12 de mayo de 2015

Dr. Carlos Fayt – Dr. Aníbal Fernández ------------------------

DOS PERSONAJES, DOS CONDUCTAS Y DOS
DESTINOS PARA CUANDO LOS TIEMPOS SE
OCUPEN DE ESCRIBIR  NUESTRA  HISTORIA


   Estos últimos días han sido pródigos para el multiministro Aníbal Fernández, en lo que a utilización de artillería pesada se refiere, tomando como blanco la aparente fragilidad del más veterano y empecinado miembro de nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación.
   Soldados incondicionales de su agresiva causa fueron varios de sus conmilitones asalariados dentro del gobierno nacional y popular y algunos otros especímenes que si bien no son funcionarios estatales, tienen algo así como la obligación de colaborar en el bombardeo, tal el caso de la Sra. Hebe, siempre dispuesta a la descalificación del prójimo en nombre de su impunidad y ceguera a la hora de mirarse hacia adentro.
   Anibal Fernández y Carlos Fayt recorren sendas diferentes en lo ideológico y en lo político y de la misma manera han dejado que sus vidas transcurrieran, pese a lo cual existen entre ambos enormes distancias en materia de conductas, que no son para cuestionar pero bien vale la pena conocerlas.
   Fayt es de humilde cuna, nació en Salta, luego su familia se asentó en Buenos Aires, hizo sus estudios secundarios en el Nacional Nicolás Avellaneda y en 1932 era vicepresidente del centro de estudiantes. Agnóstico y socialista, estudió abogacía y su tesis fue rechazada por contener críticas hacia la reforma constitucional de 1949 y los memoriosos refieren que aunque no era peronista, Fayt siempre demostró interés por estudiar a esa corriente de pensamiento y en su momento recordó: ”Mi tesis doctoral en la Universidad de Buenos Aires criticaba la reforma constitucional que aprobó Perón en 1949. Los jurados no me quisieron tomar el examen y tuve que escribir otra tesis. Pero, al margen de ese asunto, siempre me interesó estudiar el peronismo. Al fin de cuentas, yo enseñaba Ciencia Política. Además, siempre critiqué a los partidos -al peronismo y al radicalismo- que compran votos. Por eso, en un libro, en lugar de hablar de la soberanía argentina, hablé de la "sobornería" argentina. Yo, por mi parte, siempre admiré a los líderes socialistas Nicolás Repetto y Alfredo Palacios, pero me aparté del socialismo en el 58”.
   El Dr. Fayt escribió 35 libros como abogado: tres dedicados a la temática del peronismo y una saga sobre Historia del Pensamiento Político desde la Antigua Grecia hasta el siglo XX. Hasta 1983 no ocupó ningún cargo público aunque ejerció la docencia en varias universidades y otras instituciones del país.
   Y cuando uno se pregunta el por qué de tanto encono y tamaño ensañamiento con un nonagenario que aún demuestra estar en sus cabales, viene al caso rescatar parte de un reportaje que le realizara recientemente al Dr. Fayt una publicación de la Facultad de Derecho de la UBA, que textualmente dice:
   “¿Qué comentario le merece el trabajo realizado por la Corte Suprema en estos años? ¿Cómo se podría mejorar su funcionamiento?
   Carlos S. Fayt: Hay nuevas dimensiones que se abren, en estos veinte años, que fueron establecidas por la Corte y que han merecido el respeto y el comentario de nuestra jurisprudencia en los mejores centros mundiales ¡Acá no! Un argentino no conoce qué es la Corte, ni qué función tiene, ni el nombre de quienes la integran, ni los antecedentes académicos, personales, jurídicos etc.. Y, sin embargo, la ha hecho centro de sus críticas, piensan que es una especie de nido de analfabetos, ignorantes y corruptos. Gritan que se vayan, no saben ellos lo que están haciendo. ¿Cómo modifica usted eso? ¿Cómo lo van a modificar en el futuro? Yo he sostenido que la Corte argentina no debe conocer más que en 200 casos. La Corte norteamericana, con 270 millones de personas que habitan Estados Unidos, conoce entre 80 y 150 casos al año. Yo veo 80 casos en una semana, ahora mismo debo tener 60 afuera. La causa de esta situación es que se ha ido produciendo un fenómeno de descarga en la Corte de todas las cuestiones creadas por la situación económica”. Y luego el ministro de la Corte expresa: “Si no pueden pagarse a los jubilados se establece un recurso ordinario ante la Corte a favor de la ANSES. La Corte se ha transformado en un tribunal de ramos generales y no puede ser. ¡No puede ser...! Y han creado también un Consejo de la Magistratura que es para Europa, donde hay parlamento, donde hay otra estructura que no es la americana. Además, se le ha dado al procurador general -que antes era un colaborador directo de la Corte- la función de dictaminar en todos los recursos extraordinarios. Tenemos la obligación de mandarle al procurador general todos los recursos extraordinarios y esperar que dictamine. No podemos rescatar el expediente, no obstante no ser obligatorio para nosotros su dictamen. Hubo veces en que había dos años de atraso en la Procuración. En otras palabras, los cambios profundos, los vamos a ir realizando nosotros mismos. Tenemos plena conciencia de lo que hemos hecho.
   “¿Qué consejo le daría a un estudiante y a un joven graduado?
   Carlos S. Fayt: Como verán, yo estoy desnudando cosas que no pensaba desnudar. Por eso me permito aconsejarles: “Sean como la tierra que es paciente, sean como el agua que es clara y cristalina, sean como el fuego que es fuerte, sean como el viento que es justo”.
   Y ahora entrando en la vida y en los laureles de Aníbal Fernández, nacido en Quilmes el 9 de enero de 1957, cuenta con 58 años, se recibió de contador público y de abogado en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, afiliado al Partido Justicialista y una de las principales y verborrágicas espadas del kirchnerismo, pese que adhirió -cada uno en su momento- a los gobiernos de Ruckauf, de Duhalde y de Carlos Saúl I de Anillaco ocupando distintos e importantes cargos, que comenzaron en 1983 como asesor en el Senado bonaerense y hasta nuestros días en distintas carteras del gabinete nacional.
   El 6 de noviembre de 2011 se convirtió en la persona que más tiempo permaneció como ministro en la historia argentina.
   En una confusa situación siendo intendente de Quilmes fue imputado de un delito, se ordenó su captura y permaneció en condición de prófugo por un par de días entre el 26 y el 28 de octubre de 1994 y fue sobreseído un año más tarde por falta de mérito, tras un episodio donde se mezclaron acusaciones con excusas.
   La actividad privada y deportiva lo tuvo y lo tiene como importante referente, vinculado entre otros menesteres como Presidente de la Confederación Argentina de Hockey Sobre Césped y Pista, Presidente del Instituto de Estrategia y Desarrollo "Arturo Jauretche", Presidente del Quilmes Atlético Club y Presidente del Gafi Sud, Grupo de Acción Financiera Internacional.
   Ahora seguramente por mandato superior cumple la función de “zapador” y serruchador del piso donde se basa la trayectoria de un Ministro de la Corte Suprema de Justicia, como lo es el Dr. Carlos Fayt con su casi siglo de vida. Ya no son mensajes “por elevación” sino que la propia ansiedad ha llevado al multifuncionario Dr. Fernández a la humana actitud del miedo, que es el verdadero alimento de los desesperados.
   Y si nos manejamos con números, el Dr. Fayt ocupó cargos durante 32 años, o sea un 33,1 por ciento de su vida.
   El Dr. Fernández, también durante 32 años, vivió hasta ahora del Estado el 55 por ciento de su existencia.
   Como ciudadano, no tengo  elementos para certificar que Fayt sea un baluarte de la democracia ni de la civilidad y prefiero guiarme por su conducta, por su sentido del respeto y su inquebrantable espíritu de lucha ante la adversidad, el ensañamiento y la descalificación. Al aceptar insultos que lo consideran vetusto y descartable, torpemente fundamentados en su veteranía, está demostrando con sabiduría a sus detractores, que para ser inútil a la sociedad, o estar equivocado, no es necesario ingresar a la senectud.
   Las juventudes desorientadas envejecen en ideas y en propuestas, abusando de la ofensa y del insulto como armas viles y desproporcionadas, frente a una debilidad que es solo aparente.
   El Dr. Carlos Fayt tiene 97 años.
   La mayoría de quienes aprovechan el poder para denostarlo, siendo mucho más jóvenes, demuestran su necesidad por consagrar su propia impunidad y la bajeza de luchar por ciertos ideales, como lo hicieran los setentistas.
   Eso no es Democracia.
   Es nada más que prepotencia organizada.
Gonio Ferrari