8 de marzo de 2015

S.L.B. – Domingo 8/3/15 – EL DESENDEUDAMIENTO Y OTROS ESPEJISMOS – ALGUNA VEZ UNIDOS – EL DIA DE LA MUJER – LA BAJEZA DE INVESTIGAR A LA VICTIMA – MEGACAUSA – AHORA EMPIEZA LO PEOR – MUJER ESPOSA, HERMANA O AMIGA – PAN DE AZÚCAR, LA DULCE MEMORIA, etc.

DESENDEUDAMIENTO Y OTROS ESPEJISMOS 

   Reconozcamos con una mano en el corazón, que el más humilde de los argentinos que de economía ignore todo, puede haber creído esa exagerada puesta en escena del anuncio que ya no debemos nada: que no existe la deuda, que tenemos el salario más alto de América Latina o que ese día se iniciaban las clases en todo el país.
   El 1M, “Dia Nacional de la Utopía” no fue por obvias razones tomado por la dirigencia gubernamental como expresión de apoyo cuantitativo, porque frente a los números divulgados por la agencia oficial Telam, no podían adjudicarse ninguna victoria comparativa con el 18F. 
   Hasta la militancia lo entendió así.
   Y existía una simple razón que fue un búmerang para quienes tuvieron a su cargo la logística de la convocatoria: ¿qué hubiera pasado si para el 18F hubieran puesto a disposición del pueblo los trenes y pagado los ómnibus con viáticos incluidos -dinero de todos- desde todo el país?.
   A los asistentes a la concentración calificada oficialmente como “lanzamiento del partido judicial” no les dieron ni agua, salvo la lluvia que restó presencias, con la salvedad inicial -por si el poder no lo recuerda- que el primer partido judicial nacido precisamente de sus entrañas fue ese colectivo llamado “Justicia legítima”.
   En el discurso que fue breve comparándolo con los habituales espejos de Hugo Chávez y Fidel Castro, se notó la ausencia de una necesaria autocrítica que cayó vencida -antes de nacer- por la arrogancia y la soberbia de suponer, para inculcarles a todos y todas, que vivimos en el paraíso.
   Aunque han sido muchos los logros alcanzados por la administración “K” en casi 12 años, no es necesario enumerarlos partiendo de la base que el gobierno tiene la obligación de hacer las cosas bien para la gente y no para el aplauso, porque los aplausos -igual que los abucheos- van a las urnas.
   Para explicarlo sin tecnicismos estamos desendeudados, pero a la deuda la pagarán nuestros hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y choznos siempre y cuando sigamos teniendo gobiernos cultores de la costumbre de patear los problemas en dirección al futuro, porque según el Banco Central entre 2003 y 2014 la deuda pública aumentó en más de 100.000 millones de dólares sin incluir la deuda de provincias, empresas del estado, juicios con sentencia firme, etc.
   En realidad, deja para la posteridad un regalito de 250.000 millones de verdes de los cuales a partir de 2016 a los entrantes les tocará pagar o refinanciar más de 40.000 millones (deuda con China y con el Banco Central de Francia entre otros) y no 2.500 millones como dijo la Sra.
   Sobre el salario mínimo, vital y móvil en Latinoamérica tendríamos un largo rato para debatir, porque las cifras del piso y del techo poco importan cuando lo trascendente, lo valioso, es el poder adquisitivo que tiene cada salario. Y con una inflación que se niega o se esconde en los despachos oficiales, cualquier incremento nace licuado.
   Como siempre en los últimos tiempos la Justicia fue uno de los blancos más tiroteados, seguramente por su cerrada negativa de someterse a una “domesticación” que la transformaría en un apéndice del Ejecutivo y destrozaría su constitucional independencia.
   En la consideración del tema Amia se elevó la temperatura del monólogo, cuando los dardos estuvieron dirigidos a la gestión del  asesinado o suicidado Fiscal Nisman en esa causa, con la impunidad propia de quien se siente fuerte cuando acusa al que no puede defenderse.
   El tono destemplado ante cuatro o cinco carteles referidos al atentado contra la mutual judía no fue la energía del gobernante sino una muestra de intolerancia, menoscabar a empresarios que desaprueban los acuerdos con China a quien nuestro país le compró trenes que bien pueden ser fabricados aquí, estimulando la alicaída industria nacional y creando miles de fuentes de trabajo.
   Las clases, pese al anuncio oficial, no se iniciaron en todo el país por distintas causas y conflictos, especialmente en la provincia de Santa Cruz, tan conocida por la oradora.
   Y los detalles para la anécdota: la ausencia de Aimèe Boudou, a quien le asignaron la pesada carga de soportar una rechifla y abucheo en Uruguay cuando lo anunciaron, y la reaparición en escena aunque alejado del primer nivel, del que fuera agresivo y deslenguado piquetero símbolo del oficialismo, el ahorrativo Luis D’elia.
   Es probable que falte aquí la consideración de otros aspectos de la exposición de casi cuatro horas, tales el “tirón de patillas” a Kicillof, lo referido a la recuperación de los trenes, y otros temas vitales que no se abordaron como la inflación, la inseguridad, el brutal crecimiento del narcotráfico, definiciones en materia gremial y otras cuestiones trascendentes que hubieran merecido la consideración de la Sra. Presidenta.
   Los medios concentrados que apoyan al modelo nacional y popular se abstuvieron de plantear comparaciones en cuanto a recientes convocatorias y poco hablaron del gracioso tuit de un periodista británico, después que la Sra. tomara como un elogio lo que escribiera Joseph Cotterill, del influyente Financial Times: “Lo hicieron. Finalmente lo hicieron. Los bonos reestructurados a 2033 de la Argentina cotizan por encima de la par”.
   Ella tomó el texto como base de su inicial autoelogio en el mensaje al Congreso.
   Pero todo en la vida tiene explicación.
   El periodista en otro tuit, inmediato y como respuesta, advirtió que sus palabras tenían otro sentido y “tuiteó”: “Gracias por la mención en su discurso @CFKArgentina. Temo que el precio esté subiendo debido a que le queda menos tiempo en el cargo”.
   En un laberinto de realidades y fantasías cualquiera se pierde, incluso al final, y es para pensar que fue por eso que la Sra. Presidenta olvidó el imprescindible ritual de dejar inaugurado el 31º Período de Sesiones Ordinarias de nuestro Congreso Nacional.
   
ALGUNA VEZ UNIDOS

  Por lo general son las alegrías lo que une a la gente; los momentos de celebraciones, de festejos que llevan a unirse en cualquier escenario donde la festividad sea principal protagonista.
   En el enorme y cambiante escenario de la política es donde, también por lo general, anidan las intrigas, los enfrentamientos, los insondables enjuagues y las componendas.
   Por eso llama la atención una actitud que bien puede ser considerada de grandeza, si es que llega a obtener resultados positivos porque representa un enorme beneficio para la gente castigada por la inclemencia de las inundaciones y sus secuelas.
   Los representantes cordobeses radicales, peronistas y juecistas ante el Congreso Nacional se dieron la mano y juntos fueron allá, a donde Dios atiende, para plantear las necesidades acuciantes que han surgido así, de improviso, cuando la Naturaleza reclamó lo suyo recuperando espacios que el hombre le ganó por impericia o avidez.
   Para la magnitud de los daños lo que lograron nuestros legisladores no se puede decir que alcance ni para empezar, pero algo es algo aunque haya que devolverlo.
   Sin embargo, siempre hay un pero: duele que ningún funcionario nacional de peso se haya molestado siquiera en sobrevolar la vastedad del desastre, ni haberse embarrado para contener y consolar de alguna manera a las víctimas de la calamidad, que aparte de las 11 vidas humanas que se cobró, dejó daños que llevará mucho tiempo reparar.
   A lo mejor, es la reacción ante la Córdoba contestataria.
   De todas maneras, bueno es reconocer que frente a la adversidad, se dejaron de lado las diferencias políticas e ideológicas, para preocuparse alguna vez por la suerte de los representados por los legisladores.
   Se la aplaude, porque no es una actitud muy frecuente.
   
MEZQUINDAD DE UN SOLO DIA

   Según como lo miremos, es más o menos como el día de la madre, del padre, del niño, del amigo o del arquero, como si tuviéramos esa obligación consumista de regalar algo y por ende, dejar para la indiferencia los otros 364 restantes días del año. 
   Es ya demasiado vetusto establecer una fecha que marque el techo especial de un afecto, porque dedicándole un solo día del calendario, ya las estamos discriminando.
   Lo mismo que el percudido argumento de que todos los días son el día de la madre, del padre, del amigo, del niño o de la Patria …
   Vivimos en un mundo acelerado cuyo consumismo exacerbado impone conductas que en la mayoría de los casos aceptamos, sabiendo que se trata de una ridícula y evitable exigencia del mercado.
   Hay un día de la mujer y no hay un día del hombre.
   Festejamos un día del niño pero no hay un día para agasajar al adolescente.
   Hablamos del día del arquero y no hay un día del wing.
   Adoptamos un Halloween importado y no inventamos un autóctono día del ángel.
   ¿Por qué no hay un día de la soltera, otro de la solterona, uno de la casada, otro de la viuda, uno de la separada, otro de la divorciada, uno de la concubina, otro de la arrimada?
   Dicen que hoy es el Día de la Mujer.
   Como el mejor homenaje a la igualdad por la que ellas tanto luchan, se lo han ganado para que sea un día como cualquiera.
   Como todos …
   Pero bien merece y vale abrazarla, hacerle crujir dulcemente los huesitos, despeinarla, plantarle un beso, y decirle que es lo más maravilloso que existe en el Universo…
   Y así más que un saludo, será cada día y no tan solo el 8 de marzo, un mágico y encantador acto de justicia.

LA BAJEZA DE INVESTIGAR A LA VÍCTIMA

   Cuando las dudas se van fortaleciendo empujadas por las tramoyas políticas y sus metástasis en la justicia, es que todo pasa a dirimirse en ese incierto terreno porque la seriedad se mandó a mudar desplazada por el descriterio, el mal manejo de la opinión pública, la instalación de versiones, todo esto en el apuro nacional y popular por cerrar con algo de pretendida dignidad, uno de los capítulos más ominosos de su extendida década en el poder.
   Casi desde el comienzo del drama, a mediados de enero, ya se vislumbraba la tónica que alcanzaría el proceso cuando se echaron a rodar las conjeturas, primero acerca del apresuramiento en el regreso de Europa, luego la inestabilidad emocional del fiscal muerto, supuestas relaciones equívocas, inconsistencia de los cargos, intervención de servicios secretos extranjeros, intereses petroleros y otros factores que pretendían justificar una enorme presión causante del suicidio.
   Se le faltó el respeto a la preservación del escenario del drama porque el departamento, el piso y el edificio se transformaron en  una romería de funcionarios que nada tenían que hacer allí; tardías inspecciones oculares, sospechas sobre la custodia y otros elementos que solo sirvieron para contaminar de charlatanería la marcha de una investigación errática  y desorientada, que solo buscaba fortalecer la idea del suicidio como única causa de la muerte.
   Y en el terreno político, donde también se mueve un “partido judicial” oficialista, apretaron el acelerador de la desesperación en un intento de diluir la situación, las dudas y los reparos, desacreditando la denuncia y enviándola virtualmente al archivo en un trámite más veloz que aquella recordada desestimación de la causa por el vertiginoso enriquecimiento de la pareja gobernante, unos años atrás.
   Quienes sostienen que Rafecas no leyó el amplio escrito acusatorio contra la Sra. K y compañía, ni escuchó las grabaciones de las conversaciones telefónicas se equivocan, porque no faltaron los comedidos que lo hicieron por el Juez y con esos interesados elementos indujeron su conducta.
   Posiblemente las últimas -de lo que con seguridad habrá muchas más- fueron la aparición de la supuesta novia y la exagerada cantidad de alcohol en sangre que habrían detectado ¡¿recién ahora?! en el cadáver y la reaparición del amigo que facilitara al fiscal el arma mortal.
   Todo esto al menos avisado de los argentinos, le lleva a pensar que el giro obligado de los desahuciados por la realidad, ya que a todas las chicanas que se inventaban surgía su desestimación técnica o testimonial, era caer a lo más burdo que se está haciendo peligrosa costumbre en los argentinos: investigar a quien no puede defenderse, que es la víctima. 
   Uno a uno vienen cayendo por su inconsistencia en unos casos y por honestidad jurídica en otros, los maquillajes que pretendieron disfrazar como única causa el suicidio por estrés excesivo o apremios íntimos.
   No es para afirmar que lo asesinaron por esta o por tal desconocido motivo, si actuaron sicarios, si al autor le facilitaron la entrada, si lo habían planificado la Cia y el Mossad o cualquiera de todas las versiones que aún no se han cansado de circular.
   Pero todo indica que no fue suicidio, como desde el principio y apresuradamente se lo anunció por parte de encumbrados funcionarios, hasta la instancia cúlmine de paralizar judicialmente la investigación sobre quienes acusaba el fiscal antes de morir.
   Investigar a la víctima es una infame y desleal actitud de vileza.
   La impotencia y el despecho son malos consejeros a la hora de escudriñar el camino para llegar a la verdad, salvo cuando prevalecen intereses cuantiosos, posturas políticas inmodificables y caprichos de eternidad.
   Como ahora, ni más ni menos.

LA MEGACAUSA

   Mientras el clamor popular reclama con insistencia, ver en el banquillo de los acusados a los responsables de la inseguridad ciudadana, a los autores del gatillo fácil y a los funcionarios corruptos que aumentan abismalmente sus patrimonios, la Cámara Décima del Crimen de Córdoba ha aprovechado la contratapa de un conocido matutino, días atrás, para explicar las circunstancias técnicas que le han impedido celebrar audiencias orales de la causa del Registro de la Propiedad durante el mes de febrero. 
   Es bueno recordar que esta cuestión es un producto de marca registrada cordobesa, que merced a haber desvirtuado  la utilización de algunas herramientas del derecho penal adquirió trascendencia, y también sanción, a nivel nacional e internacional. 
   La catapultó a la fama el encarcelamiento masivo de imputados bajo figura de prisión preventiva que además, y aberrantemente, cumplieron anticipadas condenas enteras sin haber ido a juicio.
    Además, lo actuado fue y es evaluado por una única Comisión Especial que repitiendo los mismos jueces siembra de dudas la exigible imparcialidad. 
   Y finalmente, el proceso se recicla juzgando a los mismos imputados que, es bueno aclarar, son trabajadores comunes  cuyos patrimonios no aumentaron y lejos están de rozar al poder.
   Ante la situación algunos cuestionamientos se imponen: ¿quién atiende los genuinos reclamos populares? ¿Cómo se distribuye el trabajo judicial? ¿Por qué las estadísticas no informan sobre estos hechos objetivos? ¿Cómo se acatan los mandatos nacionales e internacionales? ¿Por qué el abuso de la prisión preventiva, la comisión especial y los mismos giles de siempre en el banquillo?
   ¿Alguna vez conoceremos la verdad?

AHORA EMPIEZA LO PEOR

   Como se suele escuchar después de algún choque de vehículos, eso que las chapas y los fierros tienen arreglo, mientras no existan daños que afecten la salud y la vida de las personas.
   Lo acontecido en distintos puntos de la provincia con las torrenciales lluvias y sus consecuencias aluvionales, ha provocado lógicamente severas consecuencias en los afectados, más allá del quebranto económico.
   Recomponer la castigada moral y restablecer el equilibrio síquico será una tarea más que ardua, porque a veces se supone que únicamente lo material merece ser atendido y ese es un craso error que esperamos no envuelva a las autoridades, enfrascadas más en sus campañas de un año electoral que en la realidad que azota a los cordobeses.
   Equipos interdisciplinarios ya tendrían que estar actuando en las zonas afectadas, conteniendo afectivamente a los damnificados, aportándoles al menos las necesarias esperanzas de superar la crítica situación.
   Desatender ese aspecto es volver a victimizar, porque la indiferencia y la inacción suelen ser más dolorosas que el daño que provocara una catástrofe con toda su carga de infortunio.
   Es por eso que ahora, aparte de la reconstrucción edilicia, comienza la etapa más espinosa, dura y complicada, que es la atención personal a quienes resultaron víctimas de la devastación.
   El Estado protector, en cierta medida responsable por imprevisión más allá de la meteorología y los pronósticos, tiene la obligación de ocuparse ya del aspecto señalado, plantearlo como prioridad absoluta y dejando las otras cuestiones pendientes para más adelante.
   Para hacer campaña y gastar nuestros dineros sin límites, siempre tendrán tiempo.

LA ESPOSA, LA HERMANA Y LA AMIGA

   Se entiende a las mujeres como se entiende el lenguaje de los pájaros: por intuición o de ninguna manera, según sostiene el pensador Henri Amiel.
   La mujer casada, en su estado perfecto es -o debe ser, si de idealizar se trata- la prolija síntesis del orden, buena mano para la cocina, indiscutible administradora, mejor planchadora de camisas, adivina de lo que su marido va a pedir, siempre sonriente, bien llevada con su suegra, de mutua adoración con las cuñadas y de dulce carácter. 
   Hay tantas cosas para demandar a la mujer esposa por parte de los hombres, que en nuestro atávico egoísmo es como si quisiéramos imponerles tal cúmulo de obligaciones, que no les dejen tiempo para vivir, para pensar y para ser felices cuando en realidad, estimo, es lo mínimo que les debemos asegurar.
   Y como no tuve hermana lo que diré ahora no será otra cosa que una simple manifestación de anhelos, posiblemente basados en experiencias ajenas, en situaciones conocidas o por simple y humana intuición.
   Supongo que si hay una sola palabra que sintetice a la hermana, esa palabra es cómplice.
   Porque no debe ser lo mismo confiarle una cuita al hermano que escucha por escuchar, casi por compromiso, que a la comprensión de ella, la que sin dudas todo lo perdona.
   Supongo también que confiarle algo a la hermana es como hacerlo con la mamá, pero más joven.
   Como confesarse, pero con ella que no pregunta, no reprende ni castiga.
   Imagino que con la hermana existe un  recóndito juego de complicidades y tácitos pactos de silencio, nacidos de una comprensión mutua, en el sigilo, pero sobre todo en la vocación protectora que la hermana tiene especialmente, por el simple hecho de ser mujer.
   Y con relación a la mujer amiga, el imaginario popular sostiene en la mayoría de los casos, que la amistad entre un hombre y una mujer no puede existir.
   A mi criterio, un concepto totalmente falso siempre y cuando se lo aborde con inteligencia y desde el alma, pensando con el corazón… y no con  la entrepierna.
   No es necesario arrugar sábanas con una mujer para considerarla amiga.
   No es necesaria la dependencia física recíproca, para que hombre y mujer sean amigos.
   Basta con que piensen como personas, y actúen como tales.
   La mujer amiga es la que te aconseja sin pasiones, te contiene sin intereses secundarios y te alienta en acciones a las que otros pueden calificar como inútiles.
   La mujer amiga te cuida de sus amigas y de tus amigos.
   En pocas palabras, puedes hablar de sexo con tu amiga sin que ninguno se ponga colorado, se sobresalte o diga que no lo sabía.
   Porque una amiga es como un hermano, pero gracias a los dioses, con un generoso desarrollo pectoral.

EL PAN DE AZÚCAR, DULCE MEMORIA

   Han sido demasiados años de endulzarnos la vida con sus alfajores únicos, las colaciones inimitables, los merengues adictivos y si entramos al capítulo salado, los magníficos lechoncitos rellenos cuya evocación nos trae la maravilla de la memoria gustativa.
   Esa tradición cordobesa que abría sus puertas generosas de placer hedonista, enclavada frente a la Plaza San Martín, junto al oratorio Obispo Mercadillo, debió bajar las persianas de su historia y dejarnos con el gusto amargo de los adioses.
   Cerró el Pan de Azúcar, capital mediterránea de la gula, robándonos muchas placenteras sensaciones que nos acompañaron durante casi 65 años de bonanzas, vientos y tempestades urbanas.
   Un ícono ineludible para cordobeses y visitantes.
   Sus mentores, españoles hasta la médula pero cordobeses aquerenciados, se despidieron de la intensa vida comercial del centro y se llamaron a reposo, en una de esas esperando vientos más propicios.
   Roguemos que la brújula que orienta a esos vientos, nos acerque un vendaval de dulzuras para que ellos, los Collazo, nos vuelvan a deleitar con sus creaciones, con su amor a la patria adoptiva y el cariño por su gente.
   Porque repartir placer, es también un acto de amor.