15 de noviembre de 2015

S.L.B.: 15/11/15 - HOY, DIA DEL DEBATE - SCHIARETTI Y UN ABSURDO RUMOR - DOÑA HEBE, ROMANO, FEINMANN Y EL RESPETO - LAS PREVENTIVAS DE LA MEGACAUSA - PATRIOTISMO Y BUENA MEMORIA - MASACRE EN LA CIUDAD LUZ - DOS GRANDES QUE SE FUERON, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 15-11-15 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.
  
HOY, EL DEBATE


   Suena medio difícil que alguien vaya a cambiar el destino de su voto influenciado por el discurso, los gestos, las preguntas, las respuestas o los silencios que distingan a un candidato durante un debate con su adversario.
   Es probable que algún efecto tenga ese cara a cara televisivo de esta noche en los indecisos, si es que aún quedan tantos como desde ciertos sectores de la sociedad se supone, de manera especial cuando los números y las proyecciones no acompañan a las ansias y los anhelos.
   Después de una campaña proselitista empañada por insultos, descalificaciones, agresiones, amenazas y otras actitudes de mala leche, es para pensar que si en el debate se opta por el respeto frente a cámaras, estaremos ante un claro y evidente acto de hipocresía, que supone cuando se dejan atrás las ofensas como si nada de negativo hubiera ocurrido.
   Y eso no es correcto cuando lo que se pretende es consolidar una democracia que
lamentablemente, muchas veces es ofendida por muchos de quienes dicen practicarla con devoción, como el mejor de los sistemas para la convivencia, la armonía y la lucha por un futuro mejor pese a las diferencias ideológicas que pudieran existir.
   Es muy poco probable que el debate aporte elementos nuevos como para reforzar el juicio de valores que cada ciudadano elabora antes de poner su voto en la urna, porque sabe que está siendo protagonista de un destino común, que todos suponemos será venturoso.
   Después vendrán los evaluadores interesados en la victoria de uno o de otro porque debemos desde ya prepararnos para el Boca-River, el Talleres-Belgrano, el San Lorenzo-Independiente o el Colón-Unión que sin dudas serán 6-7-8 contra Lanata y viceversa.
   Habrá un solo detalle para inscribir en la historia: será el primer debate que enfrente a dos candidatos a la Presidencia de la Nación y eso, de por sí, es más que valioso.

SCHIARETTI VICTIMA DE UN RUMOR


   Andaba rondando los 12 o 13 años y descubrí en algunos muros barriales y en el costado de un vagón de carga que llegaba al Ferrocarril Belgrano, cuando la estación Alta Córdoba era un hervidero de actividad, una leyenda toscamente escrita con mayúsculas: “viva el cáncer”.
   Mi Viejo el Coco, peronista no por conveniencia y si por convicción, me explicó que era la brutal manera que tenían los opositores al gobierno, de mofarse de la enfermedad que aquejaba, por entonces, a la Sra. Eva Perón.
   Indignación, pena y bronca le causó a mi entendimiento de pantalones cortos, eso que en buen romance encerraba una sentencia fatal.
   Pasó el tiempo, los años corrían acumulando memorias en el archivo personal de cada uno, y esa actitud prevaleció como una de las tantas hijaputeces argentinas, hasta que algo parecido a un piadoso olvido condenó esa desdichada frase al humano arcón de las amnesias.
   Pero no faltó un mal llevado, o ella quizás, que reactualizó la injuria transformándola en rumor trasplantado a esta Córdoba, que a veces actúa como multiplicadora de buenas actitudes pero también de las otras.
   Y como solazándose de una eventual desgracia ajena, divulgó que el gobernador electo, Juan Schiaretti, habría partido sin regreso o virtualmente estaba plumereando el nicho debido a una grave dolencia.
   ¿Por qué esas actitudes tan dolorosamente salvajes?
   El Juan, como buen gringo, tuvo que salir a mostrar que goza de una salud de hierro y ya está presto a tomar las riendas de la provincia en un segundo mandato, por elección popular.
   Con tal gesto se acabó el rumor y se apagó el incendio que su autor o autora seguramente tenía previsto.
   Por eso, si alguien les dice que me vieron con un pie en el cajón, no les lleven el apunte: es que me estoy haciendo lustrar los mocasines en la esquina de 9 de Julio y Gral. Paz.

DOÑA HEBE, ROMANO, FEIMANN Y EL RESPETO


   Bien sabemos que doña Hebe tiene la costumbre de hablarse encima, según la creativa explicación de Jorge Asís, y de tanto en tanto nos deleita el espíritu con alguna de sus creaciones dialécticas para engrosar la antología personal que sus exégetas están preparando para editar.
   Esta vez se acordó de la Mamá del titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con la impunidad de siempre y aplaudida por los rentados palmeadores de espaldas que son parte del presupuesto nacional y popular.
   El veterano y pasado de moda ex actor Gerardo Romano, hombre de profundas y reiteradas aspiraciones no tan solo políticas, rindió un cálido homenaje al idioma, al respeto y a la Democracia, sentenciando que quienes votan a Macri son pelotudos o hijos de puta.
   El correcto, creativo y lúcido intelectual Juan Pablo Feinmann, ahora devenido en multiplicador ideológico del modelo gobernante a nivel nacional, tuvo conceptos despectivos no contra la persona de la gobernadora electa de Buenos Aires, la “domadora de morsas”, sino atacando su condición de mujer joven, bonita y apetecible.
   Si tomamos los dichos de estos tres personajes con rigor textual, es para pensar que el INADI tendría que haber actuado de oficio, lo que es mucho pedir en estos tiempos en que el insulto prevalece como parte de los argumentos proselitistas intentando silenciar la algarabía opositora.
   Pero así las cosas, doña Hebe ha pasado a la categoría de inimputable por senilidad y revanchas pendientes, Romano es disculpable en atención a su insuperable y angustiante frustración profesional y el pelilargo filósofo porque con su actitud, más de envidia que de censura, debe haber entendido que nunca podría con su pinta transformarse en gay o en inofensiva mariquita.
   Seguramente, llegaría virgen al final de sus días.

LA MEGACAUSA

   Quizá sea uno de los más antiguos principios garantistas, aquel que manifiesta que: “Más valen cien culpables libres, que un inocente preso”, destacando, más allá de que nadie quiera un delincuente libre, la barbaridad que una persona que no ha cometido delito, sea  encarcelada.
   Las leyes nacionales e internacionales expresan esta preocupación estableciendo  reglas claras como  el principio de inocencia, la duda en favor del acusado, la necesidad de pruebas para condenar y la prohibición de encarcelar sin juicio, principios todos destinados a evitar el castigo a un inocente.
   En la causa del Registro de la Propiedad que se sustancia en los tribunales cordobeses, todas estas garantías fueron soslayadas y reemplazadas por una prisión preventiva masiva y prolongada, que determinó que los imputados cumplieran condenas “por las dudas” antes de ser enjuiciados.
   Este encarcelamiento indiscriminado sumado a un escaso celo por despejar dudas  y  buscar pruebas contundentes, se traduce en una cuestionable calidad del servicio de Justicia desplegado al menos en esta causa.
    En nuestro programa del domingo pasado conversamos con Ricardo Tozzi, quien resultó absuelto después de tres años de prisión preventiva en la megacausa: el fiscal lo acusó, lo puso entre rejas y después de ese tiempo preso que le hizo perder materialmente sumado al escarnio social, terminó el mismo fiscal pidiendo su absolución demasiado tarde para reivindicarlo.
   Y la verdad sea dicha, preocupa suponer que, en virtud de lo que fuera  expuesto y oportunamente señalado por organismos nacionales e internacionales, muchos otros inocentes hayan sido arrastrados por esta ola condenatoria, en un mar de irregularidades.  

PATRIOTISMO, MEMORIA Y DEMOCRACIA



   Para el caso del respeto a la elegancia y a las leyes, el resultado de la segunda vuelta electoral es secundario ya que cualquiera de las fuerzas que apelara a ciertos injuriantes subterfugios, recibiría el rechazo de la ciudadanía, al menos de los amantes del buen criterio.
  No es bueno mezclar partido -o frente- con Gobierno, porque es el poder quien está incurriendo en maniobras de conventillo político más que sano ejercicio de la autoridad conferida por la mayoría electoral de años atrás.
   Mientras los creativos publicitarios se empeñan en abusar de la afrenta en reemplazo de la propuesta propia y centran sus cañones en el adversario por encima de divulgar las bondades de un proyecto, los nervios por exceso de adrenalina son privilegiados protagonistas de la contienda.
   Digamos que parte de los miedos quedaron atrás, que la gente tomó esa intención de implantarlo en la sociedad como un recurso extremo frente a la adversidad de las encuestas, y que la contraofensiva basada en el humor decretó la ridiculización de aquella tentativa intimidatoria.
    Se atemorizó con el ominoso peso de la palabra “ajuste”, como si desde hace años no tuviéramos uno todos los días en alimentos, indumentaria, servicios, impuestos, transporte, medicamentos, comunicaciones, combustibles y otros rubros pues de esa jeringa no se salva ningún traste.
   Se intentó demonizar con la intimidación de cancelar los subsidios a la electricidad, al gas y otras prestaciones al igual que con la caducidad de los tantos planes asistencialistas que andan dando vueltas, en su real cometido de comprar voluntades sin esfuerzo más que en estimular la sana y digna cultura del trabajo.
   Los nervios y la inquietud crecieron en el seno del poder y la histeria es un componente esencial tanto en televisión como en gráfica y radio y especialmente a través de las redes sociales, dado que los consultores coinciden en que las agujas de las encuestas pese a su escasa seriedad a la luz de los resultados, son volátiles y con perspectivas no muy alentadoras para el oficialismo aunque los triunfalismos no son oportunos.
   ¿Esperan el debate? Es una instancia que poco puede modificar la determinación popular en una sociedad que ha demostrado, unos días atrás, que el vidrio dejó de formar parte de su dieta diaria y que tiene la madurez de elegir a los hombres más que a los partidos.
   Por eso es que se están multiplicando los “aguantaderos” encubiertos en organismos estatales, destinados a albergar a militantes tomando como campos propicios para ese cometido a las desmembradas e inequipadas Fuerzas Armadas, la Justicia y la diplomacia, muchas veces con un festival de contratos para los que quedan al margen y pases a planta permanente para quienes se atornillan a sus cargos, con la práctica del más penoso de los nepotismos.
   Los ascensos en Cancillería han sido caratulados como casi escandalosos, justificándolos en el hecho, más que en la sospecha, que Timerman se reporta a La Cámpora y al ministro Kicillof.
   En el capítulo de los delirios -que a veces se originan como contrainteligencia en la propia tropa- los apocalípticos citan la posibilidad de una juventud en armas por su vinculación con el Renar, Fabricaciones Militares y Fadea, donde no se elaboran ni arandelas.
   En estos últimos tramos de la campaña, mientras Macri y los procesos en su contra pasean en los actos con su candidata a Vice, el antes victorioso frente insiste en esconder al suyo, capacitado e inteligente ideólogo del modelo chinoista, náufrago en el mar de las dudas que ellos mismos supieron agitar durante más de una década y este sería el momento de disiparlas.
   De todas maneras no es mucho lo que cambia con referencia a ese puesto porque el actual Vice -vaya Dios a saber por qué- sigue preso del anonimato y las ausencias, con su pasaporte y la visa a México incluida aunque en las sombras, de lo que puede llegar a ser el anticipo de una sombra real a futuro y Justicia verdadera de por medio.
   Este panorama nos remite a la nostalgia de años idos, de allá por los ’90 del siglo pasado cuando Carlos Saúl I de Anillaco inventó candidatos extra partidarios surgidos del deporte y de otros impensados  ámbitos.
   Los unía -para que seamos fieles con la historia- un solo detalle que era la convicción peronista aunque algunos intentaran empolvarla de suavidad y tersura, cuando la convertibilidad anestesió a la inflación que por momentos alcanzó el 200 por ciento mensual y al final del siglo descendió a niveles inferiores al promedio mundial y más bajos, por ejemplo, que en Alemania.  
   El país creció más que en los últimos setenta años, aún después de las crisis internacionales  sufridas por México, Rusia y Brasil. Entre 1990 y 1998, el producto bruto interno argentino aumentó un 43.7 por ciento acumulado, o sea una tasa de crecimiento promedio del 6.7 por ciento anual y las  exportaciones crecieron un 83 por ciento  entre 1990 y 1998, de 12 mil millones de dólares en 1990 a 26.5 millones en 1998, lo que certifica un incremento anual promedio del 13 por ciento.
   En otros aspectos, Menem, peronista, indultó a los genocidas de  la dictadura, canjeó compulsivamente los depósitos a plazo fijo por bonos externos, alineándose con los  Estados Unidos envió tropas a “Tormenta del Desierto”, reformó nuestra Constitución merced al Pacto de Olivos entre el menemismo peronista y el alfonsinismo radical, quedó abolido el servicio militar obligatorio, con acuerdos legislativos que el peronismo aplaudió se privatizaron empresas nacionales, en el ’95 Carlos Saúl fue reelecto, dos años después renunció Cavallo, en el ’97 la alianza triunfó en las elecciones legislativas, un año después la CGT peronista decretó los primeros paros nacionales, nacen la Corriente Clasista y Combativa, la CTA y el MTA y entran en escena los primeros grupos piqueteros.
   La alianza gana las presidenciales con De la Rua a la cabeza en el ’99 y en el 2000 se agrava sensiblemente la crisis económico financiera.
   Apretada síntesis de la década a la que nadie quiere volver, aunque su eclosión haya tenido origen en un gobierno del mismo palo, si es que los “K” siguen insistiendo en vestirse de justicialistas.
   Por eso extraña la actitud actual de dejar “tierra arrasada” y campos minados a quien le toque en suerte conducir los críticos destinos nacionales, con el doble perverso juego del “por las dudas”, ya que si revalidan los ajados títulos será nada más que la continuidad de la crisis y si le toca a una fuerza nueva, el panorama no es muy alentador pues en lugar de un país; de una república, recibirá una bomba de tiempo cuyo detonador está y seguirá por unos meses en manos de los actuales.
   Nadie se asombre ni siquiera en nombre de la nostalgia, si la ciudadanía votante actúa en legítima defensa de la República y de sus instituciones, desbaratando esa maligna, pervertida y corrupta madeja de complicidades y silencios instalada aviesamente en el seno del poder.
   Será la manera legal de gobernar sin cánceres internos, para cualquiera de los dos.
   A ningún argentino le gustaría tener entre sus compatriotas a un émulo de Atila, el rey de los Hunos.
   Donde pisa su caballo -decían sus contemporáneos- no crece más la hierba.

PREVISIBLE MASACRE DE PARIS


   Era cantado que después de todos los crímenes que se atribuyó el Estado Islámico, su brutalidad alcanzara al corazón de Europa expandiendo su odio y esas incontenibles ansias de dominar el mundo a través de la sangre.
   Ya sé que los musulmanes que de alguna manera comulgan con los islamistas pondrán como ejemplos de brutalidad el sufrimiento de los palestinos, o de las etnias postergadas en distintas regiones del mundo y con certeza alguna razón les asiste.
   Lo que de ninguna manera se puede aceptar por una simple cuestión de humanidad, es la amenaza permanente en nombre de una religión que pretende que el mundo se rinda a sus pies, en lugar de adaptarse a las reglas que imperan en los lugares donde buscan refugio.
   Así como plantean que en las escuelas de Italia, de Brasil, de México o de Inglaterra a las que asisten les molestan las cruces, deben entender que en la misma medida pueden reclamar los cristianos, judíos, brahamanes o de otros cultos que asisten a escuelas en dominios musulmanes.
   Todo esto es la parte intrascendente de la disputa, cuando lo importante es el respeto por la vida; por la condición humana; por algo parecido a la convivencia que mucho tiene de tolerancia y de amor por el prójimo aunque sea distinto.
   Si menciono los ataques indiscriminados, los asesinatos por decapitación o fusilamiento, las torturas y otras maneras de matar, me vendrán con los misiles en Gaza o contra los asentamientos fronterizos, pero no es lo mismo, porque ahora el Estado Islámico ataca a sus enemigos sin importarle que en medio estén los inocentes que nada tienen que ver, o los monumentos testigos milenarios de la historia que ellos destruyen sin medida ni misericordia.
   Lo de París es solo la continuidad de un expansionismo religioso que no tiene límites y cuenta con un poderío económico incalculable e interminable tanto en el tiempo como en la geografía.
   Lo más aterrador, es tomar conciencia de la palabra papal, cuando sostiene que ha comenzado la tercera guerra mundial.
   Y nosotros, los argentinos, no pensemos que en ese aspecto serán todas rosas ni nos creamos ser una especie de Suiza: todavía no conocemos ciertas cláusulas secretas de algunos acuerdos con países árabes, e ignoramos en qué grado los políticos nos han comprometido.
   Roguemos que el 11 de diciembre, gane quien gane, podamos enterarnos de qué lado estamos.

DOS GRANDES QUE SE FUERON


   Seguramente al Coco Feldman le costaba dejar de ser “el hijo de don Jacobo”, simpático y emprendedor “marchand” que tenía instalada su galería en calle Santa Rosa, entre General Paz y Tucumán.
   Pero el Coquito creció y no fue necesario que estudiara para ser buena persona, sino que era un atributo que llevaba por herencia: buen amigo, generoso y con gran sentido del humor, que hasta se permitió el gusto de ser columnista ocasional de Hortensia.
   Hombre del Fondo Nacional de las Artes infundió su estilo en cuanta gestión encaró, dentro y fuera de ese organismo, porque era en realidad, un enamorado del arte.

   Y partió; se fue allá lejos -quedándose demasiado cerca con sus afectos- para pasar a ser cálido recuerdo y ejemplo de compromiso y coherencia para muchos.
   Y otro que nos dejó en estos últimos días fue el “Vasco” Larrinaga, eterno pilar o segunda línea en el equipo superior de rugby del Jockey Club.
   Jugó hasta casi su ancianidad, en una demostración de amor por el deporte, correcto caballerazo y buen amigo, imprescindible en cada tercer tiempo.
   Seguramente andará por allí, manoteando nubes ovaladas en los “lines” de esa lejana cancha donde no se usan los botines.
   Para los dos, el Coco y el Vasco, que no crean que han hecho algo nuevo: sólo se han adelantado en el camino.