13 de mayo de 2015

¡Último momento! -----

FAYT ESTÁ VIEJO Y
BOUDOU ES BUENO



   La Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados de la Nación dando curso a una iniciativa del macroultraministro Aníbal Fernández, con su mecanismo de la mayoría automática y la venda en un ojo, ha dictaminado alegremente que el Dr. Carlos Fayt está viejo (como si hiciera falta señalarlo) y que el vicepresidente Boudou es bueno y que no se dan las cosas como para que sea investigado, aunque sí pide que el veterano miembro de la Corte Suprema de Justicia se someta a una investigación para dilucidar su estado psicofísico.
   Y la orden de actuar de esa manera proviene de quien, también alegremente y basándose en su propio diario -ese que le preparan con buenas noticias- sostiene que las demandas salariales de los trabajadores argentinos son una exageración, haciendo comparaciones con España y cuestionando a los “descamisados” o “cabecitas negras” con la pregunta “¿En qué mundo viven?”.
    Los trabajadores, señora, vivimos aquí donde la inflación real que su gobierno dibuja, manipula o esconde, supera generosamente el 30 por ciento anual mientras que en la España que Ud. toma como ejemplo, llega al 3 por ciento -y no se oculta- o sea una décima parte.
   ¿Vale la pena hacer algún análisis más profundo de nuestra realidad?
   Los temas Fayt, Boudou y demandas salariales son emblemáticos.
   Con esos simples detalles, podemos tomar conciencia que la diferencia radica en la vulnerabilidad de cada uno.
   Una cosa es centrar el ataque en un prócer vivo ya cansado de que intenten menoscabarlo y descalificarlo y otros que han hecho del poder una coraza y un himno a la impunidad.
   La peor de las diferencias es que si Fayt padece una patología no tardará en hacerse pública.
   Otros casos resonantes pero sombríos aunque bipolarmente evidentes y pese a la "juventud relativa" son secretos de Estado y ni siquiera aparecen en el recóndito “diario de las buenas noticias”.
   Y haciendo memoria -un ejercicio que muchos evitan- no recuerdo a ninguno de los actuales peronistas arrebatadores y usurpadores de banderas ajenas, cuestionar en su momento la edad octogenaria de Juan Domingo, que por si lo ignoran, fue general del Ejército Argentino.
   Ni tampoco reconocer que a Carlos Saúl I de Anillaco, que carga varias décadas y está pisando los 84, lo plumerean, empelucan y maquillan cada vez que lo necesitan para dar quórum o votar algo a favor de la corporación “K”.
   Lo único que les importa, los pone nerviosos, agota las existencias de Alplax y Rybotril y les hace seguir el almanaque día a día, hora a hora y minuto a minuto, es la edad y lo que pueda hacer un viejito nonagenario que solo pretende que lo respeten.
   Posiblemente resuelva alguna causa, pese a su edad, evaluando que todavía es útil, hábil, preparado y experimentado para ocupar su sillón de Ministro de la Corte y estar orgulloso de la honestidad que lo acompaña, nada menos que desde hace 97 años.
   En lo personal, dudo que Boudou, ahora casi canonizado, pueda sentir lo mismo con solo mirar un lustro hacia atrás.

Gonio Ferrari