJANO Y MALDITO 24 DE MARZO DEL '76 - NERVIOS EN LAS REDES SOCIALES, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 22/03/15, que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.

ANÍBAL FERNÁNDEZ, DESBOCADO

   No es la primera aplicación en lo que algunos llaman justicia, de esa vieja ley futbolera que impone un buen ataque como mejor defensa. El caso Nisman se está transformando en el primer asesinato cuyo culpable es la víctima que no puede defenderse porque la mataron.
   Pienso que ese párrafo inicial de una de mis notas anteriores sintetiza todo.
   Todavía Aníbal Fernández, el nuevo “chirolita” nacional y popular, no había caído en la bajeza de insultar a un muerto, y para colmo a un muerto que SU gobierno tenía la obligación de proteger.
   Ese muerto, como cualquier otro ciudadano sea Oyharbide o Florencia Kirchner, dueño de
su vida privada, atesoraba elementos para aportar a la justicia, que comprometían a gente importante, pero quedó demostrado con los hechos que lo más importante era tener a Nisman muerto.
   Es muy fácil ofender, agredir, descalificar, menoscabar y humillar a quien no tiene cómo neutralizar tanta vileza.
   Es también repudiable ventilar la privacidad ajena en una acción alimentada por intereses políticos, desesperación o nerviosismo.
   Con Carlitos Jr. ocurrió que todos aplaudían y envidiaban su vida disipada y salieron a cuestionarla después de muerto, por un episodio que aún navega en un mar de sospechas y conjeturas porque el principal protagonista de esa historia no puede alegar en su defensa.
   Con Yabrán también se ensañaron “pos mortem” y no faltaron quienes juraron haberlo visto con cara nueva en Miami, en París o en Moscú.
   Uno de los pilares de la recuperación de nuestra democracia -Raúl Alfonsín- tuvo que morirse para que luego aparecieran los carroñeros que lo acusaron de debilidad en Semana Santa, en la ley de punto final y en otras medidas de gobierno que adoptara.
   Cuando se buscaban antecedentes descalificadores que afectaran la imagen del fiscal muerto, fue tildado de gay como si la elección sexual no fuera un “derecho igualitario” o como si en el DNI de cualquier argentino figurara, como en el IVA, su posición frente al sexo.
   Haciendo paralelos -porque así lo imponen las circunstancias- de la misma manera pudiéramos sostener dudas compartidas con buena parte de la sociedad, acerca de la muerte de Néstor Kirchner, cuando sabemos que solamente él tiene la verdad que viajó consigo a un destino de eternidad que sólo la historia dirá si es edénica o no.
   Aníbal Fernández consiguió desplazar al pobre “Coki” y se transformó en el más duro escudero de sus amigos encumbrados en el poder, que están en apuros, que jamás pensaron seriamente en un acuerdo entre la oposición y se olvidaron de Boudou, de Schoklender, de Skanska, de la inflación, del alevoso crecimiento del impune narcotráfico, de la inseguridad, del papelón de los trenes, de la desocupación y de otros problemas y arremetieron como los equipos de fútbol, atacando para defenderse, enceguecidos porque van perdiendo y el partido se está por terminar.
   Aníbal Fernández, reconocido futbolero, “barrabrava” por vocación y convicción, en su momento prófugo de la Justicia, sospechado en un procedimiento con secuestro de droga, de turbios manejos durante su intendencia en Quilmes, pretende ahora y por milagro de olvido, erigirse en fiscal, juez y verdugo de un muerto.
   Ese privilegio es solo de los seres despreciables.
   Aníbal Fernández no es la historia.
   La Historia, de por sí, le queda grande.
   Su cambiante y colorido prontuario político, por haber jurado tantas veces a tantos gobiernos, es demasiado conocido.

BIENVENIDO EL OTOÑO 


   Existe entre nosotros esa gastada costumbre de emparentar al otoño con las hojas secas, los días nublados, la huída del calor y el asomarse los primeros fríos.
   Posiblemente un exceso de romanticismo -para muchos, un sentimiento caído en desuso- prefiera hablar de los tiempos de nostalgias, de los colores ocres, del verde que empieza a ponerse pálido y de las nubes que dibujan imágenes alucinantes.
   Lo mejor, asumir el otoño con el alma, más que con los ojos.
   Es probable que para algunos sea la más triste de las estaciones, por eso de las hojas amarillentas, el viento molesto y la aparición de las primeras sensaciones distintas y opuestas al calor.
   El otoño, aparte de ser uno de los cuatro segmentos del año, es también una etapa trascendente en la vida de las personas, por aquello de llegar a los umbrales del invierno, que es cuando mueren muchas plantas, el frío se nos mete en los huesos y ese calor juvenil que vemos alejarse del alma.
   Sin embargo, para muchos, por ser el acceso a cosas distintas, el otoño es maravillosamente bienvenido, portador de novedades e ilusiones que, a veces con certeza, se concretarán después que pase el invierno.
   En cuanto a lo estrictamente paisajístico, el otoño cordobés es algo así como un paraíso de los ocres, con una silenciosa explosión de tonalidades como para volver loco a un daltónico.
   Ya le abrimos las puertas después de un postergado verdor, con la esperanza de ir viendo crecer la luminosidad del cielo, la pureza del aire y un resurgimiento de esa poesía que es pisar hojas secas, o sentir en la cara una brisa que dejó de ser molesta y agobiante.
   Nuestro otoño es único en los árboles, en el paisaje, en el aire y en el cielo.
   Hagamos entonces que el otoño de la vida sea igual de placentero, un regalo que nos debemos hacer a lo mejor no tanto por merecerlo, sino por tener la inmensa dicha de gozarlo.
   Con sufrimientos o no.
   Con riquezas o no.
   Con amores o no.
   Con penas o no.
   Con ausencias o no.
   Solo con lo más importante: con la maravilla de saber que estamos vivos.
   Y para un otoño más, eso no es poco ...

LA BASURA REINANTE


   Resulta que ahora nos enteramos que los vecinos de esta ciudad hemos sido y seguimos siendo rehenes de una lucha entablada entre la municipalidad de Córdoba y las empresas prestatarias del servicio de recolección de residuos y limpieza de calles, con activa participación del gremio que aglutina a los trabajadores de esa actividad.
   No cabe hacer otras consideraciones mas allá de la inoperancia comunal para la resolución de un problema que es de dinero -de nuestro dinero- y del capricho prepotente de los sindicalistas.
   Somos los vecinos, convidados de piedra a un fiestón de ganancias que están gozando dos empresas que han estafado la paciencia y la salud de los cordobeses, y alegremente se han convertido en difusores de pestes, como los más de 25 casos de dengue existentes en esta ciudad, en lo que mucho tiene que ver la acumulación urbana de tantas porquerías embolsadas o no.
   Y siguen divulgando la mentira de haber regularizado totalmente la prestación, cuando basta con un recorrido por la ciudad para darnos cuenta que nos toman por imbéciles o que la publicidad que a manos llenas están repartiendo Lusa y Cotreco, sirve para acallar las protestas mediáticas.
   No está lejos el día, si la situación se agrava, que los vecinos en defensa propia se unirán, para llevar las bolsas de basura que se pudren en las veredas y contenedores, a la gerencia de esas empresas y al palacio municipal.
   Allí si, veremos que el poder reaccionará despojándose de culpas, que pasarán a ser de los vecinos.
   Como siempre ocurre.

AGUA TURBIA Y CON AUMENTO


   Por más que pretendan hacerme creer que esa agua de porquería, amarronada y con olor a pesticida, es bromatológicamente apta para consumo humano, no la tomaría ni loco.
   Sin embargo los vecinos de muchos sectores de la ciudad tuvieron que hacerlo, porque el presupuesto para el agua envasada, llamada mineral, desequilibra a cualquier bolsillo.
   Ahora en el lago San Roque no hay algas para echarles la culpa, así que tuvieron que inventar el verso que titularon “maniobras en la red”, a la vez que simultáneamente planteaban una exigencia de aumento en la tarifa.
   Alguna vez, llegará la ansiada ocasión en que algún funcionario de la justicia intervenga de oficio, en salvaguarda de la salud de la gente, y exija a Aguas Cordobesas, o Algas Cordobesas si así prefiere llamarla, un control serio en la calidad del producto que lanza a las cañerías.
   En algunos barrios donde es alto el consumo, por ejemplo Nueva Córdoba y sus alrededores, el agua es intomable.
   ¿Sería capaz algún directivo de la empresa proveedora, de tomar aunque más no fuera un sorbo?
   Tendría que hacerlo públicamente y con una ambulancia cerca, o al menos teniendo a disposición un juego de pañales.

LA MEGACAUSA

   La entrevista del domingo pasado con el Dr Fraga dio pie a la pregunta acerca si es probable que haya apropiación de tierras en forma ilegal  en beneficio de algunos funcionarios.
  Y Fraga respondió: Si, es probable.
   Los grandes terratenientes argentinos no eran originalmente los dueños de la tierra, sino los indios, ¿y dónde están los indios?  
   La posesión desde el origen  realmente deja mucho que desear.
   En el libro “Aborígenes de Córdoba: Historia del Pueblo de la Toma”, que es el actual barrio Alto Alberdi, en sus páginas recorre la historia de los Comechingones, dueños originarios de estas tierras antes de la llegada de los españoles.
   La publicación cuenta con fuentes bibliográficas indiscutibles como son el Archivo Histórico Provincial, Municipal y del Arzobispado de Córdoba, el Archivo de Catastro, el Archivo general de la Nación y la Biblioteca de la Universidad Nacional de Córdoba.  
   En ese trabajo se desarrolla el tema “División del territorio y maniobras del Estado para favorecer a sus allegados en el negocio inmobiliario” y describe cómo una "Comisión" nombrada por el Poder Ejecutivo se encargó de parcelar y rematar las tierras pertenecientes a los pobladores originarios.
   Una ley promulgada en el año 1885, durante el gobierno de Gregorio Gavier, las expropió y remató arbitrariamente y el proceso, descripto por un diario de la época como injustificable e inaudito despojo, estuvo lleno de irregularidades, como pobladores encarcelados, desconocimiento de la Constitución y un Poder Judicial siempre a favor del gobierno.
   La investigación da cuenta de que 104 lotes de campo de 10 a 300 hectáreas pasaron a engrosar el patrimonio de los allegados al gobierno, quienes no sólo compraron los lotes a los propietarios sino también los derechos de herencia de menores de edad. Los compradores, personas notables de la época, no compraban para quedarse con el terreno sino para revenderlo, sentando las bases de un formidable negocio inmobiliario.
   Quienes debían defender los derechos de los pobladores, los hombres del Estado, eran los principales participantes del negocio. En la pag 236 figuran destacados compradores, como Gregorio Gavier, gobernador cuando se promulgó la ley, que compró propiedades de diferentes pobladores, a veces a través de testaferros, incluyendo los derechos hereditarios de niños de 9, 7, 6 y 4 años, haciéndose de por lo menos once propiedades.
   Otros nombres destacados como Bodereau, Ramón Cárcano, Antonio del Viso y Galíndez se quedaron también con numerosas propiedades.
   Los registros se conservan intactos y cualquiera que desee puede consultarlos.
   El parecido con la causa del Registro es más que notable ya que en los juicios se ha denunciado la creación de leyes ilegítimas por parte del Poder Ejecutivo y, mientras una comisión especial se ha encargado de encarcelar y juzgar sistemáticamente a ciudadanos comunes que no han incrementado sus patrimonios, cualquier referencia contra algún funcionario o allegado al Poder ilegítimamente enriquecido, es desoída y desvirtuada.
   Claro está que hay "verdades" que el Poder Judicial evita encontrar.

TREN TRUCHO DE RANDAZZO


   No alcanzo a explicarme por qué, teniendo los trenes comprados a los chinos en detrimento de nuestra industria ferroviaria nacional, hubo que apelar a formaciones que están circulando en Chile.
   El prolijo trabajo de fotoshop trasladó el paisaje trasandino a nuestro territorio y el bueno de Randazzo, candidato a la presidencia, pudo darse el lujo de posar para la posteridad con un tren que ni siquiera pidieron prestado para la foto.
   Ya sé que dirán que es una pavada, una travesura juvenil nacional y popular, pero la seriedad que pregona nuestro país no puede permitirse esos deslices que con la ayuda de la globalización recorren el mundo.
   Menos aún cuando el funcionario responsable del área es nada menos que el candidato a suceder a la señora, con viento a favor y en bajada, que es lo que espera una parte del pueblo argentino.
   Es además una falta de respeto, aunque algunos sostengan y razón no les falta, que los chilenos aún nos deben su colaboración con los británicos en mantener el despojo de nuestras Malvinas y el que ayuda a un ladrón, se transforma en cómplice.
   Así y todo, no deja de ser un papelón para un país como el nuestro, que a decir de Randazzo, anda sobre rieles.

LEJANO Y MALDITO 24 DE MARZO DEL ‘76


   Parece mentira ya pasaron 39 años desde aquella noche que un grupo de pretendidos iluminados, con la mortal prepotencia de las armas interrumpió la legitimidad de un gobierno que pese a sus carencias y errores era el resultado de un alicaído proceso democrático.
   Fue el día inaugural de aquellos años de miedo, de terror, de terror a dos puntas como a dos puntas fueron el secuestro, la tortura y la muerte sin que esto de ninguna manera sea plantear o sustentar la teoría de los dos demonios sino la honesta y sincera enunciación de la realidad.
   Las enormes ventajas aprovechadas por el terrorismo de estado terminaron con una o dos generaciones de argentinos, románticos e ilusos patriotas para unos y guerrilleros o subversivos para otros.
   La masacre es la masacre.
   Los muertos y asesinados son asesinados y muertos cualquiera haya sido su forma de pensar.
   Fue un precio demasiado elevado para darnos cuenta que la purificación por la sangre es una irremediable forma de violencia que a nada conduce, salvo a la desintegración social y la destrucción del país.
   Es cierto eso de no perder la memoria porque es lo que teóricamente impide reiterar los errores del pasado, siempre y cuando sea una memoria total, sin negaciones, escondrijos ni manipulaciones de la historia.
   Hace tiempo se dijo que había llegado la hora de la recuperación nacional y sin embargo subsisten los viejos odios y aquellas heridas que muchos se empeñan en no dejar que cicatricen.
   Los argentinos que amamos a esta Patria, nuestra Patria, estamos convencidos que la justicia es necesaria, tan necesaria como inútiles son la revancha y la venganza.
   Nadie pretende el olvido siempre y cuando aquel ejercicio de la memoria sirva para unirnos y no para ahondar el odio y el desencuentro.
   A mí no me la contaron.
   Han pasado tantos años que me parece que merecemos ser felices incluso nosotros, los que hemos vivido el espanto, aquel espanto que ahora muchos improvisados tocadores de oído pretenden reflejar sin ponerse colorados.
   Han sido 39 años en la búsqueda de la verdad, una lucha que se hizo y aún se hace con el enorme componente político de las ideologías, tan enfrentadas ahora como en aquellos tiempos.
   No digo que sea necesario aquietar las pasiones porque sería pretender un arco iris en blanco y negro.
   Pero si, dentro de lo posible y para alcanzar la paz integral que tanto necesitamos, es imperioso recuperar el camino del respeto y la grandeza de pensamientos sin mezquindades ni autoritarismos, pero sobre todo dejando que la justicia haga lo suyo y la memoria no circule en una sola dirección.
   Porque la memoria parcial, bien lo sabemos, es una manera perversa y despreciable de encubrir mentiras.
  Y jamás olvidemos que el terrorismo de Estado no se inició en 1976 sino que los argentinos lo empezamos a padecer durante los gobiernos de Perón y de su tercera esposa, en la primera parte de la década del 70.
   Es una porción de nuestro drama.
   Y es parte de la historia.

NERVIOS EN LAS REDES SOCIALES

   En estos últimos días y como opinión, coloqué en el muro de mi face la frase “Antes se hacían planes para tener hijos y ahora se hacen hijos para tener planes” lo que desató una interesante corriente de debate, algunos con fuerza y vehemencia pero -dentro de todo- sin vulnerar los límites del respeto.
   He sido siempre frontal, de opinión abierta y ajustada a mis convicciones, con respeto por las posturas ajenas aunque no las compartiera, porque soy un enamorado de la democracia.
   En pocas palabras, no soy autoritario.
   He bloqueado a una sola persona por irrespetuosa, prepotente y pendenciera, y me guardo su nombre porque él ya lo sabe.
   Pero a raíz de esta frase con la que comencé, se generó un debate amplio, fuerte, vehemente porque el tema se prestaba a que ello ocurriera.
   Las descalificaciones de siempre, argumentos estadísticos parciales que la propia realidad le quitó una seriedad abiertamente dudosa.
   Un tal Pablo Kordoba, supongo que es Córdoba con “C” pero la cambió por la “K” y así figura en el face en mi lista de “amigos”, se pasó de la raya y cayó en un insulto, el más bajo y ofensivo.
   Extraña que un profesional que dice trabajar en Vialidad Nacional, tenga ese nivel de agresividad y prepotencia.
   Como se que está escuchando, le voy a pedir, si tiene a su Mamá viva, que la abrace y le confiese que su hijo, fiel a los principios autoritarios de su ideología, insultó a una mujer Madre como ella, que ya no está y que no puede defenderse.
   Lo demás, pasa a ser asunto mío y de la ley.
   Y al respecto y para enriquecer la cuestión, recibí la participación de una dama que trabaja en el Hospital Materno Neonatal dependiente de la provincia, desde hace más de una década.
   Todas las embarazadas que concurren a ese establecimiento pasan por el área de la opinante y si de comprobar estadísticas se trata, comenta que desde más de tres años a esta parte no solo aumentó el número de niñas madres, menores de 15 años así consideradas médicamente, sino que tampoco esperan el tiempo indicado entre un embarazo y otro, que es de dos años para que la madre se recupere y pueda afrontar una nueva gestación en buenas condiciones nutricionales.
   Y que una vez dadas de alta y frente a la sugerencia de aplicar algún método para evitar otro embarazo, la mayoría de las respuestas recibidas es negativa.
   Es lo que se vive a diario aquí, refiere M.P.O. en un hospital público dedicado a la atención de la mujer, de la gestante y del neonato.