24 de enero de 2016

S.L.B.: EL CULEBRÓN POR UN DESPACHO – CRÉDITOS PARA VIVIENDAS – JUEGUITO DE VERANO – EL TRANSPORTE ESTÁ MEJORANDO – MEGACAUSA DEL REGISTRO – INSEGURIDAD: LA PELICULA DE SIEMPRE – POR QUÉ VERANEAMOS AFUERA – DERRIBO LEGAL EN DEFENSA PROPIA – ILLIA Y NISMAN, UN 18 DE ENERO, etc.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 24/01/16 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.
  
EL CULEBRON POR UN DESPACHO


   No es hora de pelearse como chicos, entre un capricho por sobreprotección, negación de la realidad o por no asumir el nuevo status y un criterio legalista que solo pretende hacer las cosas como lo manda la ley.
   La pelea por un despacho de más o menos metros cuadrados, por su ubicación o el status político que pudiera otorgar, se inscribe en el capítulo de los absurdos, porque es como cuando éramos chicos y peleábamos con el hermano mayor porque jugaba más con el autito nuestro que con el suyo.
   Ese penoso sainete que ha dado la vuelta al mundo nos ubica en la posición de un país débil
de convicciones y sentido del respeto por la ley, porque con solo cumplir sus preceptos, la payasada hubiera tenido su condigno final.
   Algunos poco memoriosos lo toman como una revancha y alejados de la realidad de su derrota, siguen creyendo en la eternidad del poder por encima del mandato de las urnas.
   Más o menos como los que defienden a Milagro Sala acusando al gobierno de criminalizar la protesta, cuando en realidad no se le cuestiona su lucha, su esfuerzo ni su compromiso con los desposeídos, sino por todo lo que se apropió ilegalmente en nombre de esa lucha que esgrime.
   Más o menos como sería cuestionar la batalla original de doña Hebe y las otras madres en sus comienzos, cuando lo que ahora está en cuestión y en manos de la Justicia, es la dispendiosa administración de cuantiosos bienes que se hizo en nombre de los derechos humanos, cuyo único dueño es el pueblo y no una empresa facciosa que lucró con la desesperación de muchos, por tener un sueño compartido transformado en vivienda.
   Volviendo al Congreso Nacional, allí en donde nacen las leyes que nos rigen, es absurdo continuar con una disputa cuyo único marco debiera ser el del reglamento interno, más que el apoyo de viejos liderazgos superados por la realidad que propician imponer pretensiones cimentadas en el atropello, la prepotencia y la ilegalidad.
   Dentro de la Ley, todo, fuera de la ley nada, un viejo postulado que tendría que imponerse por encima de esta bufonada, tan extravagante como ciertos personajes que la alimentan.
   De allí al espíritu tiránico hay un solo paso.

CRÉDITOS PARA VIVIENDAS


   La casa; la vivienda propia, no es un índice de prosperidad sino de calidad de vida, de independencia,  en suma, el techo de uno es una síntesis de la dignidad.
   Es por eso que llama la atención el escaso grado de accesibilidad que exhiben los préstamos para vivienda instrumentados por el gobierno de la provincia de Córdoba, porque ocurre con ellos más o menos lo mismo que para el otorgamiento de créditos: son tantas las exigencias que si el postulante pudiera cumplirlas, demostraría que no lo necesita.
   Pensar en una cuota que ronda los 15 mil pesos mensuales coloca a esta operatoria más
cerca de una elite que del común de los cordobeses por lo comprometida y casi inaccesible por más que nos estemos refiriendo a los ingresos del grupo familiar.
   El sentido social del plan se desdibuja en la frustración de lo inalcanzable; de las ilusiones vanas; de la condena al alquiler perpetuo que bien dicen es como ahorrar en una alcancía rota.
   No faltan los malpensados que sostienen que se trata de una operatoria selectiva, destinada casi exclusivamente a funcionarios de rango intermedio hacia arriba, por el nivel de los salarios que perciben incluyendo a miembros del poder legislativo y de la Justicia.
   Todas las dudas debieran disiparse si se informara el nivel de aceptación y de ejecución que ha tenido el plan oportunamente anunciado y dentro de lo posible con la identificación de sus beneficiarios.
   Nada mejor que la transparencia a la hora de mostrar que el esfuerzo y sentido solidario, que sin dudas alentó al espíritu de esos créditos hipotecarios, no deja lugar para ninguna duda, sospecha de favoritismo ni maledicencia que los desvirtúe.
   La sinceridad es más beneficiosa que el escepticismo.

JUEGUITO DE VERANO


   El jueguito de verano para este domingo es casi para niños por lo simple y elemental y para la respuesta correcta solo basta con ser algo memoriosos o haber leído lo básico de la historia sagrada.
   Lo que sí requiere es plena atención dentro de la simpleza del planteo.
   Ya se sabe que esto no es un concurso, no prometemos premios ni anunciamos a los ganadores, salvo aquellas respuestas creativas que se aparten de lo común.
   La pregunta de hoy es para principiantes, pero escuchar con mucha atención: ¿cuántos ejemplares de cada especie -ojo con esto, de cada especie- puso Moisés en el Arca?
   Únicamente vía mensajes de texto, al 153 904 095 para lograr algo de distensión en esta tarde agobiante.

Nota de la Producción: El planteo era tendencioso y algo tramposo, por la simple razón que el del arca era Noe y no Moisés.
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EL TRANSPORTE ESTÁ MEJORANDO


   Es cierto que la ciudad en muchos aspectos muestra una imagen de abandono y dejadez, propia de no haber sido atendida durante un mes y medio que viene durando el capricho sindical y la vocación dirigencial por cogobernar.
   Viene al caso citar como pintorescas al menos, recientes declaraciones del “Papá Doc” de los municipales, el vitalicio Rubén Daniele, quien sostiene que el intendente, con el ente descentralizado a punto de ser reglamentado, quiere montar una municipalidad paralela, cuando es él, precisamente, el titular de esa otra conducción municipal que pretende gobernar la ciudad.
   Y agrega que rechaza al organismo, escuche bien, porque nunca los consultaron y en defensa de los puestos de trabajo, cuando la mejor manera de defenderlos es trabajando y mostrándoles a los vecinos que no han sido abandonados en nombre de las asambleas y los paros, que ya son una dolorosa costumbre que padecemos los cordobeses.
   Dejando de lado el sainete de una controversia inútil por la endeblez de los opuestos argumentos que la sostienen, y partiendo de la base que para evaluar los servicios hay que conocerlos, tengo la impresión que el transporte urbano de pasajeros muestra paulatinas mejoras y es para rogar que ellas nos lleven hasta la satisfacción de la merecida calidad en función de la elevada tarifa.
   No mediando los habituales conflictos gremiales y las cíclicas demandas, es para pensar que se está llegando a una saludable consolidación del sistema, aunque se observen algunos problemas en las horas pico y con la ventaja que con el receso escolar, la utilización del servicio declina sensiblemente.
   Habrá que ver cuando se reanuden las clases y la demanda sea más exigente, si hay respuestas del empresariado del transporte para mantener el buen nivel que ahora se aprecia.
   No deja de ser una buena noticia entre tantas pálidas.

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO

   De acuerdo con lo relatado el domingo pasado nuestros protagonistas que llamamos Juan,  Fulano y Mengano fueron sorprendidos por la prisión preventiva. Sus defensores,  en el caso de Juan un letrado del Estado ya que su sueldo era el único sostén familiar, reclamó el respeto constitucional que garantiza la inocencia y la libertad de quien no ha sido juzgado.
   Además y, aunque los investigadores ya lo sabían, acreditaron su perfil de personas comunes con  trabajo, familia y domicilio estable y ningún antecedente en el sistema judicial.
   El fiscal, argumentaron los letrados, debe probar la participación de los acusados en los hechos y no escribir  una novela.
   Es sabido, replicó el juez, aunque no esté probado ni determinado aún el rol que cumplió cada uno, que se trata de bandas organizadas con división de tareas que poseen contactos y medios para poder llevar una vida en clandestinidad.
   Además la investigación continúa ya que falta encontrar las pruebas y por todo esto decido mantener la prisión preventiva anteriormente dictada.
   También extraído de los escritos de Tribunales sorprende y asusta la firme decisión de mantener una prisión preventiva sin determinar ni por asomo qué hicieron los encerrados,  sin explicar de qué manera alguien que vive de su trabajo podría sobrevivir en clandestinidad y, por encima de todo, sin revelar la fuente de esa cuasi divina "sapiencia judicial" que se patentiza al menos en esta causa del Registro de la Propiedad, en los tribunales provinciales de esta docta Córdoba.
   Aunque parezca un cuento …

VIEJA PELÍCULA DE LA SEGURIDAD


   Si al titular provincial del área debiéramos mencionarlo por lo que prevalece, sería Ministro de Inseguridad porque culpa de la imprevisión, de la improvisación y de la carencia de políticas integrales, los cordobeses de cualquier punto de nuestro territorio hemos visto subvertirse los valores hasta el punto de estar obligados al encierro mientras los delincuentes siguen adueñados de las calles.
   ¿Cuántas veces hemos visto la misma y desteñida película?
   ¿Cuántas veces se hicieron rimbombantes anuncios -especialmente en proximidad de elecciones- acerca de la creación de brigadas especiales “barriales”, de “lucha contra el narcotráfico”, de acercamiento policial con los vecinos que son siempre los mismos y otras grandilocuentes denominaciones fortalecidas por el “marketing”?
   ¿Cuántos millones de pesos se han gastado en armamento, municiones, equipos de comunicaciones, patrulleros, motocicletas, chalecos antibalas, cámaras de TV callejeras, incorporación de personal, etc. para concluir con la certeza que el hampa nos viene ganando por goleada en las estadísticas que la propia fuerza dibuja, manipula o esconde?
   ¿Cuántas inútiles e improvisadas reuniones se han hecho con afectados en los barrios, que solo sirvieron para calmar los ánimos caldeados que por lo general se tranquilizan con la puesta a full del “promesómetro” de siempre?
   ¿Por qué una industria de Los Boulevares ha sido visitada por los ladrones 25 veces y a otra del mismo sector, que padeció 29 despojos en dos años, la última vez le robaron parte del techo?
   ¿Por qué la actividad artesanal más rentable es la fabricación y colocación de rejas?
   ¿Por qué si un vecino llama a la policía nunca acude, llega demasiado tarde o quieren disculparse con la falta de combustible?
   ¿Por qué hay cada vez más gente armada en defensa propia?
   ¿Porqué se vende más gas pimienta que desodorante?
   ¿Por qué nunca se sabe el destino de los autos policiales que duran tan poco y las motos desaparecen como ocurrió con los promocionados “sidecar”?
   Si la mayoría de los hechos delictivos no se denuncian, ¿no le parece al gobierno que es porque la población no confía en su policía?
   La policía -como cualquier cordobés- sabe dónde, quienes y a cuánto se venden sustancias prohibidas: ¿qué le impide actuar?
   ¿Por qué no se controlan y se desbaratan las decenas de pistas de aterrizaje clandestinas que hay en el territorio cordobés?
   ¿Por qué  casi todos los policías deben embrutecerse haciendo adicionales en las que están casi dormidos, porque vienen de su turno habitual, donde también están casi dormidos?
   ¿Por qué en los últimos días ha desaparecido el jefe de la Institución y no se advierte la presencia policial en las calles, salvo en algunos bancos y solamente de día?
   Todo este panorama desolador, de ausencias y abandonos, es lo que ha permitido el brutal e imparable crecimiento del narcotráfico, padre de todos los males que venimos padeciendo los cordobeses, y ruego que no me salgan con la remanida estupidez de compararnos con Río de Janeiro, con Ciudad del Cabo o con aquella intimidad de la lora, donde la inseguridad es mayor.
   Vivimos en Córdoba y queremos soluciones para Córdoba.
   El hampa se seguirá matando de risa de la ley mientras desde el poder insistan con los remiendos demagógicos, en lugar de instrumentar políticas calificadas e inteligentes que terminen con esta situación de negligencia y desamparo.
   La indefensión del ciudadano es culpa  de los inútiles que los condenan a un desabrigo que no merecen pese a los elevados impuestos que se pagan.
   Por lo general la queja policial, el “quitarse el lazo”, está centrada en la desprotección que el uniformado viene arrastrando por sus diferencias conceptuales con la Justicia, que muchas veces en nombre de los derechos humanos de los delincuentes bastardea los derechos humanos de las víctimas.
   Porque si los códigos no ayudan; si la balanza de la Justicia se inclina de manera exagerada hacia quienes violan la ley; si las condenas jamás se cumplen y si el sistema carcelario permite que los delincuentes hagan su pos grado entre rejas, estamos condenados al inminente desastre.
   Un desastre que lo tenemos aquí, al alcance de nuestra indefensión, fortalecido por esa repudiable costumbre de mentirnos soluciones a sabiendas que nada se conseguirá con gastos inútiles, mientras no exista una tarea interdisciplinaria que garantice seguridad adentro y afuera de nuestras casas.
   Si hay que modificar las leyes y adecuarlas a la realidad cotidiana, para eso están los legisladores y no tan solo para embolsar sus dietas y jugar en las internas de sus partidos.
   Si es importante la Justicia también lo es la Municipalidad que tiene la obligación de terminar con las penumbras y los yuyales.
   Y que alguien se preocupe de limpiar con seriedad y sin padrinazgos políticos afuera como adentro de la Policía.
   Los anuncios pomposos son solo eso: la embustera vocinglería de una película que ya estamos cansados de ver y sobre todo porque quienes nos obligan a verla y a sufrirla, tienen demasiada experiencia en proyectarla.

POR QUÉ VERANEAMOS AFUERA


   Por allí escuché que la gente ha dejado de salir de vacaciones debido a los ajustes instrumentados en la economía desde la asunción del nuevo gobierno nacional, olvidando que en los últimos 12 años hemos venido padeciendo esos mismos ajustes que por entonces se negaban.
   Dejando de lado ese enfoque que puede encerrar algo de verdad, es oportuno evaluar el comportamiento de los comerciantes,  empresarios y particulares que tienen que ver con el movimiento  turístico.
   Cuando de alguna manera se instaura el perverso “por las dudas” que tanto daño nos hizo siempre, los precios de alojamientos, alquileres, gastronomía y entretenimientos se fueron a las nubes amparados en la vieja costumbre de crear un colchón que en dos meses les salve el año.
   Ya se dieron cuenta, los mismos operadores, que eso de mentir la plena ocupación es un verso que cada vez se digiere menos, porque invariablemente pese a tamaño optimismo, surgen los avarientos llorones de miserias que pretenden ventajas impositivas porque al final sostienen que la temporada fue un desastre.
   Sin que esta sea la verdad bíblica, se me ocurre que el error está emparentado con la angurria; con la ambición, porque es absurdo que en las sierras te cobren 100 pesos un tostado y otro tanto una cerveza, o 18 pesos un alfajor o aquí en la ciudad 82 pesos por una pedorra ensalada de frutas, casi todo manzana, servida en una cazuelita del tamaño de un cenicero pequeño.
   Para ver eso que muchos exageradamente le llaman un espectáculo teatral de cabotaje, hay que ponerse con 300 por lo menos hasta más de 700 pesos por una butaca.
   Algunos chalets de las sierras se cotizan por encima del Palacio Ferreyra y el cuarto de un hotelucho, pensión u hospedaje de media estrella con chinches incluidas, peso más o peso menos, resulta más oneroso en proporción que una buena habitación en el sur de Brasil o en la mismísima París, donde por menos de 40 euros hay alojamientos dignos y cómodos.
   En Miami con 25 dólares se consiguen hoteles a 100 metros del mar, no sobre la Collins Avenue pero cerca.
   Conociendo esos detalles, creo tener autoridad como para pensar que la verdad, no es que dejamos de vacacionar por la crisis o que nos vamos fuera del país porque nos sobra la plata, sino porque los inescrupulosos nos expulsan desde adentro.
   Y después, no se cansan de llorar.
   La codicia es el peor componente a la hora del marketing.

DERRIBO LEGAL EN DEFENSA PROPIA


   Imaginemos la escena de un asaltante descubierto en flagrancia que no acata la orden de entregarse que le imparte un policía testigo del hecho.
   Se genera un tiroteo callejero, el hampón dispara su arma y al final cae abatido por el representante de la ley.
   ¿Eso es condenarlo sin juicio?
   Si nuestro país en los últimos años -no tan solo 12- ha sido invadido por el narcotráfico, es simplemente porque los dejamos entrar, acomodarse, operar con absoluta tranquilidad y expandirse, camino que recorrieron mientras la corrupción enquistada en algunos niveles del poder y otros intereses, les iban consagrando la mayor impunidad.
   El derribo de aeronaves no identificadas que invaden un espacio aéreo vedado no es ninguna novedad porque grandes potencias han legislado sobre el particular y en tiempos de paz los episodios de esa naturaleza se contaron por decenas.
   Como bien se sabe y así se ha difundido, se aplica un protocolo de advertencias y solo se llega al uso de armas defensivas cuando aquellas no han dado resultado y tampoco se acatan las indicaciones visuales de aterrizar.
   Dirán que si es de noche lo visual no corre, pero ningún avión vuela sin equipo de radio y más aún los que se dedican a la actividad ilegal.
   Y si lo mejor es la prevención, ¿por qué durante tantos años no se radarizaron nuestras fronteras las 24 horas y no sólo, sospechosamente, de vez en cuando?
   ¿Por qué en general y con plata mediante es tan fácil salir del país como entrar por vía terrestre o fluvial?
   Si lo que se busca es evitar errores o equivocaciones fatales, lo mejor es acentuar la prevención pero haciéndolo con seriedad y tecnología de punta, sin interferencias políticas, padrinazgos o amiguismos.
   De alguna forma hay que ponerle límites a una invasión tan letal y destructiva de la sociedad como es el narcotráfico, la peor de las pestes que nos está matando.

ILLIA Y NISMAN, UN 18 DE ENERO


   Fueron los trasnochados del infame onganiato los artífices de un reiterado quiebre de nuestro sistema democrático. Y fue la versión delirante de aquellos enemigos de la verdad, mano impune que empuñó un arma para encubrir la atrocidad de la Amia y los grises vericuetos de  la sospechosa política interna.
   Suena poco oportuno tan siquiera intentar un paralelo entre las vidas de un monumento a la decencia como lo fuera el Dr. Arturo Umberto Illia, ex presidente argentino, con el desafortunado final del Dr. Natalio Alberto Nisman, Fiscal de la Nación, investigador de la causa Amia y de varias denuncias contra la ex primera mandataria Doña Cristina Fernández de Kirchner.
   La única coincidencia en lo aparente, es la fecha de los decesos: Illia el 18 de enero de 1983 y Nisman el 18 de enero de 2015, una distancia de 32 años en la cíclicamente convulsionada historia de nuestro  país, de las instituciones de la República y de su gente.
   Illia, hijo de un matrimonio de tanos, había nacido en Pergamino, provincia de Buenos Aires pero por elección, convicción y compromiso se había radicado en Cruz del Eje donde ejerció como médico, visitaba a sus enfermos, les llevaba medicamentos que compraba con dinero de su bolsillo y fue siempre enemigo de las ostentaciones, aparte de no contar con bienes que las justificaran.
   Su carrera política lo llevó a la Presidencia de la Nación, encaró medidas de fondo que afectaron a ciertas corporaciones, comentando entonces “No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender”. Y el poder militar de entonces le bajó el pulgar con la cínica actitud de Juan Carlos Onganía y su pandilla.
   Nunca existió tamaña libertad de expresión y de opinión como en el gobierno de Illia, quien debió soportar más allá de los insultos la mofa permanente, cruel y despiadada que aludía a su lentitud provinciana.
   Pero no cerró ningún diario, no censuró a ningún periodista, no acalló ninguna radio, no cuestionó a la TV desde donde era atacado sistemáticamente y alguien debe recordar las contadas ocasiones en que utilizó la cadena nacional, hasta el punto de sostener que “Una nación está en peligro cuando su presidente habla todos los días y se cree la persona más importante del país”.
   Lo derrocaron porque los facciosos sabían que Illia no propiciaría en defensa de su cargo, el enfrentamiento entre compatriotas civiles y militares. Y se fue de la Presidencia con lo mismo que había llegado, para lo que basta leer su declaración de bienes al ser despojado de su cargo: ni propiedades más allá de su casa, ni hoteles, ni aviones, ni automóviles, ni bóvedas con efectivo, sociedades sospechosas, testaferros, prestanombres, acciones en el exterior o depósitos ocultos.
   Fue un ejemplo de honestidad y modestia sin altisonancias ni falsas posturas: un demócrata por excelencia que dejó a su familia al margen de las cuestiones políticas aunque no pudo evitar que dos de sus hijos después las abrazaran con pasión y la misma heredada decencia.
   Hablar ahora de Natalio Alberto Nisman no llevará tanto tiempo ni tantas palabras por lo reciente de su actuación y lo fulminante de su no querido adiós porque todo indica que la teoría del suicidio se derrumba, cuando se van conociendo algunos pormenores que en nada contribuyen a sostenerla.

  Lo penoso -sumado a una muerte injusta y terrible- fue el escenario que se armó para presentar la autoeliminación ilógica y escasamente creíble, de un funcionario judicial de elevado rango que se aprestaba a escribir una página memorable en su carrera.
   Las amistades y los compromisos ideológicos -internos e internacionales- de nuestro gobierno saliente son parte del ADN de esta historia de intrigas y presiones que sin embargo, dan para pensar que no alcanzaban para crearle a Nisman un pánico escénico que lo llevara al suicidio.
   Pero lo mismo lo suicidaron al amparo de una tenebrosa trama política y judicialmente sometida a “tropa adicta”, apoyada en la inhumana descalificación del muerto que no se podía defender, en las dudas que se urdieron incluso acerca de su vida sexual y que nunca, ni siquiera por mandato protocolar, haya surgido del gobierno el más mínimo mensaje de condolencia hacia sus hijas y toda su familia.
   Más allá de la insigne cobardía de atacar al indefenso subyace el agravante de la eliminación de pruebas, de la manipulación de testimonios, de la oscuridad en el procedimiento inmediato a su muerte, todo en manos de quienes en pocas horas más debían responder ante la Justicia por los cargos que formulara, precisamente, el Fiscal Nisman.
   Duele la coincidencia de la fecha, en dos casos tan distintos.
   Nisman no puede acusar y  tampoco defenderse.
   Lo apretaron en vida y lo acallaron con la muerte.
   Illia ya es una de las partes más tiernas de nuestra historia.
   ¿Será por eso que se lo extraña y necesita?