28 de enero de 2016

Otro aumento de tarifas de EPEC --------------

¿POR QUÉ SIEMPRE EL USUARIO ES
QUIEN DEBE APORTAR SACRIFICIO?

   Si escuchamos el forzado discurso de la conducción de la Epec, nos enteramos que es una empresa exitosa, casi superavitaria que presta un servicio digno en la provisión de energía y que realiza frecuentes inversiones para actualizar su tecnología, aunque esas manifestaciones solo toman conocimiento público a través del costoso marketing, rubro en el que es probable que se gaste más dinero que en lo que pretende hacernos creer, porque es muy distinta la realidad que padecemos.
   Y es difícil que podamos digerir ciertos exagerados anuncios porque sufrimos cada vez más los cortes que se originan en invierno por el frío y en verano por el calor, cualquier lluvia o un par de truenos, descalificando con esta política las proclamas que tantas veces se difundieron desde el poder provincial, activando el promesómetro para mentirnos -y ya con alarmante frecuencia- que los cordobeses nunca más deberán padecer cortes de energía porque vamos a equipar a la Epec con los mejores adelantos.
   Y estos cordobeses, que pagamos la tarifa más alta del país para una prestación lamentable que genera daños en las redes, en los hogares y ocasiona perjuicios económicos en el comercio y en la industria, todo lo que no siempre es atendido como se debiera, debemos resignarnos a la imposición de este monopolio por falta de alternativas que permitan optar: somos rehenes y a esa condición la estamos pagando demasiado cara.
   Ahora se viene otro aumento que redondeando, sería del 30 por ciento, pero con un aliciente: premio para los que menos consuman, sacralizando así desde la empresa proveedora un contrasentido inaceptable: les cobraremos menos pero alúmbrense con velas y no utilicen la estufa en invierno ni el ventilador en verano.
   Ya queda en lo anecdótico el despojo que últimamente se le hace al erario, premiando por eficiencia a los directivos de la Epec que lejos están de merecer tal distinción, a la luz de los resultados con los que agravian a la población con cada corte -de esos que nunca más tendríamos- según tantas veces se aseguró.
   Es ridículo, cómico, grotesco, extravagante y canallesco que en Puerto Madero paguen la energía ocho veces más barata que, por ejemplo, en Alberdi, Alta Córdoba o en San Vicente.
   Si la Epec ajustara su presupuesto y dejara de dilapidar en rubros innecesarios, sería una bienvenida contribución al sinceramiento de una tarifa y de un servicio, abandonando esa maldita costumbre de imponerle sacrificios al usuario, que es el genuino sostenedor de este sistema perverso.
   No es culpa de los porteños, sino resignación e impotencia nuestra.
   Del progreso cacareado nos volvieron a las cavernas.
Gonio Ferrari