14 de marzo de 2016

S.L.B.: ¿EL JEFE DE POLICÍA ES REAL O VIRTUAL? – LA DOLOROSA INFLACIÓN – JUEGUITO DE VERANO – VANDALISMO Y PENUMBRAS CÓMPLICES – MEGACAUSA DEL REGISTRO – LAS DEMANDAS DE ESTATALES – NARCOTRÁFICO SIN LÍMITES – EL CORDOBAZO Y LA DESMEMORIA, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 13/03/16 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

¿EXISTE EL JEFE DE POLICÍA?


   Asombra realmente que mientras la provincia gasta dinerales en compra de elementos e incorpora a cientos de efectivos con cierta periodicidad, la delincuencia en Córdoba se ha consolidado de tal manera que hace estériles todas las iniciativas por recuperar algo de la seguridad que solíamos tener.
   Y si el objetivo ha quedado fuera del alcance de las autoridades, es sin dudas porque algo están haciendo mal o no se hace lo correcto ya que si se trata de una competencia entre el bien y el mal, los que están al margen de la ley vienen ganando por goleada.
  Y tomado como un ejemplo, es patéticamente graciosa la afirmación del comisario de Alta Córdoba, quien sostiene que no se trata de un pico delictivo el que estamos padeciendo.
  Si no lo es que revienten una vidriera a 40 metros de su despacho, que se roben dos máquinas de cortar pasto a una cuadra y a la misma distancia rompan el blindex de una vinería y se roben, escuche bien, las rejas que protegían el frente de un negocio también a poco más de 100 metros de la comisaría, es que ese funcionario vive en las nubes de la indiferencia.
  O que los arrebatos en plena Plaza Rivadavia sean una constante a plena luz o los robos de autos se multipliquen, parece que no fueran datos que inquietaran, especialmente porque a la mayoría de estos hechos se los oculta prolijamente y no se incorporan a las estadísticas que se dibujan para no agitar el avispero.
  Frente a hechos tan repetidos como resonantes, se convocaba a los vecinos para escuchar siempre lo mismo y prometer lo mismo de siempre: la presencia policial se hace ver por unos días hasta que se calma la bronca y después, la prevención cero.
  Tomamos como ejemplo Alta Córdoba pero la situación que antes solía repetirse en otros sectores, ahora se multiplica en toda la ciudad y abarca a la provincia, para configurar una triste imagen de abandono de la protección a los ciudadanos.
  Hasta el cansancio hemos repetido que de nada sirven los gastos en tecnología, patrulleros y armamento ni la apresurada incorporación de efectivos sin entrenamiento, mientras no se deje de hacer política con la seguridad y se instrumente, sí, una política integral en tal sentido que supere el progreso del hampa fortalecida por la impunidad que se le regala desde el poder y pagamos los cordobeses.
  La primera etapa lógica para la superación de un problema es no negarlo o mirar hacia otro lado y en dirección opuesta, remendando situaciones que ya no convencen ni siquiera a los tontos.
   Vivimos a merced de la delincuencia, con una policía cada vez más sofisticada, uniformes de película y vehículos coquetos, pero que no consigue ni siquiera empatar con los bribones que se han apoderado de las calles, de la noche y del día.
  ¿Habrá que esperar la cercanía de otras elecciones para ver que, como antes, los policías caminan a toda hora y se hacen ver por los barrios?

LA DOLOROSA INFLACIÓN

   Lo más simple sería caer a la vulgaridad -aunque cierta- de atribuirlo a la herencia de la década ganada, a que en 100 días no es posible revertir la tendencia de 4382 días y a la responsabilidad que les cabe a todas las etapas de intermediación de cualquier producto, desde un paquete de galletitas hasta un auto de alta gama.
    Pero no debe ser así, porque la realidad de ver que continúa y se fortalece la espiral inflacionaria, ha pasado a ser responsabilidad prioritaria del nuevo gobierno, aunque se entienda que algo tiene que ver el campo minado que dejó para quienes lo sucedieron, el modelo nacional y popular.
   Dejando el pasado para otro momento de la memoria y de la historia, se impone el drástico estilo que equilibre una situación que vemos agravarse día a día sin que nadie intervenga para encarrilar de alguna manera que no signifique un renovado sacrificio para la ciudadanía.
   Achicar el gasto público fue una acertada medida, que colisionó con los vivillos de siempre y de todos los gobiernos, que habían consolidado la ecuación ideal de cobrar sin trabajar. El exceso en ese tipo de medidas es lo que acarrea malestar social de impensadas consecuencias.
   Pero a los precios alguien tiene que controlarlos, más allá o más acá de las leyes de la oferta y la demanda atacando al menos los abusos más notables como en la carne, la indumentaria y los medicamentos, por citar solo tres ejemplos.
  Los servicios y los impuestos se han escapado de la moderación y los combustibles que en todo inciden, han vuelto a subir frente al absurdo panorama internacional que indican una sensible baja en el precio del petróleo crudo.
   Las escuelas privadas no les aumentan a sus docentes pero han llevado a las nubes las cuotas a los alumnos que en algunos colegios deben pagar más de cinco mil pesos mensuales.
   La verdad, los argentinos tenemos entrenamiento más que intensivo para vivir con la inflación, que es un compatriota más porque todos los gobiernos -salvo con la convertibilidad cuyo precio estamos pagando ahora- se han esmerado en alentarla por omisión o por errores.
   Parece mentira que un país tan rico como es el nuestro, tenga que padecer esta injuria creciente que todo lo devora, incluyendo las esperanzas y el sacrificio cotidiano.
   Alguna vez y rogamos sea pronto con la comprensión y el patriotismo de todos, podamos despertar y tomar conciencia que la maldita palabra inflación ya no tiene cabida en nuestro vocabulario.

JUEGUITO DE VERANO

  Dado el éxito de este segmento en ediciones anteriores, hoy vamos a plantear un acertijo extremadamente simple, pero no tan fácil de dilucidar.
  Recuerden que no otorgamos premios, que no regalamos nada ni hacemos un ranking de oyentes por su inteligencia, porque esto es solo para una simple y modesta diversión de verano, sin complicaciones.
  Este es el planteo: Tengo diez gatos, metidos en un cajón. ¿Cuántos gatos hay en el cajón?
  Buena hora para poner a trabajar la neurona. Solo divulgaremos las soluciones ocurrentes.
Respuesta: Hay 2, porque dije “metí dos” en un cajón.

VANDALISMO Y PENUMBRAS

   Es un recuerdo imborrable, en los tiempos que al menos una vez por semana viajaba a Buenos Aires a la mañana y volvía esa misma noche: la llegada a Córdoba para ver la alfombra de luces que nos esperaba.
   Los tiempos cambian, viajo pero al regresar lo que se aprecia es una serie de manchones oscuros con luces de vez en cuando, especialmente en las avenidas que desde la altura se intuyen como tales.
   Ese es el penoso panorama urbano en una ciudad otrora luminosa, refulgente y muy distinta a la realidad actual que nos muestra el reino de la oscuridad que favorece notablemente a los delincuentes.
   Es cierto que la culpa de tal situación no se puede considerar exclusiva de las autoridades municipales, empeñadas más en hacer obras que no se ven, como cloacas y desagües. Los vándalos que nunca faltan son los que “fabrican” las penumbras que transforman en favorable el escenario para sus fechorías y despojos.
   Mientras no exista una tarea de prevención conjunta entre la policía y la comuna, con la ayuda obvia de los vecinos, la situación tenderá a transformarse en imposible de superar, más allá de las costosas y permanentes reposiciones necesarias.
   Me comentaron que se estarían haciendo pruebas con un sistema virtualmente indestructible y de mayor calidad lumínica y que los resultados obtenidos habrían sido más que satisfactorios.
   En buena hora, para que los vecinos recuperen el placer de andar por el barrio y pierdan el temor de caminar nuestras calles después del atardecer, cuando el hampa se apodera de las penumbras en lugares que ni la policía se anima a patrullar.

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO

   Continuando con la novelita de la causa Registro de la Propiedad, que tiene un cruel parecido con la realidad, a la respuesta de la Máxima Corte que estableció la falta de fundamento de la prisión preventiva de los protagonistas, se sumó la voz de un organismo internacional, que desde el otro lado del océano opinó:        “Desde el momento mismo de la detención, los plazos legales establecidos para decidir la libertad o la prisión no se cumplieron, violentándose indebidamente las leyes de la provincia.
   Se transgredió lo establecido en los Pactos Internacionales que establecen el derecho a ser informado sin demora sobre la acusación y a disponer del tiempo y los medios adecuados para defenderse”.
   Y continúa: “Desarrollar la investigación con imputados presos durante más de dos años, violenta el derecho humano de gozar de la libertad personal durante el proceso, al no haberse concedido, al menos, la libertad bajo fianza.
   La duración del encarcelamiento y del proceso imputable a la autoridad judicial, constituyen una violación al derecho a ser juzgado en un tiempo razonable y sin dilaciones indebidas. La inobservancia de las normas internacionales relativas al derecho a un juicio imparcial, es de una gravedad tal que consideramos arbitraria toda la prisión sufrida por los imputados y recomendamos a las autoridades del país disponer su inmediata libertad”.
   Desde tan lejos... debieron marcar también la irregularidad del proceso. Y más allá del papelón internacional y de la discusión visible sobre la prisión, uno sigue rumiando sobre los reales intereses que mueven los hilos de este penoso y patético culebrón. 

DEMANDAS DE ESTATALES

   Quedaron atrás, superados por experiencias muchas veces dolorosas, los tiempos en que buena parte de la dirigencia sindical arreglaba condiciones y salarios con sus patronales -privadas o estatales- virtualmente a espaldas de sus representados, los trabajadores.
   El más cercano de los ejemplos es el de los docentes, que se plantaron en sus demandas por encima de sus propios gremialistas, y le dieron un rotundo no a la intención de aceptar una propuesta que consideraron insuficiente.
   En el terreno de los empleados públicos provinciales subyace una situación virtualmente inédita, con su casi vitalicio secretario general que paralelamente es dueño de una banca legislativa, en representación del mismo gobierno al que como sindicalista le demanda mejores sueldos.
   La cuestión no radica en la simpleza de poner en duda la validez de cada exigencia y la blandura a veces complaciente de los métodos que se aplican en apoyo de cada exigencia. A lo mejor, cierta combatividad que suele advertirse no es hacia el patrón, sino un mensaje a la oposición dentro del mismo gremio.
   Dicen que con relación a los municipales ya estaría el acuerdo de un mínimo del 15 por ciento para el primer semestre y lo mismo para el segundo, pero previa discusión en junio.
   Después del derrape de Daniele con el organismo municipal al que calificaron de paralelo con la comuna para favorecer a empresas privadas, el SUOEM parece haber guardado los petardos envueltos en la humedad de sus propias lágrimas.
   ¿Qué hará Pepe Pihen?. Seguramente nada a su antojo, porque con certeza ha tomado nota de lo acontecido con los maestros: que los votos y las decisiones han dejado de ser instrumento del capricho o el arreglo de cada dirigente, sino un arma que cada afiliado, tiene para preservar sus propios derechos e intereses.
   Algo que nunca debió dejar de ser.

NARCOTRÁFICO SIN LÍMITES

   Suena sumamente pasado de moda eso de sostener que cualquier cordobés mayor de 12 años -y a veces menor- sabe quién, dónde y a cuánto se venden los sicofármacos, porros o sustancias más pesadas.
   Lo malo del asunto es que la autoridad tampoco lo ignora y a veces suena a risa el resultado de algún procedimiento considerado exitoso por el secuestro de 10 o 20 gramos de cocaína, o de algunas plantitas de cannabis sativa.
   Ya pasó de sospecha eso de creer que alguien les avisa a los narcos sobre la inminencia de algo que les perjudique el negocio, y eso queda asentado por la poca acción emprendida para desbaratar este vil comercio que tanto daña a la sociedad decente y envalentona a los delincuentes.
   No hay seriedad, al menos por lo que se advierte, en eso que pomposamente se le llama “lucha frontal y sin tregua” contra el narcotráfico, que se fortalece y expande en cada barrio a la vista y el fundado temor de todo el mundo.
   Cuando se habla de limpiar, la referencia debe comprender tanto afuera como adentro de las fuerzas policiales, porque no es casualidad que los patrones de la droga estén siempre sobre aviso de lo que les puede afectar.
   Alguien los pone en guardia y es que las sospechas abarcan a todos por la infidelidad de unos pocos y eso no es justo, en homenaje a quienes arriesgan su vida en procura de contribuir a terminar con el flagelo.
   La lucha sin cuartel debe hacerse casa por casa, cocina por cocina, kiosko por kiosko de los que se disfrazan de honestos.
   Mientras no se obre con dureza, sin concesiones y dentro de las mayores reservas, los narcos seguirán operando a su antojo, matándose de risa de la ley, tal como ahora lo están haciendo.

EL CORDOBAZO Y LA DESMEMORIA

   Cuando se busca en nuestra memoria algún hecho trascendente en la historia de los cordobeses, asoman con su propia identidad la Reforma Universitaria del 18 y el cordobazo, aunque para muchos existan otras fechas dignas de no acovachar injustamente en los olvidos.
  Precisamente hace poco tiempo, un grupo de periodistas, fotógrafos y camarógrafos integró una especie de sociedad llamada “29 testigos de la historia”, que son más o menos el número de los que sobrevivimos a aquel acontecimiento.
   El objetivo, que no tiene metas políticas ni comerciales, es preservar para los tiempos todo lo acontecido en aquellas jornadas memorables, acopiando material gráfico y fílmico de altísimo valor documental, sumado a los vívidos testimonios de los protagonistas de la gesta.
 La iniciativa tuvo un llamativo y lógico éxito, por aquello de contribuir a la historia, pero fue como un envión que tomaron algunas autoridades que después se fue diluyendo con el peligro de agonizar.
   Las cuotas con las que contribuimos los integrantes de esa especie de humano álbum de nostalgias no alcanzan para sostener el funcionamiento de una entidad que merece ser tenida en cuenta.
Por ahora, ni siquiera un lugar para celebrar reuniones y sumar documentos relacionados con aquellos días de plomo.
   A lo mejor algún legislador toma la iniciativa de honrar la memoria colectiva y propone -dentro de tantas cosas que a veces no sirven para nada- algún mecanismo que sostenga la vigencia de estos “29 testigos de la historia”.
Incluso la Lotería de Córdoba -¿le suena?- bien pudiera afectar las utilidades de uno solo de sus casi 60 sorteos anuales en apoyo de este grupo, que solo pretende luchar contra el peor enemigo de la historia, que es el olvido.
Y la indiferencia, que tiene con el olvido un cercano parentesco.