6 de julio de 2015

Siempre sucedió lo mismo ---------

LAS ENCUESTAS O EJERCICIO
ILEGAL DE LA OPINIÓN AJENA

Érase una vez un astrónomo tan charlatán
que en pleno siglo XXI le erró a un eclipse

   Pocas veces las consultas de opinión o de intención de voto en el terreno político han dado en el clavo, hasta el punto que pasado el escrutinio una notable mayoría de encuestadores opta por la serena y bucólica tranquilidad del silencio o el obligado indulto de la distancia, huyendo de cámaras y micrófonos de los cuales se hizo grosero abuso antes de los comicios.
   Riesgosa la tarea de quienes se dedican a comandar esos grupos de trabajos, porque se asemejan a los promotores de juegos de azar, algunos de cuyos operadores tienen la pésima costumbre de asegurar el triunfo hasta que uno piensa que si son tan infalibles, ¿por qué no se enriquecen ellos apostando?
   Varias fueron las versiones que se vieron en materia de patrañas, como lo del triple empate, Aguad cómodo tercero o el villamariense encabezando la intención de voto y otro tanto ocurrió con las diferencias que aventuraban los gurúes, que iban desde medio punto a entre 10 y 15 del primero al segundo.
   Todo esto, más algunos otros detalles en sintonía fina le restaron seriedad técnica a las encuestas, la mayoría de las cuales -por no decir todas- fueron la síntesis del fracaso, la equivocación o la intencionalidad de ventilar cifras tendientes a orientar opiniones o inducir a los votantes.
   Mas o menos lo mismo sucedió con los exitistas pronosticadores del fútbol, que hablaban de la segura conquista argentina en Chile y el día de la final eran varios los puestos de choripán instalados luego del mediodía en lugares por donde se desplazaría la bullanguera multitud en el festejo.
   Todavía no se sabe -sin querer pensar groseramente- a dónde fueron a parar esos chorizos.
   Lo mismo que los fuegos artificiales, el cotillón y las burbujas que el inocente y confiado referente “K” en la provincia, aliado del humorista cruzdelejeño, debe haber dispuesto para iluminar de gracia y ovaciones el frío y agresivo atardecer del domingo.
   La mayoría de las encuestas políticas se cobran, cuando se ubica en posiciones ganadoras a quienes las pagan y eso que no es nada nuevo, seguramente está demostrado aunque no divulgado ni reconocido.
   La verdad sea dicha, comencé a desconfiar de las encuestas siendo jovenzuelo ya que después de pagar por una consulta que encargué en mi barrio, arrojó como resultado que yo con 102 kilos, anteojos con vidrios gruesos y 1,60 de estatura era una mágica y atractiva mezcla de John Wayne, Valentino y James Dean.
Gonio Ferrari