4 de octubre de 2015

S.L.B.: 04-10-15 - JAIME, NIEMBRO Y CALÓ - CORDOBA INDEFENSA - MEJORA DEL TRANSPORTE URBANO - ADVERTENCIA DEL EPISCOPADO - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - ¿JUGADITA DE BOUDOU? - EL VERANO Y LA ELECTRICIDAD - PROSTITUCIÓN POLÍTICA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 4 de octubre de 2015 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

JAIME, NIEMBRO Y CALÓ


   Bien lo sabemos aunque lo veníamos sospechando desde tiempo antes, que el bueno de Ricardo Jaime está hasta las manos no tan solo en la causa en la que recientemente fue condenado con benevolencia, sino en otras cuestiones pendientes, como por ejemplo el accidente de la Estación Once, con 51 muertes como consecuencia.
   Dos millones de pesos, para ese no tan ex funcionario, es una bagatela por las cifras presupuestarias que manejaba a su gusto y placer.
   El comentarista deportivo  Fernando Niembro, candidato macrista a legislador, metió las manitos en la lata en el rubro publicidad en beneficio propio y acosado por la certeza de su culpabilidad, debió resignar su apetecible postulación, aparte de lo cual debiera devolver aunque fuera en plan Z, todo lo que consiguió delictualmente.
   Queda la situación de Antonio Caló quien no es candidato a nada, sino a continuar al frente de la pachorrienta y poco comprometida CGT oficialista, denunciado y con evidencias, de haber recibido la pavada de 20 mil dólares mensuales, puntualmente desde hace ocho años, en una supuesta maniobra de lavado de dinero.
   Los casos de Jaime y de don Niembro son virtualmente indefendibles y casi emblemáticos como actos corruptos que los descalifican para cualquier futuro de carácter político, cuyas puertas les han sido cerradas con toda justicia frente a las evidencias dadas a conocer.
   Distinto es lo de Caló, denunciado en su condición de secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica por un ex gremialista del mismo palo, un tal Segundo Pantaleón Córdoba, procesado en otras causas y con varias cuestiones judiciales pendientes.
   Y en este tsunami de denuncias cruzadas, de acusaciones en ida y vuelta, surge otra de las muestras con argentino sello propio, que es investigar al denunciante.
   En este caso está bien, porque el volumen del prontuario de ese tal Pantaleón Córdoba se asemeja a la guia telefónica de Buenos Aires, lo que de ninguna manera puede ser utilizado para exculpar a Caló.
   Lo correcto, lo legal, es que se profundice la investigación sobre la calidad de la denuncia contra el mandamás de la CGT adicta al modelo nacional y popular, pero que con ello no se consagre su inocencia en el tema de los 20 mil dólares mensuales.
   En pocas palabras, la Justicia tiene la obligación de investigar los dos casos hurgando hasta el hueso, para llegar a la verdad condenatoria o absolutoria.
   No hacerlo o demorarlo, será una muestra que las agresiones, las denuncias y las descalificaciones, durante una campaña preelectoral, tienen otro precio.
   Y eso, no es para nada justo ni correcto. 

CORDOBA INDEFENSA


   Es tal la desorientación del gobierno de la provincia en materia de inseguridad, que ya ni los remiendos alcanzan para evitar el crecimiento de la delincuencia y pese a todo lo siguen negando.
   Y quienes suponían meses atrás que habíamos llegado al límite de la tolerancia en materia de desamparo estatal con relación a los ataques del hampa, volvieron a equivocarse y así es como seguimos pagando las consecuencias, con la obligación de reconocer que igual que los corderos, con nuestra mansedumbre nos estamos dejando matar.
   Es como si la resignación hubiera doblegado nuestra capacidad de reaccionar. No hemos cambiado un ápice esa maldita costumbre de sucumbir ante los espejismos, mientras llenamos los vacíos de nuestra ansiedad con discursos, promesas y otras formas que adquieren las cuentas de colores.
   Los altos funcionarios le rehúyen referirse públicamente al tema, sosteniendo a través de voceros que no es cuestión de hablar sino de actuar, cuando vemos que tal desverguenza se destroza al chocar con la diaria realidad de una policía aletargada que carece de directivas sensatas porque no existe, desde hace tiempo, una política integral de seguridad.
   No es atinada política de seguridad seguir gastando millones y millones de pesos en autos nuevos, ni en armamentos, ni en comunicaciones, ni en apresuradas incorporaciones de personal, porque está dolorosamente demostrado que eso no sirve para nada, porque el hampa por la impunidad que le regalamos está mejor organizada y es más inteligente.
   Le regalamos, es así, a  través de nuestros representantes surgidos por el voto tras campañas que resultaron más costosas que haber reinstaurado la merecida tranquilidad en el seno de la sociedad, porque una vez asegurada su continuidad en el poder, ellos se olvidan de lo pomposamente anunciado, de las tonteras de optimizar algo inviable y caen a la estúpida amnesia al embriagarse de apetitos políticos mientras pelean por llegar a sitiales tan encumbrados como inmerecidos.
   Estamos demostrando ser el único pueblo que premia y sostiene a los inútiles; a los demagogos inservibles que son incapaces de instrumentar gestiones que mejoren nuestra calidad de vida, privilegiando eso sí, su crecimiento patrimonial que sin dudas les mejora el propio nivel.
   La Justicia suele ser el ámbito que funciona como puerta giratoria para quienes se burlan de la ley y ese es uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta, aunque existe la base evidente de lo que nos está sucediendo: estamos al borde, si no en los umbrales de la cartelización cordobesa calcada de los tristes y sangrientos modelos de Colombia en sus peores tiempos, o de México en los actuales.
   “No se puede aceptar esa resignación (la nuestra) que confunde el conformismo con la virtud, que es aceptación serena del dolor y de los hechos. Me repugna cualquier resignación que amortigüe las ansias de vivir y de mejorar”, supo sostener Martín Descalzo y no estuvo equivocado.
   Ya resulta una pavada gritar a los cuatro vientos que todos conocemos quienes, donde, cuándo y a cuánto se vende lo prohibido, empezando por el alcohol, con el agravante que tanto los legisladores como las policías (provincial y federal) y la Justicia (provincial y federal) tampoco lo ignoran, todos sumidos en una repugnante y sospechosa apatía.
   Si nosotros, que como única arma contra lo que sucede tenemos el voto y no lo usamos a conciencia, deberemos reconocer nuestra oculta vocación no tan solo por la indiferencia, sino por el suicidio.
   Que nosotros como sociedad impotente, engañada e indefensa miremos hacia otro lado es comprensible por el desamparo y el miedo, pero que las autoridades lo hagan, no tiene perdón de nadie.
   Ni siquiera de Dios.


¿JUGADITA DE BOUDOU?


   Si dentro de la enorme cantidad de entretenimientos que de niños practicamos los argentinos, a alguien se le ocurriera premiar al número uno en el juego de las escondidas (¿se acuerda eso de que el que no se escondió se jodió?) nuestro vicepresidente se llevaría los laureles.
   ¿Por dónde anda? ¿Qué es de su vida?
   En lugar de ubicarlo por su gestión como segunda autoridad del país, lo conocemos por sus viajes al exterior, amoríos y una intensa actividad social en el círculo de sus más intimas relaciones.
   Y es la pregunta de muchísimos argentinos: ¿qué será de su futuro en el caso de un cambio del signo político que nos gobierna?
   ¿Irá a responderle a la justicia sin padrinazgos que le aseguren impunidad?
   Como la gente es mala y a veces comenta chismes de vereda, ha empezado a dar vueltas la versión de una operación que salvaría a Aimèe Boudou del traje a rayas.
   Si los que ocupan la Casa Rosada son los amigos que le quedan, se haría nombrar embajador en México, allí se casaría con su bonita y reciente novia azteca, por esa razón pediría la nacionalidad, y de esa manera no podría ser extraditado para rendir cuentas entre nosotros, ya que sería ciudadano mexicano y no se lo puede extraditar de su país.
   No está mal pensado, aunque la bronca se multiplique a la hora de hacer números en el caso que le encuentren maniobras reñidas con la ley.
   Porque si se siente inocente; si sabe que nada incorrecto ha cometido, es sumamente extraño que se esconda de tal manera, incluso cuando teóricamente está a cargo del gobierno nacional durante las ausencias de la Señora.
   Para el joven motoquero y rockero guitarrista, parece que las preocupaciones son otras, como por ejemplo, que no gane nadie adversario del modelo gobernante.

LA VERDAD, MEJORA EL TRANSPORTE


   Para conocer los problemas de la ciudad nada mejor que recorrerla, tanto en auto como caminando -preferentemente de día- y utilizando el servicio de taxis y el transporte urbano de pasajeros.
   La verdad, con relación a los ómnibus y sus recorridos, se puede decir que ha mejorado bastante al menos haciendo comparaciones con aquellos días de caprichos sindicales, endurecimiento de posiciones por la interna de la UTA y esa permanente injuria al resto de la masa trabajadora que utiliza ese servicio por obligación y debió padecer la pérdida de los plus por presentismo y puntualidad.
   Se advierte la incorporación de nuevas unidades, las demoras se han reducido y la calidad del servicio en consecuencia ha dado un salto cualitativo hacia delante, aproximándose a un nivel de excelencia.
   Es cierto que faltan unidades adaptadas al requerimiento de personas especiales, pero poco a poco se va cumpliendo con lo tantas veces prometido y olvidado después de las urnas.
   Además y aunque parezca un detalle inconexo, el bacheo de calles ha permitido mejorar la velocidad comercial del servicio de transporte urbano, lo que se suma a la evidente mejora generalizada.
   Es de esperar que los otros servicios controlados por la comuna reciban la misma atención en cuanto a una mejora en su calidad, como para convencernos que vamos en camino a vivir en una ciudad ordenada.
   Que el tránsito caótico se ordene, que las peatonales vuelvan a serlo sin mercado persa donde conviven ropas, mascotas, zapatos, juguetes, sombreros, frutas, salames de perro y quesos vencidos por el sol.
   Que haya cloacas y buen servicio de recolección de basura y limpieza de calles.
   Merecemos una Córdoba bonita, hospitalaria y vivible.
   Que sea orgullo para nosotros y seamos orgullosos de mostrarla a quienes nos visitan.
   Que no sea solo cómoda para viajar en ómnibus.

PROSTITUCIÓN POLÍTICA


   En la actualidad, realmente una confusa e incierta actualidad, ya resulta casi imposible al ver a un político, determinar con exactitud y sin especulaciones, a qué corriente pertenece.
   No sabemos si es normal y correcta tanta movilidad en lo ideológico, porque alguno que solía desgañitarse contra otro, ahora se los vé como en matrimonio ultra moderno donde parece que el sexo original no cuenta.
   Los cambios de camiseta han pasado a formar parte de lo normal, destrozando aquellos viejos postulados devorados por las polillas de la realidad, como por ejemplo para un peronista no hay nada mejor que otro peronista o que se rompa pero que no de doble y tantos otros …
   Es probable que este comentario sea tomado como un planteo vetusto, a contramano de la modernidad política que exige e impone una dinámica de pensamiento y acción muy distinta a la obsolescencia de años anteriores.
   La aparición permanente de nuevos protagonistas agrega cantidad pero dudosa calidad por carencia de antecedentes y claros objetivos, aunque acompañada de generosas partidas -algunas graciosamente rotuladas como anónimas- destinadas a marketing y fortalecimiento de esa epidemia argentina que es el asistencialismo.
   Es cuando nos acosan las dudas, porque todo este cambio que vivimos tiene como mentores a personas; a seres dedicados a la política como camino a recorrer para la toma del poder, o sea con claros objetivos de grandeza sin que importen los costos ni los orígenes.
   Si cayera en el simplismo, hasta me animaría a decir que se trata de una velada forma de prostitución mental.
   Pero no… prefiero que lo analicen, más allá de los politólogos, gurúes o sociólogos, los siquiatras que mejor conocen los vericuetos del sentimiento humano.
   Ellos seguramente tendrán la palabra más autorizada.

CALOR Y ELECTRICIDAD


   Cuando días atrás rescatamos de los placares las ojotas, el short, los corpiños calados, las musculosas y los bermudas, llegamos a pensar que despedíamos al invierno y sin primavera mediante ingresábamos plenos de gozo y transpiración a un anticipado verano.
   Nos equivocamos de medio a medio y anoche, por ejemplo, volvimos a la bufanda, la campera inflable, los calzoncillos largos y las medias y el gorro de lana.
   En aquellos días que pasaron el desborde en la demanda de energía eléctrica para alimentar los acondicionadores, determinó uno que otro colapso en el suministro domiciliario y los cortes volvieron selectivamente a determinados barrios.
   De acuerdo con el cronograma de interrupciones que da a conocer la EPEC, es para pensar que están trabajando no tan solo en extender las redes en una ciudad que tanto crece, sino a reforzar las existentes con miras al vecino tiempo de los calores.
   Roguemos que al explotar la previsible demanda podamos advertir que las previsiones de algo sirvieron, al menos para impedir que se nos pudra la carne, que debamos tirar comida frizada o que estemos obligados al padecimiento del termómetro enloquecido.
   Y que el trabajo haya sido bien hecho para que no lamentemos la vuelta de la electricidad que nos queme televisores, heladeras o micro ondas por exceso de voltaje, hagamos los reclamos y nos contesten un año después que la culpa fue nuestra por no desenchufar los artefactos.
   Si estas premisas se cumplen, es para pensar que la gente de EPEC, pueda ser merecedora del jugoso y envidiado plus por eficiencia, que han venido cobrando durante tanto tiempo, incluso cuando la realidad demostró que esa proclamara calidad, era demostrablemente remota.
   Imploremos que ese panorama haya cambiado.

EL EPISCOPADO Y LA CORDURA


   El difícil pensar con sentido absoluto acerca de la intromisión de los ministros de la Iglesia en cuestiones que hacen a la política, pero se debe entender que se trata de personas que por lo general están en contacto directo y frecuente con la gente, a diferencia de ciertas autoridades que llegan al poder y lo primero que hacen es cerrar las puertas de sus despachos.
   Por eso es una obligación de la conducción política del país tomar a conciencia y con seriedad el reciente documento del Episcopado Argentino, advirtiendo la existencia de un clima de agravios, sospechas y denuncias planteadas en casos como el de los comicios tucumanos.
   Sostienen los prelados que ese clima lamentable debilita la credibilidad de personas e instituciones, agregando que la democracia que tanto esfuerzo costó alcanzar y preservar, es una conquista que no puede ponerse en riesgo.
   Y como si tales argumentos no tuvieran peso, en el texto del Episcopado se citan conceptos del Papa Bergoglio en el sentido que es necesario retomar el camino de los valores éticos y promover una cultura del encuentro que facilite la amistad social.
   Exige que los partidos y candidatos presenten con claridad sus plataformas, propuestas e ideas y que sean respetuosos ante los ocasionales adversarios.
   La Iglesia en este caso no olvidó a la oposición, instándola a morigerar el clima de reclamo que ha instalado en la sociedad.
   Con tamaña claridad, se me antoja que es el mensaje más claro y contundente que necesita no tan solo la ciudadanía, sino quienes aspiran a gobernarla.
   Que no caigan a la soberbia de desoírlo.

ALGO SOBRE LA MEGACAUSA

  El juicio de Fraga continúa esta semana y no escapa, como todos los de la causa del Registro de la Propiedad, a la existencia de situaciones particularmente curiosas.
   La Fiscalía citó, como parte de sus testigos, a un miembro de la Policía Judicial que en su momento habría estado a cargo de la investigación de los supuestos ilícitos.
   El expediente contaba con una declaración previa del investigador, realizada tiempo atrás "a puertas cerradas con el Fiscal", sin la presencia de contraparte o abogado defensor que pudiera objetar algo. 
   Es por esto que nuestro sistema judicial prevé la instancia del juicio oral para que quien sea acusado de algo, y con seguridad es lo que a cualquiera de nosotros nos gustaría, tenga la oportunidad de defenderse y confrontar esa acusación.
   No ocurre así en esta causa.
   El investigador llamado a declarar respondió ante cada pregunta de la defensa: "No lo recuerdo..", "..fue hace mucho tiempo..", "..no estoy seguro..", y un sinfín de expresiones que enriquecen los sinónimos del olvido y que culminaron con la autorización de los jueces para que el Fiscal leyera la declaración y el testigo asintiera. 
   Y podría parecer un hecho aislado de no ser porque nuestra memoria y la revisión de los procesos anteriores muestran que los investigadores judiciales de esta causa han hecho de la amnesia su bandera distintiva.
   Incluso podría ser contagioso porque lo mismo ocurrió con otra testigo presentada por la Fiscalía y a quien el Fiscal además, y ante la protesta de la defensa, también le indicó la respuesta.
   En general, la capacidad del ser humano para recordar información  es extraordinaria. Por eso en las culturas ancestrales, sin escritura, la historia quedaba en manos de los ancianos, capaces de rememorar acontecimientos de varias generaciones. 
   Es difícil pensar, a más de grave, que quien se especializa en una tarea se olvide con tanta facilidad de ella, como si un ingeniero no recordara cómo hacer los cálculos antes de construir su casa o un cirujano olvidara la anatomía justo al momento de operar
  Sin embargo los investigadores de Tribunales en la compleja causa del Registro de la Propiedad todo lo olvidan, especialmente al momento de dar la cara.