1 de diciembre de 2015

UN SOLDADITO DE PLOMO ES MAS MILITAR QUE EL JEFE DEL “REGIMIENTO PAJARITO”


Veleidades guerreras de un tiranuelo que transformó a su país
petrolero en una Venezuela con el 200 por ciento de inflación,
varios presos políticos, crímenes mafiosos, desabastecimiento
y una marcada y pertinaz vocación por eternizarse en el poder.

   Es lógico pensar que cuando la autoridad se consigue después de una ardua lucha, más se valora lo alcanzado y mejor se defiende de cualquier amenaza tanto interna como externa, oficiando estos elementos como enorme motivante para rendirse a la sensualidad del poder y allí eternizarse.
   Nicolás Maduro sucedió al Comandante Chávez, uno de nuestros principales aliados estratégicos durante la última década, tan amigo de los argentinos que ante cualquier apuro nos sacaba del atolladero con la generosidad de sus préstamos cargados con un interés bastante superior al que aplica, entre otros organismos de beneficencia, el FMI, Fondo Monetario Intramuscular (así llamado porque frecuentemente nos vacuna).

 El máximo exponente de lo bolivariano partió pero dejó su impronta en el sucesor, quien recibía -y según comentan aún recibe- el mandato de su predecesor que como para disimular, lo visita en la forma de un pajarito, lo habla y Maduro lo escucha y procede. Lo que se llama una aceitada línea de órdenes.
   Naturalmente Maduro, el preclaro y obediente ornitólogo por lo general ataviado con uniforme militar o con campera-bandera, tenía por segura la continuidad “K” en Argentina, para lo cual en su momento el gobierno bolivariano destinó algunos cospeles para la campaña proselitista, que viajaron en un cuestionado y todavía sospechado vuelo. Pero los verdes llegaron a destino, posiblemente después de haber pasado por un lógico y acostumbrado par de peajes.
   Aquella vez casi un lustro atrás la mosca verde alcanzó, pero ahora -si enviaron algo- no tuvo los resultados apetecidos y como es de suponer y más allá de las simpatías recíprocas, el venezolano seguramente quiere cobrar. Los que están haciendo las valijas es difícil que asuman las deudas y menos aún los nuevos inquilinos de Balcarce 50 y la quinta de Olivos.
   Y como si fuéramos una islita del Caribe tipo Curazao o Aruba, advirtió Maduro que enviaría fondos para apoyar a las fuerzas de izquierda que tendrían la misión de combatir al gobierno democráticamente elegido en Argentina.
   Ese milico de telgopor, tan ridículo como Tarzán con medias, no debe haber caído en cuenta que un soldadito de plomo es más militar que su payasesca estampa, pretendido emulo guevarista o supuesto heredero de la sangre bolivariana.
   Más allá de la inaceptable intervención de ese clown en asuntos que no son suyos sino argentinos, llama la atención que esas declaraciones que se hicieron públicas no hayan generado una inmediata reacción diplomática del actual gobierno nacional y popular, aunque esté transitando sus últimos días de vigencia y tenga otras preocupaciones, como por ejemplo terminar de colocar las minas en los lugares adecuados para que estallen después del 10 de este mes.
   La bravata venezolana tampoco es para tomar tan en serio, que joder, advirtiendo la
intelectualidad de quien viene, porque no estamos muy lucidos para defendernos con nuestras fuerzas armadas desactivadas y reducidas a clubes de uniformados que ni siquiera tienen mesas de arena para jugar a la guerra.
   De última, si en los delirios de Maduro continúa la vigencia de los pajaritos portadores de órdenes, planes y proyectos, al menos vamos preparando las gomeras para defendernos de alguna forma decorosa y a bajo costo, porque tampoco es cuestión de seguir endeudándonos como lo están haciendo póstumamente los que ya están agitando pañuelos de adioses.
   Nunca falta un dañino que en la fiesta de despedida le eche purgante a la bebida, cierre las puertas de los baños con candados y haga desaparecer las llaves.
Gonio Ferrari