14 de junio de 2015

S.L.B. - EDICION ESPECIAL DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2015

En consideración al operativo periodístico dispuesto por los SRT para este domingo con motivo de las elecciones en distintos puntos del país, “SIGANME LOS BUENOS” fiel a su compromiso con la audiencia, decidió encarar esta experiencia para superar aunque sea en parte el hecho de no disponer del habitual espacio entre las 16,30 y las 18,30 por AM580 Radio Universidad. Invitamos a los oyentes a chatear directamente con SLB a través del recuadro que aparece en la parte superior derecha de este blog, hasta las 19. A continuación, los comentarios del conductor, Gonio Ferrari, con los temas previstos para esta edición. Quienes quieran deleitarse con la música utilizada como cortina del espacio, deben buscar en Youtube: La Campanella de Paganini, violinista Uto Ughi. ¡Los estamos esperando!

  LOS NN DE LA DECADA GANADA
   No se trata tan solo de una nimia diferencia de enfoques, discursos, números o apreciaciones cuando colisionan las cifras que maliciosamente se dibujan desde el poder y una realidad tan palpable que es difícil negarla de sur a norte y de este a oeste del territorio nacional y últimamente no tan popular.
   Vemos la pobreza en cada rincón, a la vuelta de cualquier esquina y no la pobreza limitada a la escasa alimentación, sino en otros aspectos que hacen a la calidad de vida de los argentinos, aunque existan sectores marginados de ese drama tan creciente como desatendido pese a las declamaciones que en tal sentido nos abruman tanto como el crecimiento de la indigencia.
   Es cierto; absolutamente cierto y palpable y sería una idiotez, negar el progreso de algunos sectores de la sociedad que beneficiados con su trabajo, su esfuerzo y en muchos casos el asistencialismo, no tienen la obligación de saber que hay postergados y marginados en un país donde se pregona la inclusión social como un elevado logro de los últimos años.
   Pero de allí a sostener a nivel internacional que tenemos menos pobreza que en Alemania -por citar solo un ejemplo- nos ubica en el reino del delirio, la ensoñación o la ceguera para asombro del mundo que si por experiencias históricas tendía a creernos poco, ahora nos respeta menos.
   Cuando los funcionarios antes de hablar rompan las barreras de Puerto Madero, de los coquetos barrios amurallados que hay en todo el país de los opulentos que también existen, se encontrarán con el descarnado paisaje de privaciones -vale repetirlo- no tan solo de comida sino de trabajo, de seguridad, de educación, de salud, de justicia y de tantos otros componentes de la extensa nómina de los tan pregonados, apoderados y usados derechos humanos.
   Ignorarlos apelando a estadísticas menos creíbles que la existencia de los reyes magos es una perversa manera de evitar la búsqueda de soluciones integrales, porque esconder a los pobres es una forma atroz de hacerlos desaparecer de la escena.
   Salvando las distancias -que las hay- y apelando al archivo que también atesora lo malo, Videla con su sanguinario cinismo sostenía que los desaparecidos eran eso: desaparecidos sin entidad.
   Por favor, si algo se les puede pedir a los mentores de la década ganada, es que los pobres no corran esa suerte tan impía y cruel.

PARO BUENO O MALO

   Los paros en si no son buenos ni malos, sino útiles o nó según se trate de beneficiarios o de víctimas.
   Resumiendo, los paros son un atentado a la libertad de trabajar para aquellos que no están de acuerdo con las motivaciones de la paralización, una merma en el sueldo para quienes quieren trabajar y los activistas no los dejan y un beneficio o perjuicio político para la dirigencia que los impone, con la ventaja que a ellos no les descuentan ni una moneda.
   Y para el país en su conjunto, si hablamos de paros nacionales, es una especie de freno a la producción, a la actividad industrial y económica y un masivo descuento a los más necesitados, en el rubro presentismo.
   A los paros generales, perverso mecanismo de protesta que deja el tendal de víctimas, los preparan aquellos exponentes del sindicalismo que necesitan posicionarse para luego adherir a una determinada corriente partidista que con el tiempo los gratifique con una banca legislativa o algún otro puesto de alta rentabilidad y poco esfuerzo.
   En pocas palabras los paros solo sirven para evaluar adhesiones o rechazos en el espectro ideológico, para presionar por medidas, flexibilizar políticas o imponer criterios contrarios a los que sostiene el gobierno, por caso la absurda confiscación rotulada como impuesto a las ganancias, cuando el sueldo o más aún la jubilación, de ninguna manera pueden ser consideradas ganancias.
   Para lo que sí sirven los paros, es para desenmascarar a los hipócritas, que frente a una medida de fuerza de alta repercusión y acatamiento, lo toman como una traición a la Patria, olvidado que cuando les tocó ser oposición usaron los paros, si en muchos casos, como maniobras desgastantes y destituyentes.
   Entonces, si sinceramos las cosas, no es una simple cuestión de descalificarlos, ningunearlos o empequeñecer sus efectos, porque eso equivale a cvensurar tontamente una práctica cientos de veces aplicada cuando sde está en la vereda de enfrente.
   Al menos, que los paros con sus secuelas sirvan para que la comunidad sepa cabalmente quien es quien.

ESTADÍSTICAS ¿PARA QUÉ? 

   Los históricos dibujos del Indec para divulgar la inflación ya son parte de los risueños y graciosos archivos de los argentinos, que mes a mes se iban -nos íbamos- sorprendiendo menos y riendo más como benévolo reemplazo de la tristeza y la impotencia.
   Con eso, las estadísticas comenzaron a frecuentar el tobogán hacia la poca seriedad, la improvisación y la lisa y llana mentira, tendenciosa manera de confundir a la opinión pública y atenuar los efectos negativos de ciertos números.
   Muchos de los índices llegaron a representar tanta decadencia que los organismos encargados de elaborarlos prefirieron la piedad del silencio y es lo que ocurrió, entre otros rubros, con las estimaciones de pobreza y de indigencia, que para el poder andan rondando el cinco por ciento y para la Iglesia Católica superan el 25 y descubren la certeza de una enorme mentira o de una apátrida exageración.
   Tamaña diferencia es lo que más alienta la desconfianza, a la vez que certifica una maquinaria de embustes destinados a restarle credibilidad a una realidad que cada día nos castiga y nos abruma con mayor intensidad, como si lo ocurrido en Chaco, en Formosa, en Tucumán y en otros puntos del país fueran solo el resultado de operaciones mediáticas de los grupos concentrados.
   Porque si las estadísticas fueran serias el gobierno obraría en consecuencia asumiéndolas en primer lugar, para luego aplicar las políticas paliativas que hagan superar las situaciones críticas.
   Ningún problema se soluciona escondiéndolo.
   Debajo de la alfombra a donde van a parar muchos reclamos e inquietudes, ya no hay lugar para la charlatanería, el vistagordismo y el maquillaje de los aspectos negativos.
   Alguna vez debemos sacar patente de seriedad no tan solo hacia el exterior sino hacia adentro, que es donde más golpean el infortunio, la desocupación, la inflación, la inseguridad y otros males que nos aquejan.
   Muchos se quejan de la condescendencia papal en las visitas de la Sra. Presidenta de todos los argentinos e incluso llegan a pensar que Francisco se ha convertido a un kirchnerismo que se esmerara en descalificarlo y estigmatizarlo en nombre de los derechos humanos.
   No se equivoquen: el Santo Padre no es tonto; es un gran político que sabe escuchar, luego analiza y por último juzga, absuelve o condena.
   Y lo hace con una sonrisa, la sonrisa de la conciencia en paz y no con la burda carcajada de los que festejan victorias inexistentes.
   Como por ejemplo, frente al fracaso de las estadísticas.

LOS EXITOSOS PATRIMONIOS 

   Realmente hay que tener un elevado sentido del ahorro para acrecentar tan ostensiblemente un patrimonio, tomando en cuenta el agravante que siempre, siempre e inexorablemente, algo se esconde, se falsea o se reacomoda a la hora de la declaración de bienes de los funcionarios, así sea de un concejal de algún perdido pueblito o de las más encumbradas autoridades.
   No quiero caer al ejemplo fácil del reciente presidente uruguayo que conserva su fitito, no lucía trajes Dior en los actos protocolares del exterior, viajaba en clase turista en el avión de su linea de bandera y no lucía en su muñeca un Rolex Presidente o algún otro “tacho” similar.
   Tampoco es cuestión de emular a Gandhi, siempre envuelto en su sábana de tela cuyos hilos personalmente se encargaba de ovillar, lo que fue tomado como un ejemplo de austeridad, sencillez y recato.
   Pero no suena decente al enterarnos de ciertos desmesurados crecimientos patrimoniales, en un escenario donde las privaciones castigan a los sectores más postergados de la sociedad, porque a la vez establece una especie de cortina infranqueable entre los gobernantes y su pueblo, haciendo flotar en el aire una aureola de inequidad y discriminación.
   Por supuesto que todas esas declaraciones de bienes, realizadas por expertos en economía y en leyes, no dejan aparentemente lugar a lógicas dudas y eso es lo que más molesta, porque no suena normal tamaño enriquecimiento entre la pobreza.

ANARQUIZADO TRANSPORTE URBANO

   No es la primera vez que suceden situaciones que nos llevan a pensar que la seguridad total y absoluta solo se alcanzaría en la ciudad si hubiera un policía en cada farmacia, en cada quiosco, en cada tienda, en cada joyería, en cada casa, en cada taxi o en cada ómnibus del servicio urbano de pasajeros.
   Esta afirmación viene a cuento de los reiterados paros -abiertos o encubiertos por “asambleas”-  en dichas prestaciones, justificados desde la dirigencia tanto gremial como empresaria como reacción ante tentativas de despojos o asaltos contra los choferes, como si fueran los únicos que están expuestos frente a una delincuencia incontrolable.
   La policía, que ni siquiera puede terminar con su delincuencia interna, no está en condiciones de garantizar la prestación de ningún servicio por carencias lógicas en muchos casos y por falta de políticas coherentes e integrales, por otro.
  Como consecuencia, loas cordobeses vivimos con la espada de Damocles por no saber si pasará el ómnibus que nos lleve al trabajo o vendrá el que nos tiene que traer de regreso porque en los ómnibus se expenden más incertidumbres que boletos porque se han encaprichado en parar cada vez que hay cualquier hecho delictivo que los afecta.
   Con ese egoísta criterio y frente a la inocultable e insuperable inacción policial (anteayer esos móviles de “reacción instantánea” demoraron 20 minutos en llegar a Quebrada de las Rosas, lugar de un grave hecho) no tendrá que extrañarnos que un buen día cierren las farmacias, los quioscos, los supermercados, las joyerías, las tiendas y paren los taxis porque alguien los asaltó.
   La falla está en las autoridades que no le encuentran solución a una problemática que las ha superado amplia y cómodamente, mien tras sigue funcionando el “promesómetro” preelectoralista que desde años atrás viene repitiendo como los loros siempre el mismo falso discurso, de garantizar la seguridad si los votan a ellos.
   Ya los votaron más de una vez, ganaron, están en el poder y los ladrones y los hechos delictivos se multiplican.
   Tanto como ellos multiplican sus patrimonios.

GLORIA PERLA GRIMAUT

   Era hija de uno de los auténticos -quizás el que más- inventor del cordobesismo, don Azor Grimaut, escritor y periodista, costumbrista y recordado autor de “Ancua”, libro difícil de conseguir en estos tiempos, que registró numerosas ediciones.
   Era la mamá de Carlitos “la Larva” Milich que es mi amigo; de Cristina, madre política de Mónica Luján y abuela regalona de Juan, Leticia y Elisa.
   Hermana del Chacho Grimaut, también periodista y de Rodolfo, cantor y guitarrero, quienes nos dejaron años atrás.
   Era una bella jovencita cuando se enamoró perdidamente del pizarrón, de la tiza, de los cuadernos, del tañido de la campana y de todos los niños que eran sus alumnos.
   Fue mi maestra de sexto grado en la Escuela Olmos, que ni siquiera soñaba su postrero e injusto destino de Shopping y me arrepiento de no haberle regalado nunca una manzana o una flor, cuando ella nos regalaba sus ojazos.
   Solo por eso, por haber lidiado con tantos vándalos de guardapolvos almidonados, debe haberse ganado el cielo.
   Y allí estará con un pizarrón de nubes, desburrando ángeles después de haberlo intentado con nosotros, que debemos haber sido una precoz asociación delictivo infantil de Córdoba.
   Su partida ocurrió el lunes pasado pisando las nueve décadas en la serena paz de su casa, que es donde quería despedirse.
   No es tanto lo que falta para que nos volvamos a encontrar.
   Y seguramente será un placer, como lo fue haber sido su alumno.

MEGACAUSA DEL REGISTRO

   Según expresa textualmente una publicación de La Voz del Interior del 21 de julio del 2011refiriéndose a una reunión entre nuestro actual gobernador y un grupo de empresarios, el mandatario: “expresó su satisfacción porque la llamada “mafia” del Registro pasará varios años a la sombra” equivalente a un pronóstico adelantado de muchas sentencias.
   En mayo de 2014 el Ministerio de Finanzas publicó en la página de la Provincia un detallado informe sobre la “Mega Causa del Registro”, dando cuentas inclusive del accionar judicial al detallar que a instancias de ese Ministerio se unificaron las causas en la misma Fiscalía.
   El informe incluye un prolijo gráfico con la cantidad de juicios realizados y personas condenadas a prisión efectiva, obviando el detalle de mencionar el número de los que pasaron por prisión preventiva o la condena internacional recibida por tal situación. Posteriormente desarrolla en varias páginas los cambios realizados para evitar nuevos hechos. 
   Esto no resultaría llamativo de ser postura habitual. Otra publicación de La Voz informa que, en ocasión de realizar una investigación sobre el delicado tema de los abusos sexuales, solicitó información al Ministerio de Justicia sobre el número de violadores presos y las acciones para curarlos, recibiendo como respuesta que “al Ejecutivo no le parecía conveniente informar a la población sobre los violadores” 
   Es en este marco que el celo puesto por el Ejecutivo en informar sobre la causa  y las superposiciones con el trabajo Judicial siembran dudas sobre la legitimidad del trabajo realizado.
   Sin independencia de Poderes no hay Justicia creíble.

   Y cuando la Justicia no es creíble el justiciable se transforma en víctima.