5 de julio de 2015

S.L.B. no se toma ningún respiro. Esta es una edición extraordinaria via Internet, intentando cubrir en parte el vacío que dejamos con nuestro espacio, afectado al operativo periodístico del día por parte del multimedio SRT. Quienes quieran entrar al chat con la conducción de “Síganme los buenos” pueden hacerlo buscando en la esquina superior derecha del blog, el espacio respectivo.

La sartén por el mango ---------------------

LA PROHIBICION DE LA PUBLICIDAD
POLITICA EN TIEMPOS DE VEDA NO
FUE RESPETADA POR EL GOBIERNO

   Es probable que algún político delirante piense que de esta manera haya violando las reglas de respetar el silencio proselitista, cuando la gente todavía esperaba emitir su voto y estaba sujeta a motivaciones o inducciones que le clarificaran sus ideas y orientaran la emisión del sufragio.
   Este comentario estuvo en el Facebook a las 16 hs. de este domingo de elecciones…
   Absurdo por donde se lo mire, porque ha sido el propio gobierno el principal violador de esa ley que tiempo atrás se respetara a rajatabla.
   El jueves pasado la Sra. Presidenta de la Nación apoyó a su candidato en La Pampa durante el partido televisado en SU “Fútbol para Todos” entre Paraguay y Perú y la misma dama hizo lo propio en el match entre River y Rosario Central el viernes a la noche, ambos en plena veda y dando un pésimo ejemplo de incivilidad.
   Y en Córdoba sin ninguna mesura, prurito ni pudor se concretó una faraónica campaña disfrazada de “difusión de los actos de gobierno” cuando se trataba de directa y descarada publicidad preelectoral, que en muchos casos era más onerosa que las obras cuya inauguración o habilitación se anunciaba.
   No ha sido este un privilegio del partido gobernante porque todos, aunque en distinta medida y costo, lo realizaron en su momento mofándose de la ley, del sentido común y de la buena fe de la sociedad que acompaña pero no tanto como la autoridad lo declama y basta con ver los índices de participación electoral.
   Se cambió el obsoleto estilo de votación, la clásica urna antes de roble donde se depositaban los votos, por la urna descartable, de cartón, en una muestra de evolución tecnológica que nos trajo el sufragio en boleta única que el propio gobierno se cuidó muy bien de no ilustrar debidamente y con tiempo a la ciudadanía en cuanto a su utilización en el día de los comicios.
   Gastar en hacer docencia cívica seguramente no aportó votos, así que en lugar de invertir en instruir al ciudadano, se dejó pasar el tiempo mientras se gastaban fortunas en activar el promesómetro sobre cosas que anunciaban concretar, cuando han estado más de una década y media con el poder en la mano sin atacar los males que ahora son el motivo de las intenciones a futuro.
   Son plausibles el boleto educativo, la “reducción” de impuestos, la creación de barrios, la atención de la salud, la vocación por remendar en materia de seguridad, la interesada “colaboración” con el municipio haciéndose cargo de algunas realizaciones de esa orbita, el nivel dinerario de las jubilaciones provinciales y las demoradas ayudas (activadas gracias a las elecciones) a los sufridos y postergados vecinos de Alta Córdoba tras la explosión y a los habitantes de Mendiolaza y de otros pueblos, víctimas de la inundación de febrero. Seguramente hay otros logros dignos de reconocimiento.
   Pero por una cuestión de honestidad había que poner en la balanza la tasa vial, la ineficiencia de EPEC, los “revalúos” de propiedades, la inhumana y absurda retención semestral sobre los haberes jubilatorios, el abusivo otorgamniento de beneficios a quienes nunca aportaron ni un peso; la inoportuna construcción de ese gigantesco rayador de queso que es la nueva sede gubernamental, el inútil faro sin mar, la veneciana nueva terminal de ómnibus y por sobre todas las falencias, lo que más devalúa la calidad de vida de los cordobeses, es haber permitido y estar permitiendo el atroz crecimiento del narcotráfico, padre de la drogadicción que destroza familias, instiga a la violencia, promueve el crimen y anula al ser humano que cae en sus redes frente a la inoperancia estatal por evitarlo.
   Vivimos en una provincia maravillosa que todo lo tiene en materia de recursos y de invalorable capital humano…
   Lo penoso e inocultable, es que también tiene malos políticos que se han apartado de la gente para refugiarse en el castillo de sus propias y desmedidas ambiciones.

La maña casi olvidada ------------------
AQUELLA VIEJA COSTUMBRE DE
HACER VOTAR A LOS MUERTOS

   Aunque no se crea, el hecho se dio en Córdoba, ¡si! en la docta ciudad cuna del cordobesismo y no es que nos remontemos al siglo pasado sino hoy, domingo 5 de julio de 2015.
   Una señora concurrió a votar y cuando por casualidad oteó el padrón, cayó en cuenta que allí figuraba, pronto para sufragar, el nombre, apellido y número de documento de su padre, fallecido ¡hace 22 años!.
   Prueba cabal que la tecnología no moderniza los sistemas, sino que a veces le da una mano al fraude, como se hacía en tiempos remotos cuando era imposible sostener la actualización de los padrones.
   Las iniciales del occiso listo para votar son HPG y se da la coincidencia que se trata de un viejo periodista, servicial, que supo trabajar durante muchos años en La Voz del Interior.
   Dueño de excelente humor “El Tuco”, apodo con que se lo conocía, seguramente hubiera comentado que así, de esa manera, era fácil ganar por muerte.

Selección Nacional de Fútbol -----
ARENGA, FALSA MOTIVACIÓN
Y LA INEXISTENTE HUMILDAD
Sería caer en el despecho decir que lo de nuestra
selección mayor en Chile fue un papelón, aunque
existen elementos para pensar que eso de “caro
pero el mejor” es solo una fantasía del marketing.

   Por cierto que no fue un papelón porque cuando dos se enfrentan, a la larga el mejor es quien gana y eso es lo que ocurrió ayer en el estadio nacional de Santiago de Chile, testigo mudo de hormigón y de silencios, de tantos secuestros, torturas y fusilamientos durante el reinado pinochetista que abortó a sangre y fuego a una expresión de democracia.
   El tinte ideológico del párrafo anterior se condice con la inflamada arenga argentina que debieron beber nuestros jugadores antes de entrar al césped de la verdad, allí donde naufragan los pronósticos, las especulaciones y las ansias de millones de personas.
   Como si se tratara de una batalla definitoria de alguna hipotética guerra, se buscó motivar desde una perspectiva sanmartiniana a la batalla por un juego que no es más que eso: un juego que en el caso albiceleste practican no menos de quince o veinte millonarios que dicen divertirse con un capricho envuelto en cuero -ahora sintético y decorado- que se rinde a sus pies.
   Se hizo de la final una especie de antes o después del infierno, creyendo y buscando hacer creer a todos nosotros que Satanás es chileno y el argentino es Dios, dueño de todas las verdades, los tiempos, las sentencias y los goles.
   Perdimos, y a llorar al campito.
   Se buscan desde el último penal que nos condenara a la tristeza miles de justificativos, desde deportivos hasta emocionales en una absurda intención de transformar al director técnico en gurú, en guía espiritual o en santón que cura cualquier mal -incluido el de la impotencia futbolística- con un vaso de agua.
   Que el árbitro dejó de cobrar un penal, que fue demasiado permisivo con el juego violento, malintencionado y provocativo de los trasandinos, es otro de los argumentos que esgrimen los inútiles, los malos perdedores y los exitistas que antes del partido ya habían descorchado botellas para dejar escapar las burbujas de una esperanza que después les dio la espalda.
   Los chilenos jugaron a su fútbol, contra el millonario y artístico fútbol que frecuenta las marquesinas y las bolsas de valores y tenemos el honesto deber de reconocer que se dio el gusto de ganarnos sin humillarnos.
   Ya pasó la Copa América y se aproxima en otro Mundial.
   No es para declarar personas inútiles o no gratas a quienes debieron soportar el rigor de la derrota y descender desde sus tarimas de la fama al llano de los triunfadores, que no fueron ellos.
   Es cuestión, si, de plantear el futuro con seriedad y sin olvidar que el fútbol es solo un juego maravilloso, probablemente el más portentoso, como el más quimérico e ilógico de los juegos que está a cargo de hombres tan habilidosos como falibles.
   Apropiarse de las disciplinas del músculo en los momentos propicios, ha sido una costumbre de algunos totalitarismos que con el tiempo y los fracasos, aprendieron que habían equivocado el camino pensando en recoger laureles que al final no fueron más que cenizas.
   Cenizas de sus propios apetitos de grandezas ajenas.

Dolor en los niños futbolistas --------------------------
UNA EXITOSA TARJETA LOCAL SE SUMÓ A
LA ANTICIPADA CORRIENTE TRIUNFALISTA
Y LA REALIDAD LE DIO UNA FRUSTRACIÓN

   Con enorme despliegue publicitario, una tarjeta de crédito local de proyección nacional e internacional que acaba de inaugurar un monumental edificio en Córdoba, sin comerla ni beberla fue partícipe necesaria de una frustración para la mocosada que en cualquier terreno del país “fabrica” una cancha de fútbol donde empiezan a soñar con la fama y con la gloria.
   Con el eslogan “por cada gol arreglamos un potrero” destinaría los fondos necesarios para poner en condiciones esos espacios de diversión, a razón de uno por cada gol que marcara nuestra millonaria y ultra cotizada Selección Nacional de Fútbol.
   Si no hubiera sido por los paraguayos y su debilidad futbolística en la semifinal, la intención de la empresa del plástico a plazo fijo se hubiera quedado sin cumplir sus anuncios, reduciendo la ayuda promocionada a unos pocos baldíos, con lo que no hubiéramos llegado a ser ni por asomo, tal como se anticipaba, “el potrero del mundo”.
   A veces el exitismo exacerbado depara sorpresas no siempre agradables, porque con lo que se gastó en publicidad, en una de esas podían haber construído otro Mario Kempes o algo parecido …

  
Megacausa del Registro ---------------
¿REITERAN ACUSACIONES SOLO
EN CONTRA DE LOS PEREJIILES?

   En la causa del Registro de la Propiedad, que lleva adelanta la Cámara décima de los tribunales provinciales, siempre hay novedades.
   Y nuevamente, desoyendo acusaciones y testimonios vertidos en los juicios que implican a altos funcionarios del gobierno, y a un paso de la saña persecutoria, quienes están a cargo de la causa han reeditado incriminaciones contra los mismos imputados por enésima vez: las mismas cosas, miradas al revés para maquillarlas con un enfoque distinto.
   La situación reviste seriedad porque  valiosos recursos materiales y humanos están afectados a la causa desde hace más de una década, mientras que la investigación se ha convertido en un callejón sin salida que absurda e inútilmente golpea al mismo puñado de perejiles, dejando en el tintero duros cuestionamientos.
   Por eso, entre otras cosas, es para preguntarse: ¿Concluirá alguna vez la investigación?
  ¿Qué medidas se tomarán con los funcionarios mencionados?
  ¿Podrá hablar la Sra. Justicia más allá de sus resoluciones?
  ¿Pagarán los verdaderos culpables?
  ¿Terminarán realmente los ilícitos?
  ¿Los miembros de la comisión especial repetirán esta misma tarea hasta jubilarse?
  ¿Se recuperarán los recursos asignados para ponerlos al servicio de problemas verdaderamente graves?
  La verdad son difíciles interrogantes que solo el tiempo -y en una de esas  la Justicia con su Majestad-  se encargará de responder