3 de junio de 2015

Publicidad engañosa y realidad ---------------

¿AHORA CAEN EN CUENTA QUE LUSA
Y COTRECO SON UNA SOLA MENTIRA?

Que la ciudad en la mayoría de su planta urbana 
es una exposición de basura callejera y residuos
acumulados es una verdad que se corrobora con
una simple caminata. La generosidad de ambas a
la hora de repartir publicidad aseguró los silencios
que encubrían la pésima calidad de sus servicios.

   “Lusa informa …”, “Cotreco comunica …” rezaban los espacios que con llamativa amplitud dedicaban las columnas de los medios gráficos y repetían como loros tanto las radios como los programas televisivos de canales abiertos o de cable.
   Esto ocurre cuando los responsables de seudoempresas que saben íntimamente que no están cumpliendo, ni cumplirán con los servicios incluidos en las cláusulas del contrato que las liga a los vecinos por intermedio de la municipalidad, prefieren invertir en silencios mediáticos más que en las prestaciones por las que reciben -aunque no las cumplan- enormes sumas de dinero.
   El poder concedente que es la comuna y su extensión, el Concejo Deliberante, poco hacen -y posiblemente nada- para controlar la calidad y eficiencia de las prestaciones, y se complican la vida al sumarse al coro de justificadores que tienen tanto Lusa como Cotreco.
   Otra parte de la culpa de que Córdoba padezca el acoso de la mugre con sus secuelas de pestes, es de los empleados y operadores, directos responsables de la limpieza y recolección de residuos, que al amparo de un gremio insaciable multiplican sus reclamos que derivan en paralización y negación de tareas, y así de manera estrepitosa se derrumba un servicio que debiera ser garantía de higiene y salubridad.
 
 Tanto Lusa como Cotreco han demostrado su espíritu bolichero pretendiendo ser empresas, porque la reinversión está ausente al igual que la actualización de tecnologías, flota y sistemas ya que la realidad demuestra que únicamente se preocupan por las utilidades que se reparten, sin importarles el deterioro de la calidad de vida de los cordobeses, a lo que sí contribuyen pródigamente.
   Y un párrafo aparte para la inconducta social de los vecinos que no entienden que la ciudad más limpia no es la que mejor barren esas “empresas”, sino la que menos ensucian sus habitantes.
   Cuando tiempo atrás aparecieron las primeras y tibias críticas al sistema, las empresas responsables optaron por la comodidad y la economía en mano de obra y horas extras que suponía hacer trabajar a los vecinos en la separación de la basura, lo que resultó un fracaso pese a que lo anunciaban como exitosa innovación.
   Después el propio descontrol en esa modalidad y ante la falta de correctivos o sanciones,
la recolección de residuos entró a una especie de caprichoso incumplimiento, alternándose los sectores perjudicados que incluían al mismísimo centro de la ciudad.
   Ahora y esto es cierto, los establecimientos de cualquier índole que generen más de 200 kilos diarios de basura, deberán contratar un servicio privado que los retire.
   Parece que los cordobeses en la inmensa mayoría somos tan generadores de porquerías, que por numerosos barrios hace tiempo que Lusa y Cotreco han desaparecido, aunque a veces pasan raudamente y dejan en las veredas el tendal de bolsas con las que los perros se hacen un diario picnic.
   En suma y con los abusivos impuestos que se pagan, no merecemos esta condena a los desperdicios perpetuos mientras la Municipalidad, Lusa, Cotreco, la secretaría de Trabajo, el gremio y los políticos, se siguen pasando la pelota, esquivándoles su trastes a la jeringa y permitiendo con su inexplicable y absurda pachorra e inacción, que nos transformemos en una isla de apestados rodeados por un mar de inmundicias.
Gonio Ferrari