2 de julio de 2015

LOS DEBILES TIEMBLAN ANTE LA OPINIÓN, LOS TONTOS LA DESAFÍAN, LOS SABIOS LA JUZGAN Y LOS EXPERTOS LA DIRIGEN

Es anónimo el autor de la cita, de válida aplicación a la 
hibridez, aburrimiento y poca onda que aporta esto que
llaman “campaña proselitista” con miras a los comicios
previstos para el domingo próximo en nuestra provincia

   Cuando la tecnología, el miedo a los cuestionamientos, la soberbia del dinero y las apetencias de eternización o de adquisición de poder se unieron, fue que a la vez decretaron la muerte del romanticismo que se encarnaba en la lucha por las ideas, en la apelación al diálogo, en la concreción de debates calientes pero civilizados y en la pública y mediática confrontación de proyectos.
   Ahora, los candidatos que suponen estar impulsados por las encuestas que ellos mismos pagan generalmente con dinero ajeno, se limitan a las ausencias cuando de contrapuntos se trata y vuelcan sus promesas, sus delirios y sus confesiones de inoperancia mientras estuvieron en el poder, en la exagerada grosería de un despliegue en radios, televisión y  medios gráficos, allí donde la ciudadanía no puede cuestionarlos porque pagan para que en cada tanda y en cada página le digan a la gente que ellos son buenos.
   Es precisamente por los medios que nos enteramos por declaraciones -sin repreguntas-  que Schiaretti pondrá en la calle a 5.000 policías, que no supo manejar mientras tuvo poder y mando, dejando crecer el tumor policial mirando hacia cualquier parte mientras se multiplicaban las metástasis, el narcotráfico crecía al escandaloso nivel actual y los índices delictivos alcanzaban una gravedad impensada para tiempos de democracia.
   Aguad sostuvo ¡vaya inteligencia! que hoy “la policía se autogobierna porque De la Sota se desentendió de la seguridad”, como si en sus tiempos la fuerza no hubiera estado al servicio más de la política que de la población, y fue allí cuando comenzó la descomposición policial a través de los nostálgicos punteros que se transformaban en patrones de los pueblos apoyados por esa policía política.
   Y Accastello, como se vio en la obligación de argumentar algo distinto o transformarse en cómplice de nuevas improvisaciones y remiendos, no encontró mejor manera de hacerlo que anunciar que el jefe de policía de su hipotético gobierno “será un civil” reafirmando así el sesgo político que le imprimirá a la institución, cuando lo que se reclama es gente de carrera, con probada honestidad, sin compromisos con el hampa y técnico en una gestión tan delicada.
   Se trata solo de un ejemplo que bien se puede traspolar a los otros ámbitos de la sociedad como ser la educación, la justicia, la salud, el deporte, la cultura, la vivienda, la asistencia social y otros aspectos tan sensibles como estos.
   Pero el pueblo no puede ir a las urnas con un panorama parcial de la realidad ni una pobre proyección de su futuro, mientras los candidatos con mayores posibilidades se sigan escondiendo al debate o limitándose al oneroso monólogo mediático que ya no convence a nadie.
   Quien diseña las boletas y está más cerca de las travesuras, es siempre el que tiene la sartén por el mango.
   Y como bien asegura el dicho, “y el mango también”.
Gonio Ferrari