12 de agosto de 2015

Inundaciones en Buenos Aires ----------

PONER DISTANCIAS NO SIEMPRE
ES LA SOLUCIÓN MÁS ADECUADA

Suele ocurrir que el individuo, acosado por una desgracia
que no puede resolver, opta por alejarse del problema. Es
la argucia más perversa para la negación de una realidad.

   Debemos entender las presiones y el altísimo grado de estrés que con toda certeza debe soportar alguien que sea candidato a gobernar un país de tan compleja realidad -en lo bueno y en lo malo- como lo es el ejemplo argentino.
   La alternativa de un viaje suele ser la mejor opción, lejos de los teléfonos, de la compu, de las reuniones de gabinete, del estrujón mediático permanente, de las tensiones y los apremios, más aún tratándose del caso puntual de Daniel Scioli, gobernador de media Argentina y postulante a regirla en su totalidad si el electorado lo acompaña.
   Es comprensible cualquier pretexto siempre que se esgrima en tiempos de normalidad no tan solo institucional, pero es muy difícil aceptar un alejamiento cuando el tremendo drama de la inundación se abate sobre la provincia con su lamentable saldo de muertos, desaparecidos, evacuados e incalculables daños materiales, crítica instancia cuya responsabilidad de conducir debe ser asumida con grandeza, compromiso, presencia y patriotismo.
   Si es por ejemplos propios, los cordobeses no terminamos de digerir la situación de abandono que padecimos un diciembre fatídico, cuando la ciudad quedó en el desamparo, asolada por hampones, asaltantes y gente que hasta entonces era decente, todos lanzados al daño, el saqueo y el despojo en todas sus formas, aprovechando una sublevación policial mientras el mandamás de la provincia estaba y permaneció en el exterior pese a la inédita gravedad de esos episodios.
   Dejar Buenos Aires a merced de la caprichosa y volátil naturaleza no deja de ser un acto de inconciencia e irresponsabilidad, por más que se pretenda minimizarlas sosteniendo que el problema es manejable por quienes quedaron en reemplazo y a cargo.
Por suerte y según el dicho popular Dios es argentino y es probable que Scioli y Sra. hayan viajado a Italia -entre otros destinos- para rogarle al Papa Francisco que rece pidiendo sequía.
Gonio Ferrari