1 de septiembre de 2015

El asno académico y la abogada exitosa

DE KEYNESIANOS Y DE BURROS,
COMO PARA REVALIDAR TÍTULOS

   Debe ser estresante para un catedrático que por encima de la sabiduría, sus diplomas y blasones, se lo llegue a considerar “burro” o se le aplique cualquiera de las acepciones que aporta la sinonimia española como borrico, jumento, asno, pollino, onagro y algunos otros casi adjetivos si de calificar su trayectoria académica se trata.
   Es para pensar que si es proclive a las depresiones, el profesor Alejandro Corbacho debiera estar al borde del suicidio (genuino y no como otro resonante caso) o del encierro en algún tibetano y anacoreta retiro budista.
   "Keynes y Corbacho o la Historia y el burro" fue el título elegido por la Sra. de Kirchner para empezar en la red del pajarito para retrucar en casi 40 envíos de 140 caracteres cada uno, a quien había tenido la osadía de cuestionar recientes dichos presidenciales con referencias históricas sobre el nazismo en una columna del recalcitrante opositor que es el diario Clarín.
   Entre otras cosas decía la Sra. en Twitter: “Cuánto mejor nos iría a los argentinos si algunos leyeran y supieran más de lo que escriben y hablan. ¿Vos decís que de Corbacho tampoco se va a acordar nadie? Es lo menos importante, pero… Keynes entró en la historia de la economía mundial”.
   Sería demasiado pesado y presuntuoso para este periodista sin título académico evaluar los conocimientos tanto de uno como de otro de los contendientes o zambullirse en la repetición de las descalificaciones lanzadas a una red social, porque tal actitud me haría ingresar a un escenario de sainete y conventillo que es lo menos apropiado para buscar el camino de la coherencia.    
   En consecuencia, bueno es dar por conocidos de idéntica manera los dichos de la Jefa del Estado como los del columnista clarinetiano.
   
Y con una breve digresión, conviene indicar que de raigambre keynesiana, Axel Kicillof , 44 años, es autor del libro “De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del Pensamiento Económico”. Un análisis de las obras originales. El diario La Nación lo ha calificado en varias oportunidades como marxista y según comentan sus seguidores, con el malsano propósito de desgastarlo y restarle legitimidad a sus decisiones, hasta el punto que un editorialista de ese diario llegó al colmo de señalarlo como "El marxista que desplazó a Boudou". 
   Y si nuestra Presidenta por un descuido abrevó en el pensamiento keynesiano, tendría que demostrar al menos algo de preocupación por el creciente e imparable nivel de inflación que atormenta a los argentinos ya que el británico Keynes -a lo mejor su autor preferido- ha sostenido que "A través de un proceso continuo de inflación, los gobiernos pueden confiscar secreta e inobservadamente una parte importante de la riqueza de los ciudadanos … El proceso lleva consigo todas las fuerzas de la ley económica del lado de la destrucción y lo hace de una manera que ni siquiera un hombre de entre un millón es capaz de diagnosticarla”.
   Esta cita textual es el resultado de una trasnochada costumbre: desempolvar anaqueles depara sorpresas maravillosas, como la encontrada en el libro “Las consecuencias económicas de la Paz” escrito -vaya casualidad- por John Maynard Keynes, Cap. 6, editado en 1919.
   El siguiente párrafo de Corbacho: “En ocasiones, los líderes políticos recurren a las lecciones de la historia para justificar o defender sus acciones. La presidente Cristina Fernández de Kirchner no es ajena a esta práctica. Especialistas han estudiado este fenómeno y concluyen que no está mal usar la historia, el problema es caer en el abuso” fue al decir de los entendidos lo  que más molestó a la Sra. Cristina, como también “Cuando los líderes apelan al pasado sin fundamento de investigación histórica se comportan como “historiadores prácticos-intuitivos”. Lo utilizan en base a una percepción subjetiva, imágenes y conocimiento selectivo… Los expertos sostienen que aquellos que recurren a contar la historia con esa perspectiva muestran una gran confianza en sus afirmaciones y carecen de inhibición para utilizar el pasado en formas diferentes, aunque sepan poco del tema”. 
   Después sobrevino el bombardeo via Twitter, que la Sra. como se consigna al principio,
titulara "Keynes y Corbacho o la Historia y el burro", lo que originó que Corbacho se refiriera a esa ofensa un día después diciendo "Estoy sorprendido por la ferocidad del ataque. Que me ponga el apodo de burro me sorprende, porque he estudiado mucho este tema. La explicación y la teoría sobre el nazismo no se basa en leer sólo a Keynes, que escribió en 1919 y no vio lo que venía”.
   Y otro periodista buscando que Corbacho se defendiera de su “burrez” le dijo que los argumentos esgrimidos “eran sin duda letra de Axel Kicillof” quien había elaborado su tesis académica sobre la obra de Keynes, a lo que se limitó a contestar con la brevedad de los sabios: “Puede ser, le recomendaría que mire otros libros”. 
   Y a propósito para conocimiento -y de ninguna manera para odiosas comparaciones- se hace oportuno comentar que Alejandro L. Corbacho es Ph.D. in Political Science, University of Connecticut (USA); Master of Arts en Ciencia Política y Certificate of Latin American Studies, University of North Carolina at Chapel Hill; Licenciado en Ciencia Política, Universidad del Salvador (Buenos Aires). Fue becario Fulbright, Ford y CONICET. Desarrolló investigación en el Instituto Torcuato Di Tella, CEDES y la Universidad de San Andrés. Ex profesor en las universidades de San Andrés, de Buenos Aires, del Salvador y en el Colegio Militar de la Nación. Fue Secretario Académico de la Carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires y asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores para el proyecto "Historia de las Relaciones Exteriores de la República Argentina". Investigador principal en la obra Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina.  Es miembro del Consejo Asesor del Center for Latin American and Caribean Studies (CLACS), y miembro del Consejo Asesor de la Fundación TAEDA, Argentina.
   De última y para no aburrir, buscando la consistencia que cada uno pueda tener de sus conocimientos aplicados tanto al periodismo como a la conducción de un país, sería oportuno tener el placer -sin que se busque lesionar alguna investidura- de ver ese proclamado y exitoso título del que tanta gala se hace y que está rodeado de un halo de misterio que será seguramente alimento para disipar dudas actuales y de las venideras generaciones.
Gonio Ferrari