20 de septiembre de 2015

S.L.B.: 20-09-15 - EL MESTRISMO, 4 AÑOS MÁS Y LA COSTOSA CAMPAÑA - BASTA YA DE OCULTAR LA POBREZA - FAYT, NO SOLO UNA RENUNCIA - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - LA SITUACION TUCUMANA - LA CAMPORA Y SU BOLSA DE TRABAJO - MAÑANA LA PRIMAVERA - PARTIÓ MIGUEL IRIARTE, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido el 20/09/15 por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

MESTRE 4 AÑOS MÁS, EL COSTO DE LA
CAMPAÑA Y EL AGUERRIDO S.U.O.E.M.



   Los sesudos e imprescindibles analistas políticos han venido quemándose los sesos en la evaluación numérica de los resultados del domingo pasado, con algunas excepciones de estimar la importancia geográfica en la emisión del voto y la consecuencia de sus triunfadores zonales.
 
 Hacia la periferia se advierte una inclinación por quien resultara segundo y mientras nos vamos adentrando a los sectores menos alejados, la uniformidad de la adhesión mayoritaria al actual Lord Mayor es contundente.
   No faltan malintencionados que relacionan esa separación del electorado en función del incontrolable y accesible comercio de sustancias prohibidas, que viene creciendo frente a la inoperancia del Estado que tiene la obligación de proteger a la ciudadanía pero parece haberse olvidado de hacerlo.
   La cuestión entonces y para disipar cualquier duda que pudiera existir acerca de las intenciones que abrigaban los candidatos al Palacio 6 de Julio, lo trascendente sería conocer oficialmente y no por chismes, rumores o voceros poco serios, el origen de los fondos para haber realizado una de las campañas proselitistas más costosas de los últimos tiempos.
   Partiendo de la base que quien aporta dinero lo hace por inversión y no por generosidad, habría que ir viendo con el tiempo, cómo aparecen los beneficiarios de esa operatoria, sin caer en el error de poner la mira solo en el ganador, sino en lo que vayan logrando todos los que gastaron cifras enormes y en algún caso para obtener paupérrimo resultado electoral y desmedido papelón.
   Mientras no se conozca fehacientemente y como lo manda la ley, de dónde provinieron esas cifras, todo lo que se analice serán solamente especulaciones de cenáculos y mentideros.
   Como vecino, me asiste el derecho de saber si parte de mi dinero fue a una campaña
precomicial porque se movieron partidas tanto municipales como provinciales y nacionales y ni qué hablar de cuentas privadas.

   Cuando ese aspecto quede aclarado ante la opinión pública, se terminarán los gurúes y quedará consagrada la verdad.
   Y podremos saber, de paso, qué precio se pagó y quienes dilapidaron por tanta mediocridad a la hora de atacarse y descalificarse, en lugar de luchar con propuestas para mejorar esta ciudad que es de todos.
   De todas maneras, algunos ya se apresuraron a mostrar la auténtica y escondida hilacha y develar su pertenencia política, con lo que parte del origen de los fondos quedaría develado.
   Es bueno ir conociéndolos, aunque ya fueran conocidos.
   Y ahora se abre para el joven intendente un período de otros cuatro años, en los que deberá esmerarse para cumplir con su latiguillo de que para todo lo que pensaba hacer, no le alcanzaba el tiempo.
   Más aún ahora, cuando lógicamente su mira con certeza que se va a enfocar en la gobernación, a la que podrá aspirar si su gestión en la ciudad no tiene tropiezos y cumple con los vecinos.
   Uno de los aspectos más salientes que le tocará considerar es la relación que tendrá con el aguerrido gremio municipal, acostumbrado a la vigencia del conflicto permanente, como mecanismo para alcanzar demandas y caprichos.
   Es una pena que a veces piensen más hacia adentro que en los vecinos, que tributan cada vez más para que ellos ganen mejor trabajando menos.
   Alguna vez se restablecerá el equilibrio en tal sentido.
   Será cuando la autoridad ejerza en plenitud y tenga espaldas para enfrentar a la prepotencia que tanto daño nos ha hecho.

BASTA YA DE OCULTAR LA POBREZA


   Más allá del entredicho que tuviera como protagonistas al bisoño ministro de economía y una legisladora que reclamaba se dieran a conocer las estadísticas reales sobre pobreza e indigencia en el país, se me ocurre que el tema merece la atención de las autoridades.

   Porque en lugar de pelear por números más o números menos y de cuestionar o no la procedencia de esos informes, se impone una acción inmediata y seria para neutralizar uno de los problemas más agudos que padecen los desafortunados argentinos carentes de recursos para subsistir.
   Desde los más encumbrados sectores del poder se niega la existencia de carenciados, vendiendo el humo de la plena ocupación que no existe y de la inclusión social que es en realidad mero asistencialismo, que es lo que impide la demanda laboral ya que por lo general, el beneficiario de planes y subsidios es enemigo de la honrosa transpiración.
   Dejemos de lado los penosos casos de los qom y de otros aborígenes como así también de los olvidados, mientras más lejos estén del santuario kirchnerista que es la Casa Rosada con sucursal en Olivos y filial comercial en El Calafate.
   La pobreza es tan real, que un elevado número de jubilados nacionales cobra por debajo de los límites dignos, pese a que se los utiliza aviesamente en campañas donde los muestran felices, satisfechos y contentos con lo que perciben.
   Vemos la pobreza, que antes se refugiaba en el trasnoche de las grandes ciudades, aparecer a plena luz y en todas partes, y no me vengan con que aquí nadie se muere de hambre porque dejando de lado los penosos casos conocidos, originados en cuestiones culturales, costumbres o lo que fuere, tienen para el ciudadano el rótulo de lo evitable.
   La única manera de terminar con la pobreza, dicen los entendidos, es creando trabajo que alimente y dignifique, dejando de lado el estilo de la limosna coyuntural que momentáneamente aparece como paliativo, aunque en realidad sea disociante por los conflictos sociales que genera.
   Y en apoyo de la creación genuina de fuentes de trabajo, terminar con la corrupción es otra de las maneras de pensar no tan solo en el bolsillo propio, sino en las angustias ajenas.
   A la pobreza, para vencerla, hay que conocerla.

¿ESE ES EL VIEJITO GAGÁ?


   Tiempo atrás su alejamiento de la Corte Suprema hubiera significado para el kirchnerismo el mismo placer, al menos en lo estético, que haberse extirpado un molesto forúnculo alojado en el cutis.
   Aníbal Fernández, el superministro y lenguaraz madrugador, procuró ser ocurrente y quedó como el prontuariado patán que nunca dejó de ser.
   Humillado, devaluado, menoscabado incluso en su condición de caballero de la ley, el más veterano integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación mantuvo la altivez de su decencia, fue respetuoso con quienes vulneraron prolija y corporativamente esa virtud que debiera ser innegociable y de mil maneras quisieron obligarlo a una renuncia con sabor a huída.
   La paciencia, atributo de los sabios, es a veces una semilla amarga aunque el tiempo implacable a menudo la premia con frutos dulces: “Todo prospera a su hora. No hay que apresurarse”, sostenía Lyn Yutang.
   Para su edad envidiablemente casi centenaria, el Dr. Carlos Fayt demostró reflejos inusuales tanto en lo político como en lo práctico: deja la responsabilidad de su reemplazo en manos de quien ocupe la Presidencia de la Nación en el democrático pos kristinato.
   ¿Serán los mismos? ¿Será el de otro color político.
   El polémico personaje plantó para la historia la seguridad de un estado de excepción: con tres miembros los fallos del alto tribunal de la República están obligados a la unanimidad.
   Tantos millones de palabras se malgastaron en pretender debilitarlo para quebrarlo y Carlos Fayt utilizó solamente 40 para anunciarle a la Presidenta que se iba.
   Decir me voy no siempre es irse.
   Así lo hizo el viejito nonagenario a quien acusaron de inútil y gagá, con un estilo que suele ser el privilegio de los inteligentes: me voy, pero cuando yo quiero y no cuando ustedes lo imaginaron llevados por la prepotencia.
   Toda una actitud de legalidad, talento y elevada autoestima, poco frecuentes en la senectud.
    Desde ahora y aunque se vaya, pasará a ser parte de los sueños de muchos.
    Y de las pesadillas de varios… y varias.

ALGO SOBRE LA MEGACAUSA 

  Continuamos transitando en la causa del Registro de la Propiedad, el juicio de Juan Carlos Fraga y otros imputados, del grupo de los que, sea cual sea el veredicto, ya cumplieron una condena previa bajo la figura de la prisión preventiva de tres años, situación que para la mayoría de los entendidos constituye una real aberración jurídica.
   Además del abuso de la prisión, transformada en elemento extorsivo, otro de los reclamos fue el de una investigación seria que apuntara a encontrar a los verdaderos culpables.
   Así en un folleto se lee: “Una investigación seria demostraría que buena parte de los imputados no han cambiado su estilo de vida, no han incrementado sus patrimonios,  no han dejado de tener que trabajar todos los días para mantener a sus familias. Sin embargo, Gavier pretende que son culpables de operaciones fraudulentas que involucrarían mucho dinero, pretensión  que repugna el sentido común".
   Por definición los llamados delitos de guante blanco involucran a personas con alto status social y económico y son inseparables de un consecuente enriquecimiento ilícito que permita al sospechoso gozar de un nivel de vida nada acorde a los ingresos declarados y conocidos.
   Los escandaletes que comprometen a altos funcionarios por este tema son noticia diaria y en este caso, si bien unos pocos adinerados sirvieron para adornar la causa, el grueso de los imputados, más precisamente los largamente presos sin juicio, no reúne ninguno de estos requisitos, mientras que estas condiciones, paradójicamente, sí definen a varios funcionarios de alta gama concretamente mencionados por algunos testigos y curiosamente olvidados por quienes investigan.
   Con mirada ciega y amnesia selectiva, será difícil encontrar Justicia.

TUCUMÁN Y LA CONVULSIÓN POLÍTICA


   Cuando pensábamos que las marchas a favor y las que se hacían en contra de lo ocurrido en las elecciones tucumanas, dejarían un saldo escandaloso y posiblemente luctuoso, no se dieron situaciones de enfrentamientos físicos, aunque la esgrima política fue intensa.
   Quema de urnas, actas truchadas, telegramas fraguados, desmedida represión policial y otras lindezas llevaron el caso a la Justicia, donde para dolor del oficialismo dos jueces en lo contencioso administrativo, tengo entendido que anularon el resultado mientras continuaba el escrutinio definitivo.
   Los números le dieron el triunfo al Frente para la Victoria por cerca de 11 puntos, pero la Justicia dice que habrá que votar de nuevo, para lo cual el tiempo no alcanza si es que se respeta la Constitución tucumana que establece plazos por ahora incumplibles.
   Dejando aparte informalmente los vericuetos y las exigencias para un nuevo llamado, flota en el aire una pregunta que nace de la desconfianza porque el empeño en impedir nuevos comicios llama la atención.
   ¿Para qué hacerlo, si la ventaja es de 11 puntos y no puede haber ocurrido un fraude tan grande como para llevar la diferencia a ese nivel?
   Pero desde la otra vereda, donde se asegura que han sido comprobadas más allá de lo testimonial varias travesuras, quisieran saber por qué se niegan si están tan seguros de ganar en esta nueva instancia.
   La desconfianza ha venido creciendo, cuando la sociedad argentina ha tomado en cuenta gracias a varios episodios, la vigencia del estilo feudalista que sostiene a la familia Alperovich mientras le incrementa el poder y sus riquezas.
   Contra esos antecedentes, en un pueblo cansado de padecer cíclicas privaciones, las sospechas de maniobras ilegales en una elección para perpetuarse despiertan lógicas inquietudes y desconfianzas.
   Cuantas veces se ha querido pasar por encima o por debajo de la Constitución, se han encontrado los mecanismos para hacerlo y ésta no sería la excepción.

LA CÁMPORA TRABAJA



   Por allí la gente que es mala y comenta anda diciendo que en la Anses han ingresado arriba de cinco mil nuevos empleados, muchos jerárquicos y que por rara casualidad pertenecen a la organización paraestatal La Cámpora.
   Lo mismo habría ocurrido en Fadea y en otros organismos de la órbita nacional, tomando a esas dependencias como una virtual bolsa de trabajo para la dirigencia que responde a la conducción de Máximo, el entretenido comandante camporista.
   Ocurrió también eso en las oficinas donde se gestionan y otorgan en varios puntos del país el Documento Nacional de identidad y el pasaporte, acerca de lo cual es bueno reconocer que los chicos y las chicas, la mayoría muy jóvenes, trabajan a conciencia, son eficientes y siempre tienen buen gesto hacia quienes demandan su gestión.
   En pocas palabras, producen, se esfuerzan, van y vienen y muestran una imagen positiva de la tarea que realizan, justificando ampliamente ante la sociedad lo que perciben a fin de mes.
   No sé si ocurre lo mismo en la Anses, casi siempre en conflicto por demandas laborales, a menos que se los incorpore para neutralizar esos movimientos de protesta.
   El caso que aparece más curioso es el de Fadea, don de se prometió que repararían aviones de todo el mundo, que fabricarían para abastecernos y que superarían a la vecina y brasilera Embraer, que le vendió o le alquiló varias aeronaves a Aerolíneas Argentinas.
   Y hace pocos días, solemnemente, la Sra. Presidenta en una de sus emblemáticas cadenas mediáticas anunció que se construirían 40 aviones para entrenamiento avanzado.
   A lo mejor se refirió a los mismos que anunciara años atrás, que estarían listos para el 2014 y creo que alcanzaron a armar uno para mostrarlo y sacarle fotos.
   ¿Se acuerdan de Moreno?
   Si… el que les vendió a los angoleños una cosechadora de cartón, y por lo que se advierte, le dio nacimiento a un nuevo estilo que busca hacernos creer que producimos.

MAÑANA,  LA PRIMAVERA



   Ya estamos viendo las hormonas pasearse por las calles, unas con zapatones desproporcionados y otros con tatuajes y poco peine por los parques y plazas, caminando por la peatonal, en fin… por toda la ciudad maravillosa que pese a sus problemas urbanos es nuestra Córdoba.
   La vemos en una juventud única, irrepetible y en mucha medida candorosa por falta de experiencias negativas y por exceso de cariño en el ámbito de su vida cotidiana.
   Ricos y pobres, clase media o con vocación de carencias es lo mismo para cuando se ronda desde los 14 años del acné hasta la edad de la emancipación en todo sentido, menos en la económica porque es la más difícil de acceder.
   Todo esto es el anuncio primaveral, que por una inusual forma de asomarse, nos hace pensar que incluso el Creador, el Dueño de Todos los Relojes, estuviera apresurado por ver felices a los adolescentes.
   Sean o no estudiantes, cultores o no del viejo picnic, de aquellos tiempos en que los recuerdos más presentes son aún las hormigas, los mosquitos y esa mocosa que hacía como que nosotros no existiéramos.
   Casi no hemos tenido invierno riguroso hasta ahora.
   Seguramente ese viejo gruñón de vientos llegará tarde para hacer sentir la severidad del frío, la inseguridad de la escarcha y la moquera molestia de las narices heladas.
   La primavera ya está en el umbral y a pocas horas.
   Le abramos las puertas tanto los jóvenes como nosotros que por una ley natural, cada vez más nos encanta ver la felicidad ajena por encima de la propia.
   Porque ser feliz, también para el Altísimo con el nombre que le quieran llamar, es sin dudas la mayor de las glorias.

NOS DEJÓ MIGUEL IRIARTE


   Era una delicia conversar con este tipo de talento integral, acelerado, ansioso, que vivía en la permanente y renovada búsqueda de cosas viejas que por ser parte del pasado a veces se refugiaban en la humana ingratitud de los olvidos.
   Y eso hacía Miguel Iriarte, Emperador de San Vicente, consumado e inconstante peluquero que regaló a los escenarios las costumbres, los dichos, las alegrías y los dramas que eran parte de ese otro escenario enorme que es la vida; la vida cercana, la de sus vecinos, la de quienes caminaban y madrugaban aquellas calles con poca luz y aliento a curtiembre y corso.
   Si la existencia de un ser tan especial se midiera en pocos segundos, es para concluir que Miguel nació en San Vicente, voló al Actor Studio de Nueva York y volvió a San Vicente para morir entre los suyos y crear por merecer, en ese instante, un agradecido monumento como pionero del cordobesismo, un título que por su origen y trascendencia no merece ser utilizado más allá de su propio y contundente significado cimentado en eso que algunos le llaman costumbrismo pero que en realidad es lisa y llana historia.
   Esa historia será con el tiempo la encargada de ventilar las mil peripecias del personaje, agudo y pertinaz observador, captador de gestos, ladrón de dichos y partero de actores y de actrices que para el cordobesismo auténtico inmortalizaron creaciones como San Vicente Super Star, 15 caras bonitas 15, Eran cinco hermanos y ella no era muy santa, que incluso despertaron polémicas y envidias en el mundillo farandulero que no alcanzaba a entender que ese negrito de barrio tuviera la magia autodidacta de consumar éxitos como esos, de tamaña taquilla y resonancia.
   Peor aún, cuando se iban enterando que Iriarte conducía talleres y armaba grupos teatrales en la Colonia Vidal Abal de Oliva, en ALPI, en cárceles para hombres y para mujeres y en los Hogares de Día, instituciones destinadas a la contención y atención de ancianos sin cobrar ni un cospel, digiriendo con frecuencia las demagógicas promesas de los dueños del poder.
   Miguel Iriarte fue un capo desde las tijeras hasta las tablas; desde el peine hasta la emoción; desde su desinteresada docencia hasta la amistad fraternal; desde su humildad hasta el compromiso de la adopción.
   Es ahora cuando más se merece una lágrima… y un aplauso.