8 de abril de 2015

Medallas de oro “K” ---------------

LO DE MARIOTTO MAS QUE 
INFORTUNIO FUE UN HIMNO
A LA “OBEDIENCIA DEBIDA”

   Este martes último, la madre y la hermana de nuestra presidenta Sra. Cristina Fernández Vda. de Kirchner recibieron una distinción de manos del vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, quien ansía ser considerado sucesor de Daniel Scioli en aquel territorio.
   Ofelia Wilhem y Giselle Fernández fueron reconocidas en el Senado de Buenos Aires por el respaldo de ambas a la gestión parlamentaria según la convocatoria, aunque el mérito de las damas fuera ser parientes de la primera mandataria. El acto fue en el Teatro Argentino de La Plata e incluyó a mujeres académicas, deportistas y del arte, entre otras representantes de diversas actividades.
   Las agraciadas recibieron una medalla de oro y en el caso particular de doña Ofelia y de Giselle, se informó que la distinción tuvo por objetivo resaltar la tarea de ambas en la formación de la Sra. de Kirchner.
   "Pienso en Eva Perón y en Cristina como dos mujeres emblemáticas y como ellas tantas compañeras que ponen el mismo temple para sostener a su familia y a sus barrios", dijo en su discurso el vicegobernador Gabriel Mariotto.
   Que nadie piense entonces que el reconocimiento fue por haber contribuido al logro de su condición de exitosa abogada ni como principal protagonista de esta dudosa “década ganada”, la protección a su cuestionado Vice, la contención de la inflación, su excelente relación con el Papa Francisco o la modernización del país, entre otros aspectos salientes del modelo nacional y popular.
   Porque en realidad, la distinción y las doradas medallas no fueron para la Sra. Presidenta sino para sus dos directos familiares.
   Para un vasto sector de la población argentina es probable que se haya tratado de un acto de justicia, aunque para otros no pocos, fue una acabada y lambiscona expresión de dócil e interesada obsecuencia política de alguien como Mariotto, con vocación de eternidad en su cargo actual o en algo superior.
    Y como siempre me encantó el compromiso de la docencia aunque no pueda ejercerla por carencia de título, no he perdido mi sentido solidario a la hora de facilitar la tarea de mis queridos colegas.
    En tal sentido me he permitido recopilar, con el animo de enriquecer las eventuales crónicas acerca de ese acontecimiento social y político que tuvieran que preparar, una serie de sinónimos con los cuales para no caer en redundancias, podrán referirse al Sr. Vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, don Gabriel Mariotto, dentro de un marco de respeto.
   Apelando al diccionario de la RAE y su anexo de sinónimos encontramos los vocablos sumiso, rendido, sometido, vasallo, fiel, reverente, esclavo, pupilo, manso, obediente, servil y obsecuente, sin que ellos sean todos porque siempre hay que tener la paciencia de hurgar.
   Por eso hurgando en los rincones de mi biblioteca que es un monumento al desorden, un canto al caos, el desbarajuste, el desparramo, la anarquía, el laberinto y el enredo, tuve la fortuna de caer al encanto del lunfardo, ese “slang” rioplatense que muchos dicen dominar aunque ni siquiera son capaces de traducir lo básico.
   No fue una sorpresa, porque tanto en prosa como en verso aparece una sinonimia avasallante para el caso que de ninguna manera me pienso guardar y vamos al grano: olfa, chupamedias, adulador, rastrero, manyaoreja (italianismo), lamesuelas, batilana, oleculo, alcahuete, alcaucil y otros no tan caballerosos y educados.
   Por eso e intentando por mi parte fracasar en la materia “futurología” ya estoy viendo que en plena campaña a alguien -no creo que a Mariotto porque seguro lo retaron- se le pudiera ocurrir realizar una ceremonia similar y distinguir a D’Elía por su diplomacia y a doña Hebe, por su valiosa contribución a la honestidad, la concordia y el idioma.
Gonio Ferrari