26 de junio de 2015

Cholula cortina de humo

BOUDOU ADMIRA A
VICKY XIPOLITAKIS

   Parece una tontera, pero el estrépito mediático provocado por la estupidez e irresponsabilidad de dos pilotos de nuestra línea aérea de bandera no le ha venido del todo mal al gobierno nacional.
   Más allá de las sanciones anunciadas a ese par de cholulos con licencia de comandantes que cometieron un sinnúmero de transgresiones a la seguridad en vuelo (manipulación de comandos por extraños, utilización de telefonía celular en vuelo, etc.) los arquitectos de la opinión y de la imagen deben estar más que contentos.
   En pleno proceso preelectoral, cuando impunemente se utiliza la cadena nacional de radio y televisión que pagamos todos para promocionar candidatos oficialistas, viene de perlas que exista un episodio que acapare la atención de la gente y con su mecanismo de pavadas oculte un hecho judicial de enorme gravedad institucional: la comprometida situación jurídica que afecta a nuestro joven y rockero vicepresidente.
   Como si Aimée Boudou ya no existiera, como si hubiera pedido licencia a su altísimo cargo, incluso sus más acérrimos defensores -conspicuos personajes de la “mesa chica” del gobierno central- se han llamado a sugestivo y sospechoso silencio en concordancia con una opinión pública distraída por las imbecilidades que se cometen a bordo de un avión en vuelo con más de 100 pasajeros.
   Sin dudas y evaluando seriamente las cosas, es poco serio sostener que esos pasajeros “vivieron un alto riesgo” porque la presencia en la cabina de dos experimentados pilotos, garantizaba la seguridad de las operaciones como ocurre en los autos destinados a la enseñanza de conducción, dotados de doble comando que puede ser accionado por el instructor.
   Lo importante del caso, es que gran parte del periodismo ha caído en la trampa de la cortina de humo: ¿Cuántos fueron los que se acordaron que la actual situación del vicepresidente es de una trascendente gravedad institucional para el país y para nuestra democracia?
   No hay caso: las gastadas técnicas de la distracción tienen la lozanía de los viejos tiempos.
Gonio Ferrari