18 de junio de 2015

Cuatro preguntas inocentes ----

DUDAS QUE MUCHA GENTE 
PRETENDE ESPANTAR Y NO 
TIENE QUIEN SE LAS DISIPE

   Doce años de gestión del mismo signo político nos han llevado a tener más escuelas (algunas en precario estado sostenidas por contenedores), boleto educativo gratuito (solventado por los usuarios a través de la tarifa), barrios populares que ¿reemplazaron? a los crecientes asentamientos precarios, becas para iniciación laboral que en muchos casos precarizan y excluyen, rutas flamantes como el camino de El Cuadrado que está costando más que el Taj Mahal y no se puede transitar (¡seguro está listo antes del 5 de julio!), jubilados bien pagos pero abusados “legalmente” en sus derechos, un faro que aún no se sabe para qué sirve, una lacustre terminal de ómnibus que prácticamente se construyó (y se pagó) dos veces, la deuda provincial desconocida por la sociedad y engrosada hora tras hora por sus gobernantes, una policía superpoblada de efectivos muchos de ellos improvisados y sin adecuada instrucción, equipados con costosa tecnología, varios sospechados de connivencia con el hampa, algunos entre rejas y un oculto estado deliberativo permanente en la fuerza, lo que no significa que los buenos, responsables y sacrificados policías no existan.
    Iban a llegar con sus patrullas, autos, motos (¿desaparecieron los “sidecar”?) en 3 minutos a cualquier punto de la ciudad y días atrás demoraron 20 minutos en acudir al barrio Quebrada Las Rosas, a 20 cuadras de la Jefatura, donde los ladrones operan a escasos 50 metros de Avda. Colón y Santa Fe. 
   Tenemos al fin una policía que no responde a ninguna política integral de seguridad porque no existe, es ciclotímica en su accionar, hábil para los remiendos, volátil en los patrullajes pero siempre lista para los golpes de efecto haciéndose notar en controles tan previsibles como inútiles, coches con letreros luminosos que alertan a los delincuentes pero se hacen ver por la gente, chalecos refulgentes y promesas de efectividad que ni por lejos de cumplen. 
   Cuando están los vehículos no hay combustibles y cuando está todo eso, no tienen gente disponible. La mayoría de los policías debe apelar a los servicios adicionales que cumplen y cobran, cubriéndolos en deplorable estado físico y embrutecidos por la necesidad porque vienen sin dormir de sus horarios corrientes y pasan a los otros, y viceversa. 
   En suma, no sirven en ninguno de los dos porque están siempre casi dormidos. Hay demasiados policías en los bancos pero escasean en las calles y en los barrios merodean tres o cuatro “Juanes” después de algún hecho resonante hasta que se acalla el impacto mediático superado por nuevos hechos. 
   Los que saben sostienen que la droga es el padre, la madre, los tíos y los padrinos de todos los males debido a la impunidad de los narcotraficantes y su parentesco con la corrupción. 
   Y con todo este desolador panorama, se me ocurre -por ahora- formular cuatro preguntas que la gente no puede hacer, a través de este medio, porque el inventor del cordobesismo es inaccesible para los periodistas que no comulgan con su pensamiento ni su acción. La generosa pauta publicitaria oficial obra el milagro de pintar un paraíso en las ruinas.
   Alguno de sus leales funcionarios se las puede hacer llegar.
1) ¿Por qué se esconden los hechos delictivos que se denuncian y desde hace tiempo no se dan a conocer estadísticas honestas sobre el crecimiento de la delincuencia, y cuando detienen a una mechera citan a los medios?
2) ¿Por qué se aceleran los anuncios y las promesas de toda índole siempre invariablemente poco tiempo antes de las elecciones, como ahora y siempre?
3) ¿Por qué en Buenos Aires se vende un estado de bienestar y seguridad inexistentes y no se asumen las enormes culpas por omisión y apabullan a los cordobeses con promesas de obras y acciones que no hicieron en más de una década, o es que los viajes y las campañas lo alejaban de su despacho?
4) ¿Por qué se desconocen detalles que el gobierno no ignora, maneja y esconde, acerca del salvaje crecimiento de las cocinas, distribución mayorista, venta al menudeo y consumo cada vez más precoz de todo tipo de drogas y otras sustancias prohibidas y no se investiga -utilizando el “helicóptero remisse” del Sr. Gobernador- para detectar y neutralizar pistas clandestinas por donde llegan los aviones con drogas y contrabando al territorio provincial?
   No es cuestión de abusar con las preguntas que encierran tantas dudas, pero emulando la misma táctica de los bien rentados “gurúes” que instrumentan la campaña, no serán los únicos interrogantes pendientes, porque hasta el 5 de julio falta demasiado tiempo.
   Tiempo que algunos lo utilizamos para preguntar y otros para mentir.
   O para callar …
G.F.